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8 de agosto de 2024
6 de noviembre de 2022
Alicia en el País de las Maravillas por Dalí, Ernst, Laurencin y Tenniel
El 5 de octubre de este año se inauguró en el edificio de exposiciones de la Fundación Canal, en Madrid, una muestra de 74 obras de arte (principalmente pictóricas, pero también fotografías, una escultura y tres cortometrajes) relacionadas con Alicia en el País de las Maravillas. Como su nombre indica, la mayor parte de la muestra está constituida por xilografías de Salvador Dalí, litografías de Max Ernst y Marie Laurencin, y grabados de John Tenniel. La comisaria de la exposición es Helena Alonso.
La exposición se encuentra en el sótano del edificio, a una temperatura por debajo de la ambiente por motivos de conservación de las obras. Está permitido tomar fotografías sin flash. Lo primero que se ve en la entrada es la única escultura de la muestra, la obra de Dalí, realizada en bronce en 1977, Alicia en el País de las Maravillas, y la proyección del cortometraje Destino, proyectado y realizado en 1945 entre Salvador Dalí y Walt Disney, pero no completado hasta principios del siglo XXI.
Tras un panel con una presentación de Helena Alonso, se accede a la exposición por un túnel precedido por otro panel con una sinopsis del primer episodio del libro, "Por la madriguera del Conejo". Esta es la estructura de la exposición: un panel que resume cada episodio, y las ilustraciones correspondientes de cada autor. Así, en el primer episodio vemos el Conejo Blanco de Tenniel y Dalí, o el retrato de Alicia de Marie Laurencin.
Tras una cortina en la que se proyecta la imagen de Charlotte Henry en la versión de 1933 de Norman Z. McLeod, encontramos los episodios del charco de lágrimas y el de la carrera loca (llamada aquí "Carrera de comité"; probablemente la exposición sigue la traducción de C.G. Aragón de 2007). Vemos ilustraciones de Alicia nadando en sus propias lágrimas, del Dodo y de los diversos animales que corren para secarse.
La exposición sigue por un estrecho camino, pero también se abre hacia una gran sala, con las paredes cubiertas de espejos, en la que se proyectan las dos primeras versiones cinematográficas de Alicia en el País de las Maravillas: la de Hepworth y Stow (1903), y la atribuida a Edwin S. Porter (1910). En la misma sala se encuentran reproducciones de algunas de las fotografías de Alice Liddell y otras niñas tomadas por Charles Dodgson.
El camino paralelo a la sala de proyecciones lleva a otra gran habitación donde siguen los capítulos del libro hasta el 7, "Una merienda loca". En esta sala encontramos por primera vez las litografías del surrealista Max Ernst, expuestas en un panel rectangular bajo el cual vemos la mesa de té del Sombrerero, la Liebre de Marzo y el Dodo.
La siguiente y última sala muestra los paneles de los episodios del 8 al 12, desde que Alicia entra al jardín de la Reina de Corazones hasta que declara en el juicio de la Sota, y se despierta cuando las cartas se le echan encima. Las ilustraciones de John Tenniel para estos dos últimos episodios ("¿Quién robó las tartas?" y "La declaración de Alicia"), además de estar expuestas, recubren las altas paredes de la sala. Se incluyen también las litografías que hizo Max Ernst no para Alicia, sino para uno de los cuentos de lógica de Carroll, "Lo que la tortuga le dijo a Aquiles" (1895).
La exposición, montada de forma circular, termina en la misma sala de entrada. El catálogo de las obras exhibidas está a la venta en la recepción del edificio (y en la página de la Fundación Canal) al precio de 30 €. Incluye un prefacio de Helena Alonso y un comentario de J. Óscar Carrascosa, también comisario y crítico de arte. Reproduce asimismo algunas de las fotografías de Dodgson.
La muestra permanecerá abierta hasta el 8 de enero de 2023 y es de acceso libre y gratuito. Ofrece visitas guiadas y talleres didácticos para escolares. En mi opinión, valdría la pena visitarla solo por la oportunidad única de ver los grabados originales de Tenniel, pero en general está bastante bien montada, y pone a disposición del gran público mucha información sobre la obra de Carroll de un modo ameno y accesible.
Fuentes:
Fundación Canal.
NUEVO, Mar. "La exposición que permite entrar en el mundo mágico de Alicia en el País de las Maravillas", en Tendencias Hoy, 4 de octubre de 2022.
27 de diciembre de 2021
A través del espejo, y lo que Alicia encontró al otro lado (Primera parte)
Esta es la primera parte de un artículo dividido en cinco. La primera trata de la concepción del libro; la segunda, de su argumento y desarrollo, y el problema de ajedrez que plantea; la tercera y la cuarta, de sus personajes; y la quinta, de su influencia y adaptaciones.
A través del espejo, y lo que Alicia encontró al otro lado (Through the Looking-Glass, and what Alice found there), habitualmente abreviado como A través del espejo o Alicia a través del espejo (Through the Looking-Glass o Alice through the Looking-Glass) es un libro de Lewis Carroll que fue publicado el 27 de diciembre de 1871, hoy hace 150 años.
Portada de la primera edición de 1871 (fechada erróneamente como de 1872), con la Reina Roja en actitud amonestadora.
El libro está concebido como una una continuación de Alicia en el País de las Maravillas, que transcurre seis meses después del primer sueño de Alicia - en una nevada tarde de noviembre, en vez de la soleada tarde primaveral, y dentro de una habitación, en lugar de a la orilla del río - y cuenta las nuevas aventuras de la niña, quien, al preguntarse cómo será la habitación del otro lado del espejo, atraviesa sin dificultad la lámina de cristal y se encuentra en un mundo sorprendente donde muchas cosas funcionan de manera invertida. Mientras que los gobernantes del mundo de su primer sueño eran los reyes de una baraja de cartas, aquí son los reyes y reinas de ajedrez, y Alicia descubrirá que ella misma es capaz de convertirse en reina si atraviesa un enorme prado que está dividido en casillas como un tablero de este juego y logra llegar a la última fila. La mayor parte de los doce capítulos (del segundo al noveno), así pues, está estructurada como una partida de ajedrez, en la que se alternan las jugadas de las piezas blancas y rojas hasta que Alicia, como peón blanco, llega a la octava casilla y es coronada reina.
Diagrama de Lewis Carroll en el que detalla
cómo Alicia gana la partida en once movimientos.
Diagrama de Lewis Carroll en el que detalla
cómo Alicia gana la partida en once movimientos.
Al igual que sucedió con Alicia en el País de las Maravillas, A través del espejo tiene su origen en historias improvisadas por el autor para las hermanas Liddell. En el artículo "Alice on the Stage", Carroll cuenta que había estado enseñando a las niñas a jugar al ajedrez, e inventaba pequeños cuentos para ilustrar los movimientos de las piezas y las técnicas de apertura o ataque más sencillas. Por otra parte, es conocido el interés de Carroll por los fenómenos ópticos relacionados con la reflexión, como la inversión de una imagen, o su progresivo empequeñecimiento al reflejarse en múltiples espejos. Asimismo, para entretener a sus corresponsales infantiles, Carroll solía escribir al revés, de derecha a izquierda, de abajo arriba, o con el texto invertido, de modo que fuera necesario sostener la carta ante un espejo, o mirarla al trasluz, para poder leerla con comodidad.

"Carta del espejo", enviada por Lewis Carroll
a su amiga-niña Edith Ball, el 6 de noviembre de 1863.
"Carta del espejo", enviada por Lewis Carroll
a su amiga-niña Edith Ball, el 6 de noviembre de 1863.
Existe, a propósito de los orígenes del libro, una anécdota relacionada con una niña llamada Alice Theodora Raikes, hija de los vecinos de uno de los tíos de Lewis Carroll. Según lo contó la propia Alice, Carroll se acercó a ella cuando la vio jugar con otros niños en el jardín comunitario, un día que estaba visitando a su tío, y al parecer le dijo: "¿Así que eres otra Alicia? Tengo cariño a las Alicias". Les propuso a los niños mostrarles algo curioso, y los llevó a un almacén que estaba abierto al jardín donde jugaban, en el que había un alto espejo de pie. Le entregó una naranja a Alice Raikes y le preguntó en qué mano la tenía; ella le dijo que en la mano derecha. Entonces la hizo colocarse frente al espejo y le preguntó en qué mano tenía la naranja la niña reflejada. Alice le contestó que en la mano izquierda, y Carroll le pidió que le explicara cómo era eso posible. Tras reflexionar un poco, Alice le dijo que, si ella estuviera al otro lado del espejo, seguiría teniendo la naranja en la mano derecha. Aparentemente, Carroll la consideró una buena respuesta. Años más tarde, "alguien" le dijo a Alice Raikes que Carroll había declarado que ese encuentro le había dado la idea para A través del espejo.
Aunque la anécdota en sí parece auténtica, no está nada claro cuándo se produjo, ni existe ninguna evidencia de cuándo, ni a quién, dijo Lewis Carroll que había sido su fuente de inspiración. Raikes, ya con su apellido de casada Fox, contó la historia al periódico londinense The Times el 22 de enero de 1932, mucho después de la muerte de Carroll y de cualquier familiar que pudiera confirmar cuándo tuvo lugar ese encuentro; es posible que se conocieran con A través del espejo ya avanzado o fase de impresión, y que la niña, al ver después el libro, se convenciera de que al autor se le había ocurrido gracias a la adivinanza del espejo y la naranja.
La primera fecha oficial en que aparece la idea de este libro es una carta que Carroll envió a su editor, Arthur McMillan, el 24 de agosto de 1866:
Probablemente pase algo de tiempo antes de que me vuelva a dar el placer de coger papel y tinta. Tengo, sin embargo, la vaga idea de escribir una especie de secuela de Alicia, y, si acaso llega a ser algo, tengo la intención de consultarle en el momento, para que el asunto esté correctamente organizado desde el principio.
Medio año más tarde, el 6 de febrero de 1867, volvería a escribir a McMillan: "Espero completar otro libro sobre Alicia dentro de no mucho". El desarrollo de esta novela, con todo, sería muy lento: no hay constancia de que Carroll empezara la redacción hasta enero de 1868; no envió el primer capítulo completo a su editor hasta enero de 1869; y el manuscrito final no estuvo completado hasta enero de 1871.
En lo que se refiere a las ilustraciones, Carroll había estado buscando un artista en la primera mitad de 1868. Su primera elección fue John Tenniel, quien ya había ilustrado Alicia en el País de las Maravillas, y había tenido un gran éxito. Pero Tenniel se negó, alegando que tenía mucho trabajo en Punch y otros proyectos como para embarcarse en otro libro; no es nada arriesgado aventurar que Tenniel no quería volver a trabajar con Carroll después de lo exigente que se había mostrado en su anterior colaboración. Carroll probó suerte con otros ilustradores: Richard Doyle, autor asimismo de viñetas para Punch, que rechazó la propuesta también por tener mucho trabajo; el escocés Joseph Noel Paton, que alegó estar demasiado enfermo; y William Schwenck Gilbert (el de las operetas de Gilbert & Sullivan), que también estaba muy ocupado con su carrera de letrista. Resuelto a conseguir a Tenniel, Carroll llegó a ofrecerse a pagarle a Punch cinco meses de su sueldo para liberarle del trabajo y que pudiera ilustrar su libro. Probablemente esta oferta contribuyó a ablandar a Tenniel, quien, en junio de ese año, se ofreció a "ir haciendo" alguna ilustración "en sus ratos libres". A Carroll no debió de sonarle muy convincente, así que le propuso el trabajo a John Proctor, ilustrador en las revistas Judy y Moonshine (competencia directa, por cierto, de Punch), pero este también lo rechazó, y el contrato de las ilustraciones de A través del espejo fue firmado finalmente en noviembre de 1868 por John Tenniel.
Como había sucedido con Alicia, y confirmando todos los temores de Tenniel, la realización de los dibujos para A través del espejo fue conflictiva. Aunque le daba libertad para hacer su propia interpretación de personajes y escenarios, y hasta aceptaba consejos sobre el texto, Carroll asediaba al dibujante con quejas y especificaciones una vez le enviaba los bocetos. En principio, había encargado cuarenta y dos ilustraciones, ya que era el mismo número que había en Alicia, y un número al que Carroll le tenía especial cariño, pero fue pidiéndole más, algo que frustraba al ilustrador, ahogado con sus otros trabajos, hasta que al final fueron cincuenta. Probablemente, la ilustración más famosa del libro es la del monstruo llamado Jabberwock, pero la más curiosa es la que nunca hizo: Carroll escribió un capítulo sobre una avispa que llevaba peluca, y Tenniel rechazó tajantemente dibujarla, alegando que "estaba fuera de todas las posibilidades del arte". Incluso cuando las ilustraciones ya se habían tallado en bloques de madera para la imprenta, hubo que rehacer algunas esas piezas porque a Carroll, aunque había dado el visto bueno a la ilustración de Tenniel, no le gustó el resultado en las pruebas y los hizo modificar.
Aunque había sido el deseo de Carroll de que el libro se publicara antes de la Navidad de 1871, para que fuera uno de los "regalos estrella" de aquel año, todos los cambios y problemas mencionados hicieron que se retrasara su salida, y acabó publicándose dos días después de la Navidad. En otro paralelismo con Alicia en el País de las Maravillas, Tenniel se mostró descontento con la calidad de la impresión de las ilustraciones, y Carroll sugirió retirar el libro de la circulación como había hecho con Alicia, pero esto no llegó a suceder y ninguna copia fue devuelta.
A pesar de todas las complicaciones, y de salir a la venta después de las compras masivas de Navidad, se vendieron 15000 copias del libro en las siete semanas siguientes a su publicación, y renovó el interés por su predecesor, las ventas del cual también se incrementaron como consecuencia.
En el siguiente artículo repasaremos las aventuras de Alicia en este mundo del espejo donde tantas cosas marchan al revés, y observaremos más de cerca el problema de ajedrez que Carroll plantea al principio del cuento.
Fuentes:
CARROLL, Lewis; GARDNER, Martin (ed.). The Annotated Alice, Penguin, Londres, 2001.
CARROLL, Lewis; GONZÁLEZ ÁLVARO, Juan (int.), Ana-Emilia (trad. prosa), PASCUAL, Emilio (trad. verso). A través del espejo, y lo que Alicia encontró al otro lado, Ediciones Gaviota, Madrid, 1990.
CARROLL, Lewis. “Alice on the Stage”, The Theatre, 1887.
CARROLL, Lewis. Through the Looking Glass, and what Alice found there, Penguin Books, Londres, 1984.
COHEN, Morton N. Lewis Carroll: A Biography. Random House, Nueva York, 1995.
COHEN, Morton N. "So you are another Alice", en The New York Times, 7 de noviembre de 1971.
COLLINGWOOD, Stuart Dodgson. The Life and Letters of Lewis Carroll, T. Fisher Unwin, Londres, 1898.
DEMAKOS, Matt. Cut-Proof-Print. From Tenniel’s Hands to Carroll’s Eyes, Stuffing the Teapot Press, Chatham, 2021.
4 de julio de 2021
Té y vajilla de Whittard of Chelsea
Colección original de Alicia en el País de las Maravillas.
Fotografía propiedad de Whittard of Chelsea.
W.H. Whittard & Co., la compañía que hoy se conoce como Whittard of Chelsea, fue fundada en 1886 por Walter Whittard. Sita en la londinense Fleet Street (la misma Fleet Street de Sweeney Todd y Los papeles póstumos del club Pickwick), inicialmente la tienda mezclaba y distribuía el té traído de las colonias británicas; pronto incluyó también un tostadero de café, y con el paso del tiempo comenzó a vender también cacao en polvo. Tras la muerte de Walter Whittard en 1935, el negocio pasó a sus hijos Richard "Dick" y Hugh, que lograron mantenerlo a pesar de que los vestigios de la Gran Depresión todavía se hacían notar en las empresas europeas. El almacén sobrevivió a la caída de una bomba en 1939, pero quedó reducido a cenizas tras el segundo incendio de Londres, provocado también por un bombardeo, en 1940. Los hermanos Whittard trasladaron la empresa entera (oficinas, almacenes, tienda y tostadero) a Chelsea, a un gran edificio en Fulham Road. En 1967, Richard Whittard murió en el descarrilamiento de un tren, y su hermano mantuvo el negocio hasta 1973. A partir de entonces ha pasado por distintos propietarios, y por una expansión que acabó fracasando y reduciendo drásticamente el número de tiendas internacionales. En el presente año, Whittard tiene 54 establecimientos en el Reino Unido y uno en Taiwan, y distribuye a todo el mundo a través de Internet.
Tienda de Whittard en Regent Street, Londres.Fotografía propiedad de Whittard of Chelsea.
En 2005, Whittard encargó al ilustrador Neale Osbourne una serie especial de juegos de té para la próxima Pascua. Así, en 2006 se pondría a la venta una colección muy colorida con los personajes de Alicia en el País de las Maravillas. Constaba de cuatro juegos de desayuno (plato, cuenco, taza y tacita-huevera) con Alicia y el Lirón, el Sombrerero, el Conejo Blanco y el Gato de Cheshire, cada uno con una frase relacionada escrita en el borde del plato. Había otros elementos en la colección, como un juego de té en miniatura y un conjunto de salero y pimentero.
Conjunto de desayuno del Gato de Cheshire.Fotografía propiedad de Whittard of Chelsea.
Ya en verano de 2014, Whittard añadió una nueva línea que usaba las ilustraciones de John Tenniel sobre teteras y tazas de porcelana blanca, de un diseño sencillo y sobrio.
Fotografías propiedad de Whittard of Chelsea
En esta ocasión, además, también incluyó nuevas mezclas de té y algunos dulces, con cajas y latas a juego.
La caja de tres tés y el bote de galletas de mantequilla fueron mis primeras adquisiciones de esta colección, en el verano de 2015. Cada "cajón" de la caja rectangular contiene una lata decorada de aluminio con una ventana en la tapa que permite ver los contenidos. El "té de la tarde", un clásico británico, es una mezcla de negro y verde, con aromas de bergamota y rosa. El "té de vainilla" (el favorito del Gato de Cheshire, según Whittard) es negro, aromatizado con la especia en cuestión. El "frambuesa bohemia", como el nombre sugiere, está inspirado en las tartas de frambuesa de la Reina de Corazones, y es negro con trozos de esta baya y flores de aciano. Claro está que los tés originales se agotaron hace mucho; periódicamente voy rellenando estas latitas con las mismas mezclas, o similares, conforme las voy consiguiendo.
El bote de galletas "Reina de Corazones" contenía originalmente pequeños corazones de mantequilla. Personalmente no soporto las galletas de mantequilla (un dulce que británicos, escoceses, irlandeses y daneses parecen adorar por igual), pero lo compré por la preciosa ilustración en rojo sobre papel blanco crema. A mi regreso a España, las galletas fueron prontamente empleadas en la base de una tarta de queso, y el bote sigue en una estantería, lleno de té que también se va renovando con frecuencia (ahora mismo tiene uno verde japonés, genmaicha).
Adquirí, por último, cinco chocolatinas con los personajes que aquí se ven. Huelga decir que la fotografía es de archivo, aunque conservo los envoltorios.
Los tés siguientes los he ido adquiriendo por Internet. Son otras tres variedades favoritas del Reino Unido: "Earl Grey" (negro con bergamota), "desayuno inglés" (té negro clásico, tal como llegaba de China después de fermentar en las bodegas de los barcos), y "té de rosa inglesa" (aromatizado con esencia de rosa). Las ilustraciones, en esta nueva serie, están recubiertas de unos colores claros a la acuarela, y la presentación es en sobrecitos.
La edición más reciente de las galletas de la Reina de Corazones es un poco distinta. El bote es de aluminio (no de cartón, como el anterior), algo más alto, y la tapa es cóncava. Las galletas tienen el mismo tamaño y forma, pero en esta ocasión están aromatizadas con fresa. Yo probé una y me pareció que sabía a lo mismo que las galletas de mantequilla normales (o sea, a mantequilla).
©Disney, 1951.
La línea de Alicia en el País de las Maravillas se ha ido ampliando y renovando desde su lanzamiento en 2014. A la selección de tés se les ha añadido recientemente un darjeeling sin mezcla, y el "fiesta en el jardín" (oolong con papaya y piña), y los seis vienen ahora en una caja de presentación llamada "La curiosa colección de tés de Alicia". También se han añadido más latas de aluminio decoradas, unas tazas altas con el asa en forma de llave, o un recipiente para el té de porcelana azul y blanca. Las galletas y chocolatinas de 2015, tristemente, ya son productos descatalogados, así como un juego de tetera y taza individuales con el diseño de la Reina de Corazones, que se agotó en un decir "que le corten la cabeza". El juego de tetera y tazas originales, por su parte siguen siendo de los más vendidos.
En las reseñas de productos de la página de Whittard hay afortunados de bolsillos muy llenos que han adquirido la colección entera y han enviado una coqueta composición de todos los artículos en una mesa de merienda, donde deben estar, acompañados por galletas, scones y muy británicos sándwiches de pepino. Pero yo invito a cualquiera a conmemorar este cuatro de julio - que por diferentes motivos también es un día grande en Estados Unidos - con cualquier taza que tengan a mano, tenga un dibujo relacionado con Alicia o no. Lo que cuenta es estar lo bastante loco, y en esta sociedad actual, cualquiera que celebre el aniversario de la invención de un libro ya se califica para ello.
Más sobre el cuatro de julio aquí, y más vajilla temática aquí.
Fuentes:
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