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2 de agosto de 2025

Curious Alice de Dave Dixon (1971)

 




AVISO: En esta reseña se habla de drogas y su consumo.


Curious Alice ("Alicia la curiosa") es un cortometraje estadounidense de 1971, escrito y - presumiblemente - dirigido por Dave Dixon. Fue producido por el Departamento Estadounidense de Salud, Educación y Bienestar (U.S. Department of Health, Education and Welfare) como una película de propaganda antidroga pensada para niños, con el fin de ser proyectada y trabajada en escuelas. Combina imagen real, animación tradicional y animación con recortes. Dura 11 minutos.


No hay mucha información sobre los creadores de esta película, ya que los créditos iniciales solo se refieren a los organismos gubernamentales que la produjeron, y no hay créditos finales en que se indique siquiera la dirección. En Internet Movie DataBase constan solamente el nombre de Elizabeth Jones, la niña actriz, de unos once o doce años, que hace de Alicia, y de Sparky, el gato o gata que hace de Dinah. Es muy probable que la misma Elizabeth Jones haga la voz de Alicia, pero no se acredita la voz del narrador ni de ninguno de los otros actores de doblaje. Tampoco aparecen los animadores.





El guionista y posible director, Dave Dixon, pudo comenzar su andadura artística colaborando en la letra de la canción "I Dig Rock and Roll Music" del grupo folk Peter, Paul y Mary en 1967. Entre 1968 y 1971 escribió los guiones de tres cortometrajes: Normal Norman, de dibujos animados, y dirigido por Alex Lovy, en 1968; Short Subject, también conocida como Mickey Mouse en Vietnam, una animación sin licencia de Disney en que Mickey Mouse se alista para la guerra y cae con un tiro en la cabeza apenas desembarca en Vietnam, en 1969; y el que nos ocupa, Curious Alice, en 1971. También fue guionista de la película Los jóvenes graduados (The Young Graduates, 1971), una road movie en que una joven hippie introduce a su respetable y casado profesor en el mundo de la contracultura, la marihuana y el sexo libre. Durante los primeros años 70 presentó un programa nocturno de televisión en Miami. En 1982 escribió el guion del documental infantil Dinosaurs: Fun, Fact and Fantasy, y en 1992 puso su voz a un locutor de radio en la película de terror Hellmaster



La película comienza con una secuencia en imagen real en que Alicia está sentada sobre la hierba de un bosque o jardín, sola con su gata Dinah, a la que acaricia mientras abre un libro colocado sobre sus piernas. El libro es, evidentemente, Alicia en el País de las Maravillas, con ilustraciones de Tenniel. Una voz en off comienza a narrar: "Había una vez, en una famosa historia, una niña llamada Alicia, que tuvo mucha curiosidad al ver pasar a un conejito blanco. Lo siguió, y pronto se encontró cayendo por un agujero muy profundo hacia un sitio extraño, llamado País de las Maravillas". Mientras se muestra una animación de la caída por la madriguera, se oyen las voces del Conejo, que dice "¡Llego tarde, llego tarde!", y la de Alicia, que le pide que la espere. El narrador prosigue: "Hoy en día, también hay niñas y niños cuya curiosidad los conduce a sitios extraños".




Alicia llega al fondo del agujero, a tiempo de ver cómo el Conejo desaparece. Se encuentra con cuatro armaritos: uno contiene aspirinas, de las que le da su madre cuando está enferma, otro contiene medicamentos con receta, que solo puede mandar el doctor, y otros dos contienen respectivamente cigarrillos y alcohol, que no son buenos para niños. Pero Alicia se pregunta si los cigarrillos y el alcohol no vienen a ser lo mismo que los medicamentos, ya que todos causan un efecto en la salud y hacen que te sientas diferente. 


Tras mirar por el ojo de la cerradura, Alicia decide abrir una puerta, y se adentra en un camino cuajado de jeringuillas y cachimbas, diciéndose que su madre y el doctor no querrían que tocara nada de eso, ya que son cosas que pueden hacerle daño. Encuentra un agujero en la pared que da a un jardín, y supone que es por ahí que se ha ido el Conejo, pero ella no cabe, y desea poder cambiar de tamaño.



Encuentra la botella "Bébeme", y vacila unos momentos, pero se la bebe de un trago, se reduce de tamaño, y puede pasar por el agujero a un colorido jardín. Alicia salta y baila entre las flores, sintiéndose diferente, como si no fuera ella misma. 






Saluda y se presenta a varios animales que ve en el jardín, pero ninguno le responde ni se queda más de un segundo. Decepcionada, la niña se pregunta si están ahí de verdad, y si ella misma lo está, pero cobra energías y decide quedarse en ese lugar hasta que averigüe qué es. El Conejo vuelve a pasar corriendo, lamentándose de que llega tarde, y Alicia intenta seguirlo, pero vuelve a perderlo de vista. Sin embargo, en su carrera, al Conejo se le ha caído un frasco de pastillas. 





Alicia se dice a sí misma que en ese mundo no parece pasar nada a menos que se coma o se beba algo, así que recoge el frasco, y está a punto de tragarse un puñado de pastillas cuando oye carraspear al Gato de Cheshire, que está en la rama de un árbol cercano. 



"¿Sabes qué son esas pastillas?", le pregunta sin rodeos el Gato. Alicia le contesta: "No, pero se le cayeron al Conejo Blanco y...". "Bien, ¿y sabes quién es él?", la interrumpe el Gato. "No... supongo que no", admite Alicia. 






Alicia le pregunta al Gato dónde puede ir, ya que no sabe dónde está, pero necesita llegar a alguna parte. El Gato le indica las direcciones del Sombrerero y la Liebre de Marzo, pero le advierte que ambos están locos. Alicia decide ir a la casa de la Liebre de Marzo. Por el camino, que está lleno de setas de todos los tamaños y colores, se encuentra una Oruga que fuma en un narguile y tose mucho. 



Alicia la saluda e intenta entablar conversación, pero la tos no deja responder a la Oruga. Alicia le pregunta qué está fumando: "¿Es marihuana? ¿Chocolate? ¿Hierba?". La Oruga por fin le pregunta quién es, y Alicia le contesta que ya no lo sabe, porque ha cambiado mucho y "eso es marihuana, ¿verdad?". 






La Oruga le dice que pronto se acostumbrará a los cambios, pero Alicia dice se gusta tal como es y prefiere no cambiar, y que ahora mismo no sabe cómo de alta es. "Oh, ¿así que quieres volverte alta?", le pregunta maliciosamente la Oruga. "Sí... pero no de ese tipo de alta", contesta Alicia (es un juego de palabras de difícil traducción con los dos significados de high: "alto", y "colocado"). Alicia le pregunta a la Oruga por qué él quiere estar colocado; la Oruga se turba, le dice que vaya unas preguntas hace para ser solo una niña, y se baja de la seta. Alicia insiste, diciéndole que precisamente por ser una niña hace muchas preguntas: "¿Por qué te has enfadado? ¿Es porque no sabes por qué fumas marihuana?", y la Oruga se limita a alejarse mientras repite "No estoy enfadado, no estoy enfadado...". Alicia se lamenta de que no haya contestado a sus preguntas, y sigue caminando por el bosque, pensando que en casa estarán preocupados por ella, pero confía en poder quedarse un poco más y volver a tiempo. 




Vuelve a pasar corriendo el Conejo Blanco, que exclama "¡Es demasiado tarde, demasiado tarde!", y aparece de nuevo el Gato de Cheshire, que le pregunta a Alicia cómo le está yendo. Alicia confiesa que le está yendo fatal, y señala al Rey y la Reina de Corazones, que acaban de aparecer: el Rey lleva una enorme jeringuilla. Mientras las cartas de la baraja acuden a la pareja real, Alicia le pregunta al Gato qué significa "H", a lo que el Gato responde "Puede ser heroína, o puede ser un hábito"; relacionando ambos conceptos, Alicia comenta "Puede ser difícil (hard) de romper". La Reina da la voz de alarma: la Sota de Corazones está intentando escapar, y llevarse a otros consigo. Alicia intenta preguntarle al Gato qué sucede, pero este solo le dice que mire. 





Enarbolando la jeringuilla, el Rey se dirige a las Cartas llamándolos amigos, y les dice que son libres para irse cuando quieran... pero necesitarán la heroína, y de hecho la necesitan ahora: "¿Verdad que la queréis?". Todos vuelven con el rey para conseguir su dosis, y cuando se dan la vuelta, su reverso es igual. Alicia se horroriza: "¿Por qué vuelven? ¿Por qué lo obedecen? Cuando siguen al Rey, no puedes distinguir a uno de otro. ¡Terrible! ¡Espantoso! ¡¡Espantoso!!". Alicia se abre camino entre las cartas y echa a correr por el bosque, aterrada y jadeante. Acaba llegando a la casa de la Liebre de Marzo, que está sentada a una mesa llena de diferentes drogas. La Liebre le presenta a sus amigos el Lirón, que está durmiendo a base de barbitúricos, y al Sombrero, que está de viaje con LSD; la propia Liebre está atiborrada de metanfetaminas. 






Alicia le pide permiso para sentarse un poco a descansar. La Liebre enseguida le ofrece de lo suyo: "Tendrías que tomarte algunas ruedas. ¡Bennies! ¡Anfetas! ¡Speed! ¡Hacen que te sientas a tope!", pero de repente se marea mientras repite: "A tope...". Alicia le replica: "¿Tú te sientes bien ahora?", a lo que la Liebre contesta: "Bueno, a veces te da el bajón... te pones malo... y se te rompe todo por dentro... da miedo". 





El Lirón y el Sombrerero se despiertan y se dirigen a Alicia, pero sus palabras son incoherentes; el reloj da las seis, y todos se toman una nueva dosis de pastillas o de terrones de azúcar empapados en LSD. En voz baja, la Liebre le dice al Sombrerero que esconda el matute, porque la niña no sabe lo que está pasando allí. Indignada, Alicia exclama que sí lo sabe, y que todos ellos viven en un mundo tan hermoso que podría ser el País de las Maravillas, pero lo único que hacen es tomar droga. Los tres personajes, más la Oruga y el Rey, le ofrecen a Alicia las respectivas sustancias que consumen, diciéndole que le despejarán la cabeza, que se sentirá genial... Ella les grita que paren, pero siguen animándola a que se una a su "baile". 




Entre la cacofonía de voces se impone la del Gato de Cheshire, que serenamente le dice a Alicia: "¿Sabes ya dónde estás? Vete a casa".  El Conejo Blanco dice: "Ya es demasiado tarde, demasiado tarde...", pero la propia Alicia grita "¡No! ¡No es demasiado tarde!". Mientras el Gato la conmina a que vaya a casa, Alicia despierta poco a poco, hasta encontrarse tendida en la hierba, con Dinah cerca de ella. La niña se incorpora, recoge el libro y acaricia a su gata, pero no dice nada. 





Prácticamente todas las reseñas y comentarios que he leído se mofan sin piedad de esta película. Todas coinciden en que traiciona su objectivo al presentar las drogas como algo atractivo y molón en vez de algo peligroso que se debe evitar, y los comentaristas dan por hecho que los autores y productores estaban más colocados que sus personajes si creyeron que iba a ser un efecto disuasorio sobre los niños. "Lejos de desincentivar la experimentación con los estupefacientes, más bien invitaba a disfrutarlos de forma lúdica", dice Eduardo Bravo en el magacine digital Agente Provocador; "Los tipos que hicieron esto habían tomado drogas como para hacer enrojecer a Hunter Thompson", apostilla D. Ash en la ficha de la película en Mubi; "Si quieres un argumento serio contra las drogas, será mejor que no le enseñes esto a tus hijos, porque despues de verlo la mayoría querrá liarse un porro", aconseja Michael Elliot en IMDb. El propio Consejo Coordinador Nacional sobre el Abuso de Drogas (National Advisory Council on Drug Abuse) la criticó por "confusa" y "potencialmente contraproducente" al presentar un colorido mundo de fantasía que podía despertar interés y curiosidad más que rechazo, lo que culminó con la retirada de la película de las aulas en 1972.


Personalmente, y ya muy lejos de los ocho o diez años para los que esta película se hizo, no creo que esté tan mal hecha como para incentivar el consumo de drogas. Al principio, Alicia curiosea en los armarios de medicamentos y productos "que no son buenos para niños"; desea cambiar, ser diferente; toma sin apenas recelo la poción "Bébeme", y está dispuesta a tragar pastillas de un frasco que se le ha caído a alguien. Tiene que ser el Gato de Cheshire quien se lo impida, y no con una prohibición tajante, sino haciéndole reflexionar en lo insensato que es consumir productos que no se sabe qué son, y que provienen de desconocidos. Más tarde, Alicia se dará cuenta de que se gusta tal como es, y lamentará que la Oruga se marche sin contestar a sus preguntas. Creo que ahí está precisamente el mensaje de la película: Alicia siente curiosidad por las drogas, pero nadie contesta a sus preguntas ni aclara sus dudas. Su madre y el doctor, cuya autoridad aparentemente respeta, no están allí con ella, y sus explicaciones sobre las drogas, el tabaco y el alcohol no parecen haber pasado de "no toques eso", "no es bueno para niños". Sin la protección y la guía de un adulto, Alicia toma decisiones precipitadas, y al principio se siente bien, feliz, eufórica: quería entrar en el jardín y lo ha conseguido. Pero los animales con los que quiere hablar no le contestan, sino que se alejan de ella. El jardín luminoso cambia a un bosque mucho más oscuro. Después de que el Gato le impida tomar las pastillas, Alicia ve el efecto de las drogas en los demás: la Oruga apenas coordina sus pensamientos, las Cartas pierden su identidad, la Liebre está frenética, el Lirón medio en coma, el Sombrerero en otro mundo. La parte "atractiva" del consumo de drogas dura solo el tiempo que Alicia está en el jardín: en el resto de la película se muestra decepcionada, y progresivamente asustada, al ver el efecto que causa en los demás. 


Por eso creo que la película puede ser efectiva siempre que los niños la vieran con sus padres, o con sus profesores, como se hizo en 1971. Ahora bien, lo que irremediablemente la condena al fracaso es el material de trabajo en el aula que la acompañaba. En efecto, en 1972 se imprimió y distribuyó un cuadernillo de actividades y pasatiempos para trabajarlos en el aula después de ver el corto. 




Las primeras páginas son los típicos ejercicios de conocimientos previos, comprensión y recapitulación del material visionado: "¿De cuáles de estas drogas has oído hablar?", "¿Qué efectos causaban en los personajes las sustancias que consumían?", "Indica si hacer lo siguiente es beneficioso o perjudicial: leer las etiquetas, coger cosas de los armarios sin permiso...". Después hay preguntas de verdadero o falso, y de relacionar vocabulario con su significado. Hasta ahí, parece un cuaderno de trabajo normal, y de hecho bastante competente. Pero luego vienen los pasatiempos: crucigramas, une los puntos, y dibujos para colorear. 

Pinta y colorea al Rey con su chute...

...y a la Liebre de bajón.


Es esta parte la que a mí me parece totalmente inadecuada. Si los niños con los que trabajas son tan pequeños  - o tan mentalmente limitados - como para divertirse coloreando o con un une los puntos, también lo son para hablarles sobre drogas. ¿Cuál es el valor didáctico de estas actividades en concreto? ¿Qué aprenden los alumnos? ¿Qué enseñanzas sacan de pintar una máquina de cigarillos, o los ojos alucinados de la Liebre? ¿Y otra de las actividades propuestas, en que cada niño debe representar un personaje haciendo algo que aparece en la película, lo que por supuesto incluye hacer como que consume las drogas e imitar los efectos del colocón que lleva encima?





Al final, el cuadernillo incluye una hoja de valoración para el docente, en el que debe indicar el tipo de escuela en que trabaja, la edad de sus alumnos, su familiaridad con Alicia en el País de las Maravillas, y la impresión que le ha causado el corto como material educativo: si a los alumnos les ha resultado fácil, difícil o imposible de comprender, y si al docente le ha parecido entretenido, innecesario para ese grupo de edad, extraño, inapropiado, útil... La hoja debía devolverse al Departamento Estadounidense de Salud, Educación y Bienestar para que pudieran juzgar la calidad y el resultado de su película de propaganda. No sabemos si los profesores observaron que los resultados no eran los deseados, y sus valoraciones contribuyeron a la retirada de la película. 





El cuadernillo de pasatiempos sobre estupefacientes me ha traído recuerdos de haber pasado por una experiencia similar. En 1994 o 1995 tuvimos en mi instituto las entonces habituales visitas de extoxicómanos que venían a darnos charlas sobre la drogas y sus consecuencias. Eran los años del sida, y los exdrogadictos que vinieron a vernos eran ambos seropositivos, y por supuesto nos hablaron de lo que ello suponía. La profesora de Ética nos mandó un proyecto sobre el tema que consistía, precisamente, en elaborar nosotros mismos un cuadernillo didáctico con lo que habíamos aprendido, ya no sobre las drogas, sino sobre el sida. Y recuerdo que insistió en que no solo copiáramos la información que sacáramos de los folletos que nos repartían, sino que creáramos pasatiempos a partir de ellos. No sé si conservo el trabajo que hice; sí recuerdo claramente que en la portada tenía una señal de stop (porque debíamos ponerle un título que fuera un eslogan: "di no al sida", "alto al sida", etc.), y que tuve que hacer un crucigrama con términos relativos a la enfermedad y sus modos de contagio. Y recuerdo muy bien lo abochornada que me sentí al hacerlo. Nos habían traído a propósito a dos hombres que habían arruinado su vida por compartir jeringuillas, y como reflexión sobre ello nos mandaban inventar pasatiempos y un eslogan con gancho, y hacer un dibujito en la portada. En pocas palabras, no creo que la mejor manera de educar sobre las drogas sea convirtiéndolas en una actividad simpática e inofensiva como unir los puntos o colorear.


Técnicamente, la película es muy interesante por la combinación de diferentes tipos de animación y el uso de surrealismo y psicodelia - era 1971, y varios trabajos anteriores del guionista estaban relacionados con la cultura hippie - y tiene un trabajo de doblaje más que notable. Que fuera un material educativo sólido y efectivo, quedó descartado en poco más de un año; que fuera una fumada total, ya queda a la opinión del espectador.


Este cortometraje se puede ver en la página oficial de los Archivos Nacionales de Estados Unidos; al estar libre de derechos, la mayoría de páginas que la comentan lo incluyen para su visualización. El cuaderno de actividades completo se puede descargar aquí.


Fuentes:


AMIDON, Aubrey. The Curious Case of Curious Alice, en The Unwritten Record, 13 de julio de 2013.
                            -   Preserving Curious Alice, en The Unwritten Record, 1 de agosto de 2013.
                            -   A Curious Alice Coloring Book, en The Unwritten Record, 7 de octubre de 2014.

BRAVO, Eduardo. «Pregúntale a Alicia» y «Curious Alice»: iniciativas antidroga que salieron regular, en Agente Provocador, 6 de abril de 2020.

Curious Alice, en US National Archives.





24 de diciembre de 2024

The Night Before Christmas in Wonderland (2024)

Entrada dedicada a los amigos con quienes vi esta película el 21 de diciembre. 

De corazón, gracias por hacerlo posible.





The Night Before Christmas in Wonderland ("La noche antes de Navidad en el País de las Maravillas") es una película musical británica de animación, dirigida por Peter Baynton. Es una adaptación y ampliación del libro infantil del mismo título escrito por Carys Bexington e ilustrado por Kate Hindley en 2019. Producida por Universal Pictures y Lupus Films, fue estrenada en Estados Unidos el 15 de noviembre, por el canal de pago Hulu, y en el Reino Unido, el 13 de diciembre, en Sky Cinema. Dura 80 minutos. 


El cuento que adapta esta película está inspirado a su vez en el poema "A Visit from St. Nicholas" (conocido popularmente por su primer verso, "'Twas the Night Before Christmas"), de autor anónimo, publicado en 1823. Está escrito en el mismo tipo de verso - tetrámetro anapesto, utilizado también en "The Destruction of Sennacherib" de Lord Byron, y con frecuencia por el Dr. Seuss - y es de extensión breve (unas cuarenta páginas). Fue la primera obra publicada por Carys Bexington, a la que seguiría The Hot Cross Bunny, también un cuento infantil en verso, en 2023.

Kate Hindely es autora de la serie de cuentos para preescolares Treacle Street, y ha ilustrado libros de otros autores, como Oliver e Pat de Claire Freedman o The Littlest Yak de Lu Fraser.


Primera edición de MacMillan de 2019.

El cuento original tiene lugar en Nochebuena y relata cómo Papá Noel o San Nicolás, "St. Nick", que se dispone a empezar su reparto de regalos, recibe en el último momento una carta de la princesa del País de las Maravillas que parece haber tardado más de un año en llegar ("tan vieja que comenzaba a enmohecer"). Apenado porque la niña haya tenido que esperar tanto, decide ir a entregarle su regalo antes que a nadie. Pero una vez llega al palacio, la Reina de Corazones ordena inmediatamente decapitarlo, y debe salir huyendo sin entender nada de lo que sucede. La película desarrolla considerablemente la historia, incluye la trama secundaria de un reno que debe seguir a los demás con medios más convencionales de lo esperado, y modifica algunos diseños para alterar la etnia de algunos personajes y modernizar el vestuario de Alicia. 


Es el primer largometraje del director, Peter Baynton, que en 2023 ganó un premio BAFTA al mejor cortometraje de animación por El chico, el topo, el zorro y el caballo, también adaptación de un cuento infantil. La banda sonora está a cargo de de Guy Chambers, e incluye un total de seis canciones, compuestas por Guy Chambers y Amy Wadge.


La voz del protagonista, St. Nick, es la del actor escocés Gerard Butler, que interpreta también las canciones del personaje (como había hecho en 2004 en El fantasma de la ópera). 


Gerard Butler (derecha) en una foto promocional.


Emilia Clarke (Sarah Connor en Terminator: Genesis de 2015, Qi'Ra en Han Solo de 2018, y Daenerys en Juego de Tronos de 2011 a 2019) da voz a la coprotagonista, la Reina de Corazones. Como curiosidad, la voz del reno Prancer la pone la cantante Mae Muller, que el año anterior había representado al Reino Unido en Eurovisión, y había quedado en la posición 25 de 26. 



La película empieza con St. Nick (Gerard Butler) cambiándose su pijama y batín rosas por su más conocido traje rojo, y repasando los preparativos habituales de Nochebuena: envolver los últimos regalos, revisar y repintar el trineo, localizar las casas de los niños mediante sofisticados sistemas de GPS... ("Showtime").





Justo cuando se dispone a partir, los elfos le entregan una carta encontrada en el último momento, y que parece muy vieja. 




St. Nick la lee: en ella, la princesa del País de las Maravillas (Eliza Riley) le pide que le traiga un bandersnatch como mascota, y le dibuja un mapa para que sepa llegar, aunque es consciente de que su país está muy lejos. 



St. Nick decide ir en primer lugar a llevarle su regalo, y aunque los renos le manifiestan su preocupación por lo peligroso que es el País de las Maravillas, donde todos están locos ("Wonderland"), él insiste en que no hay para tanto, y se ponen en marcha. El noveno reno, Robin (Lenny Rush), no los acompaña debido a que un fuerte resfriado le impide volar, pero cuando ya se han ido descubre que St. Nick ha olvidado su llamador de emergencia (el que usaría para avisarlo a él si lo necesitara), y sale corriendo tras el trineo para entregárselo. 



En el País de las Maravillas, el Sombrerero (Mawaan Rizwan) y la Liebre de Marzo (Asim Chaudhry) están celebrando su habitual merienda cuando llega el Dodo (Simon Day) muy entusiasmado, trayendo una caja de pastelitos de frutas y otra de crackers (unos cartuchos de papel en forma de caramelo, que contienen pequeños regalos y una tira con pólvora que produce una diminuta explosión al abrirlos), propios de la Navidad en el Reino Unido. 




El Sombrerero y la Liebre se alarman, esconden las cajas y le recuerdan al Dodo que la Reina de Corazones tiene prohibida cualquier cosa remotamente navideña bajo pena de decapitación. La Reina (Emilia Clarke), que justo pasaba por allí, los descubre, y encarcela al Dodo por llevar un gorro de Papá Noel y una tira de espumillón al cuello. 



Tras algunos tropiezos, St. Nick y los renos llegan al País de las Maravillas, mientras que Robin, paralelamente, se ve obligado a coger un autobús y luego un avión.



St. Nick aparca el trineo en el tejado del palacio real, y se dispone a entrar y entregar el regalo para la princesa, acompañado por el elfo Botas (personaje sin diálogo), que se había colado entre los paquetes, y el reno Prancer (Mae Muller). Se sorprende al encontrar el interior muy oscuro y sobrio, sin árbol, calcetines en la chimenea, ni otras decoraciones navideñas, ni un vaso de leche con galletas de las que le dejan los niños.



La Reina de Corazones, que vive sola en el palacio sin más compañía que el Gato de Cheshire (que en esta versión mantiene sus poderes de evanescencia y su actitud maliciosa, pero no habla, y se comporta la mayor parte del tiempo como un gato normal), los descubre, y se enfurece cuando St. Nick asume que es la madre de la princesa para la que trae el regalo. 




Los persigue amenazante por todo el castillo, hasta que cae por una ventana y se hunde en la nieve. St. Nick, Prancer y Botas siguen buscando el cuarto de la princesa para dejarle el regalo, pero el Gato de Cheshire altera la física del palacio para que, al cruzar una puerta, se precipiten por un foso (con reminiscencias de la madriguera por la que cae Alicia en el libro de Carroll), y acaben atravesando un agujero en el cielo para parar dentro de un laberinto de setos, con puertas que conducen a lugares rocambolescos y paredes que se estrechan como una trampa.



La acción se traslada momentáneamente a otra zona del laberinto donde un grupo de Soldados-Carta juega al croquet, y por donde pasan el Conejo Blanco (Mackenzie Crook) y Alicia (
Simone Ashley), que van a la fiesta del Sombrerero. Alicia come una "manzaseta" que la hace crecer, y, al percatarse de que St. Nick y los suyos están atrapados del laberinto, los ayuda a salir. 




St. Nick le pregunta si sabe dónde está el dormitorio de la princesa para dejarle el regalo, y Alicia responde que no conoce a ninguna princesa, pero que va a llevarlos a la fiesta de sus amigos por si ellos saben algo.



La Liebre prepara una poción de encogimiento para que Alicia vuelva a su tamaño normal, y todos cantan y disfrutan de la comida ("Topsy Turvy World"), aunque Prancer insiste en que hay muchos regalos que repartir esa noche y que no deberían estar perdiendo el tiempo. El Sombrerero y los otros les advierten de que la Reina de Corazones odia la Navidad, y que si han de dejar un regalo en el País de las Maravillas deberían hacerlo lo más rápida y discretamente posible y marcharse. 



Pero la Reina de Corazones, con sus Soldados- Carta, irrumpe en la fiesta y se los lleva detenidos a todos, a pesar del intento de St. Nick de reconciliarse con ella. 



Los demás renos, viendo que el tiempo corre y St. Nick no regresa, deciden entrar en el palacio a buscarlo; caen también por la puerta al laberinto, encuentran la fiesta abandonada, y les siguen la pista desde allí. 




Mientras son conducidos de vuelta al palacio, el Conejo Blanco les explica a todos que, hace mucho tiempo, la princesa le dio la carta a St. Nick para que él la enviara, pero que se vio accidentalmente envuelto en una Carrera Loca donde la carta se le cayó y se ensució. 






La dirección quedó borrada, pero la echó al buzón de todas maneras. Año tras año, la princesa siguió esperando la llegada de St. Nick, mientras sus esperanzas se desvanecían, y acabó destruyendo todo lo relacionado con la Navidad y prohibiendo que se celebrara. Al comprender lo ocurrido, St. Nick se siente apesadumbrado y culpable de que dulce princesita se haya convertido en la malvada Reina de Corazones por no haber recibido un solo regalo suyo en toda su infancia.








Los Soldados-Carta conducen a St. Nick y los suyos a la sala de juicios, donde el Abogado-Pez (Tom Allen) los acusa de allanamiento de morada, destrucción de la propiedad, y deposición de caca de reno (a esto último, Prancer replica: "no me miréis a mí").





La Reina declara que cada año, al traer la Navidad, St. Nick comete doce crímenes a cuál más horrible ("The Twelve Crimes of Christmas"), incluyendo visitas de parientes pesados, jerséis feos tejidos por una tiíta, chistes malos dentro de los crackers, coles de Bruselas, y "la presión de encontrar el regalo ideal, para que luego lo devuelvan en San Esteban". 



La Reina ordena cortarle la cabeza a St. Nick, y Alicia intenta explicarle que no había venido porque la carta que ella escribió tardó décadas en llegar; el Conejo Blanco también admite que fue culpa suya que la dirección se borrara. 



Nada de esto conmueve a la Reina, que ordena una decapitación general, y todo el grupo es arrojado sin ninguna ceremonia en el calabozo. No tardan en acompañarlos los otros siete renos, que cometen el error de preguntarle a la Reina si había visto a St. Nick.



De vuelta en su palacio, la Reina tiene un arrebato de nostalgia, y se levanta para visitar su habitación de niña. Recuerda cómo, una Nochebuena de muchos años antes, su padre (Duncan Wisbey) le aseguró que St. Nick la visitaría, y ella esperó que le trajera un bandersnatch como mascota, ya que, a diferencia de las demás princesas, no quería vestidos bonitos, joyas ni muñecas ("Bandersnatch"). Ilusionada de nuevo, se pregunta si St. Nick tendrá aún su regalo, y va a buscarlo al calabozo.



En la celda, todos están deprimidos ante la cancelación de la Navidad y el destino que los aguarda, pero St. Nick solo puede pensar en el dolor que le causó a la princesita. Botas encuentra un agujero de su tamaño que da al exterior, y Alicia tiene todavía la poción de encogimiento, así que todos beben un poco y logran escapar. Ponen rumbo a la madriguera del conejo para salir del País de las Maravillas, y en su camino van repartiendo regalos por las casas de sus habitantes.



Cuando la Reina llega al calabozo, lo encuentra vacío, pero hay un rastro de huellas y regalos que le pone muy fácil seguir a St. Nick y su grupo. Los alcanza cuando están a punto de escapar por la madriguera, y forzando una sonrisa le pide a St. Nick su regalo. Este se lo da, pero dentro de la cajita solo hay carbón. Ante la sorpresa de la Reina, le explica que el carbón es lo que reciben los niños malos, y que, solamente si se vuelve buena, podrá ese pedrusco negro transformarse en el regalo que deseaba.


Alicia y los demás la convencen de que la mejor manera de ser buena es retirando la prohibición de la Navidad en el País de las Maravillas, y ayudando a todos a decorar árboles, colgar calcetines, cantar villancicos y disfrutar de la Nochebuena todos juntos. La Reina promete no cortar más cabezas, y comienza a repartir regalos entre su gente y a mostrarse afectuosa con el Gato de Cheshire, a quien, por lo visto, consideraba una insatisfactoria alternativa al bandersnatch ("Cool to be Kind"). 





Mientras la Reina está distraída, Botas se come una manzaseta para hacerse gigante y ahuyentar a los Soldados-Carta, y St. Nick y los renos intentan escapar, pero accidentalmente se estrellan en la mesa de la merienda del Sombrerero. La Reina se acerca, decide que todos hagan allí la fiesta de Navidad, se compromete a ser la mejor reina del País de las Maravillas, y le pide disculpas a St. Nick. 




Botas, que ya ha recuperado su tamaño habitual, encuentra el carbón y se lo ofrece de nuevo a la Reina para ver si ha cambiado. 



La Reina lo coge un momento, pero lo tira al suelo, diciendo que es muy pronto para cambiar décadas de haber sido mala, y aún tiene que esforzarse mucho para ser buena de verdad. Sin embargo, el trozo de carbón comienza a brillar y se convierte en un huevo, del que inmediatamente emerge un bandersnatch adulto, ante el júbilo de la Reina. 



Por turnos, todos se dan una vuelta por los cielos montados en el bandersnatch, y luego comparten un banquete de despedida.




Con el tiempo para repartir regalos casi agotado, St. Nick y los renos se disponen a partir, llevándose a Alicia a su casa, y justo entonces llega Robin con el pulsador de alarma. Durante el viaje se le ha pasado el resfriado, y St. Nick le ofrece el honor de guiar el trineo. Con la ayuda de Alicia y de Botas, St. Nick reparte los regalos a tiempo, y todos vuelven alegremente al polo Norte (versión acústica de "Cool to be Kind").


Tras esa larga noche, los renos están descansando en su establo y jurando que nada los hará levantarse, cuando el suelo comienza a temblar y las paredes a sacudirse. St. Nick entra, aterrado, explicando atropelladamente que Botas se trajo una manzaseta del País de las Maravillas... y ahora todos los elfos tienen el tamaño de gigantes, y están librando una batalla de bolas de nieve.


La película, como he comentado al principio, no versiona la obra de Carroll, sino que adapta uno de los varios libros - de calidad variable - que han ambientado una historia de Navidad en el País de las Maravillas. Al ser el cuento original tan breve, se amplían los papeles e intervenciones de cada personaje, se extienden todas las escenas, y se añaden algunas (el laberinto, el juicio...), pero también se realizan algunos cambios por razones, por lo que parece, totalmente ajenas a la historia. Los personajes de Alicia y el Sombrerero se recoloran como de etnia india; sus actores de doblaje son, respectivamente, india y paquistaní. El noveno reno, llamado Rudolph desde su incorporación a los otros ocho en un cuento de 1939 que pasó a ser canónico, aquí se llama Robin, sin motivo aparente. Su aventura para llegar al País de las Maravillas en transporte público, aunque divertida - permite el ver el cansancio y frustración de los pasajeros del metro de Londres en plena Nochebuena - no tiene más razón de ser que llenar espacio: uno espera que llegue a tiempo para salvar a sus compañeros o protagonizar alguna escena destacada, pero no; solamente llega cuando ya todo está arreglado y los suyos están a punto de volverse. Es gracioso, para los adultos, como representación de lo inanes que son muchos de los esfuerzos y sacrificios que realizamos en la vida, pero para el público infantil al que está dirigido esta película, que llegue y no pase nada puede resultar un poco anticlimático.

Considero que el principal defecto de esta película es el forzado protagonismo que se le da el personaje de Alicia, que en el cuento original solo aparece de fondo, y en esta película no pinta nada. Su presencia en el País de las Maravillas es ambigua: cuando se presenta a St. Nick, dice simplemente que ella lleva allí un tiempo, pero entonces Prancer la reconoce como "la Alicia del libro". No tiene coherencia que, siendo el País de las Maravillas tan real que tiene servicio de correos y se puede ir en avión, exista el libro en el que solo es el sueño de una niña; además de las diferencias respecto a "el libro": en la historia de Carroll, la Reina tiene un consorte e hijos, que claramente no existen o no viven con ella en esta versión, y el Gato de Cheshire vive con la Duquesa, no con la Reina. Nada en el aspecto físico, en el diálogo ni en el desarrollo como personaje de Alicia la relaciona con la niña victoriana del libro de Carroll, sino que parece más bien otra niña cualquiera que simplemente ha ido a pasar un rato al País de las maravillas, en la línea de series como Adventures in Wonderland o Alix et les Merveilleux. Todas sus intervenciones son genéricas; podría llevarlas a cabo cualquier otro personaje. De hecho, la Reina la llama un par de veces "Annie", como si no la conociera de nada, lo que refuerza ese protagonismo metido con calzador. No ayuda - más bien empeora - que su voz no suene en absoluto como una niña, sino como la mujer de treinta años que es su actriz de doblaje.


Con estas salvedades, la película es maravillosa. Respeta la mayoría de los diseños originales, encantadores y llenos de color, y presenta un mundo en general muy fiel a la historia de Carroll, juntándolo con un Papá Noel adorable, tan bonachón y optimista que necesita continuamente la visión realista y pragmática de Prancer y los otros renos para salir de apuros. La película recurre a un humor sencillo de carreras, tropezones y caídas, así como al mal genio característico de la Reina de Corazones, la resignación de sus servidores (con unos Soldados-Carta especialmente leales), el nerviosismo del Conejo Blanco, y la locura en general del País de las Maravillas, donde uno puede meterse en una Carrera Loca simplemente de camino al buzón, o convertirse en piña por unos momentos. Quitando el ya mencionado caso de la Alicia con una voz totalmente adulta, el doblaje está muy logrado y las canciones, alegres y pegadizas, muy bien interpretadas. Hay algunos pequeños detalles que remiten a la obra de Carroll, como el reloj con cara de anciano simpático que está en la repisa de la chimenea por donde entra St. Nick (se menciona este reloj en A través del espejo), o el túnel por el que caen del palacio del laberinto de setos; otros no parecen referirse a nada en concreto, como los tres cerdos que forman el mar de lágrimas. Aunque el final feliz es predecible en una película de estas características (personalmente, yo esperaba que el huevo de bandersnatch se quedara tal cual, y se diera a entender que eclosionaría cuando la Reina ya llevara un tiempo preocupándose por los demás y siendo buena de verdad), la historia es variada, alocada y sorprendente, llena de escenas tiernas y divertidas y pequeños chistes. La animación es absolutamente impecable. 



Habrá tenido que ver, sin duda, que la he visto justo en el momento adecuado, poco después de su estreno y en plena temporada navideña, o que ha sido en compañía de amigos tan comprometidos - o tan obsesionados - con la obra de Carroll como yo, pero esta película me ha encantado. Es la mejor, con diferencia, de las adaptaciones que se han hecho en los últimos años, en especial comparada con chascos como la última versión de La caza del snark o la animación italofrancesa Alice & Lewis. Me parece muy significativa como muestra de la influencia que Alicia en el País de las Maravillas tiene en la literatura universal, pero sobre todo es perfecta como película de Navidad: alegre, optimista, y con esperanza en la bondad de las personas y el potencial de cambiar para mejor.




Debido a lo reciente de su estreno, la película solo se puede ver en los canales de streaming Sky Cinema y Hulu. Espero de verdad que se haga lo suficientemente popular como para ser doblada y emitida en otros países, y se publique en formato doméstico. 





Fuentes:

Entrevista con el director Peter Baynton (en inglés).



"Showtime" y "Topsy Turvy World", vídeos musicales con las letras para cantar.

Tráiler oficial en YouTube.

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