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2 de agosto de 2022

Alicia de Nick Willing (2009)

 





Alice es una miniserie televisiva de producción canadiense, muy superficialmente basada en los libros de Alicia, que fue emitida por los canales de cable Showcase (canadiense) y SyFy (estadounidense) los días 6 y 7 de diciembre de 2009. Cada episodio dura noventa minutos, haciendo un total de tres horas. 


El director, Nick Willing, ya había dirigido diez años antes una adaptación más convencional de los libros de Alicia, y en 2007 había dirigido también Tin Man, una interpretación libre de las novelas de Oz de Frank Lyman Baum. El concepto es el mismo para estas dos últimas obras: un mundo de fantasía bajo el control de un régimen totalitario, que espera a la heroína que lo visitó tiempo atrás vuelva de nuevo para liberarlo de la opresión. La misma premisa de un País de las Maravillas devastado donde la Reina de Corazones gobierna mediante el terror y necesita que Alicia la derroque se había usado mucho antes en el videojuego American McGee's Alice (2000) y en el cómic Wonderland (2008), y se emplearía también en la Alicia de Tim Burton (2010). Tengamos en cuenta, sin embargo, que la relación de esta serie con los libros originales se limita a los nombres de los personajes, a unas citas sueltas de poemas, y a que en un momento dicen que el País de las Maravillas "ha cambiado mucho en los últimos ciento cincuenta años", implicando que en el pasado fue el que es conocido por el libro de Carroll, aunque ahora no tiene nada que ver. La mayoría de actores provienen de la televisión, con algún actor de cine reconocido. El papel protagonista fue para Caterina Scorsone, que ya había participado en muchas series, entre ellas Pesadillas (1996-98) y Missing (2003-06), pero saltaría a la fama, un año después de esta miniserie, como Dra. Amelia Shepherd en Anatomía de Grey (2010 - ). Sus intereses románticos, Andrew Lee Potts y Philip Winchester, también actores consagrados de televisión, son conocidos sobre todo por Primeval: Invasión jurásica (2007-11) y Fringe: al límite (2010- 11), respectivamente. La Reina de Corazones es Kathy Bates, muy recordada por su interpretación de Annie Wilkes en Misery (1990), también con una larga carrera en cine y televisión. Es de destacar - y de lamentar - que incluyeran en el reparto a nada menos que Tim Curry (Frank'n Furter en The Rocky Horror Show y su adaptación en cine The Rocky Horror Picure Show, y la voz de cientos de personajes de dibujos animados) para que hiciera un papel de mínima importancia y no volviera a salir, pero pusieran su nombre bien grande en todos los carteles.





El "mundo real" de esta serie corresponde al Canadá actual (concretamente Halifax, Nueva Escocia, por una referencia que se hace hacia el final). El primer capítulo comienza presentándonos a Alicia Hamilton (Caterina Scorsone), una joven de veinte años que vive con su madre Carol (Theryl Rothery); su padre se marchó sin dejar rastro diez años antes, y ella sigue buscándolo en páginas de personas desaparecidas. Alice trabaja como instructora de judo a tiempo parcial, y tiene una relación con uno de sus alumnos, Jack Chase (Philip Winchester); por lo que comenta Carol, Jack es el más reciente de una larga serie de novios. 



Esa noche, Jack va a cenar a casa de Alice y su madre, y cuando se quedan a solas le ofrece a Alice un anillo de aspecto antiguo, y le pide que esa misma noche vaya a conocer a sus padres. Alice replica que eso es ir muy deprisa y que no está preparada, y lo hace marcharse, pero a los pocos minutos descubre que Jack le ha metido en el bolsillo la caja con el anillo, y sale tras él para devolvérsela. 

Llega a la calle a tiempo de ver cómo a Jack lo zurran entre varios hombres y lo meten a la fuerza en un coche. Alice no puede alcanzarlo, pero entonces aparece el Conejo Blanco (Alan Grey) y le dice que se han llevado a Jack porque les había robado un anillo que les pertenecía. Se da cuenta entonces de que Alice tiene la cajita; forcejean, se la arrebata, y sale corriendo. 



Alice lo sigue hasta que se mete en un edificio abandonado y atraviesa un espejo de un salto. Alice hace lo mismo, y se encuentra en un País de las Maravillas mitad Austin Powers, mitad steampunk, donde la ciudad está construida en las terrazas de edificios altísimos y no sobre el suelo. Al poco de estar allí, a Alice le aparece un tatuaje en el antebrazo derecho. 




Siguiendo al Conejo Blanco, queda atrapada en una diminuta celda, desde donde ve a docenas de otras personas inconscientes, todas con el mismo tatuaje en algún lugar de su cuerpo. Alice logra abrir la puerta de su celda con una horquilla, para encontrarse con que está sobrevolando el mar en una especie de zepelín; cae al agua desde una enorme altura, y nada sin inmutarse hasta el puerto. Allí conoce al Ratón (llamado aquí "Cazarratas", Alex Diakun), quien la llama "Ostra" por su tatuaje. Alicia le ofrece dinero a cambio de ayudarle a encontrar a Jack. El Ratón no parece muy interesado en el dinero, pero al oír que se llama Alicia, ya la identifica como "la Alicia de la leyenda" y le indica que la siga a un sitio donde alguien "sabe cosas". 

El sitio es una especie de Bolsa de valores donde se indican los precios de unos frascos que contienen emociones destiladas (interés, curiosidad, alegría, deseo...) y la gente los intercambia. El Ratón la lleva con el Sombrerero (Andrew Lee Potts), quien, tras pagar al Ratón con uno de los frascos, le expone a Alicia la situación del País de las Maravillas: sus habitantes con incapaces de experimentar emociones, y la única manera de conseguirlas es secuestrar a personas del mundo de Alicia, a quienes llaman "Ostras" (porque tienen "perlas" de sensaciones y sentimientos en su interior), extraer sus emociones de ellas, y destilarlas en esos frascos de bebida. A las "Ostras" las marcan con tatuajes para diferenciarlas de los ciudadanos del País de las Maravillas (ya que son todos humanos; al parecer no hay ya animales antropomórficos) y las llevan a un casino donde las mantienen en un trance, sin recordar nada de su anterior vida, continuamente despiertas, entretenidas y excitadas. Sus emociones se filtran por sus pies (van descalzas) a través del suelo, y de allí a un laboratorio bajo el casino, donde un grupo de científicos liderados por
 el Carpintero (Timothy Webber) y supervisados por la Morsa (Dave 'Squatch' Ward) las destila y las envasa. El Conejo Blanco es un proveedor de "Ostras" que trabaja para la Reina, quien posee el laboratorio de destilado de emociones y controla a toda la población a través de ellas. 




El Sombrerero dice también que existe una resistencia que intenta rescatar a las "Ostras" del casino, pero que es incapaz de devolverlas a su mundo porque no tienen control sobre el Espejo, que es el único portal. El Sombrerero lleva a Alice con la resistencia, liderada por el Dodo (Tim Curry, en una aparición de apenas tres minutos), a quien le piden que les ayude a encontrar y rescatar a Jack. Lo único que Alice tiene para pagar es el anillo, que había sacado de la cajita y se había escondido, que resulta ser más valioso de lo que nadie esperaba: es "La Piedra del País de las Maravillas", un artefacto que permite restaurar el poder del Espejo al máximo. Desde ese momento, queda establecido que quien tenga el anillo tendrá control absoluto sobre el País de las Maravillas (lo nunca visto), y el Dodo intenta arrebatárselo a Alicia por la fuerza. Alicia y el Sombrerero huyen, y deciden que, sin el apoyo de la resistencia, su única opción es intentar negociar con el Conejo Blanco. 

Este, mientras tanto, ha llevado la cajita a la Reina de Corazones (Kathy Bates), convencido de que el anillo estaba dentro, y sin molestarse en comprobarlo. Al ver que no es así, la Reina lo manda decapitar. 


Kathy Bates y Colm Meaney como los Reyes de Corazones.

Sospechando que el anillo lo tiene Alice, la Reina ordena que la Libre de Marzo (aquí "Mad March", Geoff Redknap), su mejor asesino, vaya en su busca. Por desgracia, ni los mejores médicos de la corte saben como resolver el problema de unir de nuevo la cabeza al cuerpo de Mad March, así que improvisan y le colocan una cabeza de liebre cibernética. Satisfecha con que no haya perdido sus facultades, y siga obedeciéndola, la Reina lo manda tras Alice. 



Geoff Redknap como Mad March.


El Sombrerero y Alicia se topan con Mad March y los Naipes (los matones equivalentes a los Soldados-Carta) y huyen a un bosque donde, tras dar esquinazo al Jabberwocky, se encuentran con Charles, el Caballero Blanco (Matt Frewer), único superviviente de su orden, después de que la Reina de Corazones mandara aniquilarla. 



El Sombrerero cree que está chiflado, pero Alice piensa que si ha logrado sobrevivir a todos los demás, tendrá alguna idea o información valiosa, así que deciden pasar la noche con él en su refugio, en las ruinas del castillo de los Caballeros Blancos. Sin embargo, antes de acostarse, el Sombrerero le dice a Alice que no hay ninguna esperanza de rescatar a Jack, y que lo mejor es que él la acompañe de vuelta a su mundo, y ella le dé el anillo para que pueda congraciarse con el Dodo e intentar, con la resistencia, enfrentarse a la Reina de Corazones. Sintiéndose traicionada, y tras un sueño turbador con su padre desaparecido y su gata Dinah, Alice abandona el refugio al amanecer y va ella sola al encuentro de Mad March para intentar negociar con la Reina. A la mañana siguiente, al darse cuenta de que Alice se ha ido, el Sombrerero y el Caballero van por su cuenta al Casino. 

Cuando es llevada a presencia de la Reina, Alicia no tiene el anillo: lo ha escondido antes, y le promete que le dirá donde está si le trae a Jack y los acompaña a ambos al Espejo para que puedan volver a su mundo. La Reina accede, y le trae a Jack... que es en realidad su hijo, heredero al trono, y está prometido con la muy sensual Duquesa (Charlotte Sullivan). 



La Reina le explica a Alice que Jack se fue a pasar unos meses en el mundo de Alice como una especie de última juerga de soltero antes de casarse con la Duquesa y asumir sus funciones como gobernante, y que su relación con ella fue solo un tonteo. Aclarado el asunto, la Reina ordena torturar a Alice para que diga dónde escondió el anillo. Antes de que se la lleven, Jack pasa por su lado, le da algo disimuladamente, y le susurra "Él está aquí". Cuando Alice mira lo que le ha dado, se trata del reloj de su padre. Alicia es conducida a la "sala de la verdad", donde los doctores Dee y Dum (Eugene Lipinsky) la torturan psicológicamente, induciéndole alucinaciones. El primer capítulo termina con Alice al borde de un precipicio que no sabe si es real o imaginado, y con los doctores amenazándola con dejarla caer si no confiesa el escondite del anillo. 




Después de toda la exposición vertida en la primera parte, la segunda es bastante repetitiva y pródiga en revelaciones y enamoramientos precipitados. La Duquesa está en la cama con Jack, haciéndole beber un destilado de "sinceridad", ya que la Reina sospecha que su propio hijo está en la resistencia, que su relación con Alice no fue ninguna casualidad, y que le dio el anillo a propósito. Pero no logra que confiese, y la Reina la amenaza con cortarle la cabeza si no averigua de qué lado está. El Sombrerero y el Caballero se infiltran en el casino por la puerta de servicio, rescatan a Alice y vuelven a esconderse en el bosque; Jack escapa de la seducción de la Duquesa y huye también del casino. El Sombrerero dice entonces que hay otro miembro de la resistencia que puede ayudarlos, la Oruga, y contacta con un intermediario para llegar hasta ella. El intermediario resulta ser Jack, que revela finalmente su identidad a Alicia: es el príncipe y heredero del País de las Maravillas, pero desde siempre se ha opuesto a los tiránicos métodos de su madre y forma parte de la resistencia; había robado el anillo con el objetivo de provocar un golpe de estado. Alice lo cree, le indica dónde está el anillo, y va con él a ver a la Oruga; el Sombrerero y el Caballero los siguen a distancia. 


Harry Dean Stanton como la Oruga.

Se reúnen con la Oruga (Harry Dean Stanton) en un hospital, y esta explica a Alice que su padre es el jefe científico de la Reina, el Carpintero, que fue abducido hace diez años; habiendo visto sus capacidades, la Reina lo puso a trabajar en el laboratorio, y fue él quien inventó el sistema para extraer y destilar las emociones. Jack añade que fue a su mundo y empezó a salir con ella con la esperanza de reunirla con su padre y que este abandonara el laboratorio, lo que debilitaría la extracción de emociones, la base del poder de la Reina. Otros miembros de la resistencia han logrado sacar al Carpintero del laboratorio y llevarlo al hospital, donde Alice se reúne con él y le va hablando de sus recuerdos de infancia para intentar que recupere la memoria y rompa la influencia de la Reina. Mad March y los Naipes llegan y los capturan, aunque la Oruga escapa al comer una seta que lo teleporta (y no volverá a salir). El Sombrerero intenta rescatarlos, pero lo reducen a él también, y el Caballero huye. 




De vuelta en el casino, la Reina tiene por fin el anillo, y ordena devolver a Alice a su mundo y ejecutar a Jack. Mad March está interrogando al Sombrerero, pero este escapa con gran facilidad. Alice escapa también cuando la llevan al Espejo, porque no quiere volver sin su padre y sin liberar a las "Ostras". Mientras tanto, y en ningún momento explican cómo, el Caballero, arrepentido de su anterior cobardía, ha llevado los esqueletos de miles de caballeros a las afueras del casino y los ha plantado con sus armaduras. La Reina entra en pánico porque se piensa que han vuelto de sus tumbas para vengarse (a pesar del hecho flagrante de que están sostenidos con estacas y no se mueven), y manda a toda la defensa del casino a por ellos, lo que permite que Alice se vuelva a colar sin ser vista, y que la Duquesa libere a Jack de la celda donde estaba retenido a la espera de su ejecución. Alice se reúne con el Sombrerero, y entre los dos toman la sala de juegos y fuerzan a las "Ostras" a despertar de su trance. El Carpintero, que ve a Alice a través de un monitor, recupera la memoria también. Sale a buscarla y se reúne con ella en la sala de juegos, pero justo cuando la está abrazando, la Morsa lo mata a tiros. 


Timothy Webber como el Carpintero, y Dave "Squatch" Ward como la Morsa.

Mientras tanto, el laboratorio explota porque el sistema de extracción de emociones no está preparado para destilar la confusión y pánico que están experimentando las "Ostras" al despertar. Todo el mundo evacúa el casino, excepto el Rey, quien, cuando la Reina le insta a marcharse, le contesta que se queda: le dice que lo único que él deseaba era su amor, y nunca lo ha tenido. La Reina se marcha sin él, y al poco todo el casino se derrumba. En el exterior, la Reina manda apresar a Alice, pero las "Ostras", que ya han recuperado la conciencia, la protegen, y arengan a los Naipes para que se rebelen contra la Reina. Jack obliga a su madre a entregarle el anillo, y todos lo vitorean como su nuevo Rey. 


Los Naipes y los liberados prisioneros se reúnen en el Espejo para reiniciarlo y devolver a las "Ostras" a su mundo. El Caballero acude a despedirse de Alice, y Jack le ofrece de nuevo el anillo y le pide que sea su Reina, pero Alice lo rechaza por segunda vez. Coloca el anillo en un hueco del borde del Espejo para "reiniciarlo", sin que se advierta ningún cambio, y se despide del Sombrerero; se invitan mutuamente a visitar sus mundos siempre que quieran, y Alice atraviesa el Espejo mediante un empujón muy poco ceremonioso de uno de los científicos. 



Alice se despierta en un hospital, dice "Se ha ido" (refiriéndose a su padre) y le pregunta a su madre cuánto tiempo estuvo "allí" (refiriéndose al edificio abandonado donde atravesó el Espejo). Carol contesta que estuvo tirada una hora, y que fue una suerte que un albañil la viera entrar en el edificio. Al día siguiente, Alice guarda todos los recuerdos de su padre y su libro de Alicia en el País de las Maravillas, y dice a su madre que va a dejar de buscarlo. Entonces llama a la puerta el albañil, que había dicho que se pasaría a ver cómo estaba Alice, y evidentemente es el Sombrerero, a cuyos brazos se arroja Alice para besarlo apasionadamente ante una boquiabierta Carol.


Otro para la lista.

La miniserie presenta los elementos típicos de una producción televisiva de consumo rápido: entretenida, vistosa, con protagonistas jóvenes y guapos, un triángulo amoroso, pocas ambiciones y muchos clichés. No se entiende por qué quisieron darle el ya cansino toque "reinterpretación/ modernización de un cuento clásico", porque por sí solo habría cumplido su propósito. La premisa de un niño o joven del mundo real que viaja a un mundo mágico en el que tiene que cumplir una misión está ya tan visto que no es necesario ligarlo a ningún cuento tradicional. No hacía ninguna falta que ese mundo mágico tuviera que ser el País de las Maravillas, y que los buenos fueran el Sombrerero y el Caballero, y los malos los Reyes de Corazones y los Naipes. 


Hasta cierto momento, el punto fuerte de esta producción son los decorados y escenarios. La mezcla de estética de los años 70, con colores chillones, vestidos estrafalarios y surrealismo ácido para el Casino y el entorno de los Reyes, y la steampunk, con metales, engranajes y chatarra para barrios de los ciudadanos comunes, combinan bastante bien. Pero los efectos especiales son unas veces buenos y otras veces terribles, lo que resta credibilidad a ese País de las Maravillas posmoderno. El zepelín-colmena, con celdas individuales, en que llevan a las "Ostras" al casino, y sobre todo el Jabberwock, constituyen unas animaciones magníficas que salen solo una vez. 


El Jabberwock.

Los vuelos en moto-flamenco, por el contrario, parecen hechos por estudiantes de insituto para subir nota, pero alguien estaba tan orgulloso de ellos que los puso dos veces en dos largas secuencias.  


Las... los... eso.


Mientras que, como hemos comentado, la historia no tiene nada original (una chica del mundo normal va a un mundo fantástico porque es la destinada a salvarlo de una dictadura), el modo de contarlo se hace largo, repetitivo y tedioso. Hay muchas escenas sobrantes, como aquella en la que el Sombrerero y Alicia van a ver al Dodo, que al final no los ayuda, con lo que más tarde irán a ver a la Oruga con el mismo propósito. Esa escena parece que solo está para decir que la resistencia a veces puede sacar a "Ostras" del casino, cosa que no sirve de nada, y para que Tim Curry salga los tres minutos que SyFy pudo pagarle, haciendo un papel totalmente anodino que se olvida de inmediato. Cuando más tarde Alice y Jack cabalgan al encuentro de la Oruga, hay otra larga secuencia en que se muestra cómo el Sombrerero y Charles los siguen, cosa que podría haberse mostrado en un solo plano. Por no hablar de que podrían haber ido los cuatro juntos perfectamente, ya que no afecta al resultado. También hay muchas escenas en que Alice y el Sombrerero o Alice y Jack, o los tres, discuten sobre si Alice puede confiar en ellos o si solo la quieren por el anillo o por su relación con el Carpintero. Una y otra vez, la misma conversación: "¿Aún no confías en mí?" "¿Cómo quieres que confíe en ti? ¡Solo me quieres por el anillo/ para que te ayude!" "¡No! Al principio era así, ¡pero ahora me importas de verdad! ¡Tienes que confiar en mí!". Una y otra vez, el mismo diálogo, en diferentes sitios. Hablando de repeticiones, la mayor parte de la serie consiste en que Alice va o es trasladada al casino, se escapa, vuelve al casino, vuelve a escaparse, vuelve al casino. Toda la trama se podría haber resuelto en una sola visita al casino, pero al parecer eran absolutamente necesarios dos episodios (y dos secuencias de vuelos con moto-flamenco).  


¿¿Todavía no confías en mí?? 
¡Si hace casi un día entero que nos conocemos!

La narrativa presenta algunos agujeros e inconsistencias. Los poderes atribuidos al anillo con "La Piedra del País de las Maravillas", por ejemplo, no acaban de quedar claros. Al principio varios personajes dicen que sirve para "reiniciar" el Espejo y aumentar su capacidad de transportar gente de un lado al otro; el Conejo Blanco explica que, tal como está ahora, no pueden traer más que veinte "Ostras" cada día, pero que cuando tengan el anillo podrían traer cincuenta o setenta. Esto significa que el Espejo funciona, y que el anillo solo lo mejora. Sin embargo, más adelante Jack dice que necesitan el anillo para activar el Espejo, y que sin él no es posible que Alice vuelva a su mundo. Esto se contradice no solo con lo que se ha explicado antes, sino con el mismo hecho de que Jack había robado el anillo y había pasado varios meses con él en el mundo de Alice, pero el Conejo Blanco y sus secuaces pueden atravesar el Espejo, secuestrar a Jack y volver todos cuando ninguno de ellos tiene el anillo. Otra problema es la importancia del padre de Alice, el Carpintero, en el golpe de Estado que pretende dar la resistencia. El poder de la Reina depende de la distribución de las emociones líquidas, el Carpintero es el único que sabe obtenerlas, y está hipnotizado para ser leal solamente a la Reina. Si lo que pretende la resistencia es acabar con la Reina, matar o simplemente secuestrar al Carpintero debería ser suficiente para sacudir los cimientos del poder real. Sin embargo, Jack roba el anillo y hace que Alice vaya a su mundo para reunirla con su padre e intentar que rompa el control mental... lo que sugiere que los miembros de la resistencia no quieren destruir el sistema de emociones líquidas, sino apropiárselo (en lo que quizá sea el detalle más realista de toda la serie). Alice, por su parte, persigue al Conejo Blanco por balcones y tejados sin inmutarse... hasta que se acuerda de pronto de que sufre acrofobia. Muy oportunamente, solo se menciona su acrofobia cuando está el Sombrerero a su lado y puede darle la mano para que no tenga miedo, o cuando los doctores Dee y Dum la aterrorizan haciéndole creer que va a caer a un abismo... una situación en que cualquiera estaría aterrorizado, con acrofobia o sin ella. Si a todo esto sumamos que la ropa de Alice nunca se estropea ni se desgarra, que pasa tres días corriendo por terrenos abruptos y saltando entre tejados con unas botas de tacón considerable, y que tanto ella como el Sombrerero tienen el rímel perfectamente aplicado en los dos o tres días que pasan huyendo, viajando y sufriendo tortura, tenemos todos los defectos narrativos de Hollywood, pero en televisión.


Los personajes, en fin, son planos y estereotipados. Alice es la heroína valiente y decidida que zurra la badana a matones tres veces más grandes que ella, que no se arredra ante nada para encontrar a su padre y salvar a las "Ostras", y que al final se ve en la encrucijada de decidir entre un hombre rico y elegante al que conoce desde hace meses y le ha pedido la mano en dos ocasiones, y uno pobre y desaliñado al que conoce desde hace tres días y al que abraza con evidente incomodidad al despedirse. Claro que, con lo que su propia madre ha comentado sobre su promiscuidad, también es un detalle realista que al final rechace al novio que ha tenido durante meses y se arroje en brazos del que acaba de conocer. 


El Sombrerero y Jack pertenecen ambos a la resistencia, y cada uno usa los métodos de los que dispone para acabar con la Reina; los dos necesitan utilizar a Alice de una manera u otra; solo se distinguen en que uno es de la realeza y el otro un pringao. Las mejores interpretaciones son las de los Reyes de Corazones y la del Caballero Blanco, a pesar de que a veces exagera sus bufonadas, y su verdadera historia (no era el último Caballero superviviente porque solo era un escudero de diez años cuando los Caballeros fueron aniquilados, y al huir del combate varios de ellos se quedaron sin armas) no es realmente necesaria: no es un personaje más o menos heroico, o más o menos cobarde, ahora que sabemos que cuando desertó a los suyos era un niño. 


¿Histórico o histriónico?

Los Reyes de Corazones presentan una caracterización consistente, en que la Reina manda sus decapitaciones a diestro y siniestro, y el Rey no pinta nada en la corte, pero sin escándalos ni aspavientos. Muy notablemente, la última intervención del Rey, en que elige suicidarse antes que seguir viviendo sin el amor de la Reina, y así se lo manifiesta a su esposa, sorprende por la desgarradora sinceridad de sus sentimientos. Dice mucho de una interpretación que la confesión de amor de un villano sea más sólida, creíble y humana que el triángulo romántico de los protagonistas.


El personaje de Mad March, el asesino con cabeza de liebre cibernética, es una adición interesante y atractiva, aunque sus habilidades no llegan a verse: se demuestra que es un buen rastreador, pero en el único combate en el que participa es vencido por el Sombrerero, que empieza esposado a una silla. Aun así, lo único que me hizo gracia de los dos capítulos fue la escena en que los médicos presentan a los Reyes las mejoras cibernéticas de su asesino:


Rey: ¿Viene con manual de instrucciones? Detesto los manuales de instrucciones.
Reina: ¿Puede hablar?
Médico: Aún no lo hemos... testado.
Reina (a Mad March): ¿Cómo... está... usted?
Mad March: Jóde... te... vaca.
Reina: ¡Perfecto!


Como versión, reinterpretación o reimaginación de los libros de Alicia, esta miniserie no vale la pena. Los personajes del País de las Maravillas lo son solo en nombre, y podrían intercambiarse (la Morsa y el Carpintero son científicos y los hermanos Tweedle torturadores; podría ser perfectamente a la inversa), y los diálogos ingeniosos se sustituyen por citas directas de los libros o algunas alusiones más rebuscadas (por ejemplo, cuando intentan colarse en el casino, el Sombrerero se presenta a él y al Caballero como "Duckworth y Robinson": Robinson Duckworth era un amigo de Carroll). Pero no hay nada que nos recuerde a los libros originales. Podrían quitarse todas las referencias, cambiarse todos los nombres, y la serie no perdería ni ganaría nada: seguiría siendo una producción como tantas otras, mediocre pero entretenida. 


Portada de la edición del Reino Unido del DVD.

La miniserie se emitió en España, por Telecinco, el 18 de abril de 2010. Ese mismo año se lanzó en DVD y Blu-ray, y es fácil de encontrar en tiendas en línea, aunque creo que la versión doblada en español no ha llegado a editarse. También se puede ver en YouTube y otros canales de vídeo. No la recomiendo como obra relacionada con los libros de Alicia, pero, mientras uno no sea un espectador muy exigente con los fallos de guion y los romances forzados, se puede ver sin problemas.


Fuentes:


Internet Movie DataBase.


Wikipedia.

21 de julio de 2022

Alicia de George Schaefer (1955)

 




Alice in Wonderland es una película estadounidense para televisión, perteneciente a la serie Hallmark Hall of Fame, que se emitió por la cadena NBC el 23 de octubre de 1955. Tiene la particularidad de haber sido uno de los primeros programas de la serie que se emitió en color; sin embargo, solo se grabó en blanco y negro, y únicamente existen unos pocos minutos a color que se grabaron entre bastidores con una cámara doméstica y no llegaron a emitirse. Dura 90 minutos.


Hallmark Hall of Fame es una serie de programas antológicos (de diferentes estilos y temáticas, como adaptaciones de novelas o documentales biográficos) que nació en 1951, patrocinado por la conocida marca de tarjetas de felicitación Hallmark Cards, y que sigue en antena en la actualidad. Es uno de los pocos programas de televisión estadounidense que hoy en día conserva en su título el nombre del patrocinador, y tiene el honor de ser el que más años se ha mantenido ininterrumpidamente en horario de máxima audiencia. Dado que una gran parte de las entregas consistía en obras de teatro adaptadas a la televisión, muchos actores repetían los papeles que habían interpretado en escena: Richard Burton, Laurence Olivier o Peter Ustinov fueron vistos en la pequeña pantalla gracias a esta serie, lo que en la época era muy poco habitual. 


Esta producción de Alicia estuvo basada en una obra de teatro sobre los dos libros de Carroll, producida en Broadway en 1932 y escrita por las actrices Florida Friebus y Eva Le Galienne; la propia Friebus realizó la adaptación al guion televisivo, y Le Galienne actuó como la Reina Blanca. Esa misma obra de teatro sería la base de otra versión para televisión en 1983. Al igual que en la obra original, la adaptación televisiva incluye elementos del País de las Maravillas y del Mundo del Espejo, y los personajes están representados en ocasiones por actores disfrazados, y otras veces por marionetas. 



El director, George Schaefer, era a la sazón uno de los productores de Hallmark Hall of Fame. A principios de los años 50 había dirigido las primeras emisiones en directo de representaciones de Ricardo III y Hamlet, y desde 1954 hasta 1996 (solo un año antes de su muerte) dirigiría más de un centenar de programas. Escogió para Alicia a la actriz británica de catorce años Gillian Barber (no confundir con la actriz británico-canadiense del mismo nombre, nacida en 1958), en el que debió de ser su primer y único papel protagonista; después solo actuaría en episodios sueltos de las miniseries británicas Heidi Grows Up, de Joy Harington (1954) y Ask for King Billy, de Tony Halfpenny (1959), que en la actualidad se considera perdida.

 

Gillian Barber como Alicia.


Las limitaciones de presupuesto de las primeras producciones de Hallmark (que muy probablemente invertían la mayor parte en emitir en color) obligaron a que los efectos especiales en postproducción fueran mínimos, lo que causó a su vez que se realizaran muchos cambios y se suprimieran los pasajes más exigentes, como la caída de Alicia por la madriguera o su desmesurado crecimiento en la casa del Conejo Blanco. Por el contrario, los decorados, el vestuario y el maquillaje (a cargo, respectivamente, de Mildred Freed Alberg, Noel Taylor y Dick Smith) recrean con acierto las ilustraciones de John Tenniel (algo que Friebus y Le Gallienne mantuvieron de su montaje original), y la música de Richard Addinsell proporciona una ambientación adecuada a los cambios de escena y los sucesivos encuentros con personajes. El manejo y las voces de las marionetas estuvieron a cargo de Burr Tillstrom, que también se puso un disfraz completo para el papel de Tortuga Falsa.




Así, la obra comienza con Alicia sentada en un sillón en su casa, jugando con el gatito Kitty y trasteando con unas piezas de ajedrez, cuando ve pasar al Conejo Blanco (Martyn Green) y lo sigue cruzando el espejo, hacia un vestíbulo donde hay una puertecita por la que no puede entrar. 






Alicia toma la botella "Bébeme" y se reduce de tamaño, pero entonces ya puede cruzar la puertecita sin ningún problema: no crece al comer el pastelito, no llora, y no hay laguna de lágrimas ni carrera loca. 




Nada más atravesar la puerta, el Conejo Blanco la confunde con su criada y la manda a su casa a buscarle el abanico y los guantes. Alicia no le hace caso y se pasea un poco por el bosque, y enseguida se encuentra con la Oruga (Noel Leslie), que le hace recitar "Eres viejo, padre William" (interpretado por dos actores, que sin duda hacen otros papeles en la obra, pero no aparecen acreditados). 



La Oruga le dice que puede cambiar de tamaño comiendo los dos costados de la seta, y Alicia coge unos trozos de cada lado, pero, antes de que pueda comprobar qué hace cada uno, ve pasar al Lacayo-Pez (Michael Enserro) y decide seguirlo. Este se acerca a una casa cercana y llama a la puerta; al abrirse, se oyen gritos y llantos, y sale el Lacayo-Rana (Gilbert Mack) para recoger la invitación que le trae. Alicia logra entrar en la ruidosa casa, y se encuentra con la Duquesa (un actor, Bobby Clark, travestido), la Cocinera (Bernard Tone, ídem), el bebé (una marioneta) y el Gato de Cheshire (una marioneta, con voz de Burr Tillstrom). 



Tras la cuestionable nana que la Duquesa y la Cocinera cantan al bebé, la Duquesa se lo pasa a Alicia y se dirige a la partida de croquet de la Reina, seguida por la Cocinera. Como el bebé se ha convertido en un cerdito, Alicia lo deja en la puerta y se queda en la cocina, donde charla con el Gato de Cheshire, quien le indica las casas del Sombrerero y la Liebre y vaticina que se verán en la partida de croquet de la Reina. 




Alicia sale de la casa y se encuentra con Tweedledee (Don Hanmer) y Tweedledum (Ian Martin). Le recitan el poema de "La Morsa y el Carpintero" (respectivamente Marc Breaux y Lenny Claret, con voces de las Ostras por Burr Tillstrom). Los hermanos también le indican que ella no es más que el sueño del Rey Rojo (Don Somers), que está allí tumbado bajo un árbol, y que desaparecerá si se despierta. 







Cuando se marchan, y cuidando de no despertar al Rey, Alicia decide ir a casa de la Liebre de Marzo, donde encuentra a la Liebre (Robert Casper), el Lirón (Alice Pierce) y el Sombrerero (Mort Marshall), que están sentados a una larga mesa tomando el té. 



Tras pasar un rato con ellos, Alicia se marcha y se encuentra de golpe en el jardín de la Reina de Corazones, donde un Jardinero-Carta (Skedge Miller) y otros compañeros se dedican afanosamente a pintar de rojo las rosas blancas que plantaron por error. Apenas le han explicado la cuestión a Alicia cuando aparecen el Rey (Hiram Sherman), la Reina (Ronald Long, travestido) y la Sota de Corazones (Tom Bosley), con su comitiva. 



La Reina ordena las decapitaciones de los jardineros, y se indigna al principio con la descortesía de Alicia, pero cuando el Rey le recuerda que es solo una niña, se calma un poco y la invita a su partida de croquet. Alicia juega un rato, y vuelve a ver a la Duquesa, quien le da la lata insistiendo en que todo en la vida tiene una moraleja. Después de que la Reina invite amablemente a la Duquesa a poner tierra de por medio, ella misma acompaña a Alicia a ver a la Tortuga Falsa. Mientras tanto, el Rey perdona todas las decapitaciones. 




La Reina y Alicia se tropiezan con el Grifo (J. Pat O'Malley, quien unos años antes había hecho las voces de los hermanos Tweedle en la versión de Walt Disney), que está durmiendo en la playa, y la Reina lo despierta a patadas y le ordena que lleve a la niña con la Tortuga Falsa (Burr Tillstrom). Esta, tras contarle a Alicia la triste historia de sus días de colegio, canta la "Cuadrilla de Langostas" y "Hermosa sopa". 





Oyen entonces la trompeta del Conejo Blanco, que anuncia el proceso a la Sota de Corazones, y el Grifo lleva a Alicia casi a rastras a la sala de juicio. Allí están ya los Reyes de Corazones, el acusado, y todos los personajes que Alicia ha ido encontrando hasta entonces. Tras muchas declaraciones y un par de bailes que no vienen mucho a cuento, Alicia se enfrenta a la Reina por sus injustas sentencias, y la Reina ordena a los Soldados- Carta que la apresen. Alicia huye, y, en vez de despertar de su sueño, como ocurre al final de Alicia en el País de las Maravillas, simplemente corre hacia el bosque hasta comprobar que ya no la persiguen, y se encuentra de sopetón con la Reina Roja (Elsa Lanchester). 




Esta segunda parte de la producción, que contiene varias escenas de A través del espejo, es en general menos elaborada que la primera: aunque la Reina Roja le muestra el tablero de ajedrez, le explica que debe cruzarlo todo para convertirse en Reina, y hasta le indica qué personajes se va a encontrar en cada casilla, en realidad Alicia no se mueve del sitio, sino que los personajes van apareciendo uno tras otro donde ella está. Así, nada más marcharse la Reina Roja, llega por los aires el manto de la Reina Blanca, y después, también por los aires mediante unos cables, la propia Reina (Eva Le Galienne). Esta le habla a Alicia del funcionamiento del tiempo hacia atrás; se venda el dedo y grita antes de pincharse; y se marcha de nuevo corriendo en pos de su chal. 



Alicia se queda sola, pero no por mucho tiempo, porque en un muro al lado de ella está sentado Humpty Dumpty (Karl Swenson, que sería recordado sobre todo como Lars Hanson, el vecino de los Ingalls en La casa de la pradera), y charla un rato con él. 



Pero Humpty Dumpty acaba cayéndose del muro, y el Rey Rojo, que seguía durmiendo bajo el árbol, se despierta bruscamente, tiene un breve intercambio de palabras con Alicia, y va a ver si sus hombres y sus caballeros están ya de camino. 



Llega entonces el Caballero Blanco (Reginald Gardiner), a lomos de un caballo formado por otros dos actores no acreditados. 



Le habla a Alicia de sus inventos, y canta una versión abreviada de "Ojos de Bacalao", tras lo cual sigue su camino, y Alicia se transforma automáticamente en Reina. 





Las Reinas Blanca y Roja aparecen a su lado para hacerle el examen correspondiente, pero tras unas cuantas preguntas se quedan dormidas en los hombros de la niña. Alicia ve entonces al Conejo Blanco, que va muy apresurado como de costumbre, y le pregunta dónde va, a lo que el Conejo le responde que va al banquete de coronación de la propia Alicia.


En la siguiente escena vemos una mesa que ya está completamente ocupada, pero a la que no paran de llegar personajes de toda la producción: están la Oruga, varias Cartas, el Grifo y la Tortuga, la Cocinera (que por algún motivo va dando vueltas en torno a la mesa en patines), Tweedledee y Tweedledum... 






Cuando llega el Conejo Blanco con Alicia, los Lacayos Pez y Rana acercan a la mesa un trono para la nueva Reina, y todos se levantan y brindan por ella. Le piden entonces que dé un discurso, pero apenas ha empezado a hablar cuando la Reina Blanca grita: "¡Preparaos! ¡Algo está a punto de suceder!". Y en efecto, comienza a temblar la tierra y todos se ponen a gritar y dar vueltas. Algunos comensales intentan salvar platos y copas, y las velas de los candelabros explotan. 






En medio del caos, Alicia se despierta de nuevo en su sillón, con su gatito negro en brazos. A su espalda, un presentador (Lee Vines) se despide de la audiencia y gentilmente se lleva a Alicia cogida de la mano. Como era y sigue siendo costumbre en la televisión estadounidense, mientras ruedan los créditos finales, una voz en off anuncia los contenidos del siguiente programa. 






Como hemos comentado al principio, la producción de Broadway de 1932 de Florida Friebus y Eva Le Galienne fue enormemente popular (la célebre adaptación de Paramount de 1933 se inspira bastante en su estética, aunque no lo acredita), de modo que era cuestión de tiempo que se adaptara a televisión, y Hallmark Hall of Fame era un espacio adecuado. Ya en sus primeros años contaba con un buen índice de audiencia y una reputación positiva en sus adaptaciones de obras literarias: en esta producción reclutó a varios actores británicos, y mantuvo la tradición de la pantomina de que las mujeres adultas fueran interpretadas por hombres. El vestuario que imita los diseños de Tenniel, la interpretación en general (la joven Gillian Barber es una Alicia muy natural y resuelta) y la banda sonora son los elementos más logrados. En su día, visto a todo color en televisión, debió de ser una experiencia memorable, tanto por la gente que había visto la producción teatral como para quien no había tenido esa oportunidad. 



Las alteraciones del texto original, aunque innecesarias, tampoco son problemáticas. Sí resultan algo molestas, por el contrario, las numerosas  expectativas que luego no se producen: el Conejo manda a Alicia a buscarle los guantes a su casa, pero Alicia no va; la niña coge unos pedazos de la seta para aumentar o disminuir de tamaño, pero en ningún momento los come; el Gato de Cheshire menciona la partida de croquet de la Reina y dice a Alicia que se verán allí, pero no estará presente. Quizá lo más llamativo sea la parte del encuentro con la Reina Roja en que, tras mostrar el campo dividido como un tablero de ajedrez, y explicar que Alicia debe recorrerlo para convertirse en Reina, la niña simplemente se queda en el mismo sitio mientras todos los habitantes acuden a ella.



¿Ves este campo? Pues no hace falta que vayas.


Es de lamentar, por otra parte, que este programa mantenga los mismos errores que ya tuvo la mencionada película de Paramount nada menos que veinte años antes: las marionetas y los disfraces. Las primeras no causan una impresión agradable (el Gato de Cheshire, como en otras versiones, resulta terrorífico) y los segundos ocultan por completo el rostro del actor, además de la mayoría de máscaras no mueve los ojos ni la boca, lo que resta mucha credibilidad a las diferentes criaturas. 



¿Marioneta o cadáver momificado?



Tristemente, que esta producción no se grabara a color, y que no se hayan editado en formato doméstico las copias en buen estado de conservación que existen (se han emitido de manera temporal en servicios de streaming, pero no se distribuyen) hace que no se puedan apreciar mejor sus puntos fuertes, ni que se disimulen los débiles. Los pocos minutos de metraje que se conservan en color demuestran el empeño que se puso en los trajes y los escenarios, y la vida que transmiten los personajes. 







En la actualidad, esta versión se puede ver en Amazon Prime (cuando la ponen) y en canales públicos, gracias a la labor incansable de las coleccionistas e investigadoras Curiouser y Phantomwise. 

Fuentes:







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