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24 de abril de 2022

A través del espejo, y lo que Alicia encontró al otro lado (tercera parte)

 


Ilustraciones de Chris Riddell (2021).


Personajes (hasta el Rey Rojo).


Esta es la tercera parte de un artículo dividido en cinco. La primera trata de la concepción del libro; la segunda, del argumento y el problema de ajedrez que plantea; esta parte y la cuarta, de  los personajes, y la quinta, de su influencia y adaptaciones. 




Los personajes de Alicia en el País de las Maravillas proceden en su totalidad de la imaginación de Carroll, y a pesar de que ninguno tenga nombre propio, las características únicas del Conejo Blanco, el Sombrerero o la Reina de Corazones los hacen inolvidables. En A través del espejo, Carroll repitió el proceso de dar vida y personalidad a las figuras genéricas de un juego, en este caso, como sabemos, el ajedrez. Pero también hizo algo novedoso respecto a su primer libro: introducir en el sueño de Alicia a varios personajes de canciones infantiles populares, y hacer no solo que la niña los reconozca, sino que se comporten como en el texto del que proceden. Tweedledee y Tweedledum, Humpty Dumpty y el León y el Unicornio eran conocidos para cualquier niño victoriano, y fue gracias a este libro que, especialmente la pareja de gemelos y el huevo sesudo, fueran conocidos también fuera de los países anglófonos. 


Humpty Dumpty, 
por Leslie Leonard Brooke (circa 1897).

Habría un tercer grupo, formado por los personajes del Mundo del Espejo que no son ni piezas de ajedrez ni protagonistas de rimas infantiles (las flores parlantes, el reloj con cara de anciano, los pasajeros y el revisor del tren, la Morsa y el Carpintero, el Jején, el Cervatillo, y por supuesto el Jabberwock) e incluso un cuarto grupo, el formado por los mensajeros anglosajones del rey blanco, los cuales podrían considerarse invitados especiales del País de las Maravillas. 


Abejas-elefante, por John Vernon Lord (2011).

Mientras que los personajes del primer libro de Alicia son fácilmente reconocibles en la cultura popular, debido en gran parte a las icónicas ilustraciones de Tenniel, y a las numerosas adaptaciones cinematográficas en que aparecen, los habitantes del Mundo del Espejo sufren una suerte desigual. Fuera del Reino Unido, en que ambos libros gozan de idéntica popularidad, A través del espejo es menos conocido que su predecesor, y se han hecho menos versiones del texto íntegro. Como resultado, lo habitual es que en las adaptaciones al cine o a dibujos animados de Alicia en el País de las Maravillas se intercalen pasajes con los personajes más representativos del Mundo del Espejo, que en general son el Jabberwock, Tweedledee y Tweedledum (puede que con la Morsa y el Carpintero, según reciten o no el poema), las Flores Vivas, Humpty Dumpty y el Caballero Blanco. Las figuras de ajedrez (salvo el Caballero) quedan relegadas a las pocas adaptaciones exclusivas del segundo libro, así como el León y el Unicornio o los viajeros y el revisor del tren. Otros personajes, como el Mosquito, el Cervatillo o la Oveja - álter ego de la Reina Blanca - están ausentes, incluso, de la mayoría de películas que han adaptado A través del espejo, por lo que resultas desconocidos incluso para aquellos que han visto alguna versión. 


Studio Minalima, 2021.

En el primer capítulo, "La casa del espejo", una de las primeras cosas que observa Alicia es que el reloj de la repisa de la chimenea tiene la cara de un anciano, que la mira "con una pícara sonrisa", y que las figuras de los cuadros se mueven. Pero enseguida centra su atención en las piezas de ajedrez, que charlan y se pasean, y no interactúa con el reloj ni los cuadros. Para las piezas de ajedrez es totalmente invisible, y puede escuchar sus conversaciones. En un momento dado oye llorar a un peón blanco, Lily (Lilí o Lirio en algunas traducciones), que se ha alejado demasiado, y coge a su madre, la Reina Blanca, para llevarla a su lado, lo que hace que la Reina se vea de repente volando por los aires hasta posarse mágicamente al lado de su hija. La Reina, aunque abraza a su hijita para consolarla, ha perdido el aliento del susto, y cuando lo recupera avisa a su marido de que tenga "cuidado con el volcán". Alicia reúne al Rey con su esposa e hija, y tiene mucho más cuidado al trasladarlo, además de advertirle de que "el Caballero Blanco se desliza por el badil y su equilibrio es muy inestable" (lo que ciertamente se confirmará cuando, varios episodios más tarde, Alicia se encuentre con el Caballero a tamaño de persona). Alicia se aparta momentáneamente de las figuras para leer un libro con uno de los poemas más memorables de Carroll, "Jabberwocky". Aunque en las adaptaciones suelen enfrentar a Alicia con la criatura de la que habla este poema en algún momento, conviene recordar que el Jabberwock es un personaje de ese libro, posiblemente ficcional hasta dentro del Mundo del Espejo, y que Alicia nunca se encuentra con él. 



El Rey Blanco, por John Tenniel (1871).

En el capítulo 2, "Un jardín de flores vivas", Alicia sale de la casa y tiene una breve conversación con una Rosa, una Margarita, un Lirio Atigrado y una Violeta (Carroll introdujo aquí los nombres de las otras dos hermanas de Alice Liddell, aparte de Lorina y Edith: Rhoda como la Rosa, y Violet como la Violeta). A pesar de su corta presencia en el libro, las flores vivas aparecen habitualmente en versiones cinematográficas, por su colorido, sus diferentes personalidades y lo ágil de su diálogo. Sin embargo, el principal personaje de este episodio es la Reina Roja, severa, mandona y muy rápida, que presenta a Alicia las características del mundo del Espejo y le muestra cómo todo el campo ante ellas es un gigante tablero de ajedrez. Le indica también que puede jugar como peón sustituyendo a Lily, que es aún muy pequeña, y hasta convertirse en Reina, si llega hasta la octava casilla. La Reina Roja no volverá a aparecer hasta la coronación de Alicia. 


Bessie Gutmann, 1909.

En el tercer episodio, "Los insectos del espejo", encontramos a muchos de los personajes menos populares del libro. Alicia, después de despedirse de la Reina Roja, marcha a campo traviesa, y se entretiene mirando unos insectos que, a lo lejos, están libando de unas flores como si fueran abejas, pero que son claramente elefantes. Algunos autores han sugerido, muy inteligentemente, que en el ajedrez de los s. XI y XII el movimiento del alfil se representaba con la figura de un elefante (que es, de hecho, lo que significa la palabra "alfil" en persa). Esta breve aparición de elefantes sería una manera solapada de mencionar al alfil, que de otra manera está ausente en la partida de ajedrez (recordemos que esta pieza se llama en inglés bishop, "obispo", y Carroll consideraría irreverente introducir una figura religiosa en un cuento fantástico). 


Elefante-abeja, de Michelle Wiggins (1983).

De golpe se encuentra dentro de un tren, compartiendo el vagón con un Caballo, una Cabra, un Escarabajo y un hombre vestido con papel blanco. El Revisor se asoma y exige que Alicia le entregue su billete, a lo que la niña responde que no había ninguna ventanilla para comprarlos del sitio de donde ella viene. Los demás pasajeros tienen algo que comentar, primero a coro y luego por turnos, cada vez que Alicia o el Revisor hablan, lo que, sumado a una vocecilla misteriosa que no para de susurrar a su oído acaba resultando irritante para la nueva viajera. En un salto que da el vagón, Alicia se agarra instintivamente a lo que tiene más cerca, que es la barba de la Cabra, y de repente está bajo un árbol en el bosque, acompañada de un Jején, que era quien le había estado hablando al oído. 




El Jején (ahora del tamaño de una gallina) le habla de algunos otros insectos que viven en el bosque, como el Caballito Mecedora, la Luciérnaga de Postre, o la Mariposa Merienda. También le advierte de que en el bosque uno acaba olvidándose de quién es y cómo se llama. A pesar de su amabilidad, el Jején es dado a los chistes malos, y Alicia no se corta para reprochárselo. El Jején, entristecido, suspira tanto que acaba desapareciendo, y Alicia sigue avanzando por el bosque. Pronto, en efecto, olvida su propio nombre, y se siente desamparada hasta que encuentra un Cervatillo, a quien le ha ocurrido lo mismo. Caminan juntos un trecho, sintiéndose más seguros juntos, pero al llegar a un claro y recordar súbitamente quiénes son, el Cervatillo recuerda que ha de temer a los humanos, y sale corriendo. Alicia se apena un poco, pero recuerda su propósito de convertirse en Reina, y sigue avanzando por el bosque hasta encontrarse con Tweedledee y Tweedledum. 


Peter Newell (1902).

Hay varios motivos por los que este episodio suele ignorarse en las adaptaciones del libro, y sus personajes no son ilustrados tan a menudo como los demás. Tanto el pasaje del tren como el de la conversación de Alicia y el Mosquito en el bosque están plagados de juegos de palabras difícilmente traducibles a otros idiomas y contienen referencias a la sociedad estrictamente contemporánea de Carroll: una expresión que repiten a coro los viajeros "¡Vale a mil libras cada...!" todavía no se había identificado bien entrado el siglo XX (se cree que parodia un eslogan publicitario); el hombre que viste de papel blanco parece estar caricaturizando a Benjamin Disraeli, un destacado político en la segunda mitad de la era victoriana. A pesar de lo tierno y encantador que resulta, el Cervatillo, que según la lista de personajes de Carroll también es un peón blanco, parece estar puesto solo porque sería a la vez Pawn y Fawn. Incluso en su lengua original, el episodio es precipitado y confuso, con dos cambios de escenario injustificados, que solo se deben a la necesidad de que Alicia avance rápidamente (moviendo dos casillas en su primera jugada como peón) y no tiene ninguna trascendencia en el resto de la historia. 




En el episodio cuarto, "Tweedledum y Tweedledee", Alicia se encuentra con estos hombrecillos, a los que reconoce de una canción infantil: decidieron luchar porque Tweedledum acusó a Tweedledee de estropear su sonajero (o carraca), pero entonces apareció un cuervo tan negro como el alquitrán, que asustó tanto a los "héroes" que olvidaron su disputa. 



Los nombres "Tweedledee y Tweedledum", que se usaban para representar a dos personas que se imitaban la una a la otra, procedían originalmente de un poema del siglo XVII, escrito por John Byrom (1692 - 1763). Era una epigrama que satirizaba la rivalidad entre los músicos George Frederich Haëndel y Giovanni Bononcini; tenía menos versos y poco que ver con la canción infantil que se publicaría en 1805 en una colección titulada Original Ditties for the Nursery. Estos personajes, además de confundir a Alicia parafraseando las intervenciones del otro y moviéndose como reflejos exactos, le recitan otro de los grandes poemas del libro, "La Morsa y el Carpintero", y le presentan al Rey Rojo, que está dormido y roncando sonoramente. 


Svetlana Rumak, circa 2014.

En una de las paradojas más comentadas del libro, los Tweedles le dicen a Alicia que ella no es más que un sueño del Rey Rojo, y que si este despierta, ella desaparecerá. Además de que, ciertamente, un rey de ajedrez suele "dormir" (permanecer inmóvil, especialmente si se produce un enroque) durante gran parte de la partida, los lectores son conscientes de que es Alicia la que está soñando. Si sueña con un rey que la está soñando a ella, que a su vez sueña con un rey que la sueña a ella, la situación se multiplica hasta el infinito... como un espejo reflejado en otro. Alicia encuentra el caso ridículo, al mismo tiempo que llora de miedo de que el rey despierte. El hallazgo de la carraca rota lleva a unos minuciosos preparativos para el combate entre los hermanos, que, como era predecible, se cancela con la aparición del cuervo, que también hace huir a Alicia. El Rey Rojo seguirá durmiendo durante todo el libro, hasta que es puesto en jaque en el último movimiento de Alicia, ya coronada reina, lo que pone fin a la partida. 



En el siguiente artículo examinaremos los personajes con los que se sigue encontrando Alicia en el resto de su aventura, como el peculiar Humpty Dumpty o el entrañable Caballero Blanco. 


Fuentes:


BASRANI, Chintan. "The Historical Origins of Humpty Dumpty", en International Inside, 19 de mayo de 2020. 


CARROLL, Lewis; GARDNER, Martin (ed.). The Annotated Alice, Penguin, Londres, 2001.


CARROLL, Lewis; GONZÁLEZ ÁLVARO, Juan (int.), Ana-Emilia (trad. prosa), PASCUAL, Emilio (trad.verso). A través del espejo, y lo que Alicia encontró al otro lado, Ediciones Gaviota, Madrid, 1990.



John Vernon Lord, blog personal del artista. 


Rumak, página oficial de la artista.



Studio Minalima, página oficial de los ilustradores Miraphora Mina y Eduardo Lima.




The Internet Archive, para las ilustraciones de dominio público.

Wikimedia Commons, para las ilustraciones de dominio público.


11 de abril de 2022

A través del espejo, y lo que Alicia encontró al otro lado (segunda parte)



Ilustración de G.R. Ratcliff (1955).

Argumento y problema de ajedrez.


Esta es la segunda parte de un artículo dividido en cinco. La primera trata de la concepción del libro; la tercera y la cuarta, de sus personajes; y la quinta, de su influencia y adaptaciones.



La principal diferencia entre A través del espejo y su predecesora es que, como es bien conocido, Alicia en el País de las Maravillas nació de una improvisación. Fue un cuento inventado sobre la marcha que salió especialmente bien, fue desarrollado, corregido y aumentado, y mantuvo en su versión final gran parte de lo que a Carroll se le había ocurrido sin pensar. Su secuela, por el contrario, fue cuidadosamente planificada años después, y el autor fue eligiendo motivos y símbolos para que desde el principio continuaran y contrastaran con lo establecido en el primer libro. La segunda parte debía tener en común con su predecesora el número de ilustraciones y de capítulos, aunque en esto Carroll acabó cediendo un poco: aunque al principio pidió cuarenta y dos dibujos a Tenniel, la cantidad fue aumentando hasta llegar a cincuenta; y para que se alcanzaran los doce capítulos del original, uno debió de consistir en apenas media docena de líneas, y el siguiente, en una sola.



Ilustración de Blanche McManus (1899).


El primer capítulo, "La casa del espejo", se abre en una noche fría y nevada de otoño, presumiblemente la del 4 de noviembre, como explico en este artículo. Alicia se encuentra sola en una sala de estar, acomodada en un gran sillón, y jugando con los gatitos que ha tenido Dinah, Kitty y Snowdrop (Copito o Bolita de Nieve en algunas traducciones). Han pasado seis meses desde el sueño de Alicia en el País de las Maravillas, y, como le dirá más adelante a Humpty Dumpty, Alicia tiene siete años y medio. Mientras Dinah acicala al gatito blanco, Alicia riñe cariñosamente a Kitty por sus trastadas, lo levanta frente al espejo, y se pregunta cómo será la habitación al otro lado. Al ver que la superficie del espejo comienza a ondular, deja al gatito, se acerca y la atraviesa, yendo a parar a un cuarto como aquel en el que estaba hace unos segundos, pero en el que las piezas de ajedrez hablan, y los libros están escritos al revés. A Alicia le resulta todo muy curioso, pero desea explorar el jardín y el resto de la casa antes de regresar, y pronto está saliendo por la puerta principal. 


Ilustración de Helen Oxenbury (2005).

En el segundo capítulo, "Un jardín de flores vivas", Alicia sigue enfrentándose a la particular física del Mundo del Espejo: cuando intenta acercarse a un sitio, acaba encontrándose en el punto de partida, y tiene que volver sobre sus pasos para llegar adonde pretende. Conoce a algunas de las criaturas del jardín, como las flores parlantes, y a la Reina Roja de ajedrez, que le muestra que el mundo está marcado como una cuadrícula de ajedrez, y le propone ser un peón blanco en la partida, ya que la hija de la Reina Blanca a la que corresponde ese cargo es aún demasiado pequeña para jugar. Le habla de los personajes con los que se encontrará en las sucesivas casillas, y le promete que al alcanzar la octava se convertirá en reina y celebrarán una fiesta en su honor. Tras estas explicaciones, la Reina Roja desaparece, y Alicia sigue avanzando por su cuenta. 


Ilustración de Ralph Steadman (1972).

En el tercer capítulo, "Los insectos del espejo", los acontecimientos se suceden rápidamente (ya que, como la propia Reina Roja ha apuntado, un peón puede avanzar dos casillas en su primer movimiento): Alicia viaja en tren, con unos compañeros de compartimento algo irritantes, pero al dar el vagón un salto, se ve de repente bajo un árbol, en compañía de un Mosquito que le habla de los particulares insectos de ese mundo, y le advierte de un tramo del bosque en el que la gente se olvida de su nombre y pierde sus recuerdos. Al marcharse el insecto, Alicia se adentra en el bosque, y en efecto se olvida de quién es, como también le ha pasado a un Cervatillo que se acerca a ella. Los dos recorren juntos un trecho hasta que, al salir a un campo abierto, el Cervatillo recuerda quién es, y que debe temer a los seres humanos, por lo que sale huyendo. Alicia se entristece al perder a tan dulce compañero, pero ella también ha recuperado su memoria y su plan de avanzar en el tablero para convertirse en reina, y sigue por el bosque. Pasa por varias bifurcaciones en que siempre hay un camino con dos señales que indican "a la casa de Tweedledee" y "a la casa de Tweedledum", lo que hace pensar a la niña que ambos viven en el mismo sitio, pero antes de llegar a ninguna vivienda se encuentra con ellos de sopetón. 


Ilustración de Philip Mendoza (1966).

Los cuatro siguientes capítulos están centrados en uno o varios personajes, principalmente piezas de ajedrez y personajes de canciones infantiles, aunque también hay otros habitantes del Mundo del Espejo, e incluso algunos que podrían venir del País de las Maravillas. "Tweeledee y Tweedledum" se centra en estos hermanos gemelos, e incluye también el poema original "La Morsa y el Carpintero"; "Agua y Lana", en la Reina Blanca, que se transforma en Oveja; "Humpty Dumpty", en el hombre-huevo protagonista de otra canción infantil; "El León y el Unicornio", en el Rey Blanco, sus mensajeros Hatta y Heigha, y los susodichos animales, los últimos personajes de una canción popular que aparecen en el libro; y "Es de mi propia invención", en el Caballero Blanco. 


Ilustración de Maria Kirk (1905).

Existe un boceto de lo que habría sido un episodio situado entre los que son el octavo y el noveno de la edición final, y que convencionalmente se ha titulado "La Avispa con peluca"; el suprimir este capítulo fue, probablemente, una de las causas por las que hay dos episodios que no suman diez líneas en total. 


Ilustración de S. Michelle Wiggins (1986).

En el episodio noveno, "Reina Alicia", Alicia se ha convertido efectivamente en reina, y las reinas Roja y Blanca la someten a un absurdo examen para probar su valía como soberana, pero al cabo de un rato se quedan dormidas, y la niña va sola a su fiesta de coronación. Sin embargo, cuando llega al banquete, las otras Reinas y los invitados ya van por el plato principal. Desafortunadamente para la niña, la comida del Mundo del Espejo tiene sintiencia y buenos modales, y la nueva Reina comete su primera ruptura de protocolo al cortar y servir un trozo del Pudín, quien se queja con razón de la descortesía. A partir de ese momento, el banquete degenera rápidamente en una situación demencial, y Alicia acaba dando un tirón del mantel, arrastrando todo lo que hay encima. 


Ilustración de John Vernon Lord (2011).

En el capítulo décimo, "Sacudiendo", que consta solo de unas líneas, Alicia coge entre las manos a la Reina Roja - quien ha empequeñecido hasta el tamaño de una muñeca - y la sacude hacia delante y hacia atrás, puesto que la considera culpable del caos en que se ha convertido su fiesta de coronación. El capítulo undécimo, "Despertando", tiene solo una línea, en la que se explica que Alicia despierta de su sueño para descubrir que tiene entre sus manos al gatito negro, Kitty. En el último capítulo, "¿Quién lo soñó?", Alicia identifica a los dos gatitos como las reinas Roja y Blanca de su sueño, y se pregunta cuál de los personajes que había conocido sería Dinah, y si ella era realmente quien estaba soñando, o era uno de los gatos quien soñaba todo lo que había ocurrido. 


Ilustración de Peter Newell (1902).


Uno de los elementos fundamentales de esta segunda obra es el juego de ajedrez, que, desde el capítulo segundo, proporciona a Alicia un objetivo claro y preciso para recorrer el Mundo del Espejo, y convierte en habitantes a casi todas sus piezas (una ausencia justificada es la del alfil: en inglés, esta pieza se llama bishop, "obispo", y el muy devoto Carroll consideraba irreverente introducir una figura religiosa en un libro de fantasía). A diferencia de los personajes basados en cartas de la baraja, que solo aparecían en Alicia en el País de las Maravillas a partir del capítulo VIII, el juego de ajedrez ya se menciona incluso antes de que Alicia se quede dormida, y su primer encuentro tras atravesar el espejo es con las piezas rojas y blancas, que se pasean cerca de la chimenea e incluso entre las cenizas calientes. Todo el libro, de hecho, está planteado como un problema de ajedrez: al principio del libro, Carroll presenta un tablero e indica que Alicia, como peón blanco, gana en once movimientos, que a continuación detalla, con las correspondientes jugadas del color contrario. En las primeras ediciones también incluiría una lista de los personajes y su equivalencia como piezas de la partida. Sin embargo, tras la legítima confusión que generó su problema de ajedrez, en sucesivas ediciones retiró la lista y colocó en su lugar un prefacio en el que "explicaba" algunos de los puntos que más protestas habían suscitado, además de aclarar la pronunciación de algunas palabras del poema "Jabberwock". 



¿Qué controversias había causado su planteamiento del problema? Analizar esta cuestión requeriría de una o varias entradas adicionales, de modo que en esta me limitaré a resumir las principales pegas que los lectores ajedrecistas pusieron a las jugadas de Carroll, y a citar los artículos en los que se examina el problema mucho mejor de lo que podré hacer yo. De momento, estas son, solo por citar algunas, las irregularidades que no tardaron en señalar los primeros lectores de A través del espejo


- Carroll menciona al principio jugadas que después no se producen en el libro.

- Las figuras blancas realizan muchos más movimientos que las rojas.

- Las reinas se "enrocan", un movimiento que es exclusivo del rey.

- En general, las piezas blancas ignoran varios momentos de la partida en que podrían haber realizado jaque mate antes de que Alicia llegara al otro extremo del tablero. 



Carroll no pareció tomarse muy bien las quejas de sus contemporáneos, pero tampoco logró acallarlas: en el prefacio antes mencionado solo dice que "la alternancia de jugadas no es tan regular como cabría desear", y que con el término "enrocar" no se refiere a un enroque legítimo, sino simplemente al hecho de que las reinas entran en el castillo. Insiste en que el resto de jugadas son completamente ortodoxas, y que así lo podrá ver cualquiera que "se tome la molestia" de comprobarlas sobre un tablero. Cosa que naturalmente ya habían hecho los ajedrecistas, y han seguido haciendo hasta nuestros días. 



Ilustración de John Tenniel (1871).


Los estudiosos han señalado en ocasiones que prácticamente ninguna jugada en esa partida tiene sentido; otros han sugerido que no se trata del ajedrez convencional sino de un tipo de ajedrez de fantasía (es decir, cualquier variante del ajedrez en que se modifique la forma del tablero, las piezas y/o sus movimientos y atributos, o las reglas en general). Otros, más optimistas, comentan que, para ser un sueño disparatado, Alicia nunca habla con ninguna pieza que no esté literalmente junto a ella en el tablero, y que incluso se insinúa que Alicia podría haber sido capturada "al paso" por el Rey Rojo, y que solo la salva el que este se encuentre dormido. De modo que, entre los que asumen que las irregularidades se deben a que todo sucede dentro de un sueño (el sueño de una niña que todavía está aprendiendo a jugar), y los que creen que Carroll no permitiría que la partida tuviera un solo fallo técnico, en la actualidad el problema sigue generando interés. 


En el siguiente artículo observaremos más de cerca las figuras de ajedrez y los otros habitantes del Mundo del Espejo con los que Alicia se encuentra de camino a su coronación.


Fuentes:



"Alice through the looking glass... some chess visual imagination", por el usuario Introuble2, en Chess.com, 14 de julio de 2021.

CARROLL, Lewis; GARDNER, Martin (ed.). The Annotated Alice, Penguin, Londres, 2001.


CARROLL, Lewis; GONZÁLEZ ÁLVARO, Juan (int.), Ana-Emilia (trad. prosa), PASCUAL, Emilio (trad.verso). A través del espejo, y lo que Alicia encontró al otro lado, Ediciones Gaviota, Madrid, 1990.


GARZÓN, José A. "El juego doble del espejo y el tablero. A vueltas con un enigma ajedrecístico de Lewis Carroll". 


John Vernon Lord, blog personal del artista.


Ralph Steadman Art Collection


STAMP, Jimmy. "The 64-Square Grid Design of ‘Through the Looking Glass’", en Smithsonian Magazine, 17 de abril de 2013. 

UK Comics Wiki




27 de diciembre de 2021

A través del espejo, y lo que Alicia encontró al otro lado (Primera parte)

 




Esta es la primera parte de un artículo dividido en cinco. La primera trata de la concepción del libro; la segunda, de su argumento y desarrollo, y el problema de ajedrez que plantea; la tercera y la cuarta, de sus personajes; y la quinta, de su influencia y adaptaciones.


A través del espejo, y lo que Alicia encontró al otro lado (Through the Looking-Glass, and what Alice found there), habitualmente abreviado como A través del espejo o Alicia a través del espejo (Through the Looking-Glass o Alice through the Looking-Glass) es un libro de Lewis Carroll que fue publicado el 27 de diciembre de 1871, hoy hace 150 años. 


Portada de la primera edición de 1871 (fechada erróneamente como de 1872), 
con la Reina Roja en actitud amonestadora.

El libro está concebido como una una continuación de Alicia en el País de las Maravillas, que transcurre seis meses después del primer sueño de Alicia  - en una nevada tarde de noviembre, en vez de la soleada tarde primaveral, y dentro de una habitación, en lugar de a la orilla del río - y cuenta las nuevas aventuras de la niña, quien, al preguntarse cómo será la habitación del otro lado del espejo, atraviesa sin dificultad la lámina de cristal y se encuentra en un mundo sorprendente donde muchas cosas funcionan de manera invertida. Mientras que los gobernantes del mundo de su primer sueño eran los reyes de una baraja de cartas, aquí son los reyes y reinas de ajedrez, y Alicia descubrirá que ella misma es capaz de convertirse en reina si atraviesa un enorme prado que está dividido en casillas como un tablero de este juego y logra llegar a la última fila. La mayor parte de los doce capítulos (del segundo al noveno), así pues, está estructurada como una partida de ajedrez, en la que se alternan las jugadas de las piezas blancas y rojas hasta que Alicia, como peón blanco, llega a la octava casilla y es coronada reina.


Diagrama de Lewis Carroll en el que detalla 
cómo Alicia gana la partida en once movimientos.


Al igual que sucedió con Alicia en el País de las Maravillas, A través del espejo tiene su origen en historias improvisadas por el autor para las hermanas Liddell. En el artículo "Alice on the Stage", Carroll cuenta que había estado enseñando a las niñas a jugar al ajedrez, e inventaba pequeños cuentos para ilustrar los movimientos de las piezas y las técnicas de apertura o ataque más sencillas. Por otra parte, es conocido el interés de Carroll por los fenómenos ópticos relacionados con la reflexión, como la inversión de una imagen, o su progresivo empequeñecimiento al reflejarse en múltiples espejos. Asimismo, para entretener a sus corresponsales infantiles, Carroll solía escribir al revés, de derecha a izquierda, de abajo arriba, o con el texto invertido, de modo que fuera necesario sostener la carta ante un espejo, o mirarla al trasluz, para poder leerla con comodidad. 


"Carta del espejo", enviada por Lewis Carroll 
a su amiga-niña Edith Ball, el 6 de noviembre de 1863.


Existe, a propósito de los orígenes del libro, una anécdota relacionada con una niña llamada Alice Theodora Raikes, hija de los vecinos de uno de los tíos de Lewis Carroll. Según lo contó la propia Alice, Carroll se acercó a ella cuando la vio jugar con otros niños en el jardín comunitario, un día que estaba visitando a su tío, y al parecer le dijo: "¿Así que eres otra Alicia? Tengo cariño a las Alicias". Les propuso a los niños mostrarles algo curioso, y los llevó a un almacén que estaba abierto al jardín donde jugaban, en el que había un alto espejo de pie. Le entregó una naranja a Alice Raikes y le preguntó en qué mano la tenía; ella le dijo que en la mano derecha. Entonces la hizo colocarse frente al espejo y le preguntó en qué mano tenía la naranja la niña reflejada. Alice le contestó que en la mano izquierda, y Carroll le pidió que le explicara cómo era eso posible. Tras reflexionar un poco, Alice le dijo que, si ella estuviera al otro lado del espejo, seguiría teniendo la naranja en la mano derecha. Aparentemente, Carroll la consideró una buena respuesta. Años más tarde, "alguien" le dijo a Alice Raikes que Carroll había declarado que ese encuentro le había dado la idea para A través del espejo


Aunque la anécdota en sí parece auténtica, no está nada claro cuándo se produjo, ni existe ninguna evidencia de cuándo, ni a quién, dijo Lewis Carroll que había sido su fuente de inspiración. Raikes, ya con su apellido de casada Fox, contó la historia al periódico londinense The Times el 22 de enero de 1932, mucho después de la muerte de Carroll y de cualquier familiar que pudiera confirmar cuándo tuvo lugar ese encuentro; es posible que se conocieran con A través del espejo ya avanzado o fase de impresión, y que la niña, al ver después el libro, se convenciera de que al autor se le había ocurrido gracias a la adivinanza del espejo y la naranja.


La primera fecha oficial en que aparece la idea de este libro es una carta que Carroll envió a su editor, Arthur McMillan, el 24 de agosto de 1866: 


Probablemente pase algo de tiempo antes de que me vuelva a dar el placer de coger papel y tinta. Tengo, sin embargo, la vaga idea de escribir una especie de secuela de Alicia, y, si acaso llega a ser algo, tengo la intención de consultarle en el momento, para que el asunto esté correctamente organizado desde el principio.


Medio año más tarde, el 6 de febrero de 1867, volvería a escribir a McMillan: "Espero completar otro libro sobre Alicia dentro de no mucho". El desarrollo de esta novela, con todo, sería muy lento: no hay constancia de que Carroll empezara la redacción hasta enero de 1868; no envió el primer capítulo completo a su editor hasta enero de 1869; y el manuscrito final no estuvo completado hasta enero de 1871. 


En lo que se refiere a las ilustraciones, Carroll había estado buscando un artista en la primera mitad de 1868. Su primera elección fue John Tenniel, quien ya había ilustrado Alicia en el País de las Maravillas, y había tenido un gran éxito. Pero Tenniel se negó, alegando que tenía mucho trabajo en Punch y otros proyectos como para embarcarse en otro libro; no es nada arriesgado aventurar que Tenniel no quería volver a trabajar con Carroll después de lo exigente que se había mostrado en su anterior colaboración. Carroll probó suerte con otros ilustradores: Richard Doyle, autor asimismo de viñetas para Punch, que rechazó la propuesta también por tener mucho trabajo; el escocés Joseph Noel Paton, que alegó estar demasiado enfermo; y William Schwenck Gilbert (el de las operetas de Gilbert & Sullivan), que también estaba muy ocupado con su carrera de letrista. Resuelto a conseguir a Tenniel, Carroll llegó a ofrecerse a pagarle a Punch cinco meses de su sueldo para liberarle del trabajo y que pudiera ilustrar su libro. Probablemente esta oferta contribuyó a ablandar a Tenniel, quien, en junio de ese año, se ofreció a "ir haciendo" alguna ilustración "en sus ratos libres". A Carroll no debió de sonarle muy convincente, así que le propuso el trabajo a John Proctor, ilustrador en las revistas Judy y Moonshine (competencia directa, por cierto, de Punch), pero este también lo rechazó, y el contrato de las ilustraciones de A través del espejo fue firmado finalmente en noviembre de 1868 por John Tenniel. 


Como había sucedido con Alicia, y confirmando todos los temores de Tenniel, la realización de los dibujos para A través del espejo fue conflictiva. Aunque le daba libertad para hacer su propia interpretación de personajes y escenarios, y hasta aceptaba consejos sobre el texto, Carroll asediaba al dibujante con quejas y especificaciones una vez le enviaba los bocetos. En principio, había encargado cuarenta y dos ilustraciones, ya que era el mismo número que había en Alicia, y un número al que Carroll le tenía especial cariño, pero fue pidiéndole más, algo que frustraba al ilustrador, ahogado con sus otros trabajos, hasta que al final fueron cincuenta. Probablemente, la ilustración más famosa del libro es la del monstruo llamado Jabberwock, pero la más curiosa es la que nunca hizo: Carroll escribió un capítulo sobre una avispa que llevaba peluca, y Tenniel rechazó tajantemente dibujarla, alegando que "estaba fuera de todas las posibilidades del arte". Incluso cuando las ilustraciones ya se habían tallado en bloques de madera para la imprenta, hubo que rehacer algunas esas piezas porque a Carroll, aunque había dado el visto bueno a la ilustración de Tenniel, no le gustó el resultado en las pruebas y los hizo modificar. 


Aunque había sido el deseo de Carroll de que el libro se publicara antes de la Navidad de 1871, para que fuera uno de los "regalos estrella" de aquel año, todos los cambios y problemas mencionados hicieron que se retrasara su salida, y acabó publicándose dos días después de la Navidad. En otro paralelismo con Alicia en el País de las Maravillas, Tenniel se mostró descontento con la calidad de la impresión de las ilustraciones, y Carroll sugirió retirar el libro de la circulación como había hecho con Alicia, pero esto no llegó a suceder y ninguna copia fue devuelta. 


A pesar de todas las complicaciones, y de salir a la venta después de las compras masivas de Navidad, se vendieron 15000 copias del libro en las siete semanas siguientes a su publicación, y renovó el interés por su predecesor, las ventas del cual también se incrementaron como consecuencia. 


En el siguiente artículo repasaremos las aventuras de Alicia en este mundo del espejo donde tantas cosas marchan al revés, y observaremos más de cerca el problema de ajedrez que Carroll plantea al principio del cuento.


Fuentes:


CARROLL, Lewis; GARDNER, Martin (ed.). The Annotated Alice, Penguin, Londres, 2001.


CARROLL, Lewis; GONZÁLEZ ÁLVARO, Juan (int.), Ana-Emilia (trad. prosa), PASCUAL, Emilio (trad. verso). A través del espejo, y lo que Alicia encontró al otro lado, Ediciones Gaviota, Madrid, 1990.


CARROLL, Lewis. “Alice on the Stage”, The Theatre, 1887. 


CARROLL, Lewis. Through the Looking Glass, and what Alice found there, Penguin Books, Londres, 1984.


COHEN, Morton N. Lewis Carroll: A Biography. Random House, Nueva York, 1995.


COHEN, Morton N. "So you are another Alice", en The New York Times, 7 de noviembre de 1971.


COLLINGWOOD, Stuart Dodgson. The Life and Letters of Lewis Carroll, T. Fisher Unwin, Londres, 1898. 


DEMAKOS, Matt. Cut-Proof-Print. From Tenniel’s Hands to Carroll’s Eyes, Stuffing the Teapot Press, Chatham, 2021.




30 de julio de 2021

Un cuento enredado (1885)

 



Un cuento enredado o Un cuento enmarañado (A Tangled Tale) es un libro recopilatorio de diez problemas matemáticos que Lewis Carroll publicó en la revista The Monthly Packet entre abril de 1880 y marzo de 1885. Los problemas, a los que Carroll llamaba "nudos" (knots), estaban presentados, a veces de modo bastante críptico, dentro de un cuento de tono humorístico. 




El nombre completo de la revista donde Carroll fue publicando los "nudos" era El paquete mensual de lecturas vespertinas para jóvenes miembros de la Iglesia de Inglaterra (The Monthly Packet of Evening Readings for Younger Members of the English Church). Fue fundada en 1851 por el Movimiento de Oxford, un grupo de representantes de la Iglesia Anglicana caracterizado por su renuencia a la modernización y a los cambios, y su defensa de los prácticas más tradicionales en la liturgia. En un principio estaba dirigida a muchachas anglicanas de clase media-alta, y sus principales editoras fueron dos mujeres: Charlotte Yonge y Christabel Coleridge. Sin embargo, con el tiempo se hizo evidente que tanto jóvenes varones como miembros de clases bajas, así como católicos y anglicanos con tendencias progresistas, leían y participaban en la revista, con lo que la publicación fue relajando sus estándares para que este público más heterogéneo no se sintiera rechazado. A partir de julio de 1880, su título prescindió de la palabra "jóvenes". La revista se publicó sin interrupción hasta 1899. 




Según el propio Carroll, su intención era "insertar en cada nudo (como la medicina, escondida de modo tan diestro, pero inefectivo, en la mermelada de nuestra primera infancia) una o más cuestiones matemáticas (de aritmética, álgebra o geometría, según el caso), para la diversión, y posible edificación, de las hermosas lectoras". Las hermosas lectoras (y con el tiempo, cada vez más muchachos) eran animadas a "desatar los nudos" y enviar sus soluciones a la editorial. En un número posterior, Carroll proporcionaba la solución al problema o los problemas que contenía el "nudo", estructurada del siguiente modo: una reformulación simplificada del problema, el método para llegar a la solución, la solución en sí, las soluciones que habían aportado los lectores, y las notas que les ponía a esos lectores según su precisión o acercamiento al problema. 


Los cuentos no eran completamente distintos entre sí, ya que presentan tres grupos de personajes protagonistas en diferentes situaciones. El primer grupo, que aparece en tres de los nudos, es el formado por dos hombres adultos, padre e hijo, que se disfrazan de caballeros medievales en su primera aparición pero luego ya llevan ropas propias de su época. El caballero mayor no recibe nombre; del joven sabemos que se llama Norman. El segundo grupo, que aparece en otros tres cuentos, y compartiendo protagonismo en un cuarto, consiste en los hermanos Lambert y Hugh y su profesor Balbus, entusiastas de los enigmas matemáticos. El tercero, protagonizado por la poco convencional "Majara" Mathesis y su siempre sollozante sobrina Clara, aparecen en tres de los cuentos, y en el último junto a Balbus y sus estudiantes. Algunos de los personajes secundarios también se repiten, como el gobernador de Kvogjni.


En 1885, Lewis Carroll dejó de publicar los "nudos", alegando que habían sido "un intento defectuoso". En algunos casos su planteamiento de los problemas había resultado demasiado confuso y había generado quejas; también es posible que causaran cierto malestar sus punzantes comentarios a las respuestas erróneas, en los que citaba el nombre del lector que las había enviado; y en una ocasión creó un problema que él mismo fue incapaz de resolver. Tras despedirse de los lectores de la revista, en diciembre de ese año publicó los "nudos" en forma de libro, con seis ilustraciones de Arthur Frost, y las respuestas - y los comentarios - escritos al final. Carroll guiñó el ojo a sus lectores fieles al utilizar a su personaje más conocido para presentar la sección de respuestas, que está encabezada por el siguiente epígrafe: "¡Un nudo! - dijo Alicia - ¡Oh, deja que te ayude a desatarlo!". Es una cita, levemente recortada, del capítulo III de Alicia en el País de las Maravillas, en la que Alicia cree que el Ratón se ha hecho un nudo en la cola, cuando en realidad es ella quien se ha hecho un embrollo mental.


Los diez "nudos" que componen Un cuento enredado tienen un epígrafe, y el título de alguno de ellos está en latín. Traduzco los títulos en inglés y dejo aquellos en latín en dicha lengua.


Nudo I: Excelsior (latín, "siempre hacia arriba"). El epígrafe es "Goblin, condúcelos arriba y abajo" ("Goblin, take them up and down"), una cita de El sueño de una noche de verano de William Shakespeare. En este cuento, dos caballeros medievales  - se comprobará después que son ciudadanos cosmopolitas, padre e hijo, pero disfrazados - se dirigen a pie a una posada, y discuten la distancia que han recorrido aquel día al subir y bajar la colina.  El problema es propuesto por el mayor de los dos caballeros, que sume al más joven en una "agonía aritmética". En las soluciones enviadas, una de las lectoras acusa al caballero mayor de proporcionar datos incorrectos, a lo que el propio caballero - por boca de Carroll - responde cumplidamente. Otro lector añadió una continuación al cuento, y otro dio la respuesta en verso, lo que da fe del entusiasmo con que fue acogida la idea de mezclar matemáticas y humor.


"A un paso de seis millas por hora".
Ilustración de A.B. Frost para el Nudo I.



Nudo II: Habitaciones disponibles.  El epígrafe es "Todo recto por la carretera torcida/ y por la curva del cuadrado" ("Straight down the crooked lane,/And all round the square."), dos versos del poema "Una dirección simple" de Thomas Hood. En este cuento, los hermanos Hugh y Lambert proponen a su profesor Balbus un problema consistente en calcular el número de invitados a un almuerzo y distribuirlos en habitaciones. El enunciado incluye vínculos familiares ("el cuñado de su padre, el suegro de su hermano", etc.) y menciona al gobernador de Kvogjni, que aparecerá en otros "nudos". Al parecer, una de las lectoras "resolvió" el problema de los parentescos sugiriendo matrimonios incestuosos, lo que provocó, de manera comprensible, que Carroll amenazara con expulsarla de la lista de participantes.



"Balbus ayudaba a su suegra a convencer al dragón".
Ilustración de A.B. Frost para el Nudo II.


Nudo III: Majara Mathesis ("Mad Mathesis"). El epígrafe es "Esperé al tren" ("I waited for the train"). La cita es una expresión tan común que no he logrado identificar el poema o texto del que Carroll la pudo tomar. La tía Mathesis, soltera poco convencional y apasionada por las matemáticas, desafía a su sobrina Clara, quien llora con mucha facilidad, a que cada una busque el tren que, saliendo de Londres y realizando un recorrido de ida y vuelta, se cruzará con más trenes en dirección opuesta en su recorrido. Clara pierde el reto, pero cree que ha encontrado la manera de ganar la próxima vez. 


Nudo IV: A ojo de buen cubero ("The Dead Reckoning"). La cita es "Soñé con bolsas de dinero la pasada noche" ("I did dream of money bags tonight"), también de Shakespeare, de El mercader de Venecia. Los dos caballeros del Nudo I, ya sin sus armaduras y cotas de malla y con frescos trajes de lino, se dirigen en barco a Kvogjni. Unos sacos de equipaje caen accidentalmente por la borda, y los caballeros se unen al capitán y a los marineros que tratan de calcular cuánto pesaba cada pieza del equipaje perdido.



Sin título.
Ilustración de A.B. Frost para el Nudo IV.



Nudo V: Ceros y cruces ("Oughts and Crosses; el título original es un juego de palabras con noughts and crosses, el nombre del tres en raya). El epígrafe es "Mira aquí, en este cuadro, y en este" ("Look here upon this picture, and on this"), una tercera cita de Shakespeare, de HamletMathesis y Clara están en un museo de arte. Clara recuerda que, en una ocasión, su profesora les dijo en clase a ella y a sus compañeras: "cuanto menos ruido hagáis, más mermelada os daré, y viceversa". Como sus compañeras no sabían lo que significaba "y viceversa", Clara se lo explicó diciéndoles que, si estaban completamente en silencio, recibirían mermelada infinita. Pero su profesora no aprobó dicha explicación, y Clara le pregunta a su tía cuál fue su error. Mathesis rehúye esa cuestión y le propone a Clara un juego distinto: han  de valorar cuadros, asignando cruces y ceros según distintos aspectos de la pintura, y repartirlas según las reglas establecidas por Mathesis. 


Nudo VI: Su Radiante Majestad ("Her Radiancy"). El epígrafe de este "nudo" consiste en los versos de un poemita para niños: "Una cosita tengo yo aquí/ esconderte esa cosa no puedo a ti/ ¿De qué te hablo, no sabes tú? /Bambú", escrito para imitar la pronunciación y gramática incorrectas de un extranjero ("One piecee thing that my have got,/ Maskee that thing my no can do./ You talkee you no sabey what?/ Bamboo."). El poema pertenece al libro infantil Historias chinas para niños y niñas, y sabiduría china para viejos y jóvenes, escrito por Arthur Evans Moule en 1880. Dentro del libro, el poema en cuestión se atribuye a un tal "Mayor Arthur T. Bingham Wright", pero se trata de un personaje ficticio. En este cuento, los dos caballeros llegan finalmente a la exótica tierra de Kgovjni. El Gobernador, agobiado por unos problemas de lógica que no puede resolver, los aloja en la mejor mazmorra y los sirve generosamente del mejor pan y agua hasta que les proporcionen una solución. El primer problema, en apariencia de cálculo matemático, era en realidad un juego de palabras bastante simple (usaba la expresión "tener dinero entre los dos" tanto en el sentido de "juntando el dinero de ambos" como "colocando los billetes entre los cuerpos de ambos"), cosa que frustró a los lectores. La respuesta del segundo problema, en el que había que calcular el peso, longitud y grosor de varias bufandas, tampoco resultó satisfactoria, y mucho más tarde Carroll tuvo que volver a explicar este problema y su solución. 


"¿Por qué dicen tantas veces 'bambú'?".
Ilustración de A.B. Frost para el Nudo VI.

Nudo VII: Dinero para pequeños gastos ("Petty Cash"). El epígrafe dice: "Miserable es el esclavo que paga" ("Base is the slave that pays"), una nueva cita de Shakespeare, de Enrique V. Mathesis y Clara están de nuevo en la estación de tren, esta vez para viajar ellas mismas. Después de tomar un almuerzo a base de limonada, bocadillos y bizcochos, conocen a dos obesas hermanas que van a subir a su mismo tren, y que, por una notable casualidad, han comido exactamente lo mismo que ellas. A partir de diferentes cuentas, Mathesis debe dilucidar el precio de cada artículo y el total de lo que han comido hoy. Carroll ofreció un sistema "universal" para resolver este tipo de problemas, y criticó con detalle a todos los que llegaron a la solución correcta de modo "accidental". 


"¡Te digo que la puerta del carruaje 
no es ni la mitad de ancha de lo que debería!".
Ilustración de A.B. Frost para el Nudo VII.



Nudo VIII: De Omnibus Rebus (latín, "acerca de todas las cosas"). El epígrafe es: "Este cerdito fue al mercado; este cerdito se quedó en casa..." ("This little pig went to market; This little pig staid [sic] at home"), de la popular cancioncilla infantil. Los caballeros se disponen a abandonar Kgovjni con considerable alivio, pero, justo antes de despedirse de ellos, el gobernador les habla de otro problema que lo acosa, consistente en distribuir cerdos en cochiqueras. Cuando por fin se separan de él, el caballero mayor, con gran preocupación de su hijo, no puede parar de darle vueltas al problema.


Nudo IX: Una serpiente con esquinas  ("A Serpent with Corners"). El epígrafe es "Agua, agua por todas partes / y ni una gota para beber" ("Water, water, every where/ nor any drop to drink"), los famosos versos de la Rima del anciano marinero de Samuel Coleridge. El profesor Balbus y sus estudiantes Hugh y Lambert proponen tres nuevos problemas, conectados entre sí por una historia. 



"Permanece firme e inamovible".
Ilustración de A.B. Frost para el Nudo IX.

Nudo X: Bollos de Chelsea ("Chelsea Buns"). El epígrafe es "¡Sí, bollos y bollos y bollos!" ("Yea, buns and buns and buns!") y es el único que Carroll identifica como "vieja canción", pero no parece referirse a ninguna otra canción más que a la que se ha inventado él mismo para el episodio. Clara está llorosa después de haber pasado por un hospital de mutilados de guerra, mientras que su tía Mathesis está más interesada en calcular el número de ojos y miembros que les faltan a los veteranos. Clara ni siquiera tiene el consuelo de que su extravagante tía le compre un bollo con mermelada de grosella, y mientras el vendedor se aleja aparecen Balbus y sus estudiantes, que están inmersos en su propio problema geográfico. Cuando se encuentran, no solo comparan sus propias cuestiones, sino que les surge una tercera. En este cuento, así pues, se plantean tres problemas: uno de porcentajes, uno de franjas horarias, y uno de relaciones de parentesco. El segundo ni siquiera tuvo solución al principio porque, en el momento en que se publicó el "nudo", Lewis Carroll aún no había conseguido resolverlo, y se encontraba "genuinamente confuso" al respecto. La publicación del libro, sin embargo, coincidió con el establecimiento oficial de la Línea internacional de cambio de fecha, la cual resolvía el problema. 



Tras las soluciones a los problemas del nudo X  - al menos, a dos de ellos - Lewis Carroll publicó un agradecimiento a los lectores: "Aprovecho esta oportunidad para dar las gracias a aquellos que han enviado, con sus respuestas al Décimo Nudo, sus lamentos de que ya no vaya a haber más Nudos, o peticiones de que reconsidere mi decisión de ponerles fin. Estoy enormemente agradecido por sus palabras amables, pero creo que lo más sabio es terminar aquello que, en el mejor de los casos, fue un intento defectuoso". Más adelante hay una alusión a que los personajes que ha creado en los cuentos no van a tener la misma trascendencia que "Alicia o la Tortuga Falsa". Era muy consciente del escaso potencial de la obra: Un cuento enredado suele editarse conjuntamente con los otros libros de divulgación matemática de Carroll (Problemas de almohada, o a veces El juego de la lógica) y no ha vuelto a tener otro ilustrador, ni siquiera en ediciones modernas, ni para las portadas, en las que suele emplearse fragmentos de algunas de las ilustraciones de Frost, en especial las de los nudos I o IX.






En España, y desde 1975, los "nudos" de Un cuento enredado, rebautizados como Un lugar complicado, han formado parte de un compendio de los textos matemáticos y lógicos de Carroll: el libro Matemática demente. Con la selección, traducción y anotación crítica a cargo de Leopoldo Panero, la edición de Tusquets fue la única disponible durante casi treinta años, pero afortunadamente era bastante buena, con todas las soluciones y algunos de los comentarios de Carroll. Una edición primitiva, pero, teniendo en cuenta los otros textos que la acompañan, todavía muy recomendable. 






La primera editorial en publicar el texto de modo independiente, con todas las soluciones y comentarios, fue Nivola, que publicó Un cuento enmarañado en 2002 y ha seguido reeditándolo desde entonces.  





Las siguientes ediciones han optado por acompañarlo por otras obras, debido a su brevedad. RBA lo publicó en 2008 y 2010 en su colección "Desafíos matemáticos", con el título Un cuento enmarañado y otros problemas de almohada.




Edimat lo publicó en 2010 (en tapa blanda) y en 2014 (en tapa dura), traducido por Marta Olmos Gil, con Alicia en el País de las Maravillas y Fantasmagoría y otros poemas, en una edición muy incompleta (sin soluciones, comentarios ni ningún tipo de anotación). La misma Edimat reeditó el libro en 2014 dentro de su colección "Estudio Didáctico", prescindiendo de Fantasmagoría y otros poemas. No recomiendo ninguna de las tres.





La publicación más reciente en castellano, con el título de Un relato enmarañado, es la de la editorial mexicana Bonilla Artigas Editores, de 2017, con traducción de Elsa Puente Vázquez. 




Tal vez algún lector poco familiarizado con las matemáticas se pregunte: ¿son difíciles los "nudos"? Con lo que me acuerdo del instituto, ¿podría desatarlos? Personalmente, no me veo capaz de valorar el nivel de competencia matemática requerido para resolverlos. Puedo contar mi experiencia: la primera vez que leí este libro aún estudiaba matemáticas de forma regular (con notas también regulares, lo admito), y solo fui capaz de resolver los problemas de deducción lógica, no los matemáticos. No pude con ninguno de aritmética ni álgebra, y en algunos de geometría me aproximé al método sudando tinta, pero acabé cometiendo errores fatales. Al que más vueltas le di fue al titulado "Dinero para pequeños gastos", y acabé encontrando las soluciones más por deducción y aproximación que mediante la fórmula universal. Pero esos fracasos no me impidieron disfrutar de los cuentos. Muchos años más tarde, al jugar a los videojuegos de El profesor Layton, y encontrar continuamente frases como "'Mire, profesor, aquí hay un puzle", "Perdone, señor, se le ha caído un puzle del bolsillo" o "¡Qué amables los del hotel! ¡Nos han dejado un puzle bajo la almohada!", me he acordado de Mathesis, de Norman y de Balbus, que también iban hallando rompecabezas matemáticos a cada paso y no podían sino pararse a intentar resolverlos. 

Es muy posible que los lectores de hoy en día, con un nivel de matemáticas de bachillerato o así, los vean más claros, y encuentren un desafío en formular el problema entre la cháchara de los personajes y comparar sus respuestas con las de Carroll. Si no, el libro se puede leer perfectamente como una colección de cuentos humorísticos con personajes originales, y con el extra de las críticas del autor a los lectores que no los resolvían como debía hacerse. Existen - y los comentaré en otras ocasiones - muchos libros de matemáticas que comentan y explican los problemas que propuso Carroll y ayudan a verlos desde una perspectiva actual. 


El texto se puede leer en su lengua original aquí, y traducido al castellano aquí. Las soluciones aparecen en ambas referencias, pero los comentarios de Carroll y la lista de los alumnos con mejores respuestas solo están en el texto original. 


 Fuentes:


A Tangled Tale, en la Biblioteca Británica.

CARROLL, Lewis; OLMOS, Marta (trad.). Alicia en el País de las Maravillas. Fantasmagoría y otros poemas. Un cuento enredado. Edimat Libros, Madrid, 2010.

CARROLL, Lewis; PANERO, Leopoldo (trad. e int.). Matemática demente, Tusquets Editores, Barcelona, 1980. 

Wikimedia Commons, para las ilustraciones.

WILSON, Robin. Lewis Carroll in Numberland: His Fantastical Mathematical Logical Life, Penguin Books, Londres, 2009. 


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