30 de abril de 2020

Kei Acedera





Kei Acedera es una ilustradora y artista gráfica filipina. Se trasladó a Canadá a los doce años y comenzó a pintar murales en casas particulares (del tamaño de mansiones, recuerda) y casinos. Más tarde comenzó a trabajar en el estudio de Chuck Gammage (conocido por los efectos visuales de Highlander, Space Jam o ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, entre otros), como ayudante de animación. Estudió en el Sheridan College, donde conoció a grandes artistas de los que recibió enseñanzas e influencias. Entre ellos estaba Bobby Chiu, que fundó en marzo de 2005 el estudio de animación independiente Imaginism Studios y la invitó a formar parte de su proyecto. 

 

En 2007, Kei Acedera diseñó el oso Marshmallow y el hada Holly como mascotas para la campaña de Navidad de las librerías Borders, en Estados Unidos. 

 

Marshmallow y Holly, mascotas de las librerías Borders.

 

En 2008, la artista y Bobby Chiu comenzaron a trabajar para los estudios Disney como diseñadores de personajes en las películas de Alicia en el País de las Maravillas (2010) de Tim Burton; tarea que repetirían en 2014 para la continuación A través del espejo (2016).

 

Arte conceptual de "Nivens McTwisp",
para Alicia en el País de las Maravillas.


 
Arte conceptual de Humpty Dumpty,
para A través del espejo.

 

Entre otros, la artista ha ilustrado la serie de libros How to talk de Alec Greven (2008- 2009), y el cuento Liesl & Po de Lauren Oliver (2012).

 

 

En 2018, Kei Acedera contribuyó, con otros cincuenta artistas de ocho países (entre ellos Bobby Chiu y otros compañeros de Imaginism), en un libro de ilustraciones llamado En peligro: animales amenazados y en riesgo, que se financió a través de Kickstarter con el propósito de concienciar en la protección de la fauna salvaje. La ilustración de Kei Acedera fue la del perro salvaje africano: "Fueron las grandes orejas, los hermosos patrones de colores y las formas elegantes del lobo pintado lo que al principio me cautivó para dibujarlo. Saber que no solo son poderosos cazadores sino también animales altamente sociales me intriga todavía más. Son depredadores hermosos que juegan un papel vital en el ecosistema africano".

 

"Lobo pintado", 2018.
 

Su trabajo más reciente es la serie infantil de dibujos animados Niko y la espada de luz (2017- 2019), basada en una obra original del estudio Imaginism y producida por Amazon. 

 

 

Aunque sus obras más conocidas están en películas y series de animación, Kei Acedera trabaja con diferentes técnicas y materiales: "[Principalmente] Photoshop y Painter, además de tinta y gouache para trabajo tradicional. Pero cualquier lápiz y papel corrientes me van bien. Me encantan los medios tradicionales tanto como los digitales; creo que mantener mis raíces tradicionales me ayuda mucho en mi pintura digital". Su estilo es colorido y naïve, con tendencia a dibujar entornos agradables y personajes pequeños, bonitos y tiernos: "me encanta dibujar niñitos y animales lindos, porque llevan una inocencia en su expresión y su postura que es honesta e instantáneamente adorable". 

 

 
"Nueve y cinco", 2010.

 

Este cariño por lo gracioso y dulce se puede observar en los diseños del Conejo Blanco y el Gato de Cheshire, que son adultos en la primera película, pero niños en la segunda: mientras los diseños adultos tienen una chispa inquietante, los infantiles son completamente inofensivos.

 

Arte conceptual para "Chessur" de adulto y de joven.

 

 
Arte conceptual para "Nivens McTwisp"
de pequeño. 

 

Aun así, es bastante frecuente también encontrar en su obra dibujos de criaturas gigantescas como dragones o entidades elementales, a veces simples y cómicos, a veces fuertes y poderosos, pero no exentos de nobleza y bondad.

 

"El que lo encuentra se lo queda", 2013.


Además del arte conceptual que se usó en las películas, Kei Acedera también realizó ilustraciones sueltas de Alicia en el País de las Maravillas enfocadas a libros para niños, que muestran una Alicia con la edad de los textos originales y unos personajes más graciosos y amables. Varias de estas ilustraciones corresponden a episodios que no se muestran en las películas de Burton, o a escenas inspiradas en los libros originales.

 
"Charco de lágrimas", 2010.

 

Los cuentos y manuales infantiles ilustrados por Kei Acedera son fáciles de encontrar, así como el libro de arte En peligro, que se sigue vendiendo a través de Kickstarter. A través del estudio Imaginism se pueden adquirir impresiones con algunas de sus obras, y aparentemente también vende directamente sus láminas en convenciones y encuentros. En 2012, la editorial canadiense Trinquette Publishing publicó un recopilatorio de las ilustraciones de Bobby Chiu y Kei Acedera para la primera las películas de Alicia,  que incluía arte tanto el arte conceptual como los dibujos relacionados. El libro, de pequeño formato y unas 70 páginas, se tituló Pieces of Wonderland.




Se trató de una edición limitada que en la actualidad es difícil de encontrar, y con un precio bastante elevado. Pero con con bocetos a lápiz, explicaciones del proceso de dibujo e ilustraciones nunca mostradas anteriormente junto a las utilizadas en la película, es un ejemplar que indudablemente aprecian muchos admiradores de la artista, incluso aquellos que no quedaron muy contentos con lo que Tim Burton hizo con sus diseños.


"Trabajo en equipo", 2010.


 

Fuentes: 

Todas las imágenes son propiedad de Kei Acedera/ Imaginism Studios, y están extraídas de las páginas oficiales de la artista.



In-danger Book: Artist United for Wildlife Conservation, campaña de Kickstarter del libro En peligro


Niko and the Sword of Light, tráiler oficial.

SLY, Randall. Kei Acedera interview, en el blog Character design, 22 de diciembre de 2007.

25 de abril de 2020

Alicia de Walt Disney (1951). Tercera parte.

Tercera parte. Diseño de personajes.


 

Esta es la tercera parte de un artículo, dividido en cinco, sobre la Alicia de Walt Disney. La primera trata sobre sus orígenes, la segunda sobre la adaptación de los textos originales, la cuarta sobre la banda sonora y la quinta sobre su recepción y legado. 

 

Los personajes de Disney pasan muy rápidamente a la imaginación colectiva popular, hasta el punto en que muchos niños de antes y de hoy identifican al protagonista de un cuento tradicional a través de su versión de Disney  (o directamente creen que el cuento lo inventó Disney y no son conscientes de que pertenece al folclore). La película de Alicia, como tantas otras antes y después, fijó la caracterización de los personajes que aparecen en ella. Desde entonces, y en la actualidad, todos los dibujos presuntamente "originales" reciben claras influencias o de las ilustraciones de Tenniel o del arte de Disney. Aquellos que intentan escapar a la imitación de esas fuentes tienden a representar al personaje de Alicia como la "auténtica" Alice Liddell (con pelo corto y negro en vez de melena larga de tonos claros), pero deben vencer muchos años de asimilación de los personajes de Disney para que el Gato de Cheshire o la Oruga parezcan más originales.

 
Alicia de Mary Blair.©Disney, 1951.

 

Como hemos comentado en un artículo anterior, las ilustraciones de David Hall partieron de las de Tenniel, pero Disney las rechazó por ser demasiado detalladas, siniestras y difíciles de animar. Las de Mary Blair ya no recibían tanta influencia del dibujante de Punch; aun así, ya se había establecido el modelo de Alicia como uno similar a la de las placas originales: cabello largo y claro, una diadema y vestido con delantal. En principio las medias iban a ser a rayas, también como en las ilustraciones originales, pero tuvieron que dejarse lisas porque no daban buen resultado en Technicolor. Mary Blair no olvidó añadir enaguas y pololos, indispensables en la vestimenta femenina de la época, y que se verían en más de una ocasión con el constante movimiento de Alicia.


Kathryn Beaumont con el animador Marc Davis.

 

Para su voz y animación, Disney eligió en primer lugar a Margaret O'Brien, de catorce años, una actriz con gran experiencia que siete años años había ganado un Oscar infantil por su papel de Tootey en Cita en San Luis (Vincente Minnelli, 1944). Disney llegó a anunciar públicamente que O'Brien sería la voz de Alicia, pero la madre de la joven no estuvo de acuerdo con  la parte económica y renunció al contrato. Apenas unos días después, fue seleccionada Kathryn Beaumont, londinense de trece años, que tenía el acento perfecto para interpretar a una muchachita británica: más tarde sería también Wendy en Peter Pan (1953).

 

 

Se conservan muchas fotografías, hechas públicas por los archivos de Disney, en que se muestra cómo Beaumont no fue solamente la voz de Alicia sino su modelo de animación. La joven tuvo que agacharse para hablar con personajes más pequeños, sentarse a tomar el té, ponerse bocabajo y hasta meterse en una botella para que los animadores captaran sus movimientos y los vaivenes de su melena y su ropa. 

 

 

 

Los demás personajes humanos (y algunos de los animales, como la Morsa) también debieron mucho a sus actores de doblaje. Posiblemente el más característico fuera Ed Wynn, el comediante que dio su voz, sus ademanes y una buena cantidad de diálogo al Sombrerero; años más tarde interpretaría al impagable Tío Albert en Mary Poppins (1964). Durante una prueba de sonido de la escena de la Merienda Loca, Ed Wynn comenzó a parlotear e improvisar de tal manera que el propio Walt Disney, entusiasmado, ordenó que no se grabara una "toma buena", sino que se empleara directamente el ensayo. Los ingenieros replicaron que, al ser una prueba, había ruido de fondo, pero Disney estaba convencido de que la  interpretación de Ed Wynn no podría quedar tan bien si la repetía, de modo que los técnicos tuvieron que apañárselas para dejar el sonido limpio y pasarlo a la versión final. 

 

 

Verna Felton, la irascible Reina de Corazones, también posó para los animadores, volteando sus faldas y jugando al croquet con un bastón y una pelota de trapo. Los guionistas incorporaron a su diálogo algunas frases de la Reina Roja de A través del espejo (la parte de: "mírame a los ojos, habla con respeto, ¡deja en paz las manos!"); y también se apropia de algunas líneas de su consorte durante el juicio. Por supuesto, su característica frase "¡Que le corten la cabeza!" proviene de los textos originales, pero la formidable interpretación de Verna Felton (en otras ocasiones la cariñosa madre Jumbo o la dulce Hada Madrina) ha contribuido mucho a que pase a la historia.

 

 

Disney comentó en el artículo "How I cartooned Alice" que para diseñar los animales y los habitantes humanos del País de las Maravillas se tomaron más libertades que con Alicia, lo que dio lugar a las extravagantes secuencias de animación y efectos de Tweedledee y Tweedledum, la Morsa y el Carpintero, los anillos de humo de la Oruga y, especialmente, las apariciones y desapariciones del Gato de Cheshire. 

         




El diseño de este personaje, con las franjas magenta y púrpura de su pelo, sus ojos amarillos y su extravagante personalidad, lo hicieron una de las figuras más fácilmente reconocibles del País de las Maravillas. Fue doblado por Sterling Holloway, quien ya tenía cierta experiencia con la obra de Carroll, al haber interpretado al Lacayo-Rana en la producción de Paramount de 1933. Su interpretación del Gato de Cheshire, a veces adormilado, a veces risueño y a veces tremendamente malicioso, fue uno de sus papeles más recordados de Disney, junto al de la boa Kaa en El libro de la selva (1967) y el oso Winnie en los cortos de 1977.

 

 

Como mencioné en el artículo anterior, y por las razones que explicaba Disney en "How I cartooned Alice", muchos personajes hubieron de eliminarse. El Jabberwock no parecía demasiado terrorífico en los conceptos de Mary Blair ni en los celuloides; sus formas redondeadas, su mata de pelo impropia de un reptil, y sobre todo su jersey de cuello alto le daban un aspecto de dragón doméstico más que de terrible plaga. Se incluyó muy brevemente en algunos cuentos, descrito simplemente como "una criatura de ojos que llameaban en la noche", pero no tuvo más desarrollo.

 


De un modo similar, el concepto de Humpty Dumpty se utilizó en un cómic de 1951 dibujado por Al Hubbard: tras caerse del muro, el rey acudía a su rescate, pero sus caballeros y sus soldados no conseguían devolverlo a lo alto del muro... hasta que lo hacía la Reina, propulsándolo de un soberbio puñetazo.

 


El Caballero Blanco debía estar diseñado a imagen del propio Walt Disney, pero, si llegaron a realizarse bocetos, no han sido publicados. También se suprimió toda la secuencia de la casa de la Duquesa, que llegó a tener diseños de David Hall pero no de Mary Blair. No podemos evitar preguntarnos cómo habrían sido todos estos personajes, y cómo habrían perdurado, si hubieran llegado a la versión final. 


Como suele recogerse en las listas de "curiosidades", "secretos" o "cosas que no sabías" de esta película, hubo un personaje que Disney aportó de modo original: el Picaporte. En principio, iba a ser la botella "Bébeme" quien entablara una conversación con Alicia, para evitar los largos monólogos desde el inicio de la película hasta la escena del Charco de Lágrimas, pero luego se inventó este personaje, que muy apropiadamente actúa como portero oficial del País de las Maravillas y tiene un concepto muy claro de quién puede entrar o quién es impasable. Los diseños originales fueron de Mary Blair, y la voz la proporcionó Joseph Kearns (el Sr. Wilson en la serie de imagen real Daniel el travieso). 

 

 

 

Es significativo que, tratándose de uno de los repartos de personajes más extensos de las películas Disney, tantos de ellos hayan acabado fijándose en la imaginación popular. Lewis Carroll apenas proporcionó ninguna pista sobre el aspecto de sus  personajes, y la imagen que muchas generaciones de lectores tuvieron durante años fue la de las ilustraciones de Tenniel, hasta que las de los artistas de Disney tomaron el relevo, y sus dibujos, en la actualidad, constituyen para muchos el aspecto canónico del mundo de Alicia. Los ilustradores modernos de Carroll se cuentan por docenas, pero todos los que han dibujado sus dos libros más famosos a partir de los años 50 se han enfrentado al difícil reto de que sus diseños sean personales y distintivos, sabiendo que inevitablemente se van a comparar a los del ominipresente Disney.

 

Fuentes:

 

Behind the voice actors.


Disney Wiki.

 

"The Cheshire Cat is a metaphorical genius", en Oh my Disney, 25 de julio de 2014.

23 de abril de 2020

Día del Libro 2020


Feliz Día del Libro a lectores, bibliófilos, ratones de biblioteca y Alicias de todo el mundo.


 Reading Alice, por Honor C. Appleton (1919).

16 de abril de 2020

How I Cartooned "Alice", por Walt Disney (1951)

 

 

En mayo de 1951, la revista Films in Review (la cual, fundada en 1909 y todavía en publicación, es la revista de cine más antigua de Estados Unidos) publicó un artículo titulado "How I cartooned 'Alice': Its Logical Nonsense needed a Logical Sequence" ("Cómo convertí 'Alicia' en dibujos animados: su absurdo lógico necesitaba una secuencia lógica"), acerca de la aún no estrenada Alicia en el País de las Maravillas de la compañía Disney. El texto lleva el nombre de Walt Disney, aunque se piensa que pudo haberlo escrito uno de los directores de animación a partir de observaciones y comentarios de Walt, y presenta algunas particularidades, como mencionar que la Reina de Corazones es una amalgama de "las cuatro reinas" (entre los dos libros de Alicia solo hay tres reinas, sin contar a la propia Alicia cuando es coronada), y terminar de manera abrupta mientras comenta la selección de Kathryn Beaumont como la voz de Alicia.

 

 

No he localizado mucha información sobre este artículo. Solo he visto unas pocos sitios de internet con las páginas de la revista escaneadas a partir de la copia de una biblioteca, y no parece estar digitalizado (¿todavía?) en los archivos de la revista Films in Review. Sin embargo, he observado que en varias fuentes oficiales de Disney se reproducen frases del texto como citas de Walt Disney, por lo que en principio no hay motivo, a pesar de parecer incompleto, para dudar de su legitimidad.

 

Como no he encontrado ningún sitio donde el texto aparezca más que en el escaneado de la revista, lo transcribo aquí para una lectura más cómoda. Incluyo los escaneados de las portada, el índice y las tres páginas del artículo, y dos capturas de las imágenes de la película parecidas a las que publicaba la revista, con su pie de foto correspondiente.

 



How I Cartooned "Alice"
Its Logical Nonsense Needed a Logical Sequence

BY WALT DISNEY

 

THE animation of Alice in Wonderland presented the most formidable problems we have ever faced in translating a literary classic into the cartoon medium. We became aware of these problems at the very first of our staff conferences. Our experience with Cinderella, Pinocchio, Bambi, Uncle Remus and Snow White and the Seven Dwarfs provided few precedents. There aren't many masterpieces of logical nonsense in the world, and none of them even remotely approach Lewis Carroll's classic. 

 

First of all, Carroll told the stories in Alice in Wonderland and in Through the Looking Glass to real children, as he picniced with them, "all on a golden afternoon," in the environs at Oxford, where he lectured on mathematics. (His real name was the Rev. Charles Lutwidge Dodgson.) And he was interested more in ideas and fantasy, and their intermingling, than in the rules of suspense and story structure.


Second, there are some eighty characters – semi-human, semi-animal, or both – in the two Alice books. They move in and out of the narrative very erratically indeed. They ignore, in their relation to Alice, every law of the theatre.

Third, time is more important to the teller of tales on the screen than it was to Lewis Carroll when he was entertaining Alice Liddell and her little friends, or than it has been to adults who have read the Alice books to their children or themselves for the last 85 years. Playing time in movie theatres is fairly definitely fixed to 80 or 90 minutes. And for a feature with an appeal to children, it should be a little less.


These were our three fundamental problems. I will explain how we solved them, and then conclude by explaining how we solved the subsidiary problems.

 

An average reader can read the two Alice books in from twelve to fourteen hours. Even a fast reader couldn't read them in less than six or seven hours. Merely to introduce the eighty odd "characters", giving a minute to each, would have consumed the entire time alloted to our movie.

 

 

So we combined a few characters, rearranged some episodes, condensed some dialogue. Keeping, we believe, the Carroll flavor.

 

A good example of how we worked our problems out is the way we animated the famous Tea Party. We have the Mad Hatter and the March Hare chant the "Unbirthday" lines which Humpty- Dumpty spoke in his colloquy with Alice in Trough the Looking- Glass. The Tea Party is a perfectly appropriate occasion, and we thus eliminated Humpty- Dumpty, which we wanted to do for another reason I'll refer to later.

 
Disney's tea party differs from Carroll's.
©Disney, 1951.

 

Another example is the way we shifted the reading of the dry history lesson from its original context in the Caucus Race, to the opening scene of our picture. Putting it there gives more coherence to all that follows, since it puts the reason for Alice's descent into the rabbit hole where it is most effective dramatically, i.e., at the beginning. And no violence is done to Carroll's mood, nor to any of the character relationships.

 

But before we did any of this, we tried out any episode in both Alice books ion our own test audience of some 500 persons. 

 

It was imperative that we create a plot structure, for Carroll had not had need for such a thing. We decided, of course, that Alice's curiosity was the only possible prime mover for our story and generator and generator of the necessary suspense. The result is a basic chase pattern that culminates when Alice, after her strange adventures, returns to the world of reality.

 

Some people told us that because the Alice books are pure fantasy the basic laws of story progression need not apply. We answered that when you look at a moving picture you do not have a chance to ponder over the meaning, or to re-read. We believe that our picture, which runs 75 minutes and has thirty-five of the eighty or so original characters, animated singly, or in groups, or with Alice, will prove we were right in evolving a plot that unified essentially quite disparate episodes.

 

There are many characters in the two Alice books that antagonized, repelled, or confused the little girl, and have similarly affected even the most steadfast of Alice's admirers. Some were pretty callous, and several were depressingly lugubrious. The child that turns into a pig in Alice's arms, for example, was revolting, according to one of our early tests. Other tests indicated that the sad and weepy Mock Turtle and Gryphon were without other compensating interest.

 

Humpty-Dumpty was not used because he was too talky. Moreover, he wasn't even a Carroll creation, but a nursery rhyme symbol, and a cartoon cliché in British politics.

 

We combined the four Queens and the Duchess into one figure, the raucous Queen of Hearts, who keeps demanding more decapitations. Many minor figures, casually alluded to, were not inclueded in ever our first muster, for reasons that must by now be clear.

 

We created one new character. He is the personified Doorknob, who guards the precints of Wonderland. He was invented in order to avoid a long explanatory monologue at the beginning of the story and to give Alice a foil to talk to. The Doorknob has been approved, incidentally, by some of the strictest Alice purists in England.

 

I am not finding fault with the way Lewis Carroll told his immortal nonsense. If I hadn't regarded it as one of the masterpieces of all time, for both adults and children, I would not have undertaken a film version. I undertook it with greatest respect.

 

Now practically every literate person in the Western World has a personal idea of the way Alice and all the semi-animal and semi-human beings Carroll created, should look. The appearances of the Mad Hatter and the Carpenter, the Walrus and the Dodo, Tweedledum and Tweedledee, the White Rabbit, the Cheshire Cat, the Caterpillar and the whole Carroll brood are very definitely conceived in the minds of millions of children and grown-ups. These images, of course, derive from the Tenniel illustrations.

 

 

It is not easy technically, to turn book illustrations into animated cartoons, and the cross-hatched etchings of Tenniel could not be animated just as they are. They had to be re-done in clean pen line and in the brilliant hues that Technicolor can reproduce. They had to seem round, not flat. They had to be made mobile by the illusionary processes of animation. They had to be seen in a life-like flow of action from various angles. For the cartoon medium, the characters virtually had to be born anew, since their behavior would have to be conveyed in movement, rather than with words and pen-and-ink drawings.

 

And yet, I think we have managed to  follow Tenniel in such close detail that no one can say our delineations distort the images that Carroll and Tenniel worked out together.

 

But there are some slight deviations.

 

The features of our Alice are somehow more youthful that those of the Victorian maid depicted by the great cartoonist of Punch. We have made her figure less stubby. Her hair is more kempt in our portrait. Though her costume is little changed, the stockings in our Alice are plain instead of stripped, in order to save time devoted to drawing and for reasons related to Technicolor. We are somewhat less realistic than Tenniel in portraying some of the animal characters. We have made the features of the Walrus more human, for example. Our March Hare is more humanesque, and so is our White Rabbit.

 

But I want to reassure the devotees of Lewis Carroll that we have not changed the essential meaning and mood of the book or the Tenniel illustrations.

 

Our final problem derived from the fact that Alice and all the other Carroll creations would have to speak.  


Voices and music are almost as important in animated cartoons as are the drawings themselves. As a matter of fact, voices key the animation, and precede the drawings, so that the animation can be timed and adjusted to the spoken words. And voices for fantasy, and for the characters of fantasy, require a very creative kind of casting indeed. There was one further complication: the necessity, for the purpose of engendering mood, of authentic British inflections.


Who could speak for the Mad Hatter better then Ed Wynn? Or for the frantic March Hare better than Jerry Colonna? Their voices arouse the very spirit of Carroll's whimsy. We were fortunate to find them available. And we were fortunate to find Richard haydn for the caustic Caterpillar; Sterling Holloway for the acrobatic Cheshire Cat; Bill Thompson for the elusive White Rabbit; Verna Felton for the raucous Queen of Hearts; Pat O'Mailley for the Walrus and the Carpenter and the Tweedle twins; Heather Angel for Alice's elder sister; and Queenie Leonard for the flowers in the beautiful garden scene.

 

Disney made them more than a pack of cards.
©Disney, 1951.


Of paramount importance, of course, was the voice for Alice. It was essential that it please English- speaking people everywhere. Our whole project largely depended on finding the voice that would give our animation of Alice warm and vibrating life. We found it, after scoring hundreds of young American and British-born actresses, in the voice of Kathryn Beaumont. She is British-born, thirteen years old, and keenly perceptive of all that Alice means. Her voice was considered pleasing and flawless by all who heard it during the rehearsals and the recordings.

 

Kathy had appeared briefly in one movie in London and came to this country with her mother by way of Canada. Metro-Goldwyn-Mayer put her under a term pact, and she had had one role at that studio. We discovered her there. 


 

Fuentes:

 

Artículo escaneado en Vintage Disney Alice.

 

Films in Review, mayo de 1951, número 2.5, págs. 7-11.

15 de abril de 2020

Alicia de Walt Disney (1951). Segunda parte.

Segunda parte. Adaptación.




Esta es la segunda parte de un artículo, dividido en cinco, sobre la Alicia de Walt Disney. La primera trata sobre sus orígenes, la tercera sobre el diseño de personajes, la cuarta sobre la banda sonora y la quinta sobre su recepción y legado. 
 
 
Walt Disney tenía claro que no quería hacer una adaptación literal, escena por escena, de Alicia en el País de las Maravillas, sino ser fiel al espíritu de la historia más que a su narrativa. Una narrativa que, por otra parte, no es fácil de adaptar en un concepto tradicional de película: el libro es episódico, aleatorio; carece de un hilo argumental. Lo más parecido a un propósito que tiene Alicia es entrar en el jardín de la Reina, pero eso dura solo una parte del libro; una vez que lo consigue, encontramos que la acción sigue avanzando a base de encuentros arbitrarios con los habitantes del País de las Maravillas. 

Ya que Disney deseaba adaptar los dos libros de Alicia al mismo tiempo, era imprescindible fundir y recortar el material original. Entre los dos libros hay unos ochenta personajes, una veintena de localizaciones,  y unos diecisiete poemas; era imposible que todo cupiera en un largometraje estándar que no llegaba a la hora y media. Disney quería hacer una película que no solo entretuviera a los niños, sino que se llevara el visto bueno de los más estrictos puristas de la obra carrolliana, lo que significaba ser muy cuidadoso con lo que dejaba y lo que suprimía.


Storyboard. ©Disney, 1951.


Así, el mal genio de la Duquesa se asimiló al de la Reina de Corazones, las explicaciones sobre el no-cumpleaños de Humpty Dumpty las dieron el Sombrerero y la Liebre, y la aburrida lección de historia la impartió la hermana de Alicia en vez del Ratón, de modo que, aunque algunos personajes no aparecieran,  se mantuviera una parte de su diálogo o su caracterización. No se incluyó al Jardinero Pat, ni a los Conejillos de Indias ni otros animales que acompañan al Conejo cuando Alicia se queda atascada en su casa, pero en su lugar se reutilizó al elocuente Dodo, que, después de haber aparecido en la Carrera Loca, volvía a hacer gala de su capacidad de liderazgo y decisión.

Algunos tijeretazos dolieron más que otros. El escenario de los Bosques Tulgey se diseñó para que el Caballero Blanco ofreciese su ayuda a Alicia, pero el personaje no llegó a modelarse, porque Disney creyó que sería mejor que Alicia aprendiera de sus errores sola. El Jabberwock llegó a ser ilustrado a a partir del arte conceptual de Mary Blair, y se nombró a su actor de doblaje (Stan Freberg), pero debió suprimirse también por la extensión de la película. Se realizaron muchas secuencias y animación, y se compusieron y grabaron varias canciones que al final tuvieron que descartarse. En ese sentido, el Gato de Cheshire fue uno de los más perjudicados: tenía una canción propia ("I'm odd") y también debía cantar el poema "Jabberwocky", ya que no iba a aparecer el personaje, pero al final acabó recitando solamente unos versos sueltos.


Celuloides en que aparece el Jabberwock.
©Disney, 1951.


Tras haber descartado las ilustraciones de David Hall por resultar demasiado siniestras, fue elegida Mary Blair, que ya llevaba un tiempo trabajando de manera intermitente con los estudios Disney; había trabajado en Cenicienta, Fantasía (1940) y obras menores. Realizó cientos de dibujos para Alicia, principalmente en guache y acuarela. Los animadores encontraron difícil dar movimiento y vida a sus dibujos, de manera que se redondearon y suavizaron para que tuvieran un movimiento más fluido,  pero el diseño de personajes y fondos, el color y el concepto, en general, se trasladó con cambios mínimos.



El Bosque Tugley, en el concepto de Mary Blair
y en la versión final. ©Disney, 1951.


La versión final resultó, como la mayoría de películas, una adaptación de Alicia en el País de las Maravillas con unas pocas alusiones a A través del espejo, y no una fusión de ambos libros como deseaba Disney. Tras la supresión del Jabberwock y del Caballero Blanco, los únicos personajes del Mundo del Espejo que aparecen en la película son las Flores Parlantes y Tweedledee y Tweedledum (cuya secuencia incluye el recitado de "La Morsa y el Carpintero"). Aparte, se incluyeron unos pocos elementos sueltos: las explicaciones del no-cumpleaños de Humpty Dumpty; los versos que recita el Gato de Cheshire; y el nombre de los Bosques Tulgey y alguna de sus criaturas. Pero los motivos del ajedrez y del funcionamiento "al revés" del Mundo del Espejo se omiten por completo, hasta el punto en que en ningún momento parece que se esté mezclando el material original de dos libros distintos.

No cabe duda de que el fracaso en taquilla que supuso esta película, tras todo el empeño y la ilusión personal que había invertido Walt Disney, influyó negativamente en la posibilidad de una continuación de las aventuras de Alicia. No sabemos si Walt Disney llegó a pensar, en caso de que el estreno resultara un éxito, en una segunda parte que pudiera aprovechar todo el material descartado y desarrollar más episodios de A través del espejo. Aunque, como veremos más tarde, su película soñada tuvo una resurrección en los años 60 de la que Disney apenas llegó a disfrutar, a nosotros solo nos quedan los documentales y los extras de las ediciones especiales para imaginarnos qué podría hacer sido Alicia con todo el material que se suprimió.


Arte conceptual de David Hall para la cocina de la Duquesa.
 ©Disney, 1951.


Fuentes:



CEDEÑO, Kelvin. "Disney and Carroll: A Wonderful Collaboration", en Thursday Treasures, 24 de octubre de 2013.

DISNEY, Walt. "How I cartooned 'Alice': its Logical Nonsense needed a Logical Sequence", en Films in Review, mayo de 1951.

"I'm odd", la canción descartada del Gato de Cheshire, presentada por Kathryn Beaumont.

"One hour in Wonderland", vídeo promocional.

"Operation Wonderland", documental sobre la creación de la película. 

SALISBURY, Mark. Alice in Wonderland: and Illustrated Journey through Time, Disney Editions Deluxe, Nueva York, 2016.

Alicia de Walt Disney (1951). Primera parte.


Primera parte. Orígenes.






Esta es la primera parte de un artículo, dividido en cinco, sobre la Alicia de Walt Disney. La segunda trata sobre la adaptación de los libros de Carroll, la tercera sobre el diseño de personajes, la cuarta sobre la banda sonora y la quinta sobre su recepción y legado. 
 
Alice in Wonderland es una película de animación tradicional estadounidense, realizada por los estudios Walt Disney en 1951, y dirigida por Clyde Geromimi, Wilfred Jackson y Hamilton Luske. Combina elementos de Alicia en el País de las Maravillas y A través del espejo con algunas ideas originales, y es la más conocida de las adaptaciones cinematográficas de las obras de Carroll.


Walt Disney en 1946.


"Ninguna historia de la literatura inglesa me ha intrigado más que Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll", declaró Walt Disney a la revista American Weekly en 1946. "Me fascinó cuando la leí por primera vez siendo un colegial, y tan pronto como me fue posible, cuando comencé a realizar dibujos animados, adquirí los derechos para hacer una película".

En efecto, Walter Elias Disney (1901- 1966) había manifestado interés por producir una animación de Alicia desde los inicios de su carrera, cuando en 1922, con solo veinte años y con el apoyo financiero de su hermano Roy, fundó en su Kansas natal su propio estudio, Laugh-O-gram. Tras realizar algunas adaptaciones de cuentos clásicos, Disney decidió escribir un guion original en que una actriz real interactuara con personajes animados. La idea no era nueva (Max Fleischer ya realizaba este tipo de películas desde 1918, en una serie titulada Out of the Inkwell), pero Disney pensaba añadir la visita del personaje real a un mundo poblado totalmente por los seres animados. Aunque no era una adaptación de la historia de Alicia, las referencias a ésta eran evidentes: la niña protagonista se llamaba Alice, entraba en el mundo animado a través de un sueño, y pasaba por una madriguera de conejo, entre otros detalles. La película tuvo el título provisional de Alice's Cartoonland, pero luego se llamó Alice's Wonderland.


©Disney, 1923.

Para la pequeña protagonista, Disney escogió a Virginia Davis, de cuatro años, a la que había visto en anuncios. La película se rodó entre abril y julio de 1923; acabó durando doce minutos y medio. Comienza con Alice visitando al propio Disney en su estudio, y pidiéndole que le deje mirar cómo dibuja las "diversiones". Los dibujos se animan dentro de las hojas de papel e interactúan con los artistas, y hasta con el gato de la oficina, al que un ratoncillo ataca con su espada y con su cola puntiaguda. Esa misma noche, dormida en su cama, Alice sueña que entra en un mundo poblado por animales de dibujos, y aunque sus aventuras la hacen caer por un precipicio al huir de unos leones, su madre la despierta sin que sufra ningún daño.

Disney había hablado de su película, apenas empezada, a Margaret J. Wrinkler, la distribuidora neoyorquina de Out of the Inkwell y Félix el Gato. Wrinkler se mostró interesada, y fue contactando regularmente con Disney para preguntarle por sus progresos. Sin embargo, en julio de 1923, Laugh-O-gram se declaró en bancarrota. Disney contempló dejarlo todo e irse a Nueva York para trabajar en Félix el Gato, o incluso abandonar por completo la animación, pero su hermano Roy lo convenció para que se mudara de Kansas a Los Ángeles, donde estaban él y otros familiares que podrían proporcionarle apoyo y alojamiento. Disney tuvo que hacer trabajos por horas para poder pagarse el billete. Ya en Los Ángeles, al no encontrar ocupación que le permitiera mantenerse, y mucho menos alquilar un estudio, debió subsistir con los préstamos de Roy, quien recibía una paga de veterano de la Gran Guerra, y dibujar en un rincón del garaje de su tío. La industria de la animación estaba focalizada en Nueva York; no había estudios de dibujos animados en Los Ángeles. Disney no tuvo más remedio que formar uno, otra vez con el dinero de Roy. Contactó con Margaret J. Wrinkler para comunicarle su traslado a Los Ángeles y la creación de su nuevo estudio: Disney Brothers Cartoon Studio. Probablemente no le dijo que los únicos miembros de su plantilla eran él y su hermano, que por entonces estaba en el hospital en una larga convalecencia de tuberculosis.

Wrinkler vio finalmente la copia de Alice's Wonderland, y ofreció a Disney un contrato por seis películas, con opción de hacer seis más. Disney convenció a los padres de Virginia Davis para que se mudaran también a California, y a su tío Robert para que le hiciera un sustancioso préstamo que le permitiera comprar equipo y contratar artistas y animadores. 

Superados esos comienzos tan complicados, las películas de Alice - tituladas en conjunto Alice Comedies - se hicieron muy populares, y se continuaron rodando sin pausa en los tres años siguientes. Sin contar el primero, Disney realizó un total de cincuenta y seis cortos entre 1924 y 1927. Virginia Davis protagonizó catorce de ellos antes de que sus padres decidieran no renovar su contrato y fuera sustituida por Margie Gay, de cinco años, en febrero de 1925. Ese mismo año, Disney contrató a varios de sus anteriores colegas animadores de Kansas, y dio el nombre de Julius a un gato negro (muy parecido al gato Félix) que había acompañado a Alice en varias aventuras anteriores, y ya se convirtió en su mascota oficial, llegándole a robar el protagonismo en las últimas películas. En 1926, Disney  trasladó su estudio a un local mayor y lo renombró Walt Disney Studios. Con el declive en popularidad de las Alice Comedies, y tras varias disputas y desacuerdos con Charles Mintz (el marido de Margaret J. Wrinkler, quien se había hecho cargo de las distribución de sus películas), Disney comenzó a diseñar un nuevo personaje. Los primeros cortos de Mickey Mouse aparecieron en 1928.

Ya a principios de los años 30, Disney tanteó la posibilidad de un largometraje de Alicia. En 1931 compró los derechos de las ilustraciones de John Tenniel, y en 1932 realizó pruebas a Mary Pickford  para el papel protagonista; tambien pensó en Virginia Davis. Podría haber sido su primer largometraje en vez de Blancanieves, pero sus intentos no fueron mucho mas lejos: posiblemente, el estreno en 1933 de la superproducción de Paramount le hizo pensar que no era el mejor momento de presentar otra Alicia. Pero Disney no olvidaba su fascinación por los libros de Carroll: en 1936 realizó un corto de Mickey Mouse, Through the Mirror (o Thru the Mirror), que recogía elementos tanto de Alicia en el País de las Maravillas como de A través del espejo; y en su segundo largometraje, Pinocho, de 1940, por un momento se ve en una estantería al fondo el libro de Alicia en el País de las Maravillas.


©Disney, 1936.

Durante la producción de Pinocho,  Disney siguió trabajando en el proyecto de Alicia. Registró el título Alice in Wonderland y contrató al guionista de storyboards Al Perkins y al director artístico David S. Hall para que comenzaran a dar forma a la historia. Hall realizó unos cuatrocientos dibujos y bocetos, y se llegó a producir una cinta de muestra, hoy perdida, en la que Cliff Edwards (el actor de doblaje de Pepito Grillo) daba voz a la botella "Bébeme", la cual más tarde se convertiría en el Picaporte. Disney se mostró escéptico. Los dibujos eran tan cercanos a los de Tenniel en cuanto a detalles que dificultaban la animación, y sobre todo eran retorcidos y grotescos, cuando no directamente terroríficos: hay bocetos en blanco y negro de Alicia atada en una guillotina y del Gato de Cheshire ahorcado. Aunque alguna de las propuestas de Hall llegó a la versión final, no cuesta ver por qué Disney rechazó su concepto. 

La Segunda Guerra Mundial forzó a Disney a aplazar una vez más su proyecto; además de las películas que estaban ya en fase de producción, Disney realizó cortometrajes de instrucción  para militares, películas de propaganda anti-alemana, y dibujos en que el Pato Donald promocionaba bonos de guerra. Los fracasos de Pinocho (1940), Fantasía (1941) y Bambi (1942) pusieron al estudio al borde de la bancarrota. Disney, a pesar de todo, encargó la adaptación de Alicia a dos de los animadores de Fantasía, los cuales no se mostraron entusiasmados con la idea, y le contestaron que el hecho de que el libro fuera un clásico no era motivo suficiente para hacer una película sobre él.

 El libro que está de pie, a la izquierda, 
es Alice in Wonderland.©Disney, 1940.

Inmune al desaliento, Disney contactó con nada menos que Aldous Huxley, poco después del fin de la guerra. El británico había realizado guiones adaptados de Orgullo y prejuicio de Jane Austen y Jane Eyre de Charlotte Brontë, y Disney le pidió que escribiera un guion a partir de Alicia en el País de las Maravillas, pero que tratara también  la relación entre Lewis Carroll y Alice Liddell (como haría posteriormente Dennis Potter en Alice, de 1965, y Dreamchild, de 1985). Había vuelto a la idea de una mezcla de animación e imagen real, y ya tenía en mente una lista de actrices candidatas para interpretar a Alicia; la película había de llamarse Alicia y el misterioso señor Carroll. Pero Disney tampoco estuvo conforme con la propuesta de Huxley: le pareció que tenía "mucha literatura y poco humor", algo que cabría esperar del autor de una de las más deprimentes novelas distópicas de la historia.

Llegados a este punto, Walt Disney debió de pensar que si quería que su Alicia fuera como él quería, tendría que hacerla él mismo, y en 1946, más de veinte años después de su Alice's Wonderland, se puso manos a la obra. 


Fuentes:
 
Editado en noviembre de 2020 para incluir un artículo, publicado en octubre, sobre el guion de Aldous Huxley.

Alice's Wonderland, animación de 1923.

Alice in Wonderland (partially lost original draft of Disney animated film; 1939), en Lost Media Wiki.

EHRBAR, Greg. "The Disney 'Alice' That Never Was... Except on Records", en Cartoon Research, 4 de septiembre de 2018.
 
KORKIS, Jim. "Aldous Huxley's Version of the Disney's 'Alice', en Cartoon Research, 9 de octubre de 2020. 
 
MARSHALL, Colin. "When Aldous Huxley wrote a script for Alice in Wonderland", en Open Culture, 8 de diciembre de 2014. 

SALISBURY, Mark. Alice in Wonderland: an Illustrated Journey through Time, Disney Editions Deluxe, Nueva York, 2016.

SAMPSON, Wade. "The Disney Alice in Wonderlands That Never Were", en Mouse Planet, 30 de junio de 2010.

Through the Mirror, animación de 1936. 

WikiMedia Commons.

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