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2 de agosto de 2025

Curious Alice de Dave Dixon (1971)

 




AVISO: En esta reseña se habla de drogas y su consumo.


Curious Alice ("Alicia la curiosa") es un cortometraje estadounidense de 1971, escrito y - presumiblemente - dirigido por Dave Dixon. Fue producido por el Departamento Estadounidense de Salud, Educación y Bienestar (U.S. Department of Health, Education and Welfare) como una película de propaganda antidroga pensada para niños, con el fin de ser proyectada y trabajada en escuelas. Combina imagen real, animación tradicional y animación con recortes. Dura 11 minutos.


No hay mucha información sobre los creadores de esta película, ya que los créditos iniciales solo se refieren a los organismos gubernamentales que la produjeron, y no hay créditos finales en que se indique siquiera la dirección. En Internet Movie DataBase constan solamente el nombre de Elizabeth Jones, la niña actriz, de unos once o doce años, que hace de Alicia, y de Sparky, el gato o gata que hace de Dinah. Es muy probable que la misma Elizabeth Jones haga la voz de Alicia, pero no se acredita la voz del narrador ni de ninguno de los otros actores de doblaje. Tampoco aparecen los animadores.





El guionista y posible director, Dave Dixon, pudo comenzar su andadura artística colaborando en la letra de la canción "I Dig Rock and Roll Music" del grupo folk Peter, Paul y Mary en 1967. Entre 1968 y 1971 escribió los guiones de tres cortometrajes: Normal Norman, de dibujos animados, y dirigido por Alex Lovy, en 1968; Short Subject, también conocida como Mickey Mouse en Vietnam, una animación sin licencia de Disney en que Mickey Mouse se alista para la guerra y cae con un tiro en la cabeza apenas desembarca en Vietnam, en 1969; y el que nos ocupa, Curious Alice, en 1971. También fue guionista de la película Los jóvenes graduados (The Young Graduates, 1971), una road movie en que una joven hippie introduce a su respetable y casado profesor en el mundo de la contracultura, la marihuana y el sexo libre. Durante los primeros años 70 presentó un programa nocturno de televisión en Miami. En 1982 escribió el guion del documental infantil Dinosaurs: Fun, Fact and Fantasy, y en 1992 puso su voz a un locutor de radio en la película de terror Hellmaster



La película comienza con una secuencia en imagen real en que Alicia está sentada sobre la hierba de un bosque o jardín, sola con su gata Dinah, a la que acaricia mientras abre un libro colocado sobre sus piernas. El libro es, evidentemente, Alicia en el País de las Maravillas, con ilustraciones de Tenniel. Una voz en off comienza a narrar: "Había una vez, en una famosa historia, una niña llamada Alicia, que tuvo mucha curiosidad al ver pasar a un conejito blanco. Lo siguió, y pronto se encontró cayendo por un agujero muy profundo hacia un sitio extraño, llamado País de las Maravillas". Mientras se muestra una animación de la caída por la madriguera, se oyen las voces del Conejo, que dice "¡Llego tarde, llego tarde!", y la de Alicia, que le pide que la espere. El narrador prosigue: "Hoy en día, también hay niñas y niños cuya curiosidad los conduce a sitios extraños".




Alicia llega al fondo del agujero, a tiempo de ver cómo el Conejo desaparece. Se encuentra con cuatro armaritos: uno contiene aspirinas, de las que le da su madre cuando está enferma, otro contiene medicamentos con receta, que solo puede mandar el doctor, y otros dos contienen respectivamente cigarrillos y alcohol, que no son buenos para niños. Pero Alicia se pregunta si los cigarrillos y el alcohol no vienen a ser lo mismo que los medicamentos, ya que todos causan un efecto en la salud y hacen que te sientas diferente. 


Tras mirar por el ojo de la cerradura, Alicia decide abrir una puerta, y se adentra en un camino cuajado de jeringuillas y cachimbas, diciéndose que su madre y el doctor no querrían que tocara nada de eso, ya que son cosas que pueden hacerle daño. Encuentra un agujero en la pared que da a un jardín, y supone que es por ahí que se ha ido el Conejo, pero ella no cabe, y desea poder cambiar de tamaño.



Encuentra la botella "Bébeme", y vacila unos momentos, pero se la bebe de un trago, se reduce de tamaño, y puede pasar por el agujero a un colorido jardín. Alicia salta y baila entre las flores, sintiéndose diferente, como si no fuera ella misma. 






Saluda y se presenta a varios animales que ve en el jardín, pero ninguno le responde ni se queda más de un segundo. Decepcionada, la niña se pregunta si están ahí de verdad, y si ella misma lo está, pero cobra energías y decide quedarse en ese lugar hasta que averigüe qué es. El Conejo vuelve a pasar corriendo, lamentándose de que llega tarde, y Alicia intenta seguirlo, pero vuelve a perderlo de vista. Sin embargo, en su carrera, al Conejo se le ha caído un frasco de pastillas. 





Alicia se dice a sí misma que en ese mundo no parece pasar nada a menos que se coma o se beba algo, así que recoge el frasco, y está a punto de tragarse un puñado de pastillas cuando oye carraspear al Gato de Cheshire, que está en la rama de un árbol cercano. 



"¿Sabes qué son esas pastillas?", le pregunta sin rodeos el Gato. Alicia le contesta: "No, pero se le cayeron al Conejo Blanco y...". "Bien, ¿y sabes quién es él?", la interrumpe el Gato. "No... supongo que no", admite Alicia. 






Alicia le pregunta al Gato dónde puede ir, ya que no sabe dónde está, pero necesita llegar a alguna parte. El Gato le indica las direcciones del Sombrerero y la Liebre de Marzo, pero le advierte que ambos están locos. Alicia decide ir a la casa de la Liebre de Marzo. Por el camino, que está lleno de setas de todos los tamaños y colores, se encuentra una Oruga que fuma en un narguile y tose mucho. 



Alicia la saluda e intenta entablar conversación, pero la tos no deja responder a la Oruga. Alicia le pregunta qué está fumando: "¿Es marihuana? ¿Chocolate? ¿Hierba?". La Oruga por fin le pregunta quién es, y Alicia le contesta que ya no lo sabe, porque ha cambiado mucho y "eso es marihuana, ¿verdad?". 






La Oruga le dice que pronto se acostumbrará a los cambios, pero Alicia dice se gusta tal como es y prefiere no cambiar, y que ahora mismo no sabe cómo de alta es. "Oh, ¿así que quieres volverte alta?", le pregunta maliciosamente la Oruga. "Sí... pero no de ese tipo de alta", contesta Alicia (es un juego de palabras de difícil traducción con los dos significados de high: "alto", y "colocado"). Alicia le pregunta a la Oruga por qué él quiere estar colocado; la Oruga se turba, le dice que vaya unas preguntas hace para ser solo una niña, y se baja de la seta. Alicia insiste, diciéndole que precisamente por ser una niña hace muchas preguntas: "¿Por qué te has enfadado? ¿Es porque no sabes por qué fumas marihuana?", y la Oruga se limita a alejarse mientras repite "No estoy enfadado, no estoy enfadado...". Alicia se lamenta de que no haya contestado a sus preguntas, y sigue caminando por el bosque, pensando que en casa estarán preocupados por ella, pero confía en poder quedarse un poco más y volver a tiempo. 




Vuelve a pasar corriendo el Conejo Blanco, que exclama "¡Es demasiado tarde, demasiado tarde!", y aparece de nuevo el Gato de Cheshire, que le pregunta a Alicia cómo le está yendo. Alicia confiesa que le está yendo fatal, y señala al Rey y la Reina de Corazones, que acaban de aparecer: el Rey lleva una enorme jeringuilla. Mientras las cartas de la baraja acuden a la pareja real, Alicia le pregunta al Gato qué significa "H", a lo que el Gato responde "Puede ser heroína, o puede ser un hábito"; relacionando ambos conceptos, Alicia comenta "Puede ser difícil (hard) de romper". La Reina da la voz de alarma: la Sota de Corazones está intentando escapar, y llevarse a otros consigo. Alicia intenta preguntarle al Gato qué sucede, pero este solo le dice que mire. 





Enarbolando la jeringuilla, el Rey se dirige a las Cartas llamándolos amigos, y les dice que son libres para irse cuando quieran... pero necesitarán la heroína, y de hecho la necesitan ahora: "¿Verdad que la queréis?". Todos vuelven con el rey para conseguir su dosis, y cuando se dan la vuelta, su reverso es igual. Alicia se horroriza: "¿Por qué vuelven? ¿Por qué lo obedecen? Cuando siguen al Rey, no puedes distinguir a uno de otro. ¡Terrible! ¡Espantoso! ¡¡Espantoso!!". Alicia se abre camino entre las cartas y echa a correr por el bosque, aterrada y jadeante. Acaba llegando a la casa de la Liebre de Marzo, que está sentada a una mesa llena de diferentes drogas. La Liebre le presenta a sus amigos el Lirón, que está durmiendo a base de barbitúricos, y al Sombrero, que está de viaje con LSD; la propia Liebre está atiborrada de metanfetaminas. 






Alicia le pide permiso para sentarse un poco a descansar. La Liebre enseguida le ofrece de lo suyo: "Tendrías que tomarte algunas ruedas. ¡Bennies! ¡Anfetas! ¡Speed! ¡Hacen que te sientas a tope!", pero de repente se marea mientras repite: "A tope...". Alicia le replica: "¿Tú te sientes bien ahora?", a lo que la Liebre contesta: "Bueno, a veces te da el bajón... te pones malo... y se te rompe todo por dentro... da miedo". 





El Lirón y el Sombrerero se despiertan y se dirigen a Alicia, pero sus palabras son incoherentes; el reloj da las seis, y todos se toman una nueva dosis de pastillas o de terrones de azúcar empapados en LSD. En voz baja, la Liebre le dice al Sombrerero que esconda el matute, porque la niña no sabe lo que está pasando allí. Indignada, Alicia exclama que sí lo sabe, y que todos ellos viven en un mundo tan hermoso que podría ser el País de las Maravillas, pero lo único que hacen es tomar droga. Los tres personajes, más la Oruga y el Rey, le ofrecen a Alicia las respectivas sustancias que consumen, diciéndole que le despejarán la cabeza, que se sentirá genial... Ella les grita que paren, pero siguen animándola a que se una a su "baile". 




Entre la cacofonía de voces se impone la del Gato de Cheshire, que serenamente le dice a Alicia: "¿Sabes ya dónde estás? Vete a casa".  El Conejo Blanco dice: "Ya es demasiado tarde, demasiado tarde...", pero la propia Alicia grita "¡No! ¡No es demasiado tarde!". Mientras el Gato la conmina a que vaya a casa, Alicia despierta poco a poco, hasta encontrarse tendida en la hierba, con Dinah cerca de ella. La niña se incorpora, recoge el libro y acaricia a su gata, pero no dice nada. 





Prácticamente todas las reseñas y comentarios que he leído se mofan sin piedad de esta película. Todas coinciden en que traiciona su objectivo al presentar las drogas como algo atractivo y molón en vez de algo peligroso que se debe evitar, y los comentaristas dan por hecho que los autores y productores estaban más colocados que sus personajes si creyeron que iba a ser un efecto disuasorio sobre los niños. "Lejos de desincentivar la experimentación con los estupefacientes, más bien invitaba a disfrutarlos de forma lúdica", dice Eduardo Bravo en el magacine digital Agente Provocador; "Los tipos que hicieron esto habían tomado drogas como para hacer enrojecer a Hunter Thompson", apostilla D. Ash en la ficha de la película en Mubi; "Si quieres un argumento serio contra las drogas, será mejor que no le enseñes esto a tus hijos, porque despues de verlo la mayoría querrá liarse un porro", aconseja Michael Elliot en IMDb. El propio Consejo Coordinador Nacional sobre el Abuso de Drogas (National Advisory Council on Drug Abuse) la criticó por "confusa" y "potencialmente contraproducente" al presentar un colorido mundo de fantasía que podía despertar interés y curiosidad más que rechazo, lo que culminó con la retirada de la película de las aulas en 1972.


Personalmente, y ya muy lejos de los ocho o diez años para los que esta película se hizo, no creo que esté tan mal hecha como para incentivar el consumo de drogas. Al principio, Alicia curiosea en los armarios de medicamentos y productos "que no son buenos para niños"; desea cambiar, ser diferente; toma sin apenas recelo la poción "Bébeme", y está dispuesta a tragar pastillas de un frasco que se le ha caído a alguien. Tiene que ser el Gato de Cheshire quien se lo impida, y no con una prohibición tajante, sino haciéndole reflexionar en lo insensato que es consumir productos que no se sabe qué son, y que provienen de desconocidos. Más tarde, Alicia se dará cuenta de que se gusta tal como es, y lamentará que la Oruga se marche sin contestar a sus preguntas. Creo que ahí está precisamente el mensaje de la película: Alicia siente curiosidad por las drogas, pero nadie contesta a sus preguntas ni aclara sus dudas. Su madre y el doctor, cuya autoridad aparentemente respeta, no están allí con ella, y sus explicaciones sobre las drogas, el tabaco y el alcohol no parecen haber pasado de "no toques eso", "no es bueno para niños". Sin la protección y la guía de un adulto, Alicia toma decisiones precipitadas, y al principio se siente bien, feliz, eufórica: quería entrar en el jardín y lo ha conseguido. Pero los animales con los que quiere hablar no le contestan, sino que se alejan de ella. El jardín luminoso cambia a un bosque mucho más oscuro. Después de que el Gato le impida tomar las pastillas, Alicia ve el efecto de las drogas en los demás: la Oruga apenas coordina sus pensamientos, las Cartas pierden su identidad, la Liebre está frenética, el Lirón medio en coma, el Sombrerero en otro mundo. La parte "atractiva" del consumo de drogas dura solo el tiempo que Alicia está en el jardín: en el resto de la película se muestra decepcionada, y progresivamente asustada, al ver el efecto que causa en los demás. 


Por eso creo que la película puede ser efectiva siempre que los niños la vieran con sus padres, o con sus profesores, como se hizo en 1971. Ahora bien, lo que irremediablemente la condena al fracaso es el material de trabajo en el aula que la acompañaba. En efecto, en 1972 se imprimió y distribuyó un cuadernillo de actividades y pasatiempos para trabajarlos en el aula después de ver el corto. 




Las primeras páginas son los típicos ejercicios de conocimientos previos, comprensión y recapitulación del material visionado: "¿De cuáles de estas drogas has oído hablar?", "¿Qué efectos causaban en los personajes las sustancias que consumían?", "Indica si hacer lo siguiente es beneficioso o perjudicial: leer las etiquetas, coger cosas de los armarios sin permiso...". Después hay preguntas de verdadero o falso, y de relacionar vocabulario con su significado. Hasta ahí, parece un cuaderno de trabajo normal, y de hecho bastante competente. Pero luego vienen los pasatiempos: crucigramas, une los puntos, y dibujos para colorear. 

Pinta y colorea al Rey con su chute...

...y a la Liebre de bajón.


Es esta parte la que a mí me parece totalmente inadecuada. Si los niños con los que trabajas son tan pequeños  - o tan mentalmente limitados - como para divertirse coloreando o con un une los puntos, también lo son para hablarles sobre drogas. ¿Cuál es el valor didáctico de estas actividades en concreto? ¿Qué aprenden los alumnos? ¿Qué enseñanzas sacan de pintar una máquina de cigarillos, o los ojos alucinados de la Liebre? ¿Y otra de las actividades propuestas, en que cada niño debe representar un personaje haciendo algo que aparece en la película, lo que por supuesto incluye hacer como que consume las drogas e imitar los efectos del colocón que lleva encima?





Al final, el cuadernillo incluye una hoja de valoración para el docente, en el que debe indicar el tipo de escuela en que trabaja, la edad de sus alumnos, su familiaridad con Alicia en el País de las Maravillas, y la impresión que le ha causado el corto como material educativo: si a los alumnos les ha resultado fácil, difícil o imposible de comprender, y si al docente le ha parecido entretenido, innecesario para ese grupo de edad, extraño, inapropiado, útil... La hoja debía devolverse al Departamento Estadounidense de Salud, Educación y Bienestar para que pudieran juzgar la calidad y el resultado de su película de propaganda. No sabemos si los profesores observaron que los resultados no eran los deseados, y sus valoraciones contribuyeron a la retirada de la película. 





El cuadernillo de pasatiempos sobre estupefacientes me ha traído recuerdos de haber pasado por una experiencia similar. En 1994 o 1995 tuvimos en mi instituto las entonces habituales visitas de extoxicómanos que venían a darnos charlas sobre la drogas y sus consecuencias. Eran los años del sida, y los exdrogadictos que vinieron a vernos eran ambos seropositivos, y por supuesto nos hablaron de lo que ello suponía. La profesora de Ética nos mandó un proyecto sobre el tema que consistía, precisamente, en elaborar nosotros mismos un cuadernillo didáctico con lo que habíamos aprendido, ya no sobre las drogas, sino sobre el sida. Y recuerdo que insistió en que no solo copiáramos la información que sacáramos de los folletos que nos repartían, sino que creáramos pasatiempos a partir de ellos. No sé si conservo el trabajo que hice; sí recuerdo claramente que en la portada tenía una señal de stop (porque debíamos ponerle un título que fuera un eslogan: "di no al sida", "alto al sida", etc.), y que tuve que hacer un crucigrama con términos relativos a la enfermedad y sus modos de contagio. Y recuerdo muy bien lo abochornada que me sentí al hacerlo. Nos habían traído a propósito a dos hombres que habían arruinado su vida por compartir jeringuillas, y como reflexión sobre ello nos mandaban inventar pasatiempos y un eslogan con gancho, y hacer un dibujito en la portada. En pocas palabras, no creo que la mejor manera de educar sobre las drogas sea convirtiéndolas en una actividad simpática e inofensiva como unir los puntos o colorear.


Técnicamente, la película es muy interesante por la combinación de diferentes tipos de animación y el uso de surrealismo y psicodelia - era 1971, y varios trabajos anteriores del guionista estaban relacionados con la cultura hippie - y tiene un trabajo de doblaje más que notable. Que fuera un material educativo sólido y efectivo, quedó descartado en poco más de un año; que fuera una fumada total, ya queda a la opinión del espectador.


Este cortometraje se puede ver en la página oficial de los Archivos Nacionales de Estados Unidos; al estar libre de derechos, la mayoría de páginas que la comentan lo incluyen para su visualización. El cuaderno de actividades completo se puede descargar aquí.


Fuentes:


AMIDON, Aubrey. The Curious Case of Curious Alice, en The Unwritten Record, 13 de julio de 2013.
                            -   Preserving Curious Alice, en The Unwritten Record, 1 de agosto de 2013.
                            -   A Curious Alice Coloring Book, en The Unwritten Record, 7 de octubre de 2014.

BRAVO, Eduardo. «Pregúntale a Alicia» y «Curious Alice»: iniciativas antidroga que salieron regular, en Agente Provocador, 6 de abril de 2020.

Curious Alice, en US National Archives.





4 de agosto de 2024

After Alice, de Gregory Maguire (2015).

 




Aviso: este artículo resume y comenta una novela, incluyendo los acontecimientos más significativos y el final. 


After Alice es una novela del autor estadounidense Gregory Maguire (1954- ). No debe confundirse con la novela del mismo título de Karen Hoffman (2014), con la titulada After Alice Fell de Kim Taylor Blakemore (2021), ni con The World After Alice de Lauren Aliza Green (2024).


Nacido en Nueva York y titulado en literatura en lengua inglesa y literatura infantil, Maguire escribió y publicó ocho libros infantiles entre 1978 y 1994. En 1995 publicó su primera novela para adultos, Wicked: memorias de una bruja mala, la cual, inspirada en el mundo de Oz de Frank Lyman Baum, elabora la vida de la Bruja Mala del Oeste, desde su nacimiento hasta que muere disuelta por el agua que le arroja Dorothy. Al principio este libro no se vendió mucho, pero, debido al éxito de su adaptación en 2004 al musical de Broadway Wicked: la historia jamás contada de las brujas de Oz, con canciones de Stephen Schwartz y libreto de Winnie Holzman, se convirtió de la noche al día en un superventas. En 2005, una década después de su publicación, pasó veintiséis semanas en la lista de más vendidos de The New York Times


Cartel original de Wicked.


Maguire no perdió ocasión de seguir explotando este éxito. A este primer libro añadió tres continuaciones:
Hijo de bruja (2005), Un león entre hombres (2008) y Out of Oz (2011), formando una tetralogía titulada The Wicked Years. Después escribió una secuela en forma de trilogía, titulada Maracoor y compuesta por 
The Brides of Maracoor (2021), The Oracle of Maracoor (2022) y The Witch of Maracoor (2023). El título más reciente de la saga Wicked es una precuela, titulada Elphie: A Wicked Childhood (2024). A fecha de hoy, solo los tres primeros libros de la tetralogía principal han sido traducidos al castellano. También está en desarrollo una novela gráfica del primer libro, dibujada por Scott Hampton, cuya publicación está prevista para marzo de 2025. [EDITO: Wicked: The Graphic Novel Part I fue publicada por William Morrow Paperbacks el 11 de marzo de 2025].


Aparte de los libros de Wicked, Maguire ha escrito una veintena de libros infantiles, una docena de relatos cortos, y siete libros para adultos; la mayoría de los cuales consisten también en reinterpretaciones de cuentos infantiles. De estas obras, solo Hiddensee: el cuento del Cascanueces que fue y será (2017) ha sido traducida al castellano. 


After Alice, "En pos de Alicia", fue publicada en 2015. Está inspirada en los dos libros de Alicia de Lewis Carroll, y tiene como protagonista a Ada, una niña a la que Alicia menciona en una sola línea en Alicia en el País de las Maravillas, cuando, atrapada en el Vestíbulo de Muchas Puertas, comienza a preguntarse si se habrá convertido en una persona diferente: 


Y se puso a pensar en todas las niñas que conocía y que tenían su misma edad, para ver si podía haberse transformado en una de ellas.
- Estoy segura de no ser Ada - dijo - porque su pelo cae en grandes rizos, y el mío no tiene ni medio rizo. Y estoy segura de que no puedo ser Mabel...


La historia transcurre en Oxford, un día de junio de un año entre 1861 y 1865, el mismo día en que la Alicia de Carroll cae por la madriguera de conejo. Su amiga Ada, que vive en una casa cercana, sale con el recado de entregarle un tarro de mermelada, y va a caerse por la misma madriguera. Por tanto, llega ella también al País de las Maravillas, pero demasiado tarde como para ver a Alicia, y ha de recorrer ella también ese mundo, encontrándose con los mismos personajes del cuento original, u otros completamente nuevos.


Como suele hacer en las novelas en que reinterpreta o adapta un cuento popular o de autor, Gregory da nombres y contextos familiares desarrollados a los personajes. La familia de Alicia se llama Clowd, y está compuesta por su padre, su hermana mayor Lydia, y ella misma; su madre ha fallecido recientemente. Ada se llama Ada Boyce, y tiene unos padres que apenas se ocupan de ella, un hermano recién nacido cuyos llantos constantes hacen la vida en la casa insoportable, una gobernanta llamada señorita Armstrong, y una escoliosis que le obliga a llevar un corsé ortopédico. Conforme se precipita por la madriguera del conejo, Ada pierde su corsé, y cae en el Charco de Lágrimas. La morsa y el Carpintero la rescatan, y al llegar a la orilla descubre que su espalda está perfectamente derecha. En la orilla charlan con las Flores Vivas, pero su conversación queda interrumpida cuendo uno de los Jardineros- Carta viene a arrancar una de ellas para llevársela a la Reina. También encuentran al gato de Cheshire, quien les cuenta que era un gato en el mundo real que murió y fue enterrado por sus dueños bajo el tejo de Iffley (un árbol de Oxford del que se calcula que tiene unos 700 años), y se despertó en el País de las Maravillas. 


Tejo de Iffley. 

Mientras tanto, en Oxford, Lydia está buscando a Alicia, y tiene una larga conversación con la señorita Armstrong, que a su vez está buscando a Ada, y aprovecha para desahogarse con Lydia y contarle las penurias de su hogar: su señora abusa del Madeira, el niño recién nacido está siempre enfermo y llorando, y ella se siente atraída por el señor. Lydia no ve la hora de quitarse a la gobernanta de encima, y renuncia a buscar a Alicia. Además, en la casa hay trabajo esa tarde: su padre tiene un importante invitado, y ella debe atenderlo con formalidad y servirle el té. 


El invitado es nada menos que el científico Charles Darwin, ya mayor, el cual viene acompañado del señor Winter, un americano abolicionista que intenta atraer a su causa al autor de la teoría de la evolución. Con el señor Winter viene Siam, un niño negro, nacido esclavo, al que Winter ha adoptado como hijo suyo para asegurarse de que crezca como un ciudadano libre. Winter es un hombre joven, atractivo, inteligente y soltero, y Lydia, de quince años, no pierde la oportunidad de coquetear mientras toman el té, hablando e interrumpiendo más de lo que corresponde a una muchacha, y mostrando más solicitud al invitado joven que al anciano. 


En el País de las Maravillas, Ada llega a la merienda del Sombrerero, la Liebre y el Lirón, e intercambia una cuchara que llevaba en el bolsillo por una llave que tiene la Liebre. Más tarde ayuda al Caballero Blanco, que ha quedado atrapado en unas lianas, y caminan juntos un trecho. Llegan a una puerta que se abre con la llave de la Liebre, pero el Caballero pasa primero, la puerta se cierra tras él, y la llave desaparece. Ada continúa sola de nuevo, y se encuentra con personajes que le han dicho que han visto a Alicia y que ha ido a la fiesta de la fiesta de la Reina de Corazones. Al cruzarse con una troupe de marionetas que va a actuar en esa fiesta, se une a ella.


En Oxford, la señorita Armstrong llega a casa de los Clowd para preguntar si han visto a Ada. El señor Clowd sugiere que su principal invitado se retire a descansar del viaje, y que mientras Lydia, Winter y Siam acompañen a la señorita Armstrong a buscar a Ada y Alicia, que ya hace horas que no aparecen. Mientras pasean por Oxford, buscando a las niñas sin mucho interés, el señor Winter les habla de la teoría de la evolución y del abolicionismo, lo que tampoco les interesa mucho. Lydia se da cuenta de que la señorita Armstrong también intenta flirtear con el señor Winter, y observa que Siam está todo el rato huraño e indiferente. 


Al regresar a la casa de los Clowd ya al anochecer, sin haber encontrado ni rastro de las niñas, los tres hombres se reúnen a considerar si la situación es grave, Lydia va a supervisar la cocina, y Siam merodea por las habitaciones. Roba una pieza de ajedrez, pero Lydia lo pilla y va a contárselo a los adultos, mientras reflexiona que, si llegara a casarse con el señor Winters, se convertiría en la madrastra de Siam, y eso no le haría ni pizca de gracia. Mientras espera que vengan a reñirlo, Siam se apoya en un espejo, lo atraviesa, y va a parar él también al País de las Maravillas. 


Pronto se encuentra con Ada, y van juntos a la fiesta de la Reina. Durante el camino, Siam le cuenta a Ada que, aunque ser esclavo era terrible, él no pidió al señor Winter ni a nadie que lo rescatara y se lo llevara, ni el señor Winter le preguntó su opinión al respecto. Cuando llegan a la fiesta, Siam no quiere entrar: ha decidido quedarse a vivir en el País de las Maravillas antes que volver a Oxford, y sabe que cuando Ada encuentre a Alicia buscarán la manera de regresar, así que se separan. Cuando Ada llega al palacio real, están juzgando ya a Alicia, y llaman a declarar al Jabberwocky. Ada se queda boquiabierta al ver que el Jabberwocky es... su corsé ortopédico, el cual las coge a ella y a Alicia y se las lleva volando, hasta que atraviesan una superficie líquida, y asoman la cabeza por el río junto al que estaba Alicia aquella mañana, con lo que pueden nadar hasta la orilla, secarse un poco y dirigirse a sus respectivas casas. 


El libro, como se ve, va alternando (a partir del capítulo 8) los capítulos en que Ada está en el País de las Maravillas, y los capítulos en que Lydia está en el mundo real, hablando con gente de su casa y vecinos (en un momento se encuentra con Charles Dodgson, sacando fotografías). La idea de la novela, en sí, me parece aceptable, en tanto que el introducir a un segundo personaje del mundo real puede ofrecer una nueva visión del País de las Maravillas. Pero el autor desperdicia este concepto de todas las maneras posibles. 


Para empezar, más de la mitad del libro está dedicado no a las aventuras de Ada en el País de las Maravillas (la niña no cae por la madriguera hasta el capítulo siete), sino a las vivencias de los otros personajes en el mundo real, completamente inventadas por Maguire, y ajenas tanto a lo que puede mencionarse en los libros de Carroll como a cualquier hecho histórico. De hecho, la verdadera protagonista parece ser Lydia, la hermana mayor de Alicia. Han quedado huérfanas de madre hace algunos meses y Lydia, sin tiempo para el duelo, está intentando asumir lo que significa ser ahora "la señora de la casa" pero sin tener ningún poder de decisión real sobre nada. La primera mitad del libro no son más que las reflexiones y tribulaciones de Lydia sobre su nueva posición en la familia, y largas conversaciones entre ella y la señorita Armstrong, que también aparece de modo predominante en la historia. 


Edición de William Morrow de 2016.

En la segunda mitad, ya bastante tarde, se introducen los nuevos personajes del señor Winter y Siam (y de manera secundaria Charles Darwin), lo que parece que no tenga más propósito que incluir largas digresiones sobre la teoría de la evolución y la abolición de la esclavitud en Estados Unidos. La "aventura" de Ada, que prometía ser el argumento principal del libro, transcurre lenta, muy lenta. Se encuentra sin ningún orden con personajes del País de las Maravillas y del Mundo del Espejo, como si fuera una adaptación en cine que mezcla los más populares de ambos libros. También en un momento aparecen personajes nuevos, como un oso y una bailarina que aparentemente son marionetas. Pero no se distinguen unos de otros. Todos los personajes, reales o de los mundos de fantasía, hablan exactamente igual, de un modo engolado, complejo y rebuscado, con palabras tan difíciles que Humpty Dumpty les tendría que pagar horas extra. Maguire tiene que ser el autor más pedante que he leído nunca: hace que niñas de siete años, muchachas de quince, bibliotecarios de Oxford, cocineras y criadas medio analfabetas, Sombrereros y Morsas hablen todos de temas existenciales con el vocabulario más selecto posible. El único que habla de la manera que debería es Siam, al que se ha molestado en darle la jerga de los negros esclavos americanos, y gracias. 


Edición de Headline Book Publishing de 2015.


De modo que los diálogos locos e ingeniosos de los libros originales se convierten aquí en largas y aburridísimas conversaciones sobre motivos bíblicos y filosóficos. ¿El humor, los juegos de palabras? Maguire suda tinta para conseguirlos. Todo es catilinario, estirado, pretencioso. Es precisamente el tipo de literatura contra la que se levantó Carroll con sus libros de Alicia. Tendría sentido, y creo que hasta quedaría bien, si ese estilo estuviera solo en los capítulos del mundo real, mientras que los que ocurrieran en el mundo maravilloso fueran más espontáneos, naturales y fantásticos, pero no.



Edición en japonés de Harper Collins Japan, de 2016.



El libro ha sido un sopor. Lento, aburrido, frustrante. El presentar tantos hilos argumentales diferentes para tratarlos del mismo modo resulta en un fracaso total. Y eso que las tramas de cada personaje, individualmente, no son malas. Es original que otra niña caiga en el País de las Maravillas. Es interesante examinar la vida de una adolescente de clase media en la época victoriana, dividida entre sus obligaciones, sus aspiraciones y sus limitaciones. ¿Y la historia de un niño nacido esclavo, que ha sufrido experiencias terribles, pero está resentido con el hombre blanco que lo ha adoptado y lo ha sacado de su país en guerra, porque lo ha separado de todo lo que conocía? ¡Eso merecería un libro propio! Pero no, nada, no se desarrolla ninguna de esas buenas ideas. Ha sido un desperdicio. Un incendio en un contenedor de basura, como se dice en inglés. O, como habrían dicho en este libro, "una situación u ocurrencia exacerbadamente calamitosa".

Datos bibliográficos de la edición leída: 

Texto de Gregory Maguire.

Publicado el 12 de octubre de 2015.

ISBN: 9780060548957.

Editorial Harper Collins.

288 páginas.

Se pueden leer fragmentos de los primeros capítulos de la edición de William Morrow aquí.

Fuentes:

CARROLL, Lewis. Alicia en el País de las Maravillas, Montena Mondibérica, Madrid, 1987.

MAGUIRE, Gregory. After Alice, Harper Collins, Nueva York, 2015.


19 de noviembre de 2023

Snarked! de Roger Langridge (2011- 13). Vol. III.

 



Este es un artículo dividido en tres partes. La primera parte consta de una presentación del autor y el primer volumen de Snarked!; la segunda, del segundo volumen de la obra; y la tercera, del tercer volumen y un comentario y conclusión. 


Lo buscaron con dedales, lo buscaron con cuidado.

Lo persiguieron con tenedores y esperanza.

Lo amenazaron con acciones del ferrocarril

y lo cautivaron con pastillas de jabón.





El tercer tomo recibe también el título de un verso de "La Morsa y el Carpintero": "Of cabbages and kings", "Sobre coles y reyes". Aunque la noche en que comienza la historia, el Pregonero afirma que se han perdido, a la mañana siguiente llegan sin problemas a la isla del snark. Bajan en una barca la Morsa y el Carpintero, los príncipes, el Pregonero, el Carnicero (que es un muchacho, casi un niño) y el Castor (una hembra, como también sucedía en la versión de animación en volumen de Saranne Bensusan y en el musical de Mike Batt). Una vez en tierra, localizan la boca de una cueva con un cartel de "Prizón" y sospechan que el rey Russell puede estar encerrado allí. Para llegar a la cueva, sortean varias trampas de las que el Pregonero, experimentado cazador en la isla, ya estaba al corriente, y un largo puente colgante. Pero en la misma entrada de la cueva son detenidos por el León y el Unicornio, quienes están encadenados el uno al otro por un tobillo, y obligados por los ministros del reino a tener prisionero al rey Russell. La Morsa se compromete a liberarlos forzando la cerradura de sus grilletes, mientras Rusty se cuela en la cueva, y Scarlett entra tras él. Salva al niño de caerse por un precipicio bajo el cual hay toneladas de oro y joyas; aparentemente el snark, como los dragones de cuentos tradicionales, acumula tesoros para dormir sobre ellos.



En el exterior, y ante el fracaso de la Morsa como cerrajero, el Carpintero rompe los grilletes de un martillazo, y el León y el Unicornio, libres y exultantes, se marchan de la isla en globo, no sin indicarles por dónde han de ir para rescatar al rey. La Morsa y el Carpintero entran en su busca, y se encuentran con que Scarlett ya ha llegado a su celda, pero el rey se niega a ser rescatado: está muy a gusto sin hacer nada en todo el día, libre de responsabilidades políticas, y no echa de menos a sus hijos, cuya existencia apenas recuerda. No reconoce a Scarlett, y la Morsa le echa un rapapolvo, informándole de los esfuerzos que ha hecho su hija para salvarlo, pero el rey se empeña en quedarse en la cueva. 



Cambia radicalmente de opinión cuando el Carpintero le dice que en el palacio real sirven todas las noches pudín de sebo; resulta ser el plato favorito del rey, el cual, cayendo en la cuenta de que no lo ha comido en seis meses, carga con su bola de presidiario y se une al grupo. Salen los cinco de la cueva, donde se reúnen con el Pregonero, el Carnicero y el Castor, que habían estado buscando infructuosamente al Panadero. Todos juntos se dirigen a la playa para regresar al Old Gertrude, pero la barca en la que habían llegado está completamente destrozada. 



En el reino, mientras tanto, la población se ha sublevado contra los ministros por la falta de dinero y alimentos; Osbert, Hecate y Kazmar se han gastado todos los recursos del palacio en ellos mismos y en procurarse una guardia pretoriana traída de Splotvia. Todos los rebeldes acaban en los calabozos, que ya se están saturando, y los ministros solo esperan que el Grifo vuelva con Rusty para ver si se calman los ánimos de la hambrienta población. 



Paralelamente, el Grifo se ha hecho con el mando del barco pirata, que cometió el error de rescatarlo a él y a sus ayudantes cuando los encontraron a la deriva tras el ataque del bandersnatch. Con la excepción del Sombrerero, que recibió una paliza por no cederle voluntariamente el cargo de capitán, la tripulación pirata no ha tenido ninguna dificultad en seguir a su nuevo líder, aunque les preocupa dirigirse a la isla del snark, y sospechan algo de los restos del aerodeslizador que el Grifo insistió en cargar a bordo.



En la isla del snark, el grupo de aventureros está intentando sobrevivir a la noche. Sin modo de volver al barco, su única opción es hacer señales de destellos a sus compañeros para que vengan a buscarlos, pero la espesa niebla que envuelve a la isla no se lo permite. Scarlett está poniendo al día a su padre de lo que ocurrió en su ausencia, pero el rey no le hace caso, se olvida constantemente de su nombre, y solo piensa en lo buen monarca que será Rusty de mayor. Durante la noche, el rey se levanta sonámbulo, y Scarlett coge a su hermano, más tres pares de gafas protectoras por si se encuentran al boojum, y sale a buscarlo. Por la mañana, la familia real no ha regresado, de modo que la Morsa, el Carpintero y el Pregonero salen a buscarla, mientras que el Carpintero y el Castor se quedan haciendo señales al barco. A la playa han llegado también el Grifo y los piratas, llevando consigo los restos del aerodeslizador. El Grifo pulsa un botón para casos de emergencia, y los fragmentos destrozados del parapente se transforman por arte de magia en un gigantesco Jabberwock robot. 



El ser mecánico, tripulado por el Grifo, atrapa con su cola al Pregonero y al Carpintero, pero la Morsa logra inutilizarlo clavándole un tenedor en los depósitos de vapor. Salen huyendo, y se reúnen con la familia real. Se dan cuenta entonces de que el Jabberwock robot ya no los persigue, y se acercan cautelosamente a ver qué ha pasado. Ven que junto al robot, ya inmóvil, solo han quedado los zapatos del Grifo y los gorros de sus ayudantes, lo que indica que se han encontrado con un boojum y se han volatilizado. 



Todos regresan al campamento de la noche anterior a replantearse su situación. Desde el barco no han visto sus señales y no han bajado a buscarlos, pero han encontrado la barca en la que el Grifo y los piratas llegaron a la isla, y cuando le hagan unas reparaciones, podrán volver ellos mismos al Old Gertrude. Sin embargo, Scarlett no quiere marcharse de la isla sin coger algo del enorme tesoro de la cueva: tras unas horas con su padre, ha comprendido que está incapacitado para dirigir su reino, y cree que la única manera de salvarlo es reuniendo todo el dinero posible. El Gato de Cheshire, en un traje de buzo completo con escafandra, llega a la isla y les da una lista de cosas necesarias para enfrentarse al snark; les dice, además, que no pueden reparar el bote con madera de los árboles de la isla, porque es demasiado pesada, y que hay otro bote en buenas condiciones... dentro de la guarida del snark. 



Decididos ya a volver a la cueva, en parte por los tesoros y en parte por la barca, reúnen las cosas de la lista: un dedal (Scarlett llevaba uno en el bolsillo, como Alicia tras la carrera loca); cuidado (el Pregonero tiene un frasco de medicina cuyas iniciales se leen C.A.R.E); esperanza (el Pregonero tiene un colgante con una figurita alegórica de la Esperanza); acciones del ferrocarril (la Morsa encontró unas entre los restos del Grifo); una sonrisa (los dientes postizos del Pregonero) y un tenedor (la Morsa siempre lleva uno atado a la punta de su paraguas). Les falta solo el jabón, del que no llevan encima ni un pedacito. El Gato les ha dicho que una de esas cosas - no sabe cuál - derrota fácilmente al snark, de modo que se arriesgan a entrar a la cueva esperando que no sea el jabón. 


De camino a la guardia del snark, se encuentran con el Panadero, que en efecto ha vuelto de su desaparición, veinte años antes, y se alegra de ver al Pregonero, al que encuentra muy envejecido. La Morsa se queda perplejo, porque él mismo había creído que su encuentro con el Jardinero había sido una historia que se había inventado, pero el Carpintero le confirma que ocurrió de verdad, solo que el Jardinero y él se pasaron la noche bebiendo y después lo recordó como un sueño o una fantasía. Se alegra mucho porque así ya no tiene que disculparse ante el Pregonero por haberle mentido. 


Mientras cruzan el puente colgante para acceder a la cueva del snark, Scarlett se queda paralizada en el centro, y la Morsa va a ayudarla; bajo el peso combinado de los dos, los tablones ceden, y se salvan por los pelos. Mientras, Rusty vuelve a entrar solo en la cueva, y de nuevo la Morsa le echa la bronca al rey, que no se preocupa por sus hijos. El rey acaba admitiendo que nunca en su vida ha hecho nada valiente ni sacrificado, porque siempre tenía criados, ministros, pajes y soldados que se ocupaban de ello, pero acaba poniéndose unas gafas protectoras y entrando a la cueva para buscar a Rusty, seguido por todos los demás. Por el camino, encuentran tirados por todas partes los esqueletos de anteriores aventureros. El Carpintero los registra hasta que encuentra jabón en uno de ellos, e improvisa una escopeta que dispara chorros de jabón. Llegan así a la cueva, donde el snark-boojum (en realidad una criatura con dos cabezas) está tumbado sobre su tesoro, y Rusty, como de costumbre, está jugando junto al monstruo. El rey organiza a su heterogéneo grupo: unos distraen y atacan a la criatura, otros recuperan el bote, y él va a salvar al niño. Todos cumplen más o menos su cometido, pero la Morsa se queda acorralado, y ha perdido sus gafas protectoras, lo que hace que el Carpintero y Scarlett vayan a ayudarlo. La Morsa consigue herir al monstruo clavándole su paraguas con el tenedor en la punta, pero la cabeza- boojum lo mira, y se desvanece. La princesa se ha dado cuenta de que el tenedor era lo único que ha logrado hacerle daño, así que le arroja el paraguas de la Morsa con todas sus fuerzas, y al clavárselo en el pecho, el monstruo estalla en miles de pedazos. 



Todos vuelven a la playa - entendemos que por la otra boca de la cueva, la de la "Prizón", ya que el puente por el que habían entrado había quedado completamente destruido - y embarcan de vuelta al Old Gertrude, pero el Carpintero decide quedarse en la isla esperando el regreso de la Morsa: si el Jardinero y el Panadero volvieron a aparecer veinte años después de que los volatilizara el boojum, la Morsa también volverá. 


Con el regreso del rey y un buen saco de oro al reino, la paz regresa también. Los traicioneros ministros son encerrados, se evita la guerra con Splotvia, y los ciudadanos vuelven a ser felices. El rey modifica las leyes para que sea Scarlett quien herede la corona, y veinte años más tarde es ella quien reina, mientras que Rusty queda rebajado a ser el consorte de una duquesa (o una condesa) del reino de Splotvia. En la isla, la Morsa reaparece, y vuelve a tratar como un trapo al Carpintero, quien lo ha estado esperado lealmente esos veinte años. 



Regresan al reino en una barca de construcción casera (contradiciendo lo anteriormente expuesto sobre que la madera de la isla no era apta para contruir embarcaciones) justo a tiempo de ver el desfile por la boda del príncipe Rusty con la duquesa (o la condesa). Se cruzan con la carroza de la reina, quien los mira sin reconocerlos. La Morsa se siente tan dolido que decide irse de inmediato a Splotvia. 



Tras unos minutos de pensárselo, Scarlett recuerda a la Morsa y baja corriendo de la carroza para ir a buscarlo. Por el camino, le cuenta apresuradamente a Rusty, quien ha ido tras ella, que en su infancia le habían hecho creer que cuando fue a rescatar a su padre sufrió un trauma, y que la Morsa era un amigo imaginario que creó para superarlo, pero que ella siempre había sabido que lo conoció de verdad. No encuentra a la Morsa, pero, junto a la estatua que hizo levantar de él, sí encuentra el tenedor con el que mató al snark. Muy emocionada, regresa con Rusty al desfile. En la cabeza de la estatua está el Gato de Cheshire, lo que deja en el aire si ha sido él quien le ha cogido el tenedor a la Morsa y lo ha dejado ahí, o si solo ha supervisado que todo saliera como pretendía. 



La Morsa y el Carpintero embarcan en un crucero a Splotiva, robándoles los pasajes de primera clase a otras personas. Se encuentran también con una ostra solitaria que la Morsa piensa comerse, pero al final no puede hacerlo porque las aventuras de veinte años antes lo han convertido en "un hombre mejor". 


A diferencia de Wonderland, otra novela gráfica infantil ambientada en el País de las Maravillas, Snarked! obtuvo el prestigioso premio Will Eisner en 2012. Las reseñas y alabanzas suelen subrayar cómo la historia puede ser disfrutada por niños y adultos, con los primeros divirtiéndose con las muchas escenas de peleas, persecuciones y trompazos, y los segundos sonriendo ante los chistes más sutiles y las referencias a los libros de Carroll. Y en efecto es una obra que combina con bastante equilibrio la acción y los diálogos, de modo que ni una ni otros llegan a cansar. Los personajes son variados y coloridos, y aunque no se exploran todos los lugares que se prometían en el mapa del primer tomo, hay suficiente variedad de escenarios para proporcionar dinamismo a las aventuras de los personajes. El argumento resulta un poco cliché (unos protagonistas vagos y maleantes, pero con buen corazón en el fondo, se ven involucrados en una misión que aceptan de mala gana, con el único incentivo de una recompensa material, pero de la que salen enriquecidos como personas), pero, para un público infantil, sigue siendo efectivo. 


El principal defecto que veo en Snarked! es el tratamiento de los personajes. Al principio, los protagonistas parecen ser la Morsa y el Carpintero, pero progresivamente el "heroísmo" se va centrando en la Morsa, debido al afecto que desarrolla hacia Scarlett (el que, paralelamente, se va formando entre el Carpintero y Rusty, se ve en cada viñeta pero ni se menciona). La Morsa tiene algunos pocos momentos en que realmente ayuda a los demás y resulta útil, sobre todo en el primer tomo, cuando usa sus contactos y su labia para conseguir un barco y escapar del reino. Pero prevalecen más los momentos en que es mentiroso, egoísta e hipócrita, como cuando toda la tripulación del Old Gertrude es hecha prisionera por los piratas, y él se despreocupa totalmente, ya que tiene los mapas a la isla del snark, el barco y comida de sobra. Miente sin ningún empacho al Pregonero, dándole la esperanza de que el Panadero puede estar vivo, y cuando su historia resulta ser verdad, lo único que le alegra es lo bien que se ha librado. Su extraña "historia de amor" con el pingüino, del que ni siquiera se sabe si es macho o hembra, con el que no llega a cruzar ni una palabra, y que no vuelve a ser mencionado en absoluto en la tercera parte, parece un intento bastante chapucero de hacer que la Morsa no parezca "tan malo", pero realmente no consigue nada. Durante los tres tomos, y con solo un momento de gratitud, trata al Carpintero como basura, hablando siempre de él como un ser tosco y estúpido, no reconociendo su valentía, lealtad, capacidad resolutiva, e incluso superior inteligencia (recordemos que el Carpintero habla el idioma de los pájaros caníbales, y da explicaciones acertadas sobre la física de la isla del snark), y apropiándose injustamente de sus méritos. Resulta muy frustrante llegar al final y ver que, veinte años después, la princesa Scarlett solo lo recuerda a él como su amigo y protector, y que tanto ella como Rusty (aunque en su caso es comprensible) se han olvidado por completo del Carpintero. 


Como ya comenté en el primer tomo, la segunda pareja protagonista, los príncipes, son muy poco creíbles. La princesa tiene ocho años pero piensa y se comporta como una adulta, además de tener habilidades físicas que no concuerdan con la de una niña tan pequeña; su hermanito, por el contrario, parece desarrollarse más lentamente de lo normal, ya que a los dos años no pronuncia una sola palabra articulada. El mismo Rusty, al igual que los dos secuaces del Grifo, no hace absolutamente nada que aporte a la historia en los tres tomos; solo hacer creer que se ha matado para que todos se queden trágicamente paralizados en una viñeta, y revele estar perfectamente bien en la siguiente. Esto pasa por lo menos cuatro veces, y deja de impactar desde la primera. Su padre, el rey Russell, resulta ser un perfecto inútil que abandona sin empacho su reino y a sus hijos, y a su regreso modifica las leyes para que Scarlett pueda reinar y quitarse esa responsabilidad de encima, indiferente al hecho de que su hijo Rusty ha de rebajarse al matrimonio con una mujer de la nobleza, no de la realeza, de la que ni siquiera se dice el nombre. Al final de la historia, aunque el reino está en paz y los habitantes parecen felices, ni Scarlett ni Rusty parecen serlo (la última frase de Scarlett es: "vamos, tenemos que casarte"). 


Todos los demás personajes que el autor coge prestados de los libros de Carroll no tienen nada, quitando su nombre y su aspecto, que recuerde a los originales. La tripulación del barco pirata, formada por el Sombrerero, el Conejo Blanco, la Liebre, Tweedledee y Tweedledum... no hacen nada característico. Podrían haber sido piratas normales y corrientes y no habría cambiado nada; es más, si los hubiera inventado el propio Langridge, seguramente habrían tenido más personalidad. Lo mismo ocurre con el Caballero Blanco o el Lagarto Bill, antiguos compañeros de celda de la Morsa: no hay nada especial en ellos por ser personajes carrollianos.  


Por último, hay varios fallos garrafales de continuidad y agujeros de guion que perjudican el conjunto de la obra. En el primer tomo, la Morsa lee en el periódico que el rey ha salido de viaje "y se espera que esté fuera tres meses", por lo que decide entrar a robar en el palacio, ya que habrá menos guardias; ese mismo día, cuando sale escaldado y sin botín, otro periódico informa de que el rey ya lleva fuera tres meses y se ha perdido el contacto con su barco. No hay ninguna explicación de por qué los ministros, si confían en el Grifo lo suficiente para darle otra oportunidad, le siguen proporcionando unos ayudantes totalmente inútiles, ya que se están gastando los recursos del reino en contratar soldados cualificados. No se dice en ningún momento qué ha pasado con el barco, la tripulación y la escolta con la que viajaba el rey antes de ser hecho prisionero en la isla del snark. Por mucha imaginación que le echemos, no podemos creernos que los restos destrozados de un aerodeslizador, básicamente un parapente, se transformen, pulsando un botón, en un robot de unos nueve metros de alto con depósitos de vapor completamente preparados y funcionando a pleno rendimiento. Al partir de la isla, el rey comenta que, como ya han matado al monstruo, podrán hacer todos los viajes necesarios para ir cogiendo el tesoro, pero después todo parece mostrar que el Carpintero ha estado esos veinte años completamente solo, esperando el regreso de la Morsa, y no menciona nada de que haya pasado un solo barco a llevarse sacos del tesoro. Tampoco sabemos cómo es que no reaparecen también el Grifo y sus ayudantes, ya que fueron volatilizados por el boojum unas horas antes de que lo fuera la Morsa. Y en las últimas páginas, las dos veces en que se menciona la boda de Rusty, una vez se dice que es con una duquesa, y la otra con una condesa. 


Como lectura, en fin, es generalmente entretenida, siempre que no se espere una aventura en que los personajes se enfrenten a auténticos desafíos, o en el que la mayoría de problemas no se resuelvan por pura suerte o casualidad. Los aficionados a Carroll deben tener en cuenta que los personajes tomados de sus obras se parecen solo en nombre y aspecto; las referencias a los libros, que son muy abundantes, están más en citas y detalles que en los personajes en sí. 


Los diferentes tomos se pueden leer gratuita y legalmente en algunas bibliotecas digitales como Open Library, previo registro. Para la edición física, el precio de venta original era de 14.99$ cada tomo; diez años después, el precio ya depende totalmente de la tienda que los ponga a la venta. 


Datos bibliográficos: 

Texto e ilustraciones de Roger Landridge.

Publicado el 5 de febrero de 2013.

ISBN: 9781608862955

Editorial Boom Entertainment, división KaBOOM!

112 páginas.

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