11 de abril de 2021

Art Studium (1968- 1980)

 





Art Studium fue un equipo de ilustradores formado en 1968 por los dibujantes valencianos Emilio Frejo Abegón, Alfredo Sanchis Cortés y Juan González Alacreu. El grupo se dedicó principalmente a la ilustración de libros infantiles para diferentes editoriales, hasta su disolución en 1980.


Emilio Frejo (1931 - 2013) nació en Valencia capital según unas fuentes, o en la cercana localidad de Mislata según otras. Se formó en la Real Academia de Bellas Artes San Carlos, junto con su hermano Celedonio "Nin", un año menor que él y también dibujante e historietista. Comenzó a trabajar para revistas infantiles de la Editorial Valenciana como Jaimito y Mariló, y para su publicación de más éxito, Pumby. Más tarde, buscando un mejor salario, trabajó para el mercado exterior a través de la agencia Bardon Art (para la que trabajaron también su hermano y Trini Tinturé, entre muchos otros). Después de desapareciera Art Studium, fue el único de los fundadores que siguió dibujando cómic durante unos años, concretamente de 1980 a 1985, para la editorial japonesa Shogakukan. A partir de 1985 ya se dedicó por completo a la pintura figurativa, con cuadros costumbristas valencianos, en la tradición de Sorolla, con playas, huertas, trabajadores del campo, fiestas populares... 


Serie "Osito" para la revista infantil Pumby 
de la Editorial Valenciana (1956).


Alfredo Sanchis (1932- 2014) nació en Valencia y comenzó a trabajar igualmente en revistas para la editorial Valenciana, en la que destacó su participación en la serie bélica Comandos; también colaboró en la revista femenina Sissi para la editorial Bruguera. Durante cuatro años - de 1958 a 1961 - trabajó, con su hermana María del Pilar Sanchis, en la editorial independiente Creo, hasta la clausura de esta en el mismo año de 1961. Tras su participación en Art Studium, abandonó el cómic para dedicarse a pintar acuarelas de escenas taurinas.



"Comandos en Kauai", de la colección Comandos 
de la Editorial Valenciana (1957).


Juan González Alacreu (1937 - ) nació en Burriana, provincia de Castellón. Con dieciséis años obtuvo una beca para estudiar en la ya mencionada Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, y también estuvo trabajando en la editorial Creo, para la cual dibujó series como El Capitán Hispania y Davi- Roy. Después de que se disolviera Art Studium se dedicó plenamente a la pintura al óleo, con motivos populares valencianos y figuras femeninas con trajes tradicionales. Durante muchos años ha sido el retratista oficial de la fallera mayor de Valencia, y sus cuadros se suelen exponer durante las festividades de las Fallas. 



Davi-Roy, serie para la editorial Creo (1959).

Desde su formación en 1968, Art Studium se dedicó a la ilustración de revistas infantiles, tanto para el mercado exterior como para editoriales españolas. Como curiosidad, para la editorial Rollán, de Madrid, el grupo dibujó Soldado Invicto, una biografía en cómic de Francisco Franco. Para la barcelonesa RM dibujó, principalmente libros educativos sobre distintos campos (geografía, zoología...) y la colección de cuentos "Fantasía de siempre". La versión ilustrada de Alicia en el País de las maravillas fue el primer número de esta colección; los siguientes nueve números fueron asismismo adaptaciones de otros cuentos clásicos, tanto populares como de autor: Blancanieves, Peter Pan, Aladino y la lámpara maravillosa... Las portadas fueron dibujadas por Emilio Frejo, pero las ilustraciones del interior no están acreditadas a ningún ilustrador en concreto. Tampoco consta el nombre del adaptador del texto, que tiene bastantes fallos En 1985, toda la colección fue reeditada por Ediciones Junior.




Lo primero que se percibe de las ilustraciones de Art Studium es que son realistas, tanto en facciones y proporciones como en coloreado. En la portada, firmada por Emilio Frejo, el aspecto de Alicia aspira a un realismo fotográfico, y en las ilustraciones interiores, el movimiento de su ropa y de su cabello, y los pliegues, sombras y texturas dan un efecto de vida y naturalidad.




La composición de las páginas es variada. Las viñetas no están enmarcadas con una línea negra; la mayoría de los cartuchos lo está. En casi todas las páginas hay una viñeta que ocupa la mayor parte, y una o dos más pequeñas. Dos ilustraciones (la de la primera página, en que Alicia ve al Conejo Blanco, y la del encuentro con el Gato de Cheshire) ocupan toda una página, y otras se extienden a doble página. Las viñetas más pequeñas suelen tener un coloreado monocromático.




Personalmente, lo que más he ha gustado es el dibujo de los animales. Algunos están antropomorfizados y van vestidos, como el Conejo Blanco, la Liebre de Marzo o el lagarto Bill, llamado aquí "Perico", pero el resto, en especial los participantes en la carrera loca, se muestran con un extraordinario realismo y un perfecto coloreado y detalle. Sabiendo que Art Studium dibujó varios álbumes educativos sobre la vida de animales en los más diversos ecosistemas del mundo, no sorprende que los personajes animales de este cuento estén tratados con rigor.





Los fondos, en general, no están muy trabajados. En la mayor parte de la historia, en que Alicia está en campos y bosques, los árboles y las plantas están bastante elaborados, pero en los dibujos de interior, como el Vestíbulo de las Muchas Puertas o la sala de juicios de los Reyes de Corazones, los fondos están más bien desnudos.






A los dibujos de Art Studium se les puede reprochar bien poco. La adaptación del texto, en cambio, deja bastante que desear. Prescinde de varios capítulos y personajes (la Duquesa, el Grifo y la Tortuga Falsa) y recorta drásticamente algunas de las escenas más destacables del libro, como la merienda loca o la partida de croquet. Por algún motivo, Bill se llama Perico, y una de las ardillas que van a ayudar al Conejo Blanco se llama Pastilla, y la otra no recibe nombre. Ya no sabemos si es responsabilidad del adaptador del texto o del maquetador, pero también hay algunas faltas de ortografía que claman al cielo, como "Vosotros bais delante de mí" o "Hechó a andar tan triste y cabizbaja", además de faltas de tildes muy obvias en "Pais de las Maravillas", y en el mismo título de la colección, "Fantasia de Siempre". 




Al pertenecer a una colección que se vendió bastante bien en su momento - también en el Reino Unido y Francia - y que tuvo una reedición unos años más tarde, en la actualidad este libro no es difícil de encontrar en tiendas de segunda mano, a un precio de entre 5 y 10 euros, dependiendo de si se trata de una primera o segunda edición, y de su estado de conservación.  




Fuentes: 


Art Studium, entrada en el blog Deskartes Mil, 29 de marzo de 2011.

 

CARROLL, Lewis; Art Studium (il.). Alicia en el País de las Maravillas, Editorial RM, Barcelona, 1978.


Emilio Frejo Abegón en Tebeosfera.






3 de abril de 2021

Texto de "La Avispa con Peluca" en castellano



Alicia y la Avispa, de Ralph Steadman (1977).



Ante la falta de ediciones digitales de Alicia a través del espejo en las que se encuentre el episodio de "La Avispa con peluca" (cosa que me sorprende, ya que lo normal es que cualquier edición impresa posterior a 1977 lo incluya en un apéndice), presento aquí una traducción propia del texto. Recordemos que el pasaje tiene lugar al final del capítulo 8, cuando Alicia ya se ha despedido del Caballero Blanco y se dispone a saltar un arroyo que marca la última línea del tablero y convertirse en reina.


[Unos cuantos pasos más la llevaron a la orilla del arroyo...]

…y estaba a punto de saltarlo, cuando oyó un profundo suspiro, que parecía venir del bosque que había tras ella.

"Hay alguien muy infeliz allí", pensó, mirando ansiosamente a su espalda para ver qué sucedía. Un ser parecido a un hombre muy viejo (solo que su cara era más bien como la de una avispa) estaba sentado en el suelo, apoyado en un árbol, acurrucado, y temblando como si tuviera mucho frío. 

"No creo que pueda serle de ninguna ayuda", fue lo primero que pensó Alicia, conforme se volvía para saltar sobre el arroyo. "Pero mejor le pregunto qué le ocurre", añadió, conteniéndose justo al borde. "Si salto, todo cambiará, y entonces no podré ayudarlo". 

Así que volvió adonde estaba la Avispa, un poco a regañadientes, porque estaba muy ansiosa por ser reina.

- ¡Oh, mis huesos, mis viejos huesos! - refunfuñaba la Avispa cuando Alicia se le acercó.

"Es reumatismo, creo yo", se dijo Alicia a sí misma; y cuando estuvo cerca de él le dijo muy amablemente:

- Espero que no le duela mucho...

La Avispa solo se encogió de hombros, y volvió la cabeza.

- ¡Pobre de mí! - exclamó.

- ¿Puedo hacer algo por usted? - siguió Alicia - ¿No tiene frío aquí?

- ¡Y sigue hablando! - dijo la Avispa en tono malhumorado - ¡Q'agobio, q'agobio! ¡Vaya con la niña!

Alicia se sintió bastante ofendida con esta respuesta, y estuvo a punto de marcharse y dejarlo solo, pero pensó para sí misma: "Quizá solo sea el dolor lo que lo hace tan gruñón". Así que lo intentó una vez más:

- ¿Quiere que le ayude a ponerse en el otro lado? Allí no le dará el viento frío.

La Avispa la cogió del brazo, y dejó que lo ayudara a dar la vuelta al árbol, pero cuando estuvo sentado de nuevo, solo dijo, como antes:

- ¡Q'agobio, q'agobio! ¿Es que no le puedes dejar a uno en paz?

- ¿Le gustaría que le leyera un poco? - siguió Alicia, cogiendo un periódico que tenía a los pies.

- Puedes leerlo si t'apetece. - dijo la Avispa, displicente - Nadie te lo impide, que yo sepa.

Así que Alicia se sentó junto a él, abrió el periódico sobre sus rodillas, y empezó.

- "Últimas noticias. El Equipo de Exploradoras ha realizado otra incursión en la Despensa, y ha encontrado cinco terrones frescos de azúcar blanco, grandes y en óptimo estado. A su regreso...".

- ¿Y azúcar moreno? - interrumpió la Avispa.

Alicia pasó rápidamente la vista por la hoja y respondió:

- No. No dice nada de azúcar moreno.

- ¡Nada de azúcar moreno! - refunfuñó la Avispa - ¡Bonito equipo de exploración!

- "A su regreso" - continuó leyendo Alicia - "encontraron un lago de melaza. Las orillas del lago eran azules y blancas, y parecían porcelana. Mientras probaban la melaza, sufrieron un triste accidente: dos del equipo fueron encenagadas...".

- ¿Fueron qué? - preguntó la Avispa en un tono muy enfadado.

- "En-ce-na-ga-das" - repitió Alicia, separando la palabra en sílabas.

- ¡No existe esa palabra en el lenguaje! - dijo la Avispa.

- Pues está en el periódico. - dijo Alicia con un poco de timidez.

- ¡Vamos a dejarlo ahí! - dijo la Avispa, volviendo la cabeza con irritación.

Alicia dejó el periódico.

- Me temo que no está usted muy bien. - dijo en tono suave - ¿Puedo hacer algo por usted?

- Es todo por la peluca. - dijo la Avispa con una voz mucho más amable.

- ¿Por la peluca? - repitió Alicia, contenta de ver que estaba recuperando la calma.

- Tú también estarías de mal humor, si llevaras una peluca como la mía. - continuó la Avispa - Se ríen de uno. Y lo agobian a uno. Y entonces yo m'enfado. Y m'enfrío. Y me meto bajo un árbol. Y m'agarro un pañuelo amarillo. Y m'ato el pañuelo a la cara, como ahora. 

Alicia lo miró compasivamente.

- Atarse un pañuelo a la cara es muy bueno para el dolor de muelas. - dijo.

- Y es muy bueno pa las ínfulas.

Alicia no entendió la palabra.

- ¿Es un tipo de dolor de muelas?

La Avispa se lo pensó un momento.

- Bueno, no. - dijo - Es cuando llevas la cabeza en alto, así, sin doblar el cuello.

- Oh, quiere decir tortícolis. - dijo Alicia.

La Avispa dijo:

- Eso será un nombre moderno. En mis tiempos se llamaba tener ínfulas.

- Tener ínfulas no es una enfermedad. - observó Alicia.

- Sí que lo es. - dijo la Avispa - Espera a pillarla, y verás. Y cuando la pilles, ponte un pañuelo amarillo atao a la cabeza. ¡Te curará en un plisplás!

Se desató el pañuelo mientras hablaba, y Alicia, con gran sorpresa, vio entonces su peluca. Era de un color amarillo chillón como el pañuelo, toda enredada, y colgaba como un montón de algas.

- Su peluca tendría mejor aspecto - dijo - si se la pudiera peinar.

- ¡Anda! ¿Eres una abeja? - dijo la Avispa, mirándola con más interés - ¿Tienes mucha miel, en tu peinar?

- No, no un panal. - se apresuró a explicar Alicia - Peinar el pelo, con un peine. Su peluca está muy enmarañada, ¿sabe?

- Te contaré cómo es que la llevo. - dijo la Avispa - De pequeño, ¿sabes?, mis bucles se agitaban...

Una curiosa idea se le ocurrió a Alicia. Casi todos los que se había encontrado le habían recitado poesía, y pensó que intentaría que la Avispa lo hiciera también.

- ¿Le importaría contármelo en verso? - le pidió muy educadamente.

- No es a lo que estoy acostumbrao - dijo la Avispa -, pero lo intentaré; espera un momento.

Estuvo unos momentos en silencio, y volvió a empezar:


De pequeño mis bucles se agitaban, 

y cubrían mi cabeza de ondas y rizos,

y me dijeron: "Deberías afeitarte,

y ponerte peluca de color amarillo"


Pero cuando hube seguido su consejo

y vieron en mí lo que había resultado

observaron que no estaba tan guapo

como ellos habían esperado.


Dijeron que no me pegaba

y que cutre me hacía parecer.

Pero, ¿sabes qué pasó entonces?

¡Mis rizos no volvieron a crecer!


Y ahora que estoy viejo y canoso

y de pelo casi no me queda nada,

me arrancan la peluca y me dicen:

"¿Cómo puedes ponerte esta guarrada?"


Y aún hoy, vaya donde vaya, 

la gente se burla y me chilla:

"¡Eres un cerdo!", y se ríen,

porque llevo una peluca amarilla.


- Siento muchísimo que le ocurra eso. - dijo Alicia, de corazón - Y creo que, si su peluca se ajustara un poco mejor, no se meterían tanto con usted.

- Tu peluca sí que s'ajusta bien. - murmuró la Avispa, mirando a Alicia con una expresión admirada - Tié justo la forma de tu cabeza. Pero tus mandíbulas no encajan del tó. Me da que no puedes morder bien.

Alicia casi se echó a reír, pero lo disimuló lo mejor que pudo fingiendo una tos. Al final dijo con seriedad:

- Puedo morder cualquier cosa que quiera.

- No con una boca tan pequeña. - insistió la Avispa - Si tuvieras que pelear, ¿podrías agarrar al otro por el cogote?

- Me temo que no. - dijo Alicia.

- Pos eso es porque tus mandíbulas son demasiao cortas. - continuó la Avispa - Pero la parte d'arriba de tu cabeza está bien y es redonda.

Se quitó la peluca mientras hablaba, y estiró una garra hacia Alicia, como si pretendiera hacer lo mismo con ella; pero la niña se apartó como si no entendiera sus intenciones. Así que la Avispa continuó con sus críticas.

- Y lo que son tus ojos, están demasiao p'alante, fijo. Teniéndolos tan juntos, te habría bastao con uno.

A Alicia no le gustaba que le hicieran tantas observaciones personales, y la Avispa ya parecía hacer recuperado el ánimo y se estaba poniendo muy hablador, así que pensó que ya podría dejarlo sin problemas.

- Creo que ya debo irme. - dijo - Adiós.

- Adiós, y gracias. - dijo la Avispa, y Alicia bajó la colina de nuevo, contenta de haber vuelto y haber dedicado unos minutos a consolar a aquella pobre y vieja criatura.

[- ¡La octava casilla, al fin! - exclamó, dando un salto para salvar el arroyo...]


Notas sobre la traducción:


La Avispa habla en cockney, el dialecto de la clase obrera londinense, lo que se observa en la forma negativa ain't ("Your jaws ain't well shaped though") o el uso de la terminación verbal en -s, propia de la tercera persona, en la primera y la segunda persona también ("And then I gets cross. And I gets cold. And I gets under a tree"). He intentado trasladar estas formas del lenguaje a contracciones y terminaciones que en castellano también son propias del habla vulgar, aunque el efecto no sea exactamente el mismo. 


Es muy penoso mi intento de adaptar el malentendido entre Alicia y la Avispa cuando la niña dice comb como "peine" y el anciano piensa que se refiere a un "panal". Mi idea era modificar el texto lo menos posible, porque no me gustan las versiones de los traductores en que fuerzan el diálogo para se preste al equívoco. Ramón Buckley hace que Alicia diga: "Parece un niño de pañales" para que la Avispa entienda "panales". Un traductor mejicano al que no he podido identificar publicó una versión en que Alicia decía: "Si tuviera un peine, su peluca se vería más lisa y brillante, como la miel". Otras traducciones más modestas o más resignadas traducen el texto literalmente y aclaran el doble significado de comb a pie de página. Ninguna solución es buena; hay juegos de palabras ya no intraducibles sino inadaptables. 


El motivo de que la métrica de mi versión del poema de la Avispa sea tan irregular no es otro que el hecho de que soy una negada para traducir poesía. En el original está en octosílabos, y riman el primer verso con el tercero con el cuarto: en castellano serían cuartetas. Yo lo he traducido en cuartetas imperfectas (rima solo en los versos pares), con énfasis en lo de imperfectas. Los traductores de Carroll suelen optar por alargar las estrofas; Ramón Buckley emplea quintillas; Juan González Álvaro, cuartetos de endecasílabos; y el traductor mejicano, cuartetos de alejandrinos. Supongo que puedo pulir un poco mis estrofas para que al menos todos los versos tengan la misma medida, pero al menos la historia de la Avispa es bastante fiel a la original.


Fuentes:

CARROLL, Lewis; BUCKLEY, Ramón (trad.); GARRIDO, Ramón (ed.). Alicia en el País de las Maravillas. A través del espejo, Cátedra, Madrid, 2001.

CARROLL, Lewis; GONZÁLEZ ÁLVARO, Juan (trad.). A través del espejo, y lo que Alicia encontró al otro lado. Ediciones Gaviota, Madrid, 1990.

"Lewis Carroll: La avispa con peluca", artículo de blog en el que se reproduce una traducción del episodio publicada en Revista de Revistas, nº 4469, octubre de 1998, Méjico.


29 de marzo de 2021

El curioso incidente de la Avispa con Peluca

 


"Alicia y la Avispa" de Ralph Steadman (1977).


A mediados de 1870, Lewis Carroll estaba terminando A través del espejo, y, al igual que había hecho durante la redacción de Alicia en el País de las Maravillas, incordiando y presionando al ilustrador John Tenniel por los más nimios detalles de sus dibujos. La correspondencia entre ellos era abundante, y las cartas que se han conservado dan fe de la tensión de ambos, especialmente de Tenniel, que tenía otros encargos aparte del libro del puntilloso Dodgson. Una breve misiva de Tenniel a Carroll del 1 de junio de 1870  - la primera parte de la cual se refiere al episodio 3, "Los insectos del espejo" - dice lo siguiente: 


Mi querido Dodgson:


Creo que cuando sucede el salto en la escena del tren, podría usted hacer que Alicia se agarrara a la barba de la Cabra, ya que es lo que tiene más a mano, en vez del pelo de la anciana. La sacudida podría muy bien acercarlas.

No me considere un bruto, pero estoy dispuesto a decirle que el capítulo de la "avispa" no me interesa en lo más mínimo, y no veo cómo lo voy a dibujar. Si desea acortar el libro, no puedo evitar pensar, en mi modestia, que esta es su oportunidad.

Con una prisa agónica, sinceramente suyo,

J. Tenniel


Mucha información interesante se desprende de tan somero documento: primero, que Carroll pedía o esperaba consejo de Tenniel sobre el propio texto; segundo, que lo tomaba en cuenta (en la versión final del episodio del tren no hay ninguna viejecita, y Alicia se agarra a la barba de la Cabra cuando el vagón salta); tercero, que A través del espejo estaba quedando demasiado largo; y cuarto, que hubo un capítulo con una "avispa". Lo hubo, porque Carroll hizo caso también al consejo de Tenniel en ese sentido, y ninguna avispa, entre los muchos insectos y criaturas que pueblan el Mundo del Espejo, llegó a la versión final. 


La escena del tren a la que alude Tenniel

Dado que nunca se encontró un borrador o un apunte de este episodio entre los papeles de Carroll - tras su fallecimiento, Christ Church forzó a las hermanas del escritor a vaciar inmediatamente sus habitaciones, por lo que muchas de sus pertenencias se subastaron en montones, o fueron simplemente quemadas, sin que la familia pudiera revisarlas más que por encima - durante más de un siglo se consideró que no había quedado de ese episodio más que la mención de Tenniel en esa carta, y en una posterior que no se ha conservado. Sin embargo, el 3 de julio de 1974, la casa de subastas Sotheby's puso a la venta un lote de galeradas con anotaciones del puño y letra de Carroll, que contenían el episodio entero y una nota, también manuscrita por Carroll, en que indicaba al editor que suprimiera por completo ese capítulo. 


Página de las galeradas tachada por Carroll.

El lote de documentos había sido adquirido por un comprador desconocido en 1898, en la subasta de los efectos personales de Carroll tras la muerte de este,  y fue de nuevo vendido a un comprador estadounidense anónimo a través de un intermediario, por 1700 libras. El investigador Martin Gardner consiguió contactar con el intermediario y le solicitó que le hiciera llegar una carta a su cliente, manteniendo su anonimato en todo momento. La respuesta fue positiva y el comprador envió a Gardner una copia del episodio, con lo cual, tres años después de su descubrimiento, y ciento siete años después de su escritura, el capítulo vio la luz por primera vez, el 4 de septiembre de 1977 en la revista Telegraph. Ralph Steadman, imitando el estilo de Tenniel, dibujó a Alicia y la Avispa en la portada, que serían reutilizados, al otro lado del Atlántico, para el número de diciembre de la revista Smithsonian.






Como es natural, semejante bombazo literario no podía estar exento de controversia. Los documentos han estado siempre en manos de coleccionistas particulares y nunca han sido examinados por expertos que pudieran confirmar o desmentir su autenticidad; no se ha analizado de modo forense el papel, la tinta ni la supuesta escritura de Carroll. Hay quien considera, basándose en estos y otros motivos  - la baja calidad del episodio, en general - que pueda tratarse de una falsificación, un documento espurio creado por una mano desconocida a partir de las menciones al episodio en la correspondencia entre Carroll y Tenniel. Los expertos en Carroll han analizado cuidadosamente el texto, y a pesar de las objeciones de algunos, de momento parece auténtico, por lo que, desde los años 80, el episodio suele incluirse como apéndice en las ediciones de A través del espejo, y algunas incluso lo colocan en el lugar donde correspondería dentro del texto.



Antes de que apareciera el episodio, los estudiosos de Carroll pensaban que estaría cerca del 3, "Los insectos del espejo" (donde tiene lugar el viaje en tren), ya que en la carta de Tenniel se mencionan los dos juntos. Pero una vez halladas las  galeradas, tanto por la numeración de las páginas como por algunas pistas dentro del texto, se considera de modo unánime que habría estado entre el 8, "Es mi propio invento", y el 9, "Reina Alicia". Los expertos, por el contrario, no llegan a un acuerdo sobre si el texto es un capítulo por sí mismo (lo que le daría el número 9, y un total de 13 capítulos a A través del espejo) o una continuación del 8. De haber sido así, el capítulo 8 habría quedado excepcionalmente largo; además, tanto Tenniel como Stuart Collingwood llaman al fragmento "capítulo" y no "episodio" o "escena". Pero algunos estudiosos consideran que ese texto tiene mucho más sentido si es inmediato al encuentro de Alicia y el Caballero, ya que completa la unidad temática. 


Lo que sucede en este fragmento perdido y recuperado está en la línea del resto del libro: Alicia se encuentra con una criatura del Mundo del Espejo, pasa un rato con ella y luego prosigue su camino hacia el final del tablero. La criatura en cuestión es "un hombre muy viejo (solo que su cara parecía más la de una avispa)", reumático, quejoso y malhumorado, que lleva un pañuelo atado a la mandíbula por dolor de muelas, y una llamativa peluca de color amarillo chillón. Al principio no se alegra de que Alicia se acerque a él, y rechaza ásperamente sus intentos de conversación, aunque se va interesando poco a poco cuando Alicia le lee en voz alta el periódico. Luego le cuenta el por qué lleva la peluca: en su juventud lo convencieron para que se rapara el pelo y se la pusiera, y después el cabello no le volvió a crecer. Pronto se anima y comienza a criticar el aspecto de Alicia, con lo que la niña se despide y se marcha, cruza la última línea, llega al final del tablero y se convierte en Reina.



Los estudiosos han observado que es uno de los pasajes en que el ser a quien encuentra Alicia se muestra más antipático con ella, y sin embargo la niña, sin ofenderse, responde con amabilidad y compasión. Martin Gardner piensa que, ya que Alicia iba a convertirse en Reina solo por ir cruzando líneas, Carroll quiso insistir en la bondad que mostraba hacia los demás, incluso hacia los que menos hacían por merecerla, justo antes de ser coronada. La Avispa, además, es de clase baja  -  habla con lenguaje vulgar y se interesa por el azúcar moreno, que era el más consumido por los obreros en la época victoriana por ser más barato que el blanco refinado - con lo que la actitud de Alicia hacia ella tendría todavía más mérito. Muy notablemente, la Avispa también es el único habitante del Mundo del Espejo que le dice "gracias" a Alicia cuando se despiden.


Hay algunos rasgos de humor y juegos de palabras (el periódico da noticias sobre otros insectos, como que una expedición de hormigas obreras ha encontrado unos terrones de azúcar; Alicia menciona un comb, "peine", y la Avispa interpreta el otro significado de la palabra, "colmena"), y el origen de la peluca está relatado en verso. El episodio, incluso dando por hecho que fue escrito por Carroll, se considera el más flojo del libro, con un personaje que, por una parte, se parece demasiado a Humpty Dumpty - al igual que este, la Avispa critica la forma y composición de la cara de Alicia - y por otra no tiene nada que ver con las figuras nobles del tablero de ajedrez, ya que por su lenguaje y su descripción es más bien un proletario. Se repiten motivos, como que Alicia intente peinar o mejorar un poco el aspecto del anciano, al igual que había hecho con la Reina Blanca. Los versos son mediocres; su métrica encaja a duras penas, y los estudiosos no han conseguido encontrar el poema que parodia (lo que para algunos es otro motivo para dudar de su autenticidad, aunque no todos los poemas de los libros de Alicia son parodias de otros). Parece evidente que esta calidad inferior, observada también por Tenniel, fue la que determinó a Carroll a eliminar el episodio. 


Independientemente de la calidad del texto, Tenniel debía de tener sus propias razones para no querer ilustrar a la avispa. Stuart Collingwood, sobrino y primer biógrafo de Lewis Carroll, escribe el siguiente comentario acerca de A través del espejo:


La historia, tal como fue escrita originalmente, contenía trece episodios, pero el libro publicado consistió solo en doce. El capítulo omitido presentaba a una avispa en el papel de juez o de abogado, supongo, ya que el Sr. Tenniel escribió que "una avispa con una peluca está completamente fuera de todas las posibilidades del arte". Aparte de las dificultades con la ilustración, el capítulo de la "avispa" no se consideraba al mismo nivel que el resto del libro, y esta fue probablemente la principal razón por la que se eliminó.


Que una avispa con peluca está fuera de todas las posibilidades del arte es una afirmación demasiado categórica para venir de alguien que ya había dibujado peces y ranas con peluca (los Lacayos de la Duquesa y la Reina en el primer libro de Alicia), aparte de otras cosas tan poco usuales como un caballo de ajedrez deslizándose por el atizador de la chimenea. Si Tenniel tenía tal animadversión hacia el episodio y su protagonista pudo deberse no a su incapacidad para ilustrarlo, sino a la "prisa agónica" a la que le obligaban sus otros contratos y/o a sus frecuentes encontronazos con Carroll, que años más tarde le llevarían a advertir a Harry Furniss que no podría trabajar ni siete semanas con él. En la actualidad, y a pesar de que la observación sobre la avispa con peluca sea la cita más recordada de un hombre poco dado a los discursos, nadie duda de que John Tenniel podría haber dibujado perfectamente al particular insecto, si no hubiera estado ya tan harto de las extravagancias de Carroll.


Martin Gardner, además, señala que pudo haber un motivo mucho más íntimo por el que el ilustrador no quisiera saber nada de la avispa. Tenniel, uno de los mayores dibujantes del siglo XIX y de la historia, era ciego de un ojo: a los veinte años, durante un combate de esgrima, el botón protector se desprendió accidentalmente de la espada de su adversario - que era su propio padre - y la punta le sesgó el ojo izquierdo, haciendo que perdiera la visión. Tenniel ocultó este último hecho a su padre, y no lo hizo público hasta después de la muerte de este (se retiró de la ilustración cuando, debido a su avanzada edad, perdió la visión en el otro ojo, y siguió pintando acuarelas ya completamente ciego). Gardner sugiere que la sensación de la punta de la espada en el ojo debió de parecerse bastante al aguijonazo de una avispa, y que la alusión, en el texto, del insecto acercando una de sus garras a la cara de Alicia debió de resultar escalofriante para Tenniel. Es una posibilidad, por lo menos, interesante. El artista no se privó en ningún momento de su vida de dibujar armas blancas (la misma espada vorpal en la ilustración del Jabberwock), pero puede que sí hubiera cierta incomodidad con el episodio y el dibujo que se añadiera a la presión del tiempo y a las críticas de Carroll. No cabe duda de que fue un gran alivio para él que Carroll renunciara a ese capítulo: en cartas anteriores le había pedido que quitara el episodio del tren, que tampoco le gustaba, y en otra ocasión le pidió que le indicara hasta qué punto había usado, o tenía intención de usar, las "tijeras de podar".


Tenniel, pues, no tuvo que poner a prueba las posibilidades del arte, pero otros después de él lo han intentado. Tras la primera interpretación de Ralph Steadman en las revistas Telegraph y Smithsonian, Ken Leeder ilustró el encuentro de Alicia y la Avispa para la portada del ensayo de Martin Gardner, publicado también a finales de 1977.


"La Avispa con Peluca" de Ken Leeder (1977).


Como se ve, los primeros acercamientos a la figura de la Avispa intentan recrear el estilo de Tenniel, dibujar la escena tal como este lo habría hecho. A partir de los años 80, sin embargo, cuando las nuevas ediciones de A través del espejo comenzaron a incluir como apéndice el capítulo perdido, los ilustradores comenzaron también a dibujarlo con su propio estilo. Una de las primeras y más personales interpretaciones fue la del estadounidense Barry Moser, que en 1982 y 1983 diseñó y realizó docenas de grabados en madera para los dos libros de Alicia.


La Avispa de Barry Moser (1983).


Una de las mejores ilustraciones de la Avispa con Peluca ha sido hecha por un autor vasco, Ángel Domínguez, aunque no se publicó en España, sino para la editorial británica Inky Parrot Press, en 1996.




La Avispa de Ángel Domínguez (1996).

Ya en la década de 2010 tenemos las interpretaciones de dos grandes artistas británicos: John Coulthart y John Vernon Lord.



"La Avispa con Peluca" de John Coulthart (2011).

La Avispa de John Vernon Lord (2011)

En el cine, la única adaptación de A través del espejo, hasta la fecha, que ha incluido este episodio, es la de John Henderson de 1998. La Avispa está interpretada por el actor escocés Ian Richardson, que, a pesar de lo intencionadamente ridículo de la peluca, hace un papel muy elegante y sobrio, y un bello recitado del poema. 


Ian Richardson como la Avispa (1998).

Los lectores modernos - en especial los más pequeños, poco preocupados por la estructura, la simetría y la unidad temática en una novela con huevos parlantes - probablemente piensen que el episodio de la Avispa no era tan malo como para ser suprimido, y que el viejo gruñón es un personaje gracioso, malhumorado pero bueno en el fondo. No podemos discutir los motivos de Carroll y Tenniel para prescindir de él, pero es significativo que el autor conservase las galeradas entre sus documentos personales. Martin Gardner sugiere que, del mismo modo que es comúnmente aceptado que Carroll se retrató en el Caballero Blanco, es muy posible que la Avispa fuera otra versión de sí mismo: un anciano achacoso, solo, áspero y desengañado. No como se veía en el futuro, sino como temía verse. Puede que el episodio de la Avispa fuera escrito en un momento de poca inspiración y bajo estado de ánimo, y que tanto Carroll como Tenniel se sintieran satisfechos de que no llegara a la versión final, pero nosotros nos alegramos de que Carroll nunca se desprendiera totalmente de esa pequeña parte de su creación, y de que la Avispa y su peluca escaparan a todos los peligros para acabar viendo la luz muchos años más tarde. 


Este episodio recuperado se puede leer en su idioma original aquí, en una traducción de un autor que no he podido identificar aquí, y en mi propia versión en castellano aquí.


Fuentes: 


"Alicia a través del espejo" de Ángel Domínguez, en eitb.eus


Ángel Domínguez, página oficial del artista. 


Barry Moser, página oficial del artista.


CARROLL, Lewis; GARDNER, Martin (ed.). The Annotated Alice, Penguin, Londres, 2001.


CARROLL, Lewis; GARDNER, Martin. The Wasp in a Wig. A "Suppressed" Episode of Through the Looking-Glass and What Alice Found There, Macmillan London Limited, Londres, 1977. 


COHEN, Morton N. Lewis Carroll: A Biography. Random House, Nueva York, 1995.


COLLINGWOOD, Stuart Dodgson. The Life and Letters of Lewis Carroll, T. Fisher Unwin, Londres, 1898.


John Coulthart, página oficial del artista, y feuilleton, su blog personal. 


John Vernon Lord, blog personal del artista.



Artículos más leídos