5 de noviembre de 2019

Remember, remember, the fifth of November



Entrada dedicada a la persona que me enseñó esta canción y su origen. 
Pienso en ti. Todos los días.


El Castillo de Windsor desde el patio inferior el 5 de noviembre (1776), 
de Paul Sandby.


Recuerda, recuerda el cinco de noviembre
La traición de la pólvora y la conspiración
No veo razón
para que deba olvidarse
esa gran traición

Ese tipo, Guy Fawkes, ese fue su intento
Hacer reventar al Rey y al Parlamento
Tres veintenas de barriles fue a colocar
en su afán de la Vieja Inglaterra destronar

Por la gracia de Dios, fue capturado
con una cerilla encendida y un farol tapado
Muchachos, muchachos, doblan las campanas
Muchachos, muchachos, Dios al Rey salva

Y con él, ¿qué haremos?
¡LO QUEMAREMOS!


Aunque por su contenido no lo parezca, este pequeño poema es una rima infantil, y los niños y niñas de Inglaterra la aprenden y cantan desde hace siglos. Alude a un hecho histórico ocurrido, en efecto, en la madrugada del 4 al 5 de noviembre de 1605: el descubrimiento del intento de asesinato del rey Jacobo I, en la víspera de la apertura de la segunda sesión del primer Parlamento de su reinado, por parte de un grupo de extremistas católicos. Este atentado fallido se conoce como la conspiración, la traición o el complot de la pólvora, ya que el plan de los terroristas consistía en volar todo el edificio del Parlamento con barriles repletos de este explosivo.

Los fracasados regicidas estaban liderados por Robert Catesby, y su pretensión a largo plazo era convertir al catolicismo a Isabel, la hija de Jacobo I, que naturalmente sucedería a su padre en el trono. Unos días antes, sin embargo, un noble católico invitado a la apertura del Parlamento recibió una carta anónima que le advertía del peligro que le supondría asistir. Este hombre dio la voz de alarma a los allegados del rey, y la noche del 4 de noviembre, el conde de Salisbury ordenó registrar el edificio del Parlamento. Guy Fawkes, uno de los conspiradores, fue hallado en los sótanos, con una antorcha y una linterna velada, dando una última revisión a una pila de leña y a treinta y seis barriles de pólvora (no sesenta; la canción exagera a ese respecto) que haría estallar al día siguiente. Londres celebró el fracaso del complot encendiendo hogueras durante toda la noche del 5 de noviembre.

Hay prolijos recuentos de las avanzadas técnicas de persuasión a las que fue sometido Fawkes hasta que reveló los nombres de los demás conjurados. Algunos, como el propio líder Robert Catesby, lograron huir de Londres, pero en poco tiempo todos fueron capturados, larga y minuciosamente torturados, y ejecutados públicamente como traidores; sus cabezas terminaron clavadas en picas y sus restos en pedazos fueron arrojados a los cuervos. Los leales súbditos del rey pagaron entrada para el espectáculo.

La ejecución de Guy Fawkes (1606), de Claes Jansz. Visscher.

Estos acontecimientos dieron lugar a dos tradiciones que llegan hasta nuestros días: el inspeccionar el sótano del edificio del Parlamento la noche del cuatro de noviembre, por si acaso, y el encender fogatas la noche siguiente, tanto para celebrar el fracaso de los terroristas como para quemar en ellas maniquíes (llamados genéricamente guys) que representan al malogrado incendiario, en la llamada “noche de hogueras”, “noche de fuegos artificiales” o simplemente “noche de Guy Fawkes”. Hasta bien entrado el siglo XX existía también la costumbre de que los niños fueran paseando su muñeco y pidiendo un penique puerta a puerta (“penny for the guy”), para gastárselo en dulces y comérselos cuando lo quemaran. Paulatinamente se ha ido perdiendo este aspecto de la tradición, absorbido por Halloween, pero no ha desaparecido del todo. En cuanto a la canción que abre este artículo, es una versión acortada de un poema más extenso, del cual a su vez existen varias versiones. La más antigua parece remontarse a 1742.

Procession of a guy (1864). Artista desconocido.

¿Qué relación tienen estos hechos, convertidos en tan cuestionable coplilla infantil, con los libros de Alicia? El Ratón del País de las Maravillas era, como recordaremos, aficionado a la historia de Inglaterra, pero no es él quien hace alusión al desdichado Fawkes. En A través del espejo es la propia Alicia quien le cuenta al pequeño Kitty, uno de los gatitos de Dinah, que ya se está preparando la pira.

- ¿Sabes qué día es mañana, Kitty? – comenzó Alicia – Lo habrías adivinado si te hubieras asomado a la ventana conmigo… pero Dinah te estaba aseando, así que no has podido. Yo he visto a los muchachos recoger leña para la fogata, ¡y se necesita muchísima leña, Kitty! Pero comenzó a hacer tanto frío y nevar tanto que lo tuvieron que dejar. Pero no te preocupes, Kitty, que mañana iremos a ver la hoguera.

Alice y Kitty (1871), de John Tenniel.


Christ Church, por supuesto, no fruncía el ceño ante la idea de quemar radicales católicos, y cada año conmemoraba la noche de Guy Fawkes encendiendo una gran hoguera en uno de los patios, el Peckwater Quadrangle. No cabe duda de que tanto Charles Dodgson como la familia Liddell asistían a estas celebraciones, y por tanto la Alicia de A través del espejo estaba familiarizada con ellas.

El que la niña mencione que es la noche previa a la fogata constituye el brillante y sutil recurso de Carroll para situarnos en el tiempo del libro. El segundo sueño de Alicia ocurre el 4 de noviembre, cuando el primero, como se revela asimismo en el libro anterior, había tenido lugar el 4 de mayo. Han pasado exactamente seis meses entre ambas aventuras; y como más tarde Alicia le dice a Humpty Dumpty que tiene siete años y medio, se deduce fácilmente que tenía siete en el primer libro. Carroll subrayó este hecho cuando pegó en el manuscrito Las aventuras de Alicia bajo tierra, la primera versión de Alicia en el País de las Maravillas, una fotografía que le había sacado a Alice Liddell cuando tenía siete años, en 1859.

El que A través del espejo transcurra el 4 de noviembre de 1859 no nos proporciona solamente la edad de Alicia, sino que conduce a un retorcido juego matemático con la edad de la Reina Blanca, que implica varios cálculos y desemboca en el número favorito de Lewis Carroll

Después de sus aventuras en el tablero de ajedrez, Alicia no vuelve a acordarse de la fogata; solamente menciona “la mañana siguiente” cuando le habla a Dinah de cómo le recitará durante el desayuno todas las poesías sobre pescado y marisco que oyó en el Mundo del Espejo. Horas más tarde, muy posiblemente, la excitación de la fiesta comunitaria, de admirar la altura de las llamas y de ver arder hasta consumirse a guy, acabará de borrar todos los recuerdos de su sueño.


Como Martin Gardner apunta en su siempre imprescindible Alicia anotada, hay “negacionistas” que sostienen que la fogata que se está preparando no es la de la noche de Guy Fawkes, sino alguna de las que encendieron el 10 de marzo de 1863, en honor a la boda del Príncipe de Gales. Estas teorías se apoyan en que Carroll menciona en sus diarios que llevó a Alice Liddell a dar una vuelta por el campus para ver las hogueras y los fuegos artificiales, y también en el hecho de que la nieve es común en Oxford en la primavera, pero rara a principios de noviembre. En tal caso, sin embargo, no significaría nada que Alicia estableciera su edad con la exactitud de “siete años y medio”, se perdería todo el contraste entre la soleada tarde de verano a la orilla del río y la nevada noche otoñal en el interior de la casa, y, sobre todo, no existiría ninguna correspondencia numérica entre los sueños, algo que, por descontado, no iba a pasar mientras Carroll estuviera de guardia.

A pesar que históricamente no fue más que el pobre mandao al que pillaron con las manos en la masa, Guy Fawkes es todavía un personaje popular en el Reino Unido, lo suficientemente carismático para que Alan Moore construyera alrededor de su efigie y su historia la monumental novela gráfica V de Vendetta, y se le recuerde y se le queme cada año. Los poemas inspirados en él, así como grabaciones de la canción, se encuentran fácilmente en internet, al ser parte del folklore. Recordad, recordad… que si no dais un penique para el tipo, seréis castigados con una mala suerte extrema, tal vez equivalente a la que sufrió él. Tened cambio a mano, por si acaso.


Fuentes:

CARROLL, Lewis; GARDNER, Martin (ed.). The Annotated Alice, Penguin, Londres, 2001.

COLLINGWOOD, Stuart Dodgson. The life and letters of Lewis Carroll, T. Fisher Unwin, Londres, 1898.

Poem of the week. Aquí se puede leer una versión del poema de 1870.

SHARPE, James. “Who was Guy Fawkes, the man behind the mask?”, en National Geographic, 3 de noviembre de 2018.

SULLIVAN, Nate. “Guy Fawkes Nigh Poem: Meaning and Analysis”, en Study.com. Contiene la versión de 1742 del poema.

Wikimedia Commons.

25 de octubre de 2019

Fiesta temática de Alicia en el País de las Maravillas


Hace seis años.



Time it was, and what a time it was,
It was...
A time of innocence
A time of confidences
Long ago, it must be
I have a photograph
Preserve your memories
They're all that's left you

Simon & Garfunkel, "Bookends theme - reprise". 
Bookends, 1968.













































20 de octubre de 2019

Alicia de Lima y Rodrigues (2011)




Alice no País das Maravilhas es una película de animación por ordenador de la compañía brasileña Video Brinquedo. Fue dirigida en 2011 por Robson Lima y Everton Rodrigues, y producida por Maurício Milani. La banda sonora, que consiste en una sola canción repetida a lo largo de toda la película, fue compuesta, arreglada, producida y mezclada (e interpretada, posiblemente) por Marcos Ottaviano y Marcio Tucunduva, para Ottatu Produções Musicais.

La historia de Video Brinquedo daría para llenar libros, y desde luego ha dado para docenas de vídeo- reseñas y páginas de internet. Esta productora nació en Saõ Paulo en 1994, y durante sus primeros diez años de vida se dedicó al doblaje y distribución en vídeo de series extranjeras (como La pequeña Lulú, Sonic X o The Wiggles: Space Dancing) para el mercado brasileño, así como la producción, en animación tradicional, de películas basadas en cuentos clásicos.  En 2007, sin embargo, la compañía dio un giro determinante a su trayectoria con Carinhos (Cochecitos), su primera película en 3D, cuyo concepto (si bien no su realización) recordaba sospechosamente al de la película Cars que Pixar había estrenado un año antes. En los siguientes tres años, Video Brinquedo se hundió en una desenfrenada orgía de imitaciones de éxitos de Disney, Pixar y Dreamworks, con muy poco presupuesto, y un talento artístico por debajo de la sima de Challenger. Solamente entre 2007 y 2009 produjo unos quince mockbusters, entre los que se contaban nada menos que tres secuelas de CarinhosUrsinho da Pesada (“Oso de peluche pesado”, en 2008, por Kung-Fu Panda de Dreamworks), Abelinhas (“Abejitas”, de 2009, por Bee Movie, también de Dreamworks), o la que suele considerarse más infame de todas, Ratatoing (de 2007, por Ratatouille de Pixar), entre otros engendros.

Este desfile de plagios fue duramente criticado por su desvergonzado empeño en sacar partido de todas las películas de animación del momento, pero también por su propia realización: una animación espantosa, un diseño de personajes plano en sus mejores momentos (atroz en los demás momentos), argumentos y diálogos paupérrimos, y un doblaje insufrible, con la agravante de que algunas voces en inglés pertenecían a grandes actores consagrados, que probablemente no supieron qué estaban haciendo hasta que estuvo hecho. Un ejemplo sangrante es el de Mike Pollock, conocido por ser la voz del doctor Eggman/ Robotnik en las series y videojuegos de Sonic the Hedgehog… que dobló a uno de los personajes de Ratatoing… y apareció en los títulos de crédito del doblaje con un pseudónimo. Comprensible.

Video Brinquedo sigue existiendo en la actualidad, aunque en la última década ha vuelto a las adaptaciones de cuentos tradicionales, a la distribución de contenidos extranjeros de muy dudosa calidad, y a cortos educativos para preescolares. Su último vídeo subido a Youtube data de 2015, y la última entrada de su blog corresponde a 2017. Su página web no parece haber sido actualizada desde 2008. Sabemos por Internet Movie Database que la compañía aún no ha dado su último aliento, probablemente porque está esperando a alguno que se haga lo suficientemente famoso para plagiarlo.

Título en inglés. Because reasons.

Dado que Alicia en el País de las Maravillas es una obra libre de derechos de autor, y no una historia original de otra productora, la versión de 2011 de Video Brinquedo no puede considerarse propiamente un mockbuster, aunque la imitación de conceptos de ambas versiones de Disney salta a la vista. Dura unos 44 minutos y evidencia unos recursos muy limitados. Se trata, en general, de una película para niños pequeños, en la que un narrador se dirige frecuentemente a ellos, y les da consejos y advertencias a propósito de lo que le sucede a Alicia.  



La historia comienza explícitamente en primavera, con Alicia, sola, leyendo en un bosque. El narrador (Gilson Ajala) comenta que “en aquella época” no existían DVD ni videojuegos, así que los niños se entretenían leyendo hermosos libros. Alicia (Rita Almeida) cierra de golpe el libro, mira directamente al espectador y declara: “Este libro me da sueño. No creo que lo termine hoy, ¡vaya rollo de historia!”, y se levanta a pasear. El narrador tartamudea y murmura: “Eeeeh… bueno… ¡no todos los libros eran divertidos!”, en lo que probablemente sea el mejor momento del doblaje de toda la animación.


Alicia pasea admirando y oliendo las flores, cuando aparece junto a ella el Conejo Blanco (Francisco Freitas), quejándose de que va a llegar tarde a su compromiso. Alicia se sorprende de ver un conejo que habla y encima lleva reloj, y sale corriendo tras él.

A diferencia de la mayoría de versiones, Alicia se lo piensa un poco al ver que el Conejo se tira por un agujero en el suelo, y hasta deshace el camino para volver adonde estaba, pero cambia de opinión, regresa y se tira también por el agujero. El narrador comenta que “gracias a su curiosidad, Alicia viviría una gran aventura”, lo que de entrada no parece el mejor consejo para un espectador de corta edad.


Poco antes de llegar al fondo de la madriguera, una burbuja envuelve a Alicia, protegiéndola de la caída. Alicia ve desaparecer al Conejo Blanco tras una puertecita (la única que hay, de hecho), y comprueba con desencanto que ha quedado cerrada con llave, aunque tampoco podría pasar por ella aunque la abriera. Ve entonces la mesita con la llave y la poción “Bébeme”. Bebe de la botellita y se encoge, pero se da cuenta de que la puerta sigue cerrada con llave. Encuentra las galletas “Cómeme” y al comerse una se hace enorme. Se echa a llorar, pero recuerda entonces que aún queda poción “Bébeme” en el frasco, y bebe la cantidad justa para quedarse con el tamaño adecuado para alcanzar la llave, abrir la puerta y pasar por ella.




En este momento termina cualquier semejanza con la historia original de Carroll. El resto de la película se limita a coger personajes “inspirados” en las versiones de Disney, sin más.

A través de la puertecita, Alicia llega a un bosque idéntico a aquel en el que estaba leyendo hace un rato; solo que ahora es de noche. Oye unas voces que hablan de ella, pero no ve a nadie, hasta que al cabo de unos momentos asoman de entre unos arbustos unos personajes que parecen Tweedledee y Tweedledum de la versión de Tim Burton, pero que aquí solo son aludidos como “los gemelos” (Francisco Freitas y Rafael Camacho). Y no llegan a salir de detrás de los arbustos, a lo mejor porque eso de dibujar más piernas y pies de los necesarios no va mucho con Video Brinquedo. 

Las piernas, para Ronaldo, que sabe usarlas.

Los gemelos le hablan a Alicia de la Reina, y se sorprenden de que no la conozca. Cuando Alicia les dice que ella “no es de aquí”, le advierten de que está en peligro, puesto que la Reina es mala, feroz y violenta, y detesta a los forasteros. Alicia se asusta y quiere volver atrás, pero ya no está la puertecita por la que ha llegado al bosque. Los gemelos simplemente se ríen y desaparecen del todo tras los arbustos. 

La Reina me odia. Qué bien.

Alicia se queda sola, pero enseguida oye otra voz que no sabe de dónde viene. Tras un rato hablando con la voz, ve una sonrisa, y finalmente se materializa el Gato de Cheshire (Gilson Ajala). Alicia se sorprende sobremanera de ver un gato que habla; que aparezca y desaparezca no parece impresionarle tanto. 

Todos flotan, Alicia, todos flotan.

El Gato de Cheshire comenta que salta a la vista que es forastera, y le dice exactamente lo mismo que le han dicho los gemelos un minuto antes: que a la Reina no le gustan nada los extranjeros y que vaya con ojo porque la mandará apresar.

Cuando el Gato desaparece del todo, Alicia se va también, y la imagen se centra en una florecilla que en realidad es una cámara oculta, y nos trasladamos al salón de la Reina de Corazones, que al parecer tiene monitorizado todo el País de las Maravillas.



Heart-o-Vision

La Reina de Corazones (Ana Maria Brandão) ha visto a Alicia a través de sus cámaras, y su presencia no le hace ninguna gracia.

We are not amused.

Pulsando un botón en el brazo del trono real, convoca a dos Soldados-Carta, a quienes comunica que una niña se ha infiltrado en el País de las Maravillas. Por si no lo sabían, les recuerda que a ella no le gustan nada los intrusos, y les ordena que la encuentren y “ya saben qué hacer”.


Los Soldados CartaaAAAAAAAAAAAAAGH!!!

¡Santo cielo! Mientras tanto, Alicia llega a una mesa en el bosque, donde están el Sombrerero (Sidney Cesar), la Liebre de Marzo el Conejo Blanco y, ausente para la comodidad de los animadores, el Lirón.

El Sombrerero que no se parece nada al personaje de Johnny Depp, 
ni en los ojos dicromáticos.

El Sombrerero y la Liebre el Conejo le dicen a Alicia que la estaban esperando para celebrar juntos su no-cumpleaños, y le explican en qué consiste (pasaje tomado de la versión de Disney de 1951). Pero a continuación añaden que tampoco es momento de celebraciones, porque la Reina, ¿no lo sabías, niña?, tiene leyes muy severas contra los extranjeros, ya que los no le gustan nada, pero nada. Una boca con pies aparece, parlotea sin sentido y se va sin más.

Porque sí.

Alicia dice que no sabe cómo salir de allí, y comprobamos que en el País de las Maravillas nadie se toma en serio la xenofobia.

Alicia: Pero yo quiero irme a mi casa.
Conejo: ¿Quieres irte? ¡Con la bienvenida que te hemos dado! ¡Si hasta te hemos preparado una fiesta de no-cumpleaños!
Alicia: ¡Pero la Reina quiere apresarme!
Conejo: Oh, pero eso no es nada personal. Es que odia a los extranjeros.

Cuando Alicia insiste en que quiere volver a su casa y les ruega que le enseñen el camino, el Sombrerero le dice que el camino solo se mostrará después de que haya pasado por él. Alicia le dice que no lo entiende, a lo que el Sombrerero replica que “entender es un lujo en estos tiempos”. La boca vuelve a asomarse, decir algo incomprensible y desaparecer. Alicia se marcha muy frustrada.

Alicia llega a una roca que “parece de plástico” y vuelve a oír una voz que no sabe de dónde viene. “Solo faltaba eso, una piedra que habla”, dice en tono de fastidio. Pero la voz en realidad pertenece a un sapo (Tiaggo Gimarães). 


El Sapo parece haberse lamido a sí mismo.

El Sapo piensa que Alicia es una princesa, y está muy contento porque así podrá darle un beso y romper el hechizo. Alicia le aclara que no es ninguna princesa, y el Sapo se lamenta de que “encima de que son pocas las niñas que pasan por aquí, ninguna es una princesa, como esa otra de la caperuza roja”. Alicia le dice que eso es de otro cuento y le pregunta si conoce el camino para volver a su casa. El Sapo sigue reclamando un beso, así que Alicia se marcha. 

En otro lugar del bosque, los Soldados-Carta están buscándola. Han visto sus huellas y están tratando de averiguar de qué clase de intruso se trata. Aparentemente, son secuaces tan capacitados como Rocksteady y Bebop, porque, tras llegar a la conclusión de que las huellas corresponden a una niña pequeña, rechazan la idea porque a la Reina no le preocuparía una simple niña, y llegan a la nueva conclusión de que debe de tratarse de un monstruo gigante.



Paralelamente, Alicia lleva mucho tiempo caminando, y teme perderse, así que deja unas señales en el suelo para saber si pasa dos veces por el mismo sitio. El Gato de Cheshire aparece para advertirle de que, efectivamente, está dando vueltas en círculo, y de que la Reina ya la está buscando, pero que las Cartas no son muy inteligentes ni tienen mucha memoria. 

No soporta perder ni al tres en raya.

Justo entonces aparecen las Cartas, y el Gato logra despistarlas diciéndoles que ha oído rumores de que hay un monstruo en el otro lado del bosque. Las Cartas le agradecen el soplo y se van corriendo. El Gato le dice a Alicia que por esta vez se ha librado, pero que no siempre podrá contar con la estupidez de las Cartas. Cuando Alicia le pregunta si sabe el camino para volver, el Gato le contesta que nunca saldrá del País de las Maravillas si sigue caminando, y desaparece.

En el palacio, la Reina se impacienta y llama a otros dos Soldados-Carta.

¡Dioooooosssssss! ¡Hay más!

La Reina les ordena que vayan a buscar a la intrusa. Cuando una de las Cartas observa que “el capitán” ya ha partido con ese propósito, la misma Reina dice que a esas alturas ya se habrá olvidado de su misión, y les indica a estas dos Cartas que se lleven un pelotón entero para ver si entre todas se acuerdan de que deben capturar a una niña pequeña.

Alicia, mientras tanto, encuentra unas flores que tienen el aspecto de helado y huelen como helado, de modo que decide probarlas para comprobar si realmente son helado. Lo son, pero la encogen a un tamaño minúsculo. 


El Sombrerero llega por casualidad, le explica que para recuperar su tamaño debe comerse otras flores, y se marcha porque tiene un compromiso ineludible.


Alicia encuentra las otras flores (están justo al lado), pero es demasiado pequeña para alcanzarlas, y se echa a llorar. De repente, una de las flores la impulsa suavemente para que caiga flotando en la corola de otra. Alicia exclama “¿Quién dijo que llorando no se arregla nada?” y come un pedacito de la flor, con lo que recupera su tamaño normal.


Para su desgracia, justo entonces llegan los Soldados-Carta (tres, esta vez), que la apresan y finalmente la conducen a la presencia de la Reina de Corazones.


La reina, tras decir un par de veces “¡Excelente!” al estilo del Sr. Burns, muestra su satisfacción por haber atrapado a Alicia, ya que no le gustan nada los intrusos, y le comunica solemnemente que ha infringido las leyes del País de las Maravillas. Alicia asegura que ha sido sin querer (“eso dicen todos”, comenta la Reina), que ha llegado a su país por accidente, y que solo está deseando volver a su casa. La Reina, sin embargo, le comunica que el castigo por entrar en su país es quedarse para siempre en él, y manda llamar al Primer Ministro. El cual es, nada menos, que el Gato de Cheshire.

De mascota de la Duquesa a Primer Ministro.


Alicia se decepciona al ver que el Gato está al servicio de la Reina. Le dice que creía que la iba a ayudar, y que sin embargo trabaja para esa… ¡esa BRUJA! La Reina se indigna al oír tal apelativo, pero a Alicia ya no le importa nada: “¿Y qué va a hacer? ¿Apresarme?”. Pero no: el castigo por ofender a la Reina es algo más severo… ¡la guillotina!

Los Soldados-Carta llegan inmediatamente para llevarla al patíbulo y Alicia, aterrorizada, cae de rodillas. “¿No te acuerdas?”, le dice el Gato de Cheshire. “Te dije que nunca saldrías del País de las Maravillas si seguías caminando”. Alicia cierra los ojos con fuerza y comienza a repetirse en voz alta: “Esto no está pasando, esto no está pasando, no está pasando, no está…”.


…y se despierta debajo del árbol, mientras una voz la llama para tomar el té. Alicia recoge su libro y se marcha alegremente.


El narrador concluye: “Todo había sido un sueño… ¿o no?” mientras se enfoca en una rama al Gato de Cheshire, y éste empieza a reír de una manera que solo se puede calificar de histérica.



Solo Video Brinquedo podría coger Alicia en el País de las Maravillas y convertirla en 1984 para niños de seis años. Es inexplicable por qué, en vez de simplemente seleccionar escenas y diálogos, como hacen todas las versiones cortas (por ejemplo, la de Rankin-Bass o la de Sodao Nozaki), se inventan el “argumento” de que la Reina odia a los forasteros, y por tanto Alicia tiene que volver a su mundo cuando antes. La escena de los gemelos y la primera aparición del Gato de Cheshire sirven exactamente para lo mismo y no hacen avanzar la historia; las del Sapo y la de las flores que hacen disminuir y crecer a Alicia no tienen aportan absolutamente nada. Suprimir pasajes del texto original para crear otros nuevos no es nada malo si lo nuevo mantiene el espíritu del texto y resulta interesante o divertido, pero la mayoría del material nuevo no es ni lo uno ni lo otro. Tiene cierta gracia, al menos, la escena en que los dos primeros e incompetentes Soldados-Carta discuten sobre la naturaleza del intruso al que persiguen… siempre que hayamos superado su demencial aspecto.


La animación es simple y limitada, con modelos y fondos reutilizados continuamente. Solo hay cuatro escenarios: el bosque (con luz diurna en el mundo real, y crepuscular en el País de las Maravillas), la madriguera del Conejo, el Vestíbulo de la Única Puerta, y el salón de la Reina. Los personajes se han reducido al mínimo, a pesar de lo cual se añaden dos completamente inanes como el Sapo y la boca con patas, papel este último que podría haber desempeñado perfectamente el Lirón. 


La banda sonora consiste en una sola canción de pop ligero, “Hora do chá” en que se alternan las partes cantadas e instrumentales, y se repite hasta la saciedad. Además, en ocasiones se usan los efectos de sonido propios de los dibujos animados de los 90, precisamente en las ocasiones en que menos falta hacen: hay un efecto para cuando Alicia coge la botella de la mesa y la vuelve a dejar, o para cuando se sienta en la silla en la merienda del bosque. Son efectos que en una animación por ordenador quedan muy extraños, sobre todo al ser usados en movimientos que normalmente no conllevan ruido.

La escritura, en fin, tiende a ser terrible. Hay algunas réplicas ingeniosas, pero la mayoría de los diálogos son innecesariamente largos y repetitivos, y pocas cosas de las que dicen los personajes tienen continuidad ni resolución, como la frase del Sombrerero de que “el camino solo se mostrará cuando ya lo hayas recorrido” o la del Gato de “nunca saldrás de aquí si sigues caminando”. ¿Significaba, desde el principio, que Alicia solo tenía que quedarse quieta y cerrar los ojos para volver?

Con todos estos defectos, la animación es colorida y entretenida si tenemos en cuenta el público para el que está pensada, pero por eso mismo, algunos motivos resultan preocupantes. Si un niño con edad suficiente para comenzar a sacar conclusiones mira esta película, oirá que la curiosidad lleva a grandes aventuras, que odiar a los extranjeros no es nada personal, que llorando se arreglan las cosas, y que, en una situación de extrema angustia, solo hay que cerrar los ojos y decirse a uno mismo que “no está pasando” para que no pase.  Eso, si la cara de las Cartas no le ha creado un trauma de por vida.

La película se puede ver gratuita y legalmente en el canal oficial de Video Brinquedo, en portugués. No me consta que haya sido editada en DVD ni doblada a otros idiomas, ni me consta que haya necesidad alguna. ¿Es la peor animación de Alicia en el País de las Maravillas? En mi opinión, no. Tiene poco del texto original, pero resulta entretenida y es lo suficientemente corta para que la falta de desarrollo argumental se evidencie demasiado. Se puede ver; es mala con ganas, y las Cartas meten un susto de tres pares de narices, pero se puede ver. No como otras.

Fuentes:





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