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28 de febrero de 2022

Lewis et Alice de Michel Suffran (1977)

 



Lewis et Alice es una obra de teatro del autor francés Michel Suffran (1931- 2018), que explora la relación entre Charles Dodgson y una Alice Liddell que ya ha entrado en la adolescencia. Se estrenó en el centro Pompidou el 2 de febrero de 1977, y volvió a representarse en el café-teatro Le Connétable, y en festivales teatrales de Burdeos y Versalles. El texto se publicó íntegro en el número 616 de la revista teatral L'Avant-Scéne Théatre, en octubre de aquel mismo año. 



Michel Suffran en los años 70.

Michel Suffran, cuya profesión era la de médico y desarrolló su carrera literaria de modo paralelo, cultivó todos los géneros salvo el lírico. Escribió docenas de ensayos sobre autores y regiones de Francia, novelas y relatos cortos; obras de teatro originales y adaptadas (una de ellas, sobre El Quijote); y guiones para radio y televisión. Gran admirador del escritor y periodista Dino Buzzati, fundó y presidió la Asociación Internacional de Amigos de Dino Buzzati en 1977. A lo largo de su vida recibió numerosos premios y galardones, entre los cuales destaca el premio Durchon-Louvet de la Academia Francesa, que le fue otorgado en 1987 por la novela La nuit de Dieu. De esta obra, Eugène Ionesco dijo que le dejó  "deslumbrado, incluso angustiado" y le hizo preguntarse por qué Suffran no era más conocido.


Martine de Breteuil como Alice Hargreaves.



En el prólogo a Lewis et Alice, Suffran explica lo que desea mostrar en su texto: "El tema de la obra es la vida secreta de Lewis Carroll. Su propósito es mostrar al público francés el drama interior de este hombre, incapaz de salir del todo de su infancia y afrontar las exigencias de una vida plenamente adulta". Para ello, sitúa la obra en 1932, año en que la octogenaria Alice Hargreaves, a través de su hijo Caryl, habló de los recuerdos de su infancia con Charles Dodgson. Suffran se basa en ese texto para crear una situación similar en que Alice Hargreaves concede directamente una entrevista a una reportera, y, mediante un cuadro que es también pantalla, puerta y espejo, se alterna la acción entre ese "presente" y sus recuerdos de infancia, alrededor de 1860. 



Fanny Fontaine como la periodista Marjorie "Morningstar".


La composición de la obra, que consta de un único acto, es simple, casi minimalista. Consta de un reparto de únicamente tres actores, cada uno de los cuales asume dos papeles: una mujer que hace de Alice Hargreaves, y de su madre, la sra. Liddell, en el pasado; una muchacha adolescente que hace de Marjorie y de Alice Liddell; y un hombre joven que hace del fotógrafo del periódico y de Charles Dodgson. Las fotografías de la revista son de la representación en el café-teatro Le Connétable, en que los papeles fueron interpretados respectivamente por Martine de Breteuil, Fanny Fontaine y Marcel Guido. En la primera representación en el Centro Pompidou, el papel de Marjorie y Alicia adolescente había sido interpretado por Marie- Véronique Maurin, que siete años antes ya había sido Alicia en la versión televisiva de Jean Averty.


Marcel Guido como el fotógrafo Charles.


Las indicaciones escénicas dejan claro que el único elemento imprescindible es una pantalla sobre la que se proyectan las fotografías tomadas por Charles Dodgson y los dibujos de John Tenniel y Arthur Rackham para los libros de Alicia; otros muebles como sillones, un fonógrafo y algunos elementos decorativos pueden colocarse de modo opcional. En un momento se indica también el uso de unos maniquíes o figuras de tela que sugieren el desdoblamiento de los personajes, pero una nota  pie de página informa de que, después de las dos representaciones de París, se prescindió de estos elementos. 





La obra comienza en el momento "presente", 1932, en la sala o despacho de Alice Hargreaves, donde, de manera anacrónica, está sonando la canción "Yesterday" de Los Beatles (que se grabaría en 1965). Entra, despacio, la periodista Marjorie (aunque se refiere a sí misma como Morningstar, que es el nombre de su periódico, y Alice se dirige a ella de esta manera). Se presenta a Alice cuando sale a recibirla, pero esta no parece recordar que venían a entrevistarla, y se pone a divagar de manera poco coherente con sus recuerdos del pasado. Marjorie se da cuenta de que el gran retrato que está apoyado en una pared, sobre el suelo de la habitación, tiene una superficie difusa; Alice le dice que es a la vez puerta y espejo, y escenas del pasado de Alice comienzan a mostrarse al otro lado. Marjorie está fascinada, pero entonces llega Charles, fotógrafo del periódico y novio de Marjorie, y el cuadro vuelve a ser normal. Alice sigue hablando sin sentido, saltando de un tema a otro, pero en un momento les muestra los álbumes de fotos que conserva con las fotografías originales de Carroll. En un momento en que sale a buscar "algo mejor", Charles saca precipitadamente las fotografías de los álbumes, diciéndole a Marjorie que le traerá copias a Alice sin que se dé cuenta y venderá los originales a coleccionistas que pagarán lo que les pidan por ellos; la joven intenta detenerlo, forcejan, y las fotografías caen al suelo. En ese momento regresa Alice con dos gruesos cuadernos. Marjorie recoge las fotografías y se las entrega a Alice, pero esta, indiferente, se las da a Charles. Les entrega también los cuadernos, uno a cada uno, explicándoles que son los diarios inéditos de Lewis Carroll y de ella misma, y les invita a leerlos en voz alta. A partir de ahora, y hasta casi el final de la obra, todas las escenas que se desarrollan son momentos del pasado. 






Primero vemos la infancia de Alice, en que Lewis Carroll la distraía contándole historias de los personajes de sus libros, e incluso de la infancia y juventud del propio Carroll, que se enfrenta a su propio padre (interpretado por una voz en off) que le discute su madurez y su capacidad para enfrentarse a la vida adulta, y lo anima a aceptar que es diferente a todos los demás en vez de intentar fingir lo contrario. Después de esto, encontramos que Carroll ha ido a ver a la sra. Liddell para pedirle la mano de Alice (de la que se menciona que tiene ya dieciséis años). La madre se niega rotundamente, debido no a la edad de Carroll, sino a su inmadurez ("¿Me considera demasiado mayor para ella?" "¡Oh, no! Demasiado joven. Irremediablemente, demasiado joven"). La sra. Liddell insiste en que Alice debe vivir como una mujer respetable en el mundo real, y no como una niña en los países fantásticos de los que Carroll, a su juicio, es incapaz de salir; un matrimonio con ella está completamente fuera de cuestión. 





Decepcionado, Carroll se vuelca en sus "amigas-niñas", a las que escribe cartas ingeniosas y dedica sus siguientes libros. En la última escena del pasado, que nos sitúa en 1872, unos meses después de la publicación de A través del espejo, Carroll está jugando en la playa con varias niñas cuando se encuentra por casualidad con Alice, ya adulta y con el apellido de su marido, Hargreaves. Ella afirma que es feliz con su marido, pero Carroll, no muy convencido, le dice que fue ella quien decidió llevar una vida "normal" al casarse con Reginald Hargreaves y olvidarse del País de las Maravillas y de la imaginación e ingenio que tenía de niña. Alice dice que ha recibido una copia de A través del espejo, y que el libro le ha parecido encantador, pero que esa Alicia que cruza el espejo ya no es ella, que está muerta: "Todas las personas deben matar su infancia para vivir. Si no, las mantiene prisioneras". Carroll intenta insistir en que esa Alicia de su pasado puede seguir viva en su interior, pero Alicia afirma, incluso, que Carroll nunca la ha amado, ni a ella ni a ninguna de sus amigas-niñas, porque en realidad ama algo breve, fugaz, que desaparece con la infancia: "No es a mí a quien usted amó, Lewis. Ni a ninguna de nosotras... No: usted ha amado algo de nosotras, una chispa, un centelleo, un instante fugitivo, una gracia. Alguna cosa indestructible que ha brillado sobre todas, de una a otra, para después apagarse y resplandecer de nuevo sobre otras, una y otra vez. Una perfección inalcanzable, dolorosa. Y usted sigue persiguiéndola, en vano, sin descanso, con la misma esperanza...". 





Marjorie y Charles terminan de leer los diarios y ven que la anciana se ha dormido en el sillón. Por un momento consideran la fortuna que tienen en sus manos, pero Charles devuelve las fotografías originales que le había dado Alice, y Marjorie guarda los diarios en un baúl bajo llave. Charles dice que no servirá de nada porque llegarán otros que no tendrán ningún escrúpulo en difundir esos recuerdos a los cuatros vientos, pero Marjorie insiste en que por lo menos ellos han hecho lo correcto. Cuando se acerca a Alice para decirle en voz baja que se marchan, descubre que en realidad se hacía la dormida y que había estado escuchando lo que decían. Le regala una rosa roja que no saben de dónde ha sacado, y Marjorie y Charles atraviesan la puerta- espejo, hacia el paisaje idealizado del País de las Maravillas, mientras se muestran las fotos de Lewis Carroll y Alice Liddell y la música de "Yesterday" suena de nuevo con fuerza. 




Como obra pseudo-biográfica sobre la vida de Lewis Carroll, el texto solamente se basa, muy por encima, en datos objetivos. Hay algunos anacronismos e inconsistencias fácilmente pasables, ya que no afectan al sentido de la obra (por ejemplo, cuando Alice se casó en 1880, A través del espejo ya llevaba nueve años publicado; su marido, Reginald Hargreaves, no era parte de su familia ni mucho menos su primo como se dice en el texto). Pero en el contexto biográfico que la revista ofrece como presentación de la obra - presumiblemente redactado por el propio Suffran - hay varios conceptos erróneos, quizá dados por válidos en los años 70 pero desbancados por investigadores en las décadas posteriores. Se dice, por ejemplo, que Carroll pidió en matrimonio a Alice cuando era una niña, cosa de la que no existe la menor evidencia, o que rompía la relación con sus amigas-niñas cuando estas entraban en la adolescencia, lo que se ha comprobado por testimonios que también es falso. Al partir de estos datos erróneos, Suffran no duda en tildar a Lewis Carroll de emocionalmente inmaduro, y en considerar que vivió en una situación marginal respecto a la sociedad. Por tanto, hay que leer esta obra no solo considerando que es una ficción solo ligeramente basada en la realidad, sino que además esa realidad estaba equivocada en el momento de su escritura. 


Por otra parte, se trata de una de esas piezas teatrales en que la puesta en escena puede aportar tanto como quitar. El que los mismos actores interpreten a varios personajes distintos en varias épocas de su vida diferentes, que es una práctica habitual en el teatro, puede resultar muy confuso para un espectador que no conozca a priori la vida de Charles Dodgson y Alice Liddell, y que los mismos actores adultos hagan de adolescentes y también de niños no ayuda a distinguir las diferentes etapas de los recuerdos de Alice. Aunque parece claro el propósito de que al final se identifique a Lewis Carroll y Alice Liddell con los jóvenes Charles y Marjorie, creo que la obra sería más asumible con seis actores, tres para la época presente y otros tres para el tiempo pasado. La idea del cuadro que es a la vez "puerta y espejo", sobre el que se proyectan tanto fotografías como dibujos, más una iluminación adecuada, sí permite la transición entre la realidad del presente y los diferentes momentos del pasado. 


No me consta que se haya hecho y/o conservado ninguna grabación de las diferentes representaciones de la obra; dado que tampoco suscitó mucho interés en su época, no parece probable que se vaya a representar en un futuro cercano. El texto, también por lo que sé, está publicado solamente en la revista L'Avant-Scène; posiblemente lo esté también en tomos recopilatorios del teatro de Suffran. No me importaría verla representada si tuviera ocasión para ello, pero creo que, a pesar de algunos momentos aceptables - el parlamento final de Alicia sobre aquello que Carroll amaba en las niñas - se aleja demasiado de lo que ahora sabemos de Charles Dodgson como para poder presumir de mostrar su "vida secreta". 




Fuentes:

L'Avant-Scéne Théatre, Au Bureau du Jornal, París, número 616, octubre de 1977.




25 de octubre de 2021

Alicia de Donahue y Driver (1982)

 




Alicia en el País de las Maravillas es una versión teatral de los dos libros de Alicia de Lewis Carroll, montada y dirigida en 1970 y 1982 por John Clark Donahue, de la Children's Theatre Company and School of Minneapolis (abreviadamente CTC). La producción de 1982 fue grabada profesionalmente, con efectos añadidos en posproducción, y publicada en formato doméstico. Dura unos 82 minutos.


Edificio de la CTC.

John Clark Donahue, en colaboración con el Instituto de Arte de Mineápolis, fundó la CTC en 1965. Enfocada al teatro infantil  y familiar, y con un gran número de intérpretes adolescentes que se formaban en la escuela y actuaban junto a los adultos, la CTC  fue durante veinte años fue una de las principales instituciones artísticas del estado de Mineápolis. Adaptaciones de obras literarias infantiles como  Pippi Calzaslargas, Los 500 sombreros de Bartolomé Cubbins, Cenicienta, Cómo el Grinch robó la Navidad, Un año con Rana y Sapo o La vendedora de cerillas permanecían meses en cartel y se repetían temporada tras temporada. 


Montaje de Cenicienta de 1976.


Sin embargo, un escándalo sexual fue a sacudir la, en apariencia, intachable reputación de la escuela: en 1984, John Clark Donahue, hallado culpable de abusos a tres alumnos menores, fue obligado a dejar la dirección y condenado a un año de cárcel. Tras esta primera sentencia, las denuncias de estudiantes hacia otros profesores y miembros del equipo comenzaron a sucederse, y en 2019 - año en que falleció Donahue - había procesos contra unos veinte adultos de la escuela, por parte de un centenar de estudiantes que eran menores de edad entre los 70 y los 80. En la actualidad, la CTC sigue abierta y en activo, evidentemente, sin ninguno de los procesados en la plantilla. 




Aunque John Clark Donahue dirigió los dos montajes que hizo la escuela de Alicia en el País de las Maravillas, en el primero, el texto fue adaptado por Fred Gaines, y en el segundo, por Sharon Holland; el vestuario y la estética en general también fueron diferentes. Esta producción fue codirigida entre Donahue y John Driver. La banda sonora y la canción con que comienza la obra, "The World is a Wonderland", fueron compuestas por Hiram Titus, compositor habitual de los montajes de la CTC.


La actriz que interpretó a Alicia en la versión que nos ocupa fue Annie Enneking, de catorce años en el momento de la filmación, que en el mismo año de 1982, y dirigida también por Donahue, ya había interpretado a Pippi Calzaslargas en la obra homónima. Tendría un pequeño papel en una producción para televisión de Frankenstein (Burt Brinckerhoff, 1986); permaneció en el CTC como coreógrafa de escenas de lucha; y después pasaría al mundo de la canción, como compositora y solista en su grupo de rock Annie and the Bang Bang. Su último papel como actriz ha sido en una extraña producción independiente, llamada Aranya: Super-Queen (Berto Borroto, 2020), como mentora de Aranya, el primer superhéroe travesti. 

 

Los demás actores y actrices que aparecen en esta producción tuvieron también pequeños papeles en televisión y cine, aunque principalmente siguieron vinculados al CTC y al teatro en general. La Oruga fue interpretada por Jason McLean, otro de los acusados de abusos, que huyó a Méjico para evitar una sanción multimillonaria, pero regresó unos años después y abrió un restaurante en California. La actriz más destacada de esta versión fue probablemente Julee Cruise, que tuvo el papel de Reina de Corazones, pero más tarde desarrollaría una carrera musical y colaboraría, como compositora e intérprete, en las bandas sonoras de Twin Peaks: Fuego camina conmigo (David Lynch, 1992), Terciopelo azul (David Lynch, 1986) o Scream (Wes Craven, 1996), entre otras.





La de Donahue es una adaptación bastante convencional de Alicia en el País de las Maravillas, con interpolaciones de A través del espejo. Comienza con Alicia y su hermana (interpretada por Solveig Olsen, y llamada aquí "Edith", que era el nombre de una de las hermanas de Alice Liddell, pero menor que ella) sentadas a la orilla del río. Edith está dándole a Alicia, en voz demasiado alta, una lección de historia (algo copiado de la Alicia de Walt Disney). Alicia, que se aburre, se mira en un espejo de mano, y reflejado en él ve pasar al Conejo Blanco (Wendy Lehr). Se levanta de un salto... y comienza a gritar. Va a ser lo más característico de esta versión: la actriz de Alicia grita todas sus líneas. Al principio sorprende, y luego, a lo largo de toda la obra, se vuelve muy molesto. Unido al hecho de que lleva el pelo completamente encrespado, la impresión general es que esta Alicia ha metido los dedos en un enchufe y ahora no puede bajar el volumen. 



Aparte de esta particularidad, que es muy difícil pasar por alto, la producción es bastante común. Alicia sigue al Conejo, cae por su madriguera, llega al Vestíbulo, va probando las puertas, bebe la poción y come el pastelito... 



Debido a las limitaciones de una grabación en escenarios de teatro, se suprime el pasaje del Charco de Lágrimas, de modo que, siendo Alicia pequeña, el Conejo abre la puerta que da al jardín y pasa corriendo a través de ella. Alicia va detrás, y, cruzándose en su camino con el Carpintero, que saldrá más adelante, no tarda en llegar a un claro del bosque donde está la Oruga (Jason McLean). 




Alicia acaba de coger los dos pedazos de la seta cuando llegan el Lacayo-Pez (Jerome Wallin) y el Lacayo-Rana (Stephen Polk).



Cuando, al hacerse una reverencia, los rizos de sus pelucas se enredan, Alicia decide coger el sobre con la invitación de la Reina, y llevárselo ella misma a la Duquesa, con la esperanza de encontrarse con el Conejo Blanco. 




Tras presenciar la violenta convivencia de la Duquesa (Gary Briggle) y la Cocinera (Elizabeth Fink), Alicia se hace cargo del bebé, que no tarda en convertirse en un cerdito y marcharse correteando por el bosque. La niña vuelve a encontrarse entonces con el Gato de Cheshire (una marioneta, con la voz de Leslye Orr), quien le indica los caminos de las casas de la Liebre de Marzo y el Sombrerero. Alicia decide visitar la primera vivienda, y se sienta a merendar con el Sombrerero (Carl Beck), la Liebre (Tom Dunn) y el Lirón (Marin Ostenberg), en una escena que respeta bastante el texto de Carroll. 



Después de marcharse, comienza una parte que recoge varios capítulos y personajes de A través del espejo. Primero se encuentra con Tweedledee (Matthew Brassill) y Tweedledum (Gary Costello), que recitan en un teatrillo el poema de "La Morsa y el Carpintero" (interpretados a su vez, respectivamente, por Tucker McGrady, o McCrady, y John Dietzmann), y después se pelean por su carraca rota. 







A continuación, ve a Humpty Dumpty (George Muschamp) sentado en su muro. Cuando este se cae, llega el Caballero Blanco (Stephen Boe), que acompaña a Alicia en su camino a través del bosque con la intención de protegerla, aunque más bien es la niña quien debe auxiliarlo en sus frecuentes caídas del caballo. 



Tras la despedida del Caballero, la historia vuelve al País de las Maravillas: Alicia sigue buscando al Conejo Blanco, y de pronto se encuentra a los Jardineros-Carta (Matthew Dudley, Dean Hawthorne y James Rutland) que están pintando de rojo las rosas blancas. Llega la comitiva real, formada por el Rey (Oliver Ostenberg), la Reina (Julee Cruise) y la Sota (Michael DeLeon). La Reina ordena unas cuantas decapitaciones, e invita a Alicia a su partida de croquet. 



El juego se desarrolla con las incidencias que cabe esperar; Alicia se entretiene charlando con el Gato de Cheshire, e intenta defenderlo cuando la Reina lo manda decapitar, pero la desaparición de su cuerpo y su cuello dificulta la tarea del verdugo. El Conejo Blanco llega, horrorizado, porque además del cuerpo del Gato también han desaparecido las tartas de la Reina. La Reina manda enseguida celebrar un juicio, al que Alicia marcha escoltada por los Soldados-Carta. 



La Sala de Juicios está bastante concurrida, ya que se presentan todos los personajes con los que Alicia se ha ido encontrando: la Oruga, los Lacayos Pez y Rana, la Duquesa, el Caballero, Tweedledee y Tweedledum, la Morsa y el Carpintero... incluso Humpty Dumpty, que aparece con la cabeza vendada y una pierna escayolada. El Rey hace algunos chistes terribles acerca del trabajo que han hecho sus hombres al recomponerlo, afirmando que tiene un aspecto "eggcelente" pero un poco "revuelto". Desde el principio del juicio se obvia el hecho patente de que la Sota se está comiendo las tartaletas robadas delante de toda la corte.



Llaman los Reyes a sus testigos: el Sombrerero, la Liebre y el Lirón (que llega dentro de su tetera) y comienza un infructuoso interrogatorio. Siguen la Duquesa y la Cocinera, que arman un gran escándalo, y a continuación el Conejo trae una carta que parece ser una prueba determinante: curiosamente, no es la confesión anónima que aparece en este capítulo del texto original, sino "El cuento del Ratón", el poema en forma de caligrama con el que el Ratón, en un momento anterior del libro, pretendía explicar su aversión a los gatos y los perros. El Conejo lo lee en voz alta, causando el aburrimiento y el sueño de todos los presentes. Cuando se despiertan, el Rey decide ir terminando y pide al jurado que dicte su veredicto; Alicia se opone porque todo el proceso ha sido un disparate. La Reina ordena cortarle la cabeza, pero Alicia se encara con ella y le dice que se calle, para volverse enseguida al resto de la corte y gritarles que no son más que una baraja de cartas. 



Repite esta frase varias veces mientras se despierta, y de pronto se ve en el regazo de su hermana. Se incorpora muy sobresaltada y se pone a contarle a gritos su extraño sueño. Edith la interrumpe y le recuerda que todavía tiene algunas tareas que hacer antes de cenar; entre ellas, sacarle brillo al espejo de mano, en el que había visto reflejado por primera vez al Conejo Blanco. Como es de esperar, Alicia vuelve a mirar el espejo, y de nuevo ve al Conejo, con el que pronto se reúnen todos los demás personajes, que se vuelven hacia ella y le hacen un breve gesto de despedida. El último es el Caballero Blanco, que le sopla un beso y se marcha lentamente. Alicia se acerca cuando ya todos se han perdido de vista, y recoge algo que ha quedado en el suelo: una carta con el as de corazones. 




Esta versión es decente, bonita incluso, con una destacable fidelidad al texto de Carroll, y unas interpretaciones, por lo general, bastante correctas (hay algunas muy mediocres, como la de John McLean, la Oruga, que parece estar leyendo su papel en un apuntador óptico). La banda sonora, orquestada, es muy agradable, y la combinación de actores disfrazados con marionetas (el Gato de Cheshire, o el caballo del Caballero Blanco) funciona bien. Los decorados están muy bien hechos, y en algunos momentos crean una hermosa atmósfera. Sin embargo, Annie Enneking es una de las peores Alicias que he visto nunca. Grita cada vez que abre la boca, y en algunos momentos es especialmente estridente; fuerza cada frase, exagera los gestos, sobreactúa. No es un problema exclusivo de esta actriz (la que hace de su hermana se comporta igual, así como otros personajes), pero al estar lógicamente presente en toda la obra, y tener la mayor carga de diálogo, se hace agotador escucharla vociferar continuamente. 



Es una lástima que la protagonista se haga tan cargante, porque el conjunto, con sus defectos, no es terrible de por sí. Tampoco ayuda el hecho de que solo se ha editado una vez en vídeo, y la grabación se ha ido deteriorando por el tiempo: puede verse en YouTube, pero la calidad no es nada buena. La imagen es borrosa, y en los últimos minutos se producen interferencias en el sonido que estropean la delicada banda sonora. A pesar de todos estos problemas, la versión de Donahue y Driver es un montaje bastante competente que podría tomarse como referencia para producciones actuales, siempre que se eligieran a mejores actores. 


Fuentes:


Alice in Wonderland en YouTube, en el canal PlaysForAllAges: primera, segunda, tercera y cuarta parte. 


"Alice in Wonderland - 1970 and 1982", en Children's Theatre Company (CTC) and School of Minneapolis Alumni Archive, 28 de febrero de 2011.


COMBS, Marianne. "Innocence Lost: A culture of Abuse", en MPR News, 7 de octubre de 2019.


11 de agosto de 2021

Snark de Mike Batt (1984)

 






The Hunting Of The Snark (La caza del snark) es un musical compuesto y dirigido por el británico Mike Batt en 1984. Se trata de una adaptación del poema de Lewis Carroll que combina fragmentos del texto narrado con canciones originales. Dura aproximadamente 60 minutos. 


Arte original de Patrick Woodroffe (1983).


Nacido en Southampton en 1949, Mike Batt es un director, compositor y letrista con una larga y fructífera trayectoria en el mundo de la música orquestal y los musicales, y una carrera que se extiende desde finales de los años 60 hasta la actualidad. Ha dirigido las orquestas Sinfónica y Filarmónica de Londres, la Real Filarmónica de Londres, la Sinfónica de Sídney y la Filarmónica de Stuttgart, tanto en composiciones clásicas como óperas rock. Entre docenas de canciones, dos musicales y al menos seis bandas sonoras, es el compositor de éxitos como "Bright Eyes" (1978), que apareció inicialmente en la banda sonora de la película de animación Watership Down y luego, interpretada por Art Garfunkel, llegó al número 1 en las listas de varios países; "A Winter's Tale" (1983, con Tim Rice), interpretada por David Essex; y "The Phantom of the Opera" (1986, con Andrew Lloyd Webber), interpretada por Sarah Brightman. 


Mike Batt dirigiendo una grabación de estudio.
Fotografía de Claire Williams.


The Hunting Of The Snark
se publicó por primera vez como disco en 1986, aunque se retiró de la venta por una disputa de derechos con la firma discográfica. El reparto original contaba con
Art Garfunkel (Carnicero), Sir John Gielgud (Narrador), Roger Daltrey (Abogado), Cliff Richard (Pregonero), Deniece Williams (Castor, que en esta versión es una hembra), Julian Lennon (Panadero) y Raymond Burns "Captain Sensible" (Jugador de Billar). Como vemos, y al igual que sucede en otras adaptaciones, la tripulación de los diez expedicionarios se reduce: en esta versión solo hay seis miembros, siete si contamos que, en ciertas ocasiones, el director de orquesta participa como Limpiabotas.


Al año siguiente la obra se puso en escena en el Royal Albert Hall, a cargo de la Orquesta Sinfónica de Londres, con algunos cambios en el reparto: Billy Connolly tomó el papel de Pregonero, Justin Hayward el de Carnicero y John Hurt el de Narrador. Los músicos y cantantes, y Batt como Limpiabotas, iban disfrazados de marineros, y en ciertos pasajes realizaban pequeñas actuaciones y bailes.


Mike Batt dirige la orquesta en el concierto del Albert Royal Hall.


En los años siguientes, el musical se llevó a Australia, donde generó cierto interés, y en 1990 se estrenó en el State Theatre de Sídney una versión extendida de la obra, con canciones nuevas, escenarios de fondo y elaborados efectos visuales. El reparto era íntegramente australiano: Philip Quast (Pregonero), Cameron Daddo (Carnicero), Jackie Love (Castor), Doug Parkinson (Abogado), Daryl Somers (Jugador de Billar), John Waters (Narrador) y David Whitney (Panadero).  


John Hurt, como Narrador, recita fragmentos del poema de Carroll.


La nueva producción se llevó a Londres en 1991, con el reparto encabezado por Philip Quast, ya conocido entre el público británico por interpretar al inspector Javert en Los Miserables y a Georges Saurat en Domingo en el parque con George. Sin embargo, y aunque Philip Quast y los efectos visuales recibieron buenas críticas, esta versión extendida  no tuvo la aceptación esperada, y cerró tras solo siete semanas en el teatro Prince Edward. En 1995, Batt adaptó el libreto para una representación amateur en Sheffield. 



La tripulación: el Pregonero, el Panadero, el Castor, 
el Abogado, el Carnicero y el Jugador de Billar.


En la actualidad, además del álbum de 1986, existe una grabación de la puesta en escena del Royal Albert Hall de 1987, que se emitió por la televisión británica, y se publicó en 2010 junto con la edición remasterizada del disco. De la representación del Prince Edward de 1991 no me consta que haya grabaciones. 


Remasterización de 2010, más la puesta en escena de 1987.

El musical de 1987 se abre con un tema instrumental ("Introduction") y con el recitado de la estrofa más repetida en La caza del snark: "Lo buscaron con dedales, lo buscaron con cuidado,/ lo persiguieron con tenedores y esperanza,/ lo amenazaron con acciones del ferrocarril,/ y lo cautivaron con sonrisas y jabón". A continuación se presenta el tema principal, y posiblemente el más celebrado y recordado, de toda la obra: la canción "Children Of The Sky", que es interpretada por el propio Mike Batt. (Los enlaces de los títulos llevan a vídeos de YouTube con las canciones solamente, sin la interpretación).


Fuera, en los desiertos de oscuridad y sueños
Fuera, a través de los océanos de tristeza, navegamos.
Nos aventuramos hacia delante por escenas místicas,
Arrastrados por el capricho del viento.
No tuvimos razón para dudar de la verdad,
Conducidos por el peligro y el descontento,
Y los tambores de la juventud.

No dejéis morir al recuerdo,
hijos del cielo, héroes del mar.
Y conforme vuestra vida os pase por delante,
Recordad cómo os sentíais al ser
Hijos del cielo.

Buscando en montañas de sabiduría y temores,
Buscando en bosques de plumas y nieve,
Viajando por valles de secretos  y lágrimas,
Donde solo se adentran los valientes o los locos.
Oteando señales en un cielo vacío.
Nunca pensamos que caería la lluvia,
Conforme pasaban los años.


No dejéis morir al recuerdo,
hijos del cielo, héroes del mar.
Y conforme vuestra vida os pase por delante,
Recordad cómo os sentíais al ser
Hijos del cielo.

A continuación, el Pregonero recluta a la tripulación de que se lanzará en busca del snark, en la canción "The Bellman's Speech".


Billy Connolly como el Pregonero.


El Narrador, con los textos de Carroll, presenta a los personajes, que intercalan una canción ("The Escapade") en la que también se presentan a sí mismos. 



Deniece Williams como el Castor.


Julian Lennon como el Panadero.


Justin Heyward como el Carnicero.



Cuando ya se han hecho a la mar, y el Pregonero revela los peligros que entraña la expedición, el Panadero interpreta la tétrica "Midnight Smoke", en la que expresa su miedo de desvanecerse si el snark resulta ser un boojum. A la mañana siguiente todos se dedican a sus actividades a bordo del barco, y el ritmo cambia a un jazz desenfadado con "The Snooker Song".


"Captain Sensible" como el Jugador de Billar.


El que en el poema de Carroll era el "espasmo" o capítulo sexto, "El sueño del abogado", es aquí la canción "The Pig Must Die".


Roger Daltrey como el Abogado.


Tras el desembarco, comienza la caza del snark, y el Carnicero y el Castor tienen la misma idea de ir a buscarlo en un "valle desolado". El temor que les inspira el inhóspito lugar hace que venzan sus mutuos recelos (recordemos que, entre todos los animales del mundo, el Carnicero solo era capaz de matar castores) y se hagan amigos. Esta escena se prolonga en tres canciones: "The Beaver's Lesson", "A delicate combination", y el tema romántico del musical, "As Long as The Moon Can Shine".


El Castor y el Carnicero intentan quitarse el miedo.


La búsqueda es infructuosa, y la energía inicial de los expedicionarios comienza a fallar (en el texto original, el Banquero, que no aparece en esta adaptación, caía en la locura a causa del ataque de un bandersnatch, lo que desmoralizaba al resto). El Castor, a pesar de ser consciente de que se avecina una catástrofe, expresa su indiferencia en "Dancing Towards Disaster".



El muy poco apropiado acompañamiento 
de "Dancing Towards Disaster".

Un intervalo instrumental precede al desenlace, en el que, siguiendo el texto original y cumpliendo la ominosa profecía de su tío, el Panadero encuentra un snark que resulta ser un boojum, y desaparece sin dejar rastro: "The Vanishing".


El Panadero, suave y súbitamente...

Tras una dramática búsqueda del compañero desaparecido, el musical termina, según la fórmula habitual, con una repetición del tema principal, "Children Of The Sky", que empieza el Castor en solitario y al que se unen progresivamente los demás personajes y el resto del coro, incluyendo al Narrador y al Limpiabotas. 


Finale.

Si bien no es la primera ni la última obra musical inspirada por los poemas de La caza del snark, la adaptación de Mike Batt, por su formato dirigido al gran público, es posiblemente la que se hizo más popular durante un tiempo. Sin embargo, como espectáculo musical y como versión de la obra de Carroll, ¿tiene algún mérito? Resulta significativo el hecho de que la producción más ambiciosa (costó dos millones de libras en 1991, el equivalente en la actualidad a casi cuatro) se cerrara con pérdidas en menos de dos meses. Quizá los espectadores británicos tenían la obra demasiado reciente (se había emitido por televisión varias veces) para que el nuevo reparto y los efectos visuales mejorados despertaran su interés; quizá la competencia era demasiado fuerte (en las mismas fechas estaban en cartel, entre muchos otros estrenos, 42nd. StreetJoseph and the Amazing Technicolor Dreamcoat, y un tributo a los Blues Brothers). Es demasiado fácil decir que la producción se topó con un boojum y se desvaneció - casi - sin dejar rastro, pero en pocas palabras eso fue lo que pasó.


En mi opinión, como musical es correcto, pero como adaptación de La caza del snark es lamentable. Con la posible salvedad de "Children Of The Sky", cuya letra recoge ese espíritu de exploración y aventura, las canciones no tienen nada que ver con los textos, y la música y la interpretación desentonan por completo con los poemas. Mike Batt fuerza el libreto para que encaje con la fórmula típica de un musical, en el que ha de haber una canción que exprese tristeza y miedo, una de amor, y una ligera y humorística, más una variedad de números de baile. Resulta muy penoso ver cómo ha violentado las escenas de la obra original para meter todas esas convenciones, de manera que el Castor está interpretado por una actriz para que su amistad con el Carnicero pueda dar cabida a una canción romántica y unos amorosos pasos de ballet clásico; que la ansiedad de los expedicionarios ante la ausencia del snark se manifieste con un alegre número de claqué con chicas en mallot; que el Jugador de Billar, personaje anodino en la obra original, nos cuente su vida a ritmo de jazz. La caza del snark, como poema absurdo que es, combina con brillantez lo cómico y lo trágico, y los momentos más chocantes y graciosos no evitan los espantosos pasajes de la locura del Banquero y el desvanecimiento del Abogado. En este musical no se ha logrado eso: prima el entretenimiento sobre la esencia, y tanto si se escucha la música sola como si se ve la puesta en escena, la sensación es que los poemas no son más que una excusa para hacer un espectáculo entretenido y convencional. 


No lo considero, con todo, un naufragio absoluto. Ya he mencionado que "Children Of The Sky" tiene cierto interés, pero sobre todo los fragmentos instrumentales me parecen claramente superiores a las canciones. Merece la pena ver o escuchar la obra por las partituras de Mike Batt y el impecable trabajo de la Sinfónica de Londres. 


A día de hoy estoy intentando averiguar si existe alguna grabación de la versión de dos millones de libras, la del Prince Edward representada en 1991. Aunque no espero que unas canciones añadidas y unos efectos especiales caros rediman la falta de autenticidad de esta obra, tengo genuina curiosidad por ver la puesta en escena y la interpretación de Philip Quast, uno de mis actores de musical preferidos. Entretanto, recomiendo ver o escuchar, aunque sea solo una vez, la versión de 1987 en el Royal Albert Hall. Sin ser la mejor versión del snark que podríamos haber tenido, como musical es bastante decente, los actores dan la talla, y tiene algunos pasajes instrumentales verdaderamente hermosos.



Fuentes:


Página oficial de Mike Batt


The Hunting of the Snark, grabación de 1987 en el Royal Albert Hall, en YouTube.





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