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24 de diciembre de 2025

The Night Before Christmas in Wonderland, de Carys Bexington (2019)

 



The Night Before Christmas in Wonderland es un cuento infantil en verso escrito por Carys Bexington e ilustrado por Kate Hindley. Fue publicado en el Reino Unido por la editorial MacMillan en 2019, y ha sido traducido al castellano, por Penguin, con el título ¡Que no corten la Navidad en el País de las Maravillas!, en noviembre de 2025.  En 2024 se estrenó una película de animación basada en este cuento, producida por Lupus Films y G-Base, y dirigida por Peter Baynton.  


Carys Bexington nació y se crio en Jurassic Coast, en el distrito de West Dorset, al sudoeste de Inglaterra. En su infancia recorría los campos que rodeaban la granja familiar, y escribía informes de sus aventuras, ilustrados por ella misma, en cualquier papel que pudiera encontrar. Posteriormente, no ha seguido dibujando, pero ha perfeccionado el arte de contar aventuras en verso, y de dar protagonismo a personajes que no siempre toman las mejores decisiones. The Night Before Christmas in Wonderland, ilustrado por Kate Hindley y publicado por MacMillan, fue su obra de debut, a la que siguió el cuento de Pascua The Hot Cross Bunny, ilustrado por Mark A. Chambers y publicado por The Happy Yak en 2023; y más recientemente, la secuela de su primera obra, The Night Before Christmas in Neverland, nuevamente ilustrada por Kate Hindley y publicada por MacMillan, en octubre de 2025. Para 2026 está prevista la publicación de una serie de cuentos para niños en edad preescolar, Nik-Nak Bunny, ilustrada por Jenny Wren.






Kate Hindley estudió ilustración en el Falmouth College of Art, en Cornualles, y trabajó durante dos años como diseñadora de impresión en un estudio en Northampton, al tiempo que ilustraba de modo independiente libros infantiles y tarjetas de felicitación. Ha realizado exposiciones conjuntas con  Girls Who Draw e Inkygoodness en todo el Reino Unido, y pintó un tótem para la exposición Pictoplasma Character Walk 2011. Su primer libro ilustrado fue The Great Snortle Hunt, escrito por Claire Freedman, en 2013. Desde entonces, Kate ha ilustrado, entre muchos otros, How to Wash a Woolly Mammoth, de Michelle Robinson; You Must Bring a Hat, de Simon Philip; The Same But Different Too, de Karl Newson; y los dos libros de Navidad de Carys Brixton. También es ilustradora de las series The Royal Rabbits y The Girl With the Lost Smile de Miranda Hart. Tiene su propia serie de libros de relieves y solapas, sin texto, titulada Treacle Street, publicada en 2019.







El cuento toma su título de un célebre poema estadounidense publicado anónimamente en 1823. El poeta Clement Clarke Moore reclamó su autoría más de una década después, y aunque en vida de Moore nunca se discutió, posteriormente han surgido dudas razonables sobre su autoría real. En la actualidad sigue atribuyéndose a Moore, pero los estudios que proponen otros autores no han  perdido vigencia. El poema se tituló originariamente como "Account of a Visit from St. Nicholas" y en sucesivas publicaciones se acortó a "A Visit from St. Nicholas", pero es más conocido por su primer verso, "'Twas the Night Before Christmas", acortado a su vez a "The Night Before Christmas". Está compuesto por veintiséis pareados de tetrámetros anapestos (versos formados por cuatro "pies" o grupos de tres sílabas, las dos primeras átonas y la tercera tónica), y narra cómo un padre de familia se despierta en Nochebuena al oír un estrépito en su jardín y se levanta a ver qué pasa. Se encuentra que San Nicolás ha llegado con sus renos, y se sube al tejado para entrar por la chimenea. Cuando cae por ella, el narrador no puede evitar reírse al ver que se ha llenado de hollín; San Nicolás le guiña un ojo, y se pone a llenar los calcetines de regalos, para volver a trepar chimenea arriba y despedirse deseando una feliz Navidad y una buena noche. 


El poema se popularizó rápidamente, y a lo largo del s. XIX contribuyó de manera decisiva a forjar la tradición de San Nicolás o Santa Claus como visitante navideño que viene en un trineo tirado por ocho renos - que por primera vez reciben un nombre específico - y trae regalos para los niños buenos. Las adaptaciones de este poema en forma de canción o libro ilustrado, o los cuentos que toman como título una variante del primer verso, se cuentan por docenas. Se puede leer aquí, ilustrado por Arthur Rackham.


El poema narrativo de Carys Bexington comienza también con "'Twas the Night Before Christmas", y cuenta cómo St. Nick está ya sobre su trineo cargado de regalos, a punto de salir a repartirlos, cuando llega corriendo un elfo y le entrega una carta muy vieja que acaba de encontrar. La carta está escrita por la princesa del País de las Maravillas, e incluye un mapa para llegar a su castillo. St. Nick decide ir en primer lugar a llevarle un regalo a la princesita, y, aunque los renos se oponen a ir a un lugar tan raro ("¿No has oído la historia de Alicia?"), se ponen en marcha al País de las Maravillas.





Cuando llegan al castillo que aparecía en el mapa, St. Nick se sorprende al ver que no hay nada decorado para Navidad, ni calcetines donde dejar regalos. Aparece la Reina de Corazones, que le recrimina a St. Nick la jeta que tiene al presentarse allí, y sin más ordena a gritos que le corten la cabeza. El reno Prancer embiste a la Reina, tirándola por una ventana, y St. Nick intenta aprovechar para escapar, pero tropieza con el gato (el Gato de Cheshire, que se ha materializado a sus pies), y de alguna manera que no entiende, va a caer sobre la mesa de la merienda del Sombrerero y la Liebre. 





Estos le dicen que la Reina de Corazones está siempre enfadada y odia la Navidad, porque en su infancia nunca recibió ni un regalo. El Conejo Blanco cuenta que fue culpa suya, porque se le hizo tarde para llevar la carta al buzón. La Reina llega con el ejército de naipes, muy furiosa, y St. Nick intenta apaciguarla dándole su regalo. La Reina sonríe por primera vez desde que era una niña, pero de inmediato rompe a llorar cuando, al quitarle el lazo, el paquete de regalo se convierte en un trozo de carbón. St. Nick le explica a la Reina que el carbón puede volver a ser un regalo si ella sigue la primera norma de la Navidad: ser amable. Así que, esa noche, la Reina comienza a portarse bien con sus súbditos: reparte regalos, decora árboles, canta villancicos, y jura que no volverá a cortar más cabezas. Y, por obra de su cambio de actitud, el pedazo de carbón se transforma en un...






Mientras en el País de las Maravillas celebran la primera Navidad en varias décadas, St. Nick y los renos se marchan, ya que aún tienen muchos regalos que repartir. El poema termina, como el original, con St. Nick deseando una feliz Navidad y una buena noche. 





El cuento está pensado principalmente para ser leído en voz alta a niños pequeños: está escrito, como el original, en tetrámetros anapestos. Este verso, de origen griego, se empleaba principalmente en la comedia, y en la época moderna se usa abundantemente en poesía infantil, como en el caso del Dr. Seuss; es de lectura fácil, con un ritmo muy marcado que lo hace fácil de recitar y memorizar. La tipografía y el montaje del texto en las páginas también favorece que lo puedan leer niños que ya se han iniciado en la lectura. 




Las ilustraciones de Kate Hindsley son una delicia. Coloridas y detalladas sin saturar la vista, con unos personajes llenos de expresividad y candor. El País de las Maravillas cobra nueva vida en invierno, con escenas nevadas y cielos estrellados. 



Aunque el cuento es muy breve y los personajes protagonistas están limitados a St. Nick y la Reina de Corazones  - con intervenciones del reno Prancer, el Sombrerero y el Conejo Blanco - se puede ver pulular por las páginas a otros habitantes del País de las Maravillas, como el Gato de Cheshire, el Grifo, los lacayos Pez y Rana, el Dodo y los otros animales de la Carrera Loca, una Lagartija al servicio de la Reina de Corazones, y la propia Alicia, inspirada esta vez por la imagen de Alice Liddell de niña (con el cabello corto y negro). 



Como obra que tiene lugar en el País de las Maravillas, es una historia muy simpática; y como cuento de Navidad es precioso. He comentado al principio que ha sido recientemente traducido al castellano, y se puede encontrar en las principales librerías de nuestro país. El original inglés tiene dos ediciones: la primera de 2019, y una reedición por el estreno de la versión cinematográfica, en 2024. Ambas ediciones se pueden encontrar sin mucha dificultad en librerías en internet.


Portada de la edición de octubre de 2024.


Portada de la edición española de noviembre de 2025.




¡Feliz Navidad, y una buena noche para todos!


Fuentes:

Kate Hindley, página oficial de la autora.


23 de abril de 2023

Phantasmagoria de Tiziana Caminada (1989)

 



Phantasmagoria es un cortometraje dirigido por Tiziana Caminada en 1989, basado en el poema de Lewis Carroll del mismo título. Fue el trabajo con el que la directora se graduó en la Escuela de Cine de Londres y fue proyectado en festivales en Suiza. Después quedó "olvidado en el archivo" hasta que su reciente digitalización ha hecho posible un estreno por Internet. Dura unos 18 minutos.


Tiziana Caminada (Zurich, 1955), hija de inmigrantes italianos, se educó en la zona italoparlante de Suiza y se formó como trabajadora social, antes de mudarse a Londres y estudiar cinematografía. Phantasmagoria fue filmada en la Escuela de Cine de Londres. En la actualidad, Caminada reside en Ginebra, y ha rodado varios documentales, siendo el más destacado Inferno in Paradiso (2021), sobre la contaminación del aire y el agua en la región italiana de Salerno, y su relación con la elevada incidencia de cáncer respecto al resto del país. 


En esta obra aparecen tres actores: Raymond Sawyer como Lewis Carroll; Anna Pernicci como el fantasma y la sobrina de Carroll; y Alexandre Révérend como su mayordomo. Sawyer trabajó como actor de reparto en varias películas y series de televisión; en 2009, apareció en tres de los cinco episodios de la miniserie Collision de Anthony Horowitz. De modo similar, Anna Pernicci también tuvo pequeños papeles en episodios sueltos de televisión y cortometrajes, y además fue protagonista en los casi ciento cincuenta episodios de la serie de ciencia ficción Jupiter Moon (1990-96). Por su parte, Alexandre Révérend es un autor, compositor e investigador al que ya conocemos por su adaptación animada de A través del espejo. La banda sonora de este cortometraje es también suya.


La obra comienza con el tictac de un reloj y un cartel que sitúa la acción en "Oxford, invierno de 1860". Se nos muestra el estudio de Lewis Carroll, con sus libros, fotografías, cráneos y fósiles, y el reloj de pared que marca las siete y media. Carroll entra de la calle, deja unos álbumes sobre una mesa, y de inmediato comienza a trabajar en un problema matemático, sin quitarse siquiera el sombrero. Su criado, Gaspard, entra y le anuncia que le ha servido la cena, y que su sobrina ha venido a verlo. Carroll rechaza la visita alegando que está muy ocupado. El criado le coge el sombrero y acompaña afuera a la sobrina, quien protesta débilmente: "Pero, me prometió...". 



Carroll sigue enfrascado en el problema que no logra resolver cuando comienza a escuchar unos extraños lamentos. Se arma con un reglón y un candil y se pone a mirar tras las cortinas y bajo los muebles, hasta encontrar una figura blanca que huye de la luz. Viendo que no parece agresiva, deja el reglón y baja la llama de la lamparilla. La figura, caracterizada como un arlequín completamente blanco excepto por el maquillaje negro de los ojos, se presenta como un fantasma. 



Carroll no se impresiona y le dice que está muy ocupado, pero el fantasma descubre la comida que ha dejado antes el mayordomo y se invita a sí mismo a cenar. Carroll se indigna ante tamaña desfachatez, y su irritación va en aumento cuando el fantasma coge un lápiz y se pone a escribir en su problema de matemáticas. Sin embargo, su enojo se torna en sorpresa cuando comprueba que lo ha resuelto correctamente, cuando él llevaba nada menos que tres años sin hallar la solución. Le pregunta al fantasma cómo ha podido hacerlo, y este le contesta que es un no-muerto, pero no está cerebralmente muerto. A continuación, invita a Carroll a sentarse con él a cenar, e incluso le sirve una ración de pollo y verduras... más pequeña que la que se sirve a sí mismo. 



Carroll comienza a pensar que el fantasma es solamente un mago que hace trucos, y le cuenta que vio un espectáculo de magia el año anterior, pero el fantasma le corta para criticar su mala memoria "que solo funciona hacia atrás", cuando él tiene "recuerdos" de lo que va a pasar en el futuro. Carroll discute que el concepto de memoria no funciona así, y que "recordar" hechos del futuro significaría controlar el tiempo. El fantasma le dice que sí a todo, hasta que prueba un sorbo de vino, considera que no es lo suficiente añejo, y hace que la botella envejezca unas cuantas décadas, las suficientes para que se cubra de telarañas. Sobresaltado, Carroll intenta razonar que, si es un fantasma, no debería tener necesidad de comer ni beber. El fantasma desaparece, y dice en off que, en efecto, no tiene necesidad, pero lo hace por placer. Vuelve a aparecer en la mesa y da otro par de bocados, pero enseguida le dice a Carroll que tiene una idea equivocada de los fantasmas, y que van a divertirse un poco. 



La idea de diversión del fantasma es asustar a Gaspard, que ya está acostado, haciendo chirridos y maullidos, y luego quitándole la vela de las manos a Carroll y atravesando estanterías de libros. De vuelta en el despacho, el fantasma coge el reglón y le pide a Carroll que lo mida, ya que está tan obsesionado con medir y calcular todos los aspectos de la realidad. Mientras Carroll se prepara, el fantasma toca la campanilla para llamar al criado, y cuando Carroll va a medirlo, se vuelve incorpóreo, haciendo que Carroll caiga de bruces. Así, cuando llega Gaspard, se encuentra a Carroll tirado en el suelo y hablando solo. 




Cuando se marcha el criado, Carroll sigue dudando de que el fantasma no sea un producto de su fantasía, y le pide permiso para sacarle una foto, pero el fantasma comienza a aparecer y desaparecer por toda la habitación, tirándole cosas a Carroll. 



Finalmente, le entrega unos lápices de color rosa, "porque una ecuación escrita en negro, y vuelta a escribir en rosa, es una ecuación diferente", y un caleidoscopio, "porque no hay nada como esto para mirar las cosas". Carroll los rechaza por ser juguetes de niño, pero en cambio acepta jugar una partida de ajedrez con el fantasma. 



Este, como era de esperar, se salta las reglas cuando va perdiendo y mueve las piezas como le apetece. Carroll le dice que sus movimientos no tienen sentido, a lo que el fantasma replica que jugar al ajedrez con un fantasma tampoco es sensato. Así, se declaran la guerra, y se convierten en alegorías de Francia e Inglaterra; la habitación se llena de humo y se oyen de fondo gritos de batalla. Inmerso en el juego, Carroll se convierte momentáneamente en "el rey de los fantasmas", se vuelve incorpóreo y puede atravesar la estantería. 



El fantasma parece contento de que Carroll haya recuperado su imaginación infantil, y lo anima a hacer cualquier cosa que desee, pero de pronto ve que un reloj marca las seis menos diez, dice que se le hace tarde, se despide de Carroll y desaparece. A las seis en punto, el estudio de Carroll ha recuperado la normalidad, y él está sombrío y cabizbajo por haber perdido a su compañero de juegos. Encuentra el caleidoscopio en un sillón y se pone a mirar a su alrededor, y está haciendo pajaritas de papel con sus problemas de matemáticas, cuando entra Gaspard y le anuncia que ha llegado su sobrina. Encantado de por tener de nuevo compañía, recibe afectuosamente a la niña, le regala la pajarita y el caleidoscopio, y le dice que tiene una maravillosa historia que contarle. 



El cortometraje termina citando unos versos del poema (los tres primeros de la segunda estrofa): "Había una extrañeza en la habitación/ y alguna cosa blanca y ondulada/ estaba cerca de mí en la penumbra...". 


Los del final son los únicos versos del "Phantasmagoria" original que aparecen en la obra, además de algunas frases que dice el fantasma y que también remiten a Carroll, como el "¡Se me hace tarde!", que recuerda obviamente al Conejo Blanco; o "No he dicho que no hubiera nada mejor; he dicho que no hay nada como eso", del Rey Blanco en A través del espejo. No se trata, como se ve, de una adaptación total o parcial del poema, sino de una pequeña historia inspirada en él, y con un ambiente decididamente carrolliano. 


Es posible, sin embargo, que los espectadores que no conozcan el poema de Carroll piensen que se trata de una versión del célebre Cuento de Navidad de Charles Dickens, en tanto que el protagonista es un hombre adusto que prefiere concentrarse en un problema de matemáticas antes que pasar un rato con su sobrina, y al que la visita del fantasma le hace recuperar la imaginación y las ganas de distraerse. Esto no ocurre en el poema de Carroll, donde el protagonista echa de menos al fantasma cuando este se marcha, pero también le ha parecido enojoso y cargante, y no hay ninguna indicación de que vaya a cambiar de carácter o estilo de vida por haberle conocido. 


Aunque no se trate de una adaptación del poema, es una obra que remite a un texto de Carroll poco conocido por el público general, y que técnicamente no deja nada que desear: la interpretación, la fotografía, la ambientación, la banda sonora y los efectos especiales son irreprochables.


El cortometraje ha sido publicado en YouTube por su directora, y está disponible para su visualización completa de forma gratuita.


Fuentes:


CARROLL, Lewis. Phantasmagoria and Other Poems, en Proyecto Gutemberg.

Phantasmagoria, cortometraje en el canal de Tiziana Caminada.

Phantasmagoria, ficha de la película en Internet Movie DataBase.

11 de agosto de 2021

Snark de Mike Batt (1984)

 






The Hunting Of The Snark (La caza del snark) es un musical compuesto y dirigido por el británico Mike Batt en 1984. Se trata de una adaptación del poema de Lewis Carroll que combina fragmentos del texto narrado con canciones originales. Dura aproximadamente 60 minutos. 


Arte original de Patrick Woodroffe (1983).


Nacido en Southampton en 1949, Mike Batt es un director, compositor y letrista con una larga y fructífera trayectoria en el mundo de la música orquestal y los musicales, y una carrera que se extiende desde finales de los años 60 hasta la actualidad. Ha dirigido las orquestas Sinfónica y Filarmónica de Londres, la Real Filarmónica de Londres, la Sinfónica de Sídney y la Filarmónica de Stuttgart, tanto en composiciones clásicas como óperas rock. Entre docenas de canciones, dos musicales y al menos seis bandas sonoras, es el compositor de éxitos como "Bright Eyes" (1978), que apareció inicialmente en la banda sonora de la película de animación Watership Down y luego, interpretada por Art Garfunkel, llegó al número 1 en las listas de varios países; "A Winter's Tale" (1983, con Tim Rice), interpretada por David Essex; y "The Phantom of the Opera" (1986, con Andrew Lloyd Webber), interpretada por Sarah Brightman. 


Mike Batt dirigiendo una grabación de estudio.
Fotografía de Claire Williams.


The Hunting Of The Snark
se publicó por primera vez como disco en 1986, aunque se retiró de la venta por una disputa de derechos con la firma discográfica. El reparto original contaba con
Art Garfunkel (Carnicero), Sir John Gielgud (Narrador), Roger Daltrey (Abogado), Cliff Richard (Pregonero), Deniece Williams (Castor, que en esta versión es una hembra), Julian Lennon (Panadero) y Raymond Burns "Captain Sensible" (Jugador de Billar). Como vemos, y al igual que sucede en otras adaptaciones, la tripulación de los diez expedicionarios se reduce: en esta versión solo hay seis miembros, siete si contamos que, en ciertas ocasiones, el director de orquesta participa como Limpiabotas.


Al año siguiente la obra se puso en escena en el Royal Albert Hall, a cargo de la Orquesta Sinfónica de Londres, con algunos cambios en el reparto: Billy Connolly tomó el papel de Pregonero, Justin Hayward el de Carnicero y John Hurt el de Narrador. Los músicos y cantantes, y Batt como Limpiabotas, iban disfrazados de marineros, y en ciertos pasajes realizaban pequeñas actuaciones y bailes.


Mike Batt dirige la orquesta en el concierto del Albert Royal Hall.


En los años siguientes, el musical se llevó a Australia, donde generó cierto interés, y en 1990 se estrenó en el State Theatre de Sídney una versión extendida de la obra, con canciones nuevas, escenarios de fondo y elaborados efectos visuales. El reparto era íntegramente australiano: Philip Quast (Pregonero), Cameron Daddo (Carnicero), Jackie Love (Castor), Doug Parkinson (Abogado), Daryl Somers (Jugador de Billar), John Waters (Narrador) y David Whitney (Panadero).  


John Hurt, como Narrador, recita fragmentos del poema de Carroll.


La nueva producción se llevó a Londres en 1991, con el reparto encabezado por Philip Quast, ya conocido entre el público británico por interpretar al inspector Javert en Los Miserables y a Georges Saurat en Domingo en el parque con George. Sin embargo, y aunque Philip Quast y los efectos visuales recibieron buenas críticas, esta versión extendida  no tuvo la aceptación esperada, y cerró tras solo siete semanas en el teatro Prince Edward. En 1995, Batt adaptó el libreto para una representación amateur en Sheffield. 



La tripulación: el Pregonero, el Panadero, el Castor, 
el Abogado, el Carnicero y el Jugador de Billar.


En la actualidad, además del álbum de 1986, existe una grabación de la puesta en escena del Royal Albert Hall de 1987, que se emitió por la televisión británica, y se publicó en 2010 junto con la edición remasterizada del disco. De la representación del Prince Edward de 1991 no me consta que haya grabaciones. 


Remasterización de 2010, más la puesta en escena de 1987.

El musical de 1987 se abre con un tema instrumental ("Introduction") y con el recitado de la estrofa más repetida en La caza del snark: "Lo buscaron con dedales, lo buscaron con cuidado,/ lo persiguieron con tenedores y esperanza,/ lo amenazaron con acciones del ferrocarril,/ y lo cautivaron con sonrisas y jabón". A continuación se presenta el tema principal, y posiblemente el más celebrado y recordado, de toda la obra: la canción "Children Of The Sky", que es interpretada por el propio Mike Batt. (Los enlaces de los títulos llevan a vídeos de YouTube con las canciones solamente, sin la interpretación).


Fuera, en los desiertos de oscuridad y sueños
Fuera, a través de los océanos de tristeza, navegamos.
Nos aventuramos hacia delante por escenas místicas,
Arrastrados por el capricho del viento.
No tuvimos razón para dudar de la verdad,
Conducidos por el peligro y el descontento,
Y los tambores de la juventud.

No dejéis morir al recuerdo,
hijos del cielo, héroes del mar.
Y conforme vuestra vida os pase por delante,
Recordad cómo os sentíais al ser
Hijos del cielo.

Buscando en montañas de sabiduría y temores,
Buscando en bosques de plumas y nieve,
Viajando por valles de secretos  y lágrimas,
Donde solo se adentran los valientes o los locos.
Oteando señales en un cielo vacío.
Nunca pensamos que caería la lluvia,
Conforme pasaban los años.


No dejéis morir al recuerdo,
hijos del cielo, héroes del mar.
Y conforme vuestra vida os pase por delante,
Recordad cómo os sentíais al ser
Hijos del cielo.

A continuación, el Pregonero recluta a la tripulación de que se lanzará en busca del snark, en la canción "The Bellman's Speech".


Billy Connolly como el Pregonero.


El Narrador, con los textos de Carroll, presenta a los personajes, que intercalan una canción ("The Escapade") en la que también se presentan a sí mismos. 



Deniece Williams como el Castor.


Julian Lennon como el Panadero.


Justin Heyward como el Carnicero.



Cuando ya se han hecho a la mar, y el Pregonero revela los peligros que entraña la expedición, el Panadero interpreta la tétrica "Midnight Smoke", en la que expresa su miedo de desvanecerse si el snark resulta ser un boojum. A la mañana siguiente todos se dedican a sus actividades a bordo del barco, y el ritmo cambia a un jazz desenfadado con "The Snooker Song".


"Captain Sensible" como el Jugador de Billar.


El que en el poema de Carroll era el "espasmo" o capítulo sexto, "El sueño del abogado", es aquí la canción "The Pig Must Die".


Roger Daltrey como el Abogado.


Tras el desembarco, comienza la caza del snark, y el Carnicero y el Castor tienen la misma idea de ir a buscarlo en un "valle desolado". El temor que les inspira el inhóspito lugar hace que venzan sus mutuos recelos (recordemos que, entre todos los animales del mundo, el Carnicero solo era capaz de matar castores) y se hagan amigos. Esta escena se prolonga en tres canciones: "The Beaver's Lesson", "A delicate combination", y el tema romántico del musical, "As Long as The Moon Can Shine".


El Castor y el Carnicero intentan quitarse el miedo.


La búsqueda es infructuosa, y la energía inicial de los expedicionarios comienza a fallar (en el texto original, el Banquero, que no aparece en esta adaptación, caía en la locura a causa del ataque de un bandersnatch, lo que desmoralizaba al resto). El Castor, a pesar de ser consciente de que se avecina una catástrofe, expresa su indiferencia en "Dancing Towards Disaster".



El muy poco apropiado acompañamiento 
de "Dancing Towards Disaster".

Un intervalo instrumental precede al desenlace, en el que, siguiendo el texto original y cumpliendo la ominosa profecía de su tío, el Panadero encuentra un snark que resulta ser un boojum, y desaparece sin dejar rastro: "The Vanishing".


El Panadero, suave y súbitamente...

Tras una dramática búsqueda del compañero desaparecido, el musical termina, según la fórmula habitual, con una repetición del tema principal, "Children Of The Sky", que empieza el Castor en solitario y al que se unen progresivamente los demás personajes y el resto del coro, incluyendo al Narrador y al Limpiabotas. 


Finale.

Si bien no es la primera ni la última obra musical inspirada por los poemas de La caza del snark, la adaptación de Mike Batt, por su formato dirigido al gran público, es posiblemente la que se hizo más popular durante un tiempo. Sin embargo, como espectáculo musical y como versión de la obra de Carroll, ¿tiene algún mérito? Resulta significativo el hecho de que la producción más ambiciosa (costó dos millones de libras en 1991, el equivalente en la actualidad a casi cuatro) se cerrara con pérdidas en menos de dos meses. Quizá los espectadores británicos tenían la obra demasiado reciente (se había emitido por televisión varias veces) para que el nuevo reparto y los efectos visuales mejorados despertaran su interés; quizá la competencia era demasiado fuerte (en las mismas fechas estaban en cartel, entre muchos otros estrenos, 42nd. StreetJoseph and the Amazing Technicolor Dreamcoat, y un tributo a los Blues Brothers). Es demasiado fácil decir que la producción se topó con un boojum y se desvaneció - casi - sin dejar rastro, pero en pocas palabras eso fue lo que pasó.


En mi opinión, como musical es correcto, pero como adaptación de La caza del snark es lamentable. Con la posible salvedad de "Children Of The Sky", cuya letra recoge ese espíritu de exploración y aventura, las canciones no tienen nada que ver con los textos, y la música y la interpretación desentonan por completo con los poemas. Mike Batt fuerza el libreto para que encaje con la fórmula típica de un musical, en el que ha de haber una canción que exprese tristeza y miedo, una de amor, y una ligera y humorística, más una variedad de números de baile. Resulta muy penoso ver cómo ha violentado las escenas de la obra original para meter todas esas convenciones, de manera que el Castor está interpretado por una actriz para que su amistad con el Carnicero pueda dar cabida a una canción romántica y unos amorosos pasos de ballet clásico; que la ansiedad de los expedicionarios ante la ausencia del snark se manifieste con un alegre número de claqué con chicas en mallot; que el Jugador de Billar, personaje anodino en la obra original, nos cuente su vida a ritmo de jazz. La caza del snark, como poema absurdo que es, combina con brillantez lo cómico y lo trágico, y los momentos más chocantes y graciosos no evitan los espantosos pasajes de la locura del Banquero y el desvanecimiento del Abogado. En este musical no se ha logrado eso: prima el entretenimiento sobre la esencia, y tanto si se escucha la música sola como si se ve la puesta en escena, la sensación es que los poemas no son más que una excusa para hacer un espectáculo entretenido y convencional. 


No lo considero, con todo, un naufragio absoluto. Ya he mencionado que "Children Of The Sky" tiene cierto interés, pero sobre todo los fragmentos instrumentales me parecen claramente superiores a las canciones. Merece la pena ver o escuchar la obra por las partituras de Mike Batt y el impecable trabajo de la Sinfónica de Londres. 


A día de hoy estoy intentando averiguar si existe alguna grabación de la versión de dos millones de libras, la del Prince Edward representada en 1991. Aunque no espero que unas canciones añadidas y unos efectos especiales caros rediman la falta de autenticidad de esta obra, tengo genuina curiosidad por ver la puesta en escena y la interpretación de Philip Quast, uno de mis actores de musical preferidos. Entretanto, recomiendo ver o escuchar, aunque sea solo una vez, la versión de 1987 en el Royal Albert Hall. Sin ser la mejor versión del snark que podríamos haber tenido, como musical es bastante decente, los actores dan la talla, y tiene algunos pasajes instrumentales verdaderamente hermosos.



Fuentes:


Página oficial de Mike Batt


The Hunting of the Snark, grabación de 1987 en el Royal Albert Hall, en YouTube.





23 de junio de 2021

"Ojos de bacalao" (1871)

 

"Me dijo: 'Cazo las mariposas que duermen entre el trigo'".
Charles Folkard, 1921.


La presente entrada trata sobre la canción "Ojos de bacalao", aunque en realidad habla sobre "El hombre viejo viejo". Aun así, eso es solo de lo que habla; la entrada está dedicada a "Caminos y maneras". Pero si se preguntan cuál es esta entrada, es "Sentado en una valla", y va más bien sobre "En el páramo solitario".


Como los perspicaces lectores ya habrán adivinado, se trata de un mismo texto con varios títulos, con los que el Caballero Blanco confunde a Alicia en una de las escenas más celebradas - y estudiadas - de A través del espejo. Casi al final de su recorrido del tablero de ajedrez, con su objetivo de llegar a la última fila y convertirse de peón a reina ya muy cercano, Alicia es acompañada por el noble pero desastroso Caballero Blanco, que se cae continuamente del caballo e inventa sobre la marcha los artilugios más dispares. Cuando el Caballero le explica su receta de pudín de papel secante, Alicia se queda pasmada, pensando en cómo debe de saber un postre con semejante ingrediente principal; el Caballero malinterpreta su silencio, y cree que se siente apenada por tener que separarse de él. Su intento de animarla da lugar a este intercambio sobre la naturaleza simbólica del nombre de las cosas:



- Estás triste. - dijo el Caballero en tono ansioso - Deja que te cante una canción para consolarte.
- ¿Es muy larga? - preguntó Alicia, porque ya había oído mucha poesía aquel día.
- Es larga. - dijo el Caballero - Pero muy, muy bonita. Todo el que me oye cantarla, o prorrumpe en lágrimas, o...
- ¿O qué? - dijo Alicia, porque el Caballero había hecho una pausa repentina.
- O no prorrumpe, ya sabes. El nombre de la canción se llama "Ojos de bacalao".
- Oh, ¿ese es el nombre de la canción, entonces? - dijo Alicia, tratando de interesarse.
- No, no lo entiendes. - dijo el Caballero, que parecía algo molesto - Así es como el nombre se llama. El nombre, en realidad, es "Un hombre viejo viejo".
- ¿Entonces, yo tendría que haber dicho: "Así es como se llama la canción"? - se corrigió Alicia.
- No, no tendrías, ¡eso es otra cosa! La canción se llama "Caminos y maneras", pero eso es solamente cómo se llama, ya sabes.
- Bueno, ¿cuál es la canción, pues? - dijo Alicia, que en ese momento estaba completamente desconcertada.
- A eso iba. - dijo el Caballero - La canción es "Sentado en una valla", y la melodía es de mi invención.

Como la propia Alicia no tardará en advertir, la melodía no es invención del Caballero Blanco, sino que pertenece a la canción "Te doy cuando poseo, que más no puedo" ("I give thee all, I can no more"), del poeta y músico irlandés Thomas Moore. Dicha melodía, que también se conoce como "Mi corazón y laúd" ("My Heart and Lute"), no parece tener la misma popularidad que otros temas de Moore, ya que solo se encuentran algunas grabaciones de aficionados, y al parecer nadie la ha cantado con la letra de Carroll. Ofrezco aquí la mejor y más profesional versión que he encontrado, con arreglos de Henry Rowley Bishop, interpretada por la mezosoprano Guðrún Jóhanna Ólafsdóttir, y con Francisco Javier Jáuregui a la guitarra.



Acerca del poema en sí, es tanto una reelaboración como una parodia, como sucede también con "Jabberwocky". Carroll ya había publicado, en 1856 y de modo anónimo, un poema casi idéntico titulado "En el páramo solitario" ("Upon the Lonely Moor"). Tanto este primer texto como su revisión de A través del espejo parodian el argumento del poema "Resolución e independencia" ("Resolution and Independence", 1807) de William Wordsworth, en el que un viajero encuentra a un hombre anciano en un paraje desolado, y lo cuestiona repetidamente sobre cómo se gana la vida (el anciano captura sanguijuelas para los doctores de la época). El poema de Wordsworth es muy largo y solemne, y aunque no tiene nada de humorístico, Carroll encontraba divertido cómo el poeta incordiaba al anciano en su afán de aprender su sabiduría rural (lo mismo que hace el muchacho del poema "Eres viejo, padre William"). 

 

John Tenniel, 1871.


"Ojos de bacalao" está compuesto, por tanto, de la métrica y la rima (y la melodía) de "Mi corazón y laúd", y el argumento de "Resolución e independencia". Tiene un total de 83 versos, octosílabos y hexasílabos alternos. Los primeros 64 se agrupan en ocho estrofas de ocho versos, divididas, a su vez, en dos estrofas de cuatro,  con rima cruzada abab. A partir del verso 65 hay una estrofa de cuatro versos suelta, y los últimos quince versos suelen presentarse seguidos. Si queremos contextualizar un poco, podemos leer el poema de Wordsworth aquí, el de Thomas Moore aquí, y la parodia de Carroll de 1856 aquí. Y cuando estemos listos, podemos disfrutar de la divertida y hermosa versión en silva de "Ojos de bacalao" (de merluza, en este caso), por el traductor Emilio Pascual, a continuación:   



Te contaré todo lo que pueda
aunque ya por contar no queda mucho. 
Una vez vi a un anciano viejo viejo 
sentado en un vallar tomando el sol. 
- ¿Quién eres, buen anciano? - yo le dije -
¿Qué haces? ¿Cómo vives todavía? 
Su respuesta colóse por mi mente 
como el agua a través de un colador. 

Recuerdo que me dijo: 
- Cazo las mariposas
que duermen por el trigo trigo trigo. 
Con ellas, unas buenas empanadas 
de carne me cocino
que luego voy vendiendo por las calles. 
Me las compran - recuerdo que me dijo - 
los hombres que navegan 
por mares procelosos y bravíos. 
El pan de cada día 
así ganar consigo,
que nunca nunca nunca es suficiente. 
Y ahora, señor mío, 
si su merced tuviera la bondad...

Recuerdo que yo estaba meditando
un plan para teñirme los bigotes
de verde, y emplear un abanico
tan grande que impidiera su visión. 
Y no sabiendo dar una respuesta 
a todo lo que el viejo me decía
le grité: - ¡Vamos! ¡Dime de qué vives! 
Y le di en la cabeza un torniscón. 

Con su voz bondadosa 
volvió a su historia el viejo:
- Me paseo, recorro los caminos
y cuando me tropiezo con un arroyuelo,
lo arrojo a la montaña 
en llamarada ardiendo. 
De ahí sacan esa loción que llaman
"Aceite Macasar de Rowland". Pero...
pero solo me dan por mi trabajo 
dos peniques y medio. 

Recuerdo que yo estaba meditando 
el modo de comer solo manteca 
para engordar un poco cada día 
a base de este aumento de ración. 
Entonces le di un fuerte vapuleo 
hasta que se le puso azul la cara,
y grité: - ¡Vamos! ¡Dime cómo vives, 
qué haces y cuál es tu profesión! 



Peter Newell, 1902.



- Cazo ojos de merluza
- me dijo - entre las zarzas y los brezos. 
Con ellos, en la noche silenciosa, 
hago hermosos botones de chaleco. 
¡Y a fe que ni por oro 
ni por plata los vendo! 
El que quiera comprarlos ha de darme 
un penique de cobre por diez de ellos. 

Me dedico a cavar, y en ocasiones 
mantecados encuentro 
o bien unto los árboles con liga 
para pescar cangrejos. 
También suelo buscar ruedas de taxi 
por riscos y por cerros. 
Y de este modo amaso mi fortuna. 
- concluyó con un guiño picaruelo - 
Y ahora, señor mío, 
voy a beber un trago muy contento 
a la noble salud de su merced. 

Entonces sí le oí, pues en mi mente 
ya había madurado un gran proyecto:
¡Salvar el puente del Menai del óxido, 
recociéndolo en vino de Jerez! 
Mucho le agradecí que me dijese 
su método genial de hacer fortuna. 
Pero, principalmente, que bebiera 
a la noble salud de mi merced. 

Y ahora, cuando alguna vez los dedos 
se me quedan pegados en la cola 
o me empeño en meter el pie derecho 
en el zapato izquierdo, por azar, 
o me cae un objeto muy pesado 
en el pie, machacándome los dedos,
recuerdo aquel anciano venerable 
que antaño conocí, y me echo a llorar. 

Lo recuerdo con su mirada dulce, 
sus cabellos más blancos que la nieve, 
su cara, parecida a la de un cuervo,
 y su lento, pausado conversar. 
Le brillaban los ojos como brasas, 
parecía sumido en su desgracia 
y mecía su cuerpo, consolándose, 
en rítmico columpio pendular. 

Murmuraba entre dientes por lo bajo, 
como si hablara con la boca llena, 
y a veces, resoplaba como un búfalo 
en la tarde estival. 
Porque fue en una tarde de verano, 
una tarde apacible muy lejana, 
cuando vi a aquel anciano viejo viejo, 
sentado en un vallar.


Es aceptado entre los estudiosos de la obra que Carroll se retrató a sí mismo en el personaje del Caballero, y el episodio suele interpretarse como una despedida definitiva de la niña Alicia (Alice Liddell era ya una adolescente mientras Carroll escribía A través del espejo; tenía 19 años cuando se publicó). En el texto no se indica la edad del patoso paladín, y el ilustrador Tenniel lo pintó como un anciano al que puso su propia cara, pero pocos discuten que el personaje representa cómo Carroll se veía a sí mismo en relación con la pequeña Alicia de los cuentos. En ese aspecto, la canción del Caballero aporta una nuevo nivel de lectura. Antes de despedirse de una niña, el Caballero recuerda a un anciano. ¿Es posible que el Caballero se pregunte también si Alicia lo recordará después de su encuentro? ¿Si ella misma, en el futuro, contará "Una vez vi a un extraño caballero, cayendo del caballo sin parar"?  



John Tenniel, 1871.

Si era ese el deseo del Caballero, Carroll haría que se cumpliera. En una bella anticipación, el narrador de A través del espejo nos dice que, de todo lo que vio Alicia en su sueño, aquella sería la escena que mejor recordaría después: al Caballero Blanco, recortado contra el sol poniente que destellaba en su armadura y hacía a la niña guiñar los ojos, entonando aquella canción sobre un hombre viejo y solitario al que conoció tiempo atrás. Parece haber un deseo por parte de Carroll de que Alice Liddell, en el futuro, también lo recordara con ternura.



El Caballero Blanco aparece en unas quince adaptaciones en cine y televisión, contando tanto las que son exclusivas de A través del espejo como las que lo incluyen en Alicia en el País de las Maravillas. Su canción de muchos nombres, sin embargo, solo aparece en tres: muy abreviada, e interpretada por Reginals Gardiner, en la versión de George Schaefer de 1955; en la versión televisiva de James McTaggart, con Geoffrey Bayldon como el caballero y Douglas Milvain como el Hombre Viejo Viejo, en 1973; y completa en la de John Henderson de 1998. Está hermosamente interpretada por Ian Holm en el doble papel de Caballero y anciano, y en mi opinión es lo mejor de la película. 




Las poesías de A través del espejo suelen dejarse de lado, siendo "La Morsa y el Carpintero" la única que en ocasiones se salva; que el poema del Caballero tenga solo dos personajes y un diálogo lo hace poco apto para emplear metraje en él. Pero sí da para emplear tiempo y discusión, como demuestran los ríos de tinta que ha hecho correr este episodio: se ha estudiado tanto por la interpretación de su personaje principal (¿Es Carroll? ¿Es Tenniel? ¿Es Don Quijote?), como por el significado de su encuentro con Alicia, o la carga de filosofía semiótica de los nombres de su canción. Pero no hace falta investigar esos temas para disfrutar de la simple locura de sus inventos, del ritmo sosegado - aunque interrumpido por frecuentes y aparatosas caídas - de su recorrido por el bosque, y del afecto con que se tratan mutuamente Alicia y él. La próxima vez que tengamos un vaso, taza o copa en la mano, prorrumpamos en un brindis, ya que no en lágrimas, a la noble salud del Caballero y el viejo viejo anciano.


John Tenniel, 1871.




Fuentes:


Alicia y el espejo mágico en YouTube, a partir de la secuencia de "Ojos de bacalao".


CARROLL, Lewis; Ana-Emilia (trad.); PASCUAL, Emilio (trad.). Las aventuras de Alicia, Edival-Alfredo Ortells, Valladolid-Valencia, 1977.


COHEN, Morton; GREEN, Roger Lancelyn. The Letters of Lewis Carroll, Oxford University Press, Oxford, 1979.


HINZ, John, "Alice meets the Don", en South Atlantic Quarterly, nº 52, págs. 253-266, 1953. 


Spotify, por la grabación de "My Heart and Lute".


Wikimedia Commons, por las ilustraciones de Tenniel.


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