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28 de enero de 2024

Los osos amorosos en el País de las Maravillas (Raymond Jafelice, 1987)

 



The Care Bears Adventure in Wonderland es una película canadiense de animación tradicional, que toma el mundo y los personajes de Alicia en el País de las maravillas y A través del espejo de Lewis Carroll, y el argumento de El prisionero de Zenda de Anthony Hope. Fue dirigida por Raymond Jafelice y estrenada en Estados Unidos y Canadá el 7 de agosto de 1987 por la distribuidora Cineplex Odeon Films. Dura ochenta minutos. 


Los Osos Amorosos (Ositos Cariñositos en Latinoamérica) son unos personajes que no necesitan presentación en nuestro país, donde fueron recibidos con gran éxito cuando llegaron en los años ochenta, y fueron los peluches más vendidos durante una década. Originalmente, los Osos Amorosos se crearon en 1981 por la artista Elena Kucharik como personajes de tarjetas de felicitación para American Greetings (al igual que otro personaje enormemente popular de la misma compañía, Tarta de Fresa). Cada uno tenía un color específico y un símbolo en su vientre, que identificaba su poder o habilidad, siempre orientados a ayudar a los niños: el oso azul con una luna acompañaba a la hora de dormir; el verde con un trébol daba buena suerte, el marrón con un corazón transmitía cariño; el rosa con un arco iris daba ánimos y alegría, etc. A finales de 1982, se lanzarían oficialmente como franquicia, y a principios de 1983 se presentarían al público, con tarjetas, libros de cuentos, y peluches elaborados por la empresa juguetera Parker Brothers. 


Tarjeta de felicitación de 1984. 
©American Greetings.

Entre 1983 y 1987, Parker vendió unos cuarenta millones de peluches. El mismo año de 1983 se emitió un especial de dibujos animados, La tierra sin corazón (The Care Bears in the Land Without Feelings), para las que se creó un villano, el doctor Cold Heart. En 1984 se amplió la línea original de diez personajes con sus diez "primos", que no eran ya osos, sino otros animales como un león, un elefante, un mono... También se estrenó el segundo episodio especial, La máquina del hielo (The Care Bears Battle the Freeze Machine). 


Edición en VHS del primer especial de animación 
de Los Osos Amorosos (1983).

El éxito de los dos especiales fue tan contundente, que en 1985 se estrenó la serie de animación televisiva (que duraría hasta 1988) y el primero de los largometrajes, Los Osos Amorosos (The Care Bears Movie, 1985), al que siguieron Los Osos Amorosos 2 (Care Bears Movie II: A New Generation, 1986), y Los Osos Amorosos en el País de las Maravillas (The Care Bears Adventure in Wonderland, 1987). Esta tercera película, sin embargo, fue tan pobremente recibida, que nunca ha llegado a editarse en DVD en Canadá ni Estados Unidos (aunque sí se vendió internacionalmente), y no se estrenarían en cines más películas de estos personajes: la de 1988 fue para televisión, y las animadas por ordenador en la primera década de los 2000 fueron directamente al formato doméstico. 


El director, Raymond Jafelice, era principalmente artista de storyboard, pero había dirigido episodios sueltos de otras series de animación como Tarta de Fresa (Strawberry Shortcake, 1980-88) o Nuestra pandilla (Get along gang, 1984-86), y El inspector Gadget (Inspector Gadget, 1983- actualidad). Aunque solo ha dirigido unos pocos largometrajes, como artista y animador tiene una larga y fructífera carrera que llega hasta 2022 con La patrulla canina (Paw Patrol, 2013-22). 



Existen dos doblajes en español de esta película: el de España y el de Méjico. Los nombres de los personajes cambian según la traducción; por ejemplo, el país de Mucho Cariño es Mucho Mimo en América Latina; Quejoso es Gruñonosito, etc. La reseña está elaborada a partir de la versión original en inglés y la de español de España.





La película comienza sobre las ocho de la mañana en el mundo de los Osos Amorosos, Mucho Cariño. Estrellitas y pájaros se asoman a las ventanas de cada casa para despertar a sus habitantes, los repartidores de periódicos y leche entregan su mercancía, y poco a poco los osos y sus primos comienzan el día: salen a correr, preparan el desayuno, riegan sus plantas... Un pajarillo se detiene en la ventana del dormitorio de Quejoso (Bob Dermer), se desgañita cantando, y Quejoso no se despierta, aunque son ya casi las nueve. El pájaro acaba encogiéndose de hombros y marchándose, y Quejoso sigue durmiendo. El Conejo Blanco (Keith Knight) intenta entrar a su habitación a través de un espejo de mano, pero, al sonar el despertador, Quejoso le tira una almohada encima, y debe intentar pasar de nuevo a través del espejo del cuarto de baño.




Quejoso, que se levanta medio dormido, al principio no se da cuenta de que el Conejo Blanco está al otro lado del espejo, pero cuando lo ve, lo ayuda a entrar tirándole de los brazos. De inmediato, el Conejo Blanco sale al exterior gritando que se le hace tarde y que debe encontrar a su sobrino Airoso (que es un conejo, uno de los primos de los osos amorosos, interpretado por Eva Almos). Cuando lo encuentra, junto con otros osos y primos, le enseña la foto de una niña y le explica que está desaparecida y deben encontrarla cuanto antes. Los osos y primos se ponen en marcha, cogen sus coches-nube, y bajan al mundo humano a buscar a la niña. 





Al principio no hay suerte: reparten fotos por todas partes, preguntan a los franceses, a los mejicanos, a los australianos, a los esquimales, a la guardia del palacio de Buckingham, a un pequeño alien, a la Esfinge y a un canguro, pero nadie conoce a la niña. 



Un frustrado Quejoso - que aún no ha desayunado, lo que será un chiste recurrente en la película - se sienta en un banco a descansar, y un niño que está allí ve por casualidad la foto y le dice que conoce a la niña, que se llama Alicia, y que vive justo en la casa de enfrente. En su habitación, Alicia (Tracey Moore) está mirándose en un espejo de cuerpo entero y lamentándose a su gatita Dina de que no es más que una niña corriente y vulgar y nunca será especial, como Supergirl o "la pequeña pirata".




Entran Quejoso y Airoso con el Conejo Blanco, y este dice que Alicia se parece mucho a la princesa, y que "servirá". Airoso y Quejoso le explican a la niña que, en el País de las Maravillas, el malvado brujo ha secuestrado a la Princesa de Corazones, y que si esta no aparece el día de su inminente coronación, será él quien se corone rey, y todos tendrán que obedecerlo. El plan del Conejo Blanco es hacer pasar a Alicia por su princesa mientras encuentran a la auténtica. 



Alicia comienza con que ella no es más que una niña normal y corriente, que nunca daría el pego como princesa, etc., pero el Conejo Blanco le suplica que los ayude (llorando muy fuerte y mirando de reojo a ver si la conmueve), y Airoso le pone ojitos dulces, hasta que ella accede. Llegan también Bondadoso (Jim Henshaw), Venturoso (Marla Lukofsky), y los primos, el león Valentoso (Dan Hennessey) y el elefante Candoroso (Luba Goy) para acompañarlos al País de las Maravillas.


De izquierda a derecha: Airoso, Quejoso, Valentoso, 
Venturoso, Candoroso y Bondadoso.


Atraviesan el espejo de cuerpo entero del cuarto de la niña, pero el Brujo los ha descubierto, y rompe el espejo cuando Quejoso, Airoso y el Conejo Blanco aún no lo han cruzado. Nadie resulta herido, pero el Conejo Blanco dice que se retrasarán porque han de buscar otro camino, y le pide al grupo liderado por Bondadoso que intenten llegar por su cuenta al Palacio de Corazones. El Conejo Blanco, Airoso y Quejoso buscan y encuentran una conejera que los conduce al País de las Maravillas, con Quejoso lamentándose todo el tiempo de que aún no ha desayunado y no puede hacerse con nada de comida. 

En el País de las Maravillas, el Brujo (Colin Fox) llama a sus dos inútiles secuaces, Dim (John Stocker) y Dum (Dan Hennessey) y les cuenta que está al corriente del plan de la Reina de Corazones de sustituir a su hija por una niña que se le parece e impedir así que él sea coronado, de modo que los manda a secuestrar también a la impostora.


Estoy encantado con mi pérfido plan.


El grupo de Bondadoso pide ayuda a un agente de tráfico, la Oruga (Don McManus), para llegar al Palacio de Corazones. Este les da unas indicaciones muy enrevesadas, pero, al ver que no las comprenden, les señala un atajo. 




Cuando ya se alejan, el agente les grita que no se acerquen al damero, pero con el ruido de los abundantes vehículos y habitantes que pasan, no oyen la advertencia, y cuando llegan al prado con cuadros de ajedrez comienzan a cruzarlo sin sospechar nada. Dim y Dum se les acercan e intentan engañarlos diciéndoles que les ha enviado la Reina de Corazones para llevarlos al Palacio, pero Bondadoso no se fía y les dice que no se irán a ningún sitio con extraños. 



Dim y Dum se marchan sin insistir, pero al poco aparece una fila de robots que avanza hacia ellos en el tablero. Son solo nueve pequeños robots, pero se fusionan por grupos de tres, y se convierten en tres grandes robots, o, como concretan Dim y Dum, que aparecen sentados en un sofá, en pijama y con un cuenco de palomitas para disfrutar del espectáculo, "grandes y malvados robots". Al principio, Alicia y los osos solo pueden huir corriendo, pero acaban descubriendo que los pueden hacer caer poniéndoles la zancadilla, y que si trepan por ellos y manipulan la antena de su cabeza, vuelven a hacerse pequeños. Además, Dim y Dum pelean constantemente y rompen los mandos que controlan los robots, con lo que son más fáciles de evitar. Con todo, en la confusión, Dim y Dum intentan llevarse por la fuerza a Alicia, pero los osos ya han logrado librarse de los robots y reunirse, y ponen en fuga a Dim y Dum. 


No quieras cabrear a un Oso Amoroso.

Justo a continuación llegan Quejoso, Airoso y el Conejo Blanco, que habían estado buscándolos. El Conejo Blanco aún les está riñendo por haber ido directos al campo donde están los robots del Brujo ("¿No os advirtió la Oruga que no os acercarais al damero?") cuando oyen un ritmo y ven un extraño gato (John Stocker) que cambia de color, forma y  estampado, y les dice, rapeando, que la princesa es prisionera del Brujo, y que el Sombrerero tiene la manera de rescatarla. Les aconseja que se dividan en dos grupos: uno que lleve a Alicia sana y salva al Palacio de Corazones, y otro que encuentre al Sombrerero y le pida ayuda. 





Cuando el gato se desvanece, el Conejo Blanco explica que se trata del Gato de los Deseos, el cual sabe todo lo que pasa en el País de las Maravillas, y que más vale hacer caso a lo que dice. Valeroso y Bondadoso están de acuerdo en dividirse, según ha aconsejado el Gato, de modo que Bondadoso indica a Valentoso, Quejoso, Airoso y Venturoso que busquen al Sombrerero, mientras que el resto acompañará a Alicia al Palacio de Corazones. El brujo ha visto toda la escena a través de un telescopio que tiene en su torre, y vuelve a mandar a sus inútiles secuaces a que le traigan a Alicia, y los amenaza con darlos de comer a una enorme tarántula como vuelvan a fracasar. Dim y Dum, que padecen aracnofobia, no se preocupan demasiado, porque no saben qué es una tarántula, pero cuando el Brujo se lo dice, se marchan aterrados.


¿Que la tarántula es una qué??

El grupo de Valentoso va buscando al Sombrerero, pero no tiene ninguna pista. Mientras Quejoso se queja de que aún está en ayunas, una flor-León intenta comérselo a él, pero Valentoso le hace cosquillas para que se ría y lo suelte. Al caer de la boca de la flor-León, Quejoso lleva puesto un sombrero de tres picos con muchos adornos, y comienza a hablar y comportarse como un capitán de navío; arranca una planta cuya forma recuerda a un catalejo, y llama "grumete" a Airoso. Sale disparado, ordenando que todos sigan el rumbo, y los demás dan por hecho que el sombrero que lleva los va a guiar hasta el Sombrerero. 


El grupo del Conejo Blanco vislumbra por fin el Palacio de Corazones, pero Alicia se detiene antes de llegar, de nuevo con su discurso de que una chica tan poco especial, tan plebeya, nunca podrá asumir las responsabilidades y obligaciones de una princesa. Bondadoso la anima y le insiste en que sí es especial, solo por su deseo de ayudar desinteresadamente al País de las Maravillas. 


¡Claaaaro que eres especial! ¡No permitas que ser blanca, rubia, 
de ojos azules y de clase media-alta te deprima!


Oyen entonces la melodía de una caja de muñeco con resorte, de la que salen unas marionetas de Dim y Dum. Mientras el Conejo Blanco, Bondadoso y Candoroso están distraídos mirando los muñecos, los auténticos Dim y Dum secuestran a Alicia, la meten en un carro y se la llevan... al Palacio de Corazones, que era donde iba todo el grupo desde el mismo principio. 



Dim y Dum llegan a un patio del palacio, sacan a Alicia del carromato y la obligan a entrar a una oscura habitación, donde la aguarda el Brujo. El Brujo dice que el País de las Maravillas lo necesita, hace que su entorno cambie para mostrar varias localizaciones del País de las Maravillas, y le explica a Alicia, mediante una canción, que él será mucho mejor gobernante que la Princesa, porque pondrá orden "en todo el caos y confusión" que impera en su mundo, hará respetar las leyes, y realizará algunos cambios que acabarán con todas las locuras. Convencido él mismo de que "una niñata vulgar y asustadiza" no conseguirá hacer creer a nadie que es la princesa, el Brujo permite que Alicia huya hacia el mismísimo salón del trono, donde la Reina de Corazones (Elizabeth Hannah) y toda la corte parecen estar esperándola. El Brujo se dispone a decir que la niña es una impostora, pero la Reina lo interrumpe y declara en voz alta que es su hija y que al día siguente será coronada. El Conejo Blanco llega precipitadamente y repite que la princesa ha vuelto a casa, ante la celebración y el regocijo de los cortesanos. El Brujo se marcha murmurando entre dientes que ya se verá quién ríe el último. 




En sus aposentos privados, la Reina explica a Alicia que el Brujo tiene a su hija retenida en alguna parte, con el fin de que al día siguiente no pueda ser coronada reina, y que por tanto ella "no tenga otra elección" que coronar al Brujo en su lugar. Le dice a Alicia que, cambiándole la ropa y el peinado, podrá perfectamente pasar por su hija mientras esta es rescatada. 



El grupo de Valentoso sigue buscando al Sombrerero. Accidentalmente, Venturoso se pone otro sombrero, una gorra de detective, que le hace deducir cuál es el camino correcto, y siguen adelante. 




De nuevo en el palacio, la Reina le está haciendo probar vestidos de
gala a Alicia. Todos le dicen está impresionante y espectacular, y ella insiste en que no es verdad, que ella no es especial, hasta que se mira en un espejo y acaba admitiendo que sí, que es muy guapa. 


Ay, sí.

La Reina le enseña a tomar el té, jugar al croquet y montar a un flamenco al mismo tiempo, lo que parece ser la costumbre en el País de las Maravillas. Dim y Dum, por orden del Brujo, intentan sabotearla, construyendo un obstáculo especialmente difícil, pero Alicia y su flamenco parlante (Alan Fawcett) logran completar la partida. 



El Brujo ordena por tercera vez a sus secuaces que le traigan a Alicia. Durante la noche, el grupo de Bondadoso se dispone a montar guardia para que nada le ocurra a Alicia mientras duerme. 


Un tercer sombrero, un casco espacial, guía al grupo de Valentoso hacia una gruta donde vive el Sombrerero (Keith Hampshire), el cual se presenta con una canción, y les dice que la princesa se encuentra en la cueva del "Dragón Farfullón". Como está muy cerca, él mismo los guía hasta allí. 




Llegan a una habitación amueblada donde todo es enorme (ellos tienen, respecto a los objetos, el tamaño de ratoncitos), y encuentran a la princesa (Alyson Court, Sonia Torrecilla en el doblaje de España) encerrada en una jaula que cuelga del techo. Intentan ir trepando por los muebles para alcanzarla, pero llega el Dragón Farfullón (también Keith Hampshire), y deben esconderse. 




En el palacio, Bondadoso y Candoroso vigilan el sueño de Alicia. Dim y Dum se cuelan a través de un cuadro que oculta un pasadizo e intentan secuestrarla llevándosela en un saco, pero lo que sucede es que Dum mete a Dim en el saco sin darse cuenta y lo lleva al Brujo creyendo que es Alicia; Dim tiene a su vez otro saco, pero lo que ha metido en él es una gran almohada. El Brujo golpea a sus esbirros con la almohada y les ordena traerle el "Libro de las Maravillas", con el cuál no solo demostrará que Alicia es una impostora, sino que le impedirá volver a su hogar. 



En su guarida, el Dragón Farfullón se ha quedado dormido, y Quejoso, que se había escondido en uno de sus bolsillos, sale para intentar rescatar a la Princesa. Aprovechándose de la fuerza de un estornudo del Dragón, llega a la jaula de la Princesa y logra abrirle la puerta. El Dragón se despierta, Quejoso lo aturde durante unos momentos soltando la jaula para que caiga sobre su cabeza, y luego todos, con la Princesa, echan a correr. 




El Dragón los persigue, pero se queda atascado en uno de los túneles de la cueva. Valentoso dice que es su oportunidad de escapar, pero Airoso se da cuenta de que el Dragón tiene una gran espina clavada en una zarpa, y todos se compadecen y deciden sacársela antes de irse. El Dragón se libera, les da encarecidamente las gracias, les dice que pueden llamarlo por su nombre, Paco (Stan en el original), y hasta llora de emoción por la ternura con que lo han tratado. 



El Sombrerero dice de repente que puede ver cómo Alicia se enfrentará a un gran peligro al intentar superar "la prueba de las princesas"; la Princesa dice que solo una auténtica princesa puede superar dicha prueba, y Paco se ofrece a llevarlos a todos al palacio para que puedan salvar a Alicia. 


A la mañana siguiente, llega la ceremonia de coronación, y el aspecto de Alicia, ya vestida con un traje de gala y cubierta de joyas, logra confundir al propio Conejo Blanco, que cree que la Princesa ha regresado. Otra vez comienza Alicia con que, a pesar de dar el pego externamente, no es lo suficientemente especial para pasar por la Princesa, y de nuevo Bondadoso la anima. 




Comienza la ceremonia, y cuando la Reina está a punto de poner la corona en la cabeza de Alicia, el Brujo interrumpe y exige que la "princesa" demuestre su legitimidad pasando "la prueba de las princesas", tal como exige el Libro de las Maravillas, que por lo visto es una constitución nacional a la que está sometida la propia Reina. Según lee el Conejo Blanco, la princesa que vaya a pasar la prueba debe traspasar los límites de la Tierra Hostil y luego subir a la cima de la Montaña del Adiós. Después deberá llenar una taza con agua del "mencionado pozo" (por un error de doblaje, el pozo no se ha mencionado antes; en el original sí dicen que es un pozo que está en la cima) y llevarla de vuelta al Palacio de Corazones, donde deberá usarla para despertar las flores del Jardín Durmiente. 


Los Soldados-Carta conducen a Alicia a la Tierra Hostil; los secuaces del Brujo y el grupo de Bondadoso van también. Todavía en su traje de gala, Alicia trepa por la Montaña del Adiós, cayéndose a cada paso. El Gato de los Deseos aparece para animarla, y los osos amorosos la ayudan para que llegue a la cima, librándola en un par de ocasiones de Dim y Dum. 



Alicia llena una taza de té con agua del pozo, y baja de la montaña por un camino aparentemente más fácil. Pero se encuentra con un potro de unicornio atrapado en unos espinos, y decide liberarlo y darle el agua que llevaba. Vuelve al palacio sana y salva, y con el potrillo en brazos, pero sin el agua con que debía despertar a las flores del Jardín Durmiente. La Reina y el Conejo Blanco dicen que ha superado la prueba, porque al escalar la montaña ha demostrado coraje, y al socorrer al potro en apuros ha demostrado generosidad, las dos principales cualidades que una princesa debe tener. Pero el Brujo insiste en que la prueba no estará completa hasta que despierten las flores del Jardín Durmiente, y que una verdadera princesa tiene el poder mágico para que el jardín florezca son solo tocarlo. 



Van todos al jardín; el Conejo, la Reina y los osos amorosos están desesperados porque saben que Alicia no tiene esa magia. El Gato de los Deseos molesta y distrae al Brujo y sus esbirros, y, antes de que se den cuenta, la auténtica princesa está despertando las flores del Jardín Durmiente con su magia. 



El Brujo, que no se ha percatado del cambiazo, dice que es impostora, y en su furia, se le escapa en voz alta que lo sabe con certeza porque él ha secuestrado a la auténtica princesa. Al ver que ha revelado su traición, intenta huir, pero el Dragón Farfullón le corta el paso, y los Soldados-Carta se lo llevan a rastras. El Conejo Blanco, finalmente, corona a la Princesa como nueva Reina del País de las Maravillas. 



Mientras la antigua y la nueva Reina se despiden de Alicia, el Conejo Blanco dice que por un momento pensó que había sido ella quien había hecho despertar las flores, y Alicia comienza a decir OTRA VEZ que no, que eso solo lo puede hacer alguien muy especial, y por supuesto la nueva Reina le dice que también es especial, y que tiene que aprender a ver lo especial que es. 


¡Eres taaaaaan especial!

La nueva Reina toca un espejo, lo que recompone el que Alicia tenía en su habitación, y la niña vuelve a su cuarto y abraza a su gata Dinah, contándole que ha sido maravilloso sentirse una princesa, pero que se alegra de volver a ser normal y corriente. Los osos amorosos vuelven a Mucho Cariño en sus coches-nube, repitiéndole a Alicia antes de irse que crea en sí misma, porque, claro, es especial. 


¡No olvidéis escribirme, y recordarme 
lo especial que soy!

Los osos amorosos y sus primos llegan a Mucho Cariño en la noche del mismo día en que partieron, y comentan que han sido muchas aventuras para un solo día; Quejoso sale disparado hacia su casa, y saca todo lo que tiene en la nevera y la despensa para darse un banquete. Durante los créditos finales, Quejoso canta un rap en el que, entre bocados y eructos, enumera todo lo que va a comerse, con intervenciones de los otros osos y el Gato de los Deseos. 


Como he comentado al principio, esta película fue un fracaso de taquilla con respecto a las dos primeras, que en sus estrenos habían sido las películas de animación con más recaudación después de las de Disney, y marcó el fin de la gran pantalla para los Osos Amorosos: el siguiente especial, en 1988, fue solo para televisión, y los largometrajes de animación CGI, ya en la primera década de los 2000, fueron directamente al formato doméstico. Por su parte, Los osos amorosos en el País de las Maravillas se editó en VHS y Laser-Disc, pero, a diferencia de las dos películas anteriores, nunca se ha lanzado en DVD en Canadá ni Estados Unidos, aunque sí de modo internacional. La película tuvo un coste de cinco millones de dólares; sumando la taquilla, los alquileres y las ventas en formato doméstico, apenas alcanzó los seis. Las críticas positivas no decían mucho más aparte de "divertida" o "entretenida" para el público infantil; las críticas negativas la calificaron de poco imaginativa, con un villano convencional, y ningún parecido con la obra de Carroll más allá de los personajes prestados. Un crítico de The New York Times dijo, el mismo día del estreno, que los creadores de los Osos Amorosos "son mucho menos especiales de lo que se creen".



¡Uy lo que ha dicho!

En efecto, es decepcionante que la película transcurra en el País de las Maravillas, con personajes como el Gato de Cheshire, el Sombrerero o el Conejo Blanco, pero trate una historia bastante absurda sobre un brujo y una princesa que no tiene ninguna relación con los mundos de Alicia. Ya es bastante malo que el doblaje español, por algún motivo que se me pasa, haya optado por cambiar los nombres de algunos personajes suprimiendo su origen carrolliano (en el original, el Gato de los Deseos y el Dragón Farfullón sí se llaman Gato de Cheshire y Jabberwocky), pero es peor aún que dos de los personajes originales y exclusivos de esta película, el Brujo y la Princesa, ni siquiera tengan un nombre propio (y el Dragón, que es secundario, sí lo tenga). Los personajes del País de las Maravillas apenas hacen lo que se espera de ellos: el Conejo Blanco va un poco apresurado, y el Gato de los Deseos aparece y desaparece, pero la Oruga es un guardia de tráfico, la Reina de Corazones es un dechado de dulzura, y el Sombrerero... vive dentro de una cueva. Si el público infantil esperaba encontrarse una adaptación de los libros de Carroll, pero con los Osos Amorosos tomando el papel de Alicia, entiendo que recibieran la película con desconcierto y frialdad. 



Se observa, además, una progresiva decadencia del esfuerzo puesto tanto en la historia como en la animación. Cuando una flor-León intenta comerse a Quejoso, y al escupirlo resulta que tiene en la cabeza un sombrero que le hace comportarse como un almirante, uno piensa que el grupo irá encontrándose otros sombreros en otras situaciones igualmente estrambóticas. Pero la siguiente vez que vemos al grupo, el gorro de detective está simplemente colgado de una rama, y va a parar por casualidad en la cabeza de Venturoso, y su escena dura muy poco; y la siguiente vez en que aparece el grupo, Valentoso ya tiene puesto el casco de piloto espacial, que se quita casi inmediatamente. La idea de que vayan encontrando un rastro de sombreros que temporalmente les cambian la personalidad y los guían hasta el Sombrerero no es mala para nada, pero da la impresión de que se cansaron de ella nada más empezar. 


Más deficiente es aún el desarrollo del Brujo. No se entiende qué papel tiene en el País de las Maravillas: es el mago de la corte que conspira para hacerse con el poder, sí, y no puedo no mencionar el incuestionable parecido que tiene con Jafar, de la película de Disney de 1990 Aladdin. Pero, ¿en qué consiste su trabajo? ¿Qué misión cumple como empleado al servicio de la Reina? Es más, ¿qué poderes tiene? Las únicas veces que emplea magia son el momento en que rompe el espejo que comunica la habitación de Alicia con el País de las Maravillas, y la secuencia en que le muestra a Alicia el exterior del País de las Maravillas mientras están dentro del palacio. Todo lo que emplea para conseguir sus malvados fines son medios físicos, materiales y tecnológicos: sus esbirros, sus robots, el Dragón Farfullón, y hasta la constitución del País de las Maravillas. Es un Brujo que no tiene nombre, y aparentemente tampoco tiene poderes. Podría haber sido perfectamente el típico canciller o consejero real sin necesidad de llamarse "brujo". Y sus planes son bastante incoherentes: secuestra a Alicia, que va a presentarse ante la Reina, para llevarla él mismo ante la Reina. ¿Por qué rompe el espejo, y envía dos veces a sus esbirros a secuestrar a la niña, si su intención es simplemente abrirle la puerta del salón del trono para que vaya a ver a la Reina?


No puede ser casualidad.

No es el único sinsentido que encontramos en la película. El Conejo Blanco baja a la Tierra, a la Tierra, que ya había superado los cinco mil millones de habitantes en 1987, a buscar a su Princesa, en lugar de comenzar a buscarla en el País de las Maravillas, que parece mucho más pequeño (por no mencionar que los seres humanos constituyen una minoría frente a otras criaturas, y que la Princesa sería mucho más fácil de localizar). Pero, para cuando encuentra a Alicia, los osos amorosos ya están al corriente del plan de reemplazar a la Princesa, lo que da a entender que estaban buscando al mismo tiempo a la Princesa, y a alguien que pudiera ocupar su lugar, por si acaso. Además, cuando van todos al País de las Maravillas, resulta que nadie está buscando allí a la Princesa, a pesar de que hay todo un ejército de Soldados-Carta, y que la Reina sabe ya que es el Brujo quien la ha secuestrado. ¿Cómo se le ocurre, en vez de interrogar al Brujo o a sus estúpidos y manipulables esbirros, mandar al Conejo Blanco a la Tierra a buscar a su hija? Me recuerda a esa serie de videojuegos en que la princesa es también secuestrada, y el único que sale a rescatarla es el fontanero. 


Estos son los agujeros de guion más grandes, pero no son los únicos. Cuando el Brujo rompe el espejo del cuarto de Alicia, ¿por qué el grupo del Conejo Blanco ha de ir a buscar una madriguera que conecte con el País de las Maravillas, en vez de simplemente pasar por otro espejo? (Recordemos que, unas horas antes, el Conejo Blanco había comenzado a atravesar el espejo de mano de Quejoso, y luego había acabado de cruzar por otro espejo diferente). Si solo una auténtica princesa tiene la magia para hacer despertar las flores del Jardín Durmiente, ¿para qué sirve la primera parte de la prueba, que no implica magia, y cualquier persona puede superar? Si el Dragón Farfullón no es malvado, ¿por qué acepta retener como prisionera a la Princesa de su reino?



Aun con todos los despropósitos en las motivaciones y las acciones de los personajes, creo que lo que más perjudica a esta película es precisamente su protagonista, Alicia. Aunque no conozcamos su familia ni su entorno, en principio parece que las cosas no le van demasiado mal: vive en un bonito barrio de los suburbios, en una gran casa, y tiene una enorme habitación para ella sola en la que se ven un tocador, un espejo de cuerpo entero, un sillón, varios juguetes y revistas, y una fuente llena de galletas. Por lo menos desde fuera, no parece sufrir ningún problema físico de los que suelen acomplejar a niños y adolescentes: no está gorda ni flaca, no tiene acné ni orejas de soplillo, no lleva aparato dental ni gafas de culo de vaso. Y sin embargo, desde el momento en que se presenta a los espectadores, y hasta la mismísima despedida de la Princesa, no hace más que lamentarse y gimotear porque no es especial.  


¡Me siento bajo un árbol y me da sombra, como a todo el mundo!
¡No soy nada especial!

Tener inseguridades sobre uno mismo es inherente al ser humano, y no está mal que así se muestre a los niños con un lenguaje que puedan entender, pero que la infelicidad de la protagonista provenga de que no es una superheroína ni una princesa resulta ridículo. No demuestra falta de autoestima, sino narcisismo: está buscando admiración y alabanzas. Cada vez que se sienta, abatida, y se coge la cara con las manos, Alicia está esperando que alguien venga corriendo a decirle lo súper especial y maravillosa que es. Cuando se prueba los vestidos de gala de la Princesa, y todos prorrumpen en halagos por su belleza, ella insiste en que le están mintiendo para quedar bien, hasta que cede y admite modestamente que se merece los elogios. Si esta película se hubiera ambientado en la actualidad, Alicia sería la típica chica que publica en su red social algo como "llevo todo el día llorando, pero no quiero hablar de ello" o "sé que no le importo a nadie, me lo demuestran continuamente", y se queda mirando y refrescando la pantalla mientras llegan todos los mensajes preocupados de amigos desesperados por saber qué le ocurre. Acaba pareciendo que es esa obsesión por sentirse el centro de atención y recibir elogios, y no un verdadero deseo de ayudar, lo que le hace aceptar el papel de sustituta de la Princesa. 


Y aun así, con todos estos defectos, no me ha parecido una película tan mala como para haber fracasado como fracasó. Las escenas iniciales en Mucho Cariño, y las de la vida cotidiana que se vislumbra en el País de las Maravillas, son coloridas, divertidas y tiernas. El ritmo es movido sin ser frenético; las canciones (con los inevitables raps ochenteros, tres en total), aunque poco llamativas, no resultan tampoco molestas; el trabajo de voces originales y de doblaje al castellano es más que correcto (aunque ya he mencionado errores, omisiones y cambios innecesarios en la versión española, como hacer que Airoso sea de sexo masculino, cuando es una conejita en la versión original); y hay suficiente acción para que el público más joven no se aburra, pero también una historia que la sustente. Me he reído de algunos chistes y salidas de los personajes; como en un momento en que Quejoso, que ha salido disparado por el resorte de una ratonera, está gritando mientras vuela por los aires, pero en el momento en que pasa por delante de la jaula de la Princesa deja de gritar y la saluda con exquisita cortesía, para seguir gritando al caer en picado. También está la escena en que el Brujo ordena a sus lacayos, muy lentamente y con una sonrisa siniestra, que le traigan el Libro de las Maravillas. Dim y Dum exclaman: "¡No! ¡El Libro de las Maravillas, NO!", y el Brujo tiene que gritar su orden para que le obedezcan. Uno piensa que el libro contiene algún hechizo espantoso; después resulta que solo es enormemente grande y pesado, y Dim y Dum a duras penas pueden cargarlo entre los dos. Quiero decir que, aunque los personajes del País de las Maravillas no pinten nada, y podrían haber sido originales sin que cambiara la historia, la película en sí es simpática y competente, perfectamente adecuada al público para la que está pensada, y no me ha parecido peor que sus dos predecesoras. Como espectadora adulta, veo sus defectos, pero reconozco que no son la clase de errores que impiden que un niño pequeño disfrute de una película, y que la actitud fatua y egocéntrica de Alicia es lo único que me parece un mal ejemplo para un público infantil. 


Como una curiosidad final, la secuencia en la que el Brujo revela sus propósitos a Alicia incluye una imagen de su rostro distorsionado de un modo terrorífico. Pasa muy rápidamente, en un visto y no visto, pero, por lo que he leído, algunos niños que tuvieron la desgracia de fijarse en ese mismo momento rompieron a llorar en el cine. 


No será para taAAAAAAAH!

No tan terrible, pero sí más curioso, es que toda la canción del Brujo, "Cuando sea el rey del País de las Maravillas", tanto en la melodía como en la animación, recuerda de un modo más que notable a la "Canción de la galaxia" de la película de Monty Phyton El sentido de la vida. Dejo enlaces a ambos números musicales para que el lector saque sus propias conclusiones. 


"Reeeeeeeeeecuerda que te encuentras
en un planeta que gira...".

Como ya he mencionado, esta película nunca ha llegado a editarse en DVD en los Estados Unidos ni Canadá, pero sí se publicó en su idioma original en Australia y el Reino Unido. Además de los doblajes en España y Méjico, también ha recibido doblajes y ediciones en francés, alemán, portugués, sueco, polaco y catalán. 


Edición portuguesa por Filmes LNK.



Edición australiana por MRA Entertainment Group.


Edición francesa por UFG Junior.


Edición alemana por Screen Entertainment.


La versión en DVD en español de España se puede encontrar con relativa facilidad en tiendas y mercadillos de segunda mano, y también se puede ver por canales de vídeo en Internet.


Fuentes:

Care Bears in Wonderland, reseña del Crítico de la Nostalgia en YouTube.


CARYN, James. "Film: 'Care Bears' Adventure'", The New York Times, 7 de agosto de 1987.


Los osos amorosos en el País de las Maravillas, en YouTube. Español de España. Esta subida corta las dos canciones de los créditos iniciales y finales.

The Care Bears Adventure in Wonderland en YouTube, película completa.

2 de agosto de 2022

Alicia de Nick Willing (2009)

 





Alice es una miniserie televisiva de producción canadiense, muy superficialmente basada en los libros de Alicia, que fue emitida por los canales de cable Showcase (canadiense) y SyFy (estadounidense) los días 6 y 7 de diciembre de 2009. Cada episodio dura noventa minutos, haciendo un total de tres horas. 


El director, Nick Willing, ya había dirigido diez años antes una adaptación más convencional de los libros de Alicia, y en 2007 había dirigido también Tin Man, una interpretación libre de las novelas de Oz de Frank Lyman Baum. El concepto es el mismo para estas dos últimas obras: un mundo de fantasía bajo el control de un régimen totalitario, que espera a la heroína que lo visitó tiempo atrás vuelva de nuevo para liberarlo de la opresión. La misma premisa de un País de las Maravillas devastado donde la Reina de Corazones gobierna mediante el terror y necesita que Alicia la derroque se había usado mucho antes en el videojuego American McGee's Alice (2000) y en el cómic Wonderland (2008), y se emplearía también en la Alicia de Tim Burton (2010). Tengamos en cuenta, sin embargo, que la relación de esta serie con los libros originales se limita a los nombres de los personajes, a unas citas sueltas de poemas, y a que en un momento dicen que el País de las Maravillas "ha cambiado mucho en los últimos ciento cincuenta años", implicando que en el pasado fue el que es conocido por el libro de Carroll, aunque ahora no tiene nada que ver. La mayoría de actores provienen de la televisión, con algún actor de cine reconocido. El papel protagonista fue para Caterina Scorsone, que ya había participado en muchas series, entre ellas Pesadillas (1996-98) y Missing (2003-06), pero saltaría a la fama, un año después de esta miniserie, como Dra. Amelia Shepherd en Anatomía de Grey (2010 - ). Sus intereses románticos, Andrew Lee Potts y Philip Winchester, también actores consagrados de televisión, son conocidos sobre todo por Primeval: Invasión jurásica (2007-11) y Fringe: al límite (2010- 11), respectivamente. La Reina de Corazones es Kathy Bates, muy recordada por su interpretación de Annie Wilkes en Misery (1990), también con una larga carrera en cine y televisión. Es de destacar - y de lamentar - que incluyeran en el reparto a nada menos que Tim Curry (Frank'n Furter en The Rocky Horror Show y su adaptación en cine The Rocky Horror Picure Show, y la voz de cientos de personajes de dibujos animados) para que hiciera un papel de mínima importancia y no volviera a salir, pero pusieran su nombre bien grande en todos los carteles.





El "mundo real" de esta serie corresponde al Canadá actual (concretamente Halifax, Nueva Escocia, por una referencia que se hace hacia el final). El primer capítulo comienza presentándonos a Alicia Hamilton (Caterina Scorsone), una joven de veinte años que vive con su madre Carol (Theryl Rothery); su padre se marchó sin dejar rastro diez años antes, y ella sigue buscándolo en páginas de personas desaparecidas. Alice trabaja como instructora de judo a tiempo parcial, y tiene una relación con uno de sus alumnos, Jack Chase (Philip Winchester); por lo que comenta Carol, Jack es el más reciente de una larga serie de novios. 



Esa noche, Jack va a cenar a casa de Alice y su madre, y cuando se quedan a solas le ofrece a Alice un anillo de aspecto antiguo, y le pide que esa misma noche vaya a conocer a sus padres. Alice replica que eso es ir muy deprisa y que no está preparada, y lo hace marcharse, pero a los pocos minutos descubre que Jack le ha metido en el bolsillo la caja con el anillo, y sale tras él para devolvérsela. 

Llega a la calle a tiempo de ver cómo a Jack lo zurran entre varios hombres y lo meten a la fuerza en un coche. Alice no puede alcanzarlo, pero entonces aparece el Conejo Blanco (Alan Grey) y le dice que se han llevado a Jack porque les había robado un anillo que les pertenecía. Se da cuenta entonces de que Alice tiene la cajita; forcejean, se la arrebata, y sale corriendo. 



Alice lo sigue hasta que se mete en un edificio abandonado y atraviesa un espejo de un salto. Alice hace lo mismo, y se encuentra en un País de las Maravillas mitad Austin Powers, mitad steampunk, donde la ciudad está construida en las terrazas de edificios altísimos y no sobre el suelo. Al poco de estar allí, a Alice le aparece un tatuaje en el antebrazo derecho. 




Siguiendo al Conejo Blanco, queda atrapada en una diminuta celda, desde donde ve a docenas de otras personas inconscientes, todas con el mismo tatuaje en algún lugar de su cuerpo. Alice logra abrir la puerta de su celda con una horquilla, para encontrarse con que está sobrevolando el mar en una especie de zepelín; cae al agua desde una enorme altura, y nada sin inmutarse hasta el puerto. Allí conoce al Ratón (llamado aquí "Cazarratas", Alex Diakun), quien la llama "Ostra" por su tatuaje. Alicia le ofrece dinero a cambio de ayudarle a encontrar a Jack. El Ratón no parece muy interesado en el dinero, pero al oír que se llama Alicia, ya la identifica como "la Alicia de la leyenda" y le indica que la siga a un sitio donde alguien "sabe cosas". 

El sitio es una especie de Bolsa de valores donde se indican los precios de unos frascos que contienen emociones destiladas (interés, curiosidad, alegría, deseo...) y la gente los intercambia. El Ratón la lleva con el Sombrerero (Andrew Lee Potts), quien, tras pagar al Ratón con uno de los frascos, le expone a Alicia la situación del País de las Maravillas: sus habitantes con incapaces de experimentar emociones, y la única manera de conseguirlas es secuestrar a personas del mundo de Alicia, a quienes llaman "Ostras" (porque tienen "perlas" de sensaciones y sentimientos en su interior), extraer sus emociones de ellas, y destilarlas en esos frascos de bebida. A las "Ostras" las marcan con tatuajes para diferenciarlas de los ciudadanos del País de las Maravillas (ya que son todos humanos; al parecer no hay ya animales antropomórficos) y las llevan a un casino donde las mantienen en un trance, sin recordar nada de su anterior vida, continuamente despiertas, entretenidas y excitadas. Sus emociones se filtran por sus pies (van descalzas) a través del suelo, y de allí a un laboratorio bajo el casino, donde un grupo de científicos liderados por
 el Carpintero (Timothy Webber) y supervisados por la Morsa (Dave 'Squatch' Ward) las destila y las envasa. El Conejo Blanco es un proveedor de "Ostras" que trabaja para la Reina, quien posee el laboratorio de destilado de emociones y controla a toda la población a través de ellas. 




El Sombrerero dice también que existe una resistencia que intenta rescatar a las "Ostras" del casino, pero que es incapaz de devolverlas a su mundo porque no tienen control sobre el Espejo, que es el único portal. El Sombrerero lleva a Alice con la resistencia, liderada por el Dodo (Tim Curry, en una aparición de apenas tres minutos), a quien le piden que les ayude a encontrar y rescatar a Jack. Lo único que Alice tiene para pagar es el anillo, que había sacado de la cajita y se había escondido, que resulta ser más valioso de lo que nadie esperaba: es "La Piedra del País de las Maravillas", un artefacto que permite restaurar el poder del Espejo al máximo. Desde ese momento, queda establecido que quien tenga el anillo tendrá control absoluto sobre el País de las Maravillas (lo nunca visto), y el Dodo intenta arrebatárselo a Alicia por la fuerza. Alicia y el Sombrerero huyen, y deciden que, sin el apoyo de la resistencia, su única opción es intentar negociar con el Conejo Blanco. 

Este, mientras tanto, ha llevado la cajita a la Reina de Corazones (Kathy Bates), convencido de que el anillo estaba dentro, y sin molestarse en comprobarlo. Al ver que no es así, la Reina lo manda decapitar. 


Kathy Bates y Colm Meaney como los Reyes de Corazones.

Sospechando que el anillo lo tiene Alice, la Reina ordena que la Libre de Marzo (aquí "Mad March", Geoff Redknap), su mejor asesino, vaya en su busca. Por desgracia, ni los mejores médicos de la corte saben como resolver el problema de unir de nuevo la cabeza al cuerpo de Mad March, así que improvisan y le colocan una cabeza de liebre cibernética. Satisfecha con que no haya perdido sus facultades, y siga obedeciéndola, la Reina lo manda tras Alice. 



Geoff Redknap como Mad March.


El Sombrerero y Alicia se topan con Mad March y los Naipes (los matones equivalentes a los Soldados-Carta) y huyen a un bosque donde, tras dar esquinazo al Jabberwocky, se encuentran con Charles, el Caballero Blanco (Matt Frewer), único superviviente de su orden, después de que la Reina de Corazones mandara aniquilarla. 



El Sombrerero cree que está chiflado, pero Alice piensa que si ha logrado sobrevivir a todos los demás, tendrá alguna idea o información valiosa, así que deciden pasar la noche con él en su refugio, en las ruinas del castillo de los Caballeros Blancos. Sin embargo, antes de acostarse, el Sombrerero le dice a Alice que no hay ninguna esperanza de rescatar a Jack, y que lo mejor es que él la acompañe de vuelta a su mundo, y ella le dé el anillo para que pueda congraciarse con el Dodo e intentar, con la resistencia, enfrentarse a la Reina de Corazones. Sintiéndose traicionada, y tras un sueño turbador con su padre desaparecido y su gata Dinah, Alice abandona el refugio al amanecer y va ella sola al encuentro de Mad March para intentar negociar con la Reina. A la mañana siguiente, al darse cuenta de que Alice se ha ido, el Sombrerero y el Caballero van por su cuenta al Casino. 

Cuando es llevada a presencia de la Reina, Alicia no tiene el anillo: lo ha escondido antes, y le promete que le dirá donde está si le trae a Jack y los acompaña a ambos al Espejo para que puedan volver a su mundo. La Reina accede, y le trae a Jack... que es en realidad su hijo, heredero al trono, y está prometido con la muy sensual Duquesa (Charlotte Sullivan). 



La Reina le explica a Alice que Jack se fue a pasar unos meses en el mundo de Alice como una especie de última juerga de soltero antes de casarse con la Duquesa y asumir sus funciones como gobernante, y que su relación con ella fue solo un tonteo. Aclarado el asunto, la Reina ordena torturar a Alice para que diga dónde escondió el anillo. Antes de que se la lleven, Jack pasa por su lado, le da algo disimuladamente, y le susurra "Él está aquí". Cuando Alice mira lo que le ha dado, se trata del reloj de su padre. Alicia es conducida a la "sala de la verdad", donde los doctores Dee y Dum (Eugene Lipinsky) la torturan psicológicamente, induciéndole alucinaciones. El primer capítulo termina con Alice al borde de un precipicio que no sabe si es real o imaginado, y con los doctores amenazándola con dejarla caer si no confiesa el escondite del anillo. 




Después de toda la exposición vertida en la primera parte, la segunda es bastante repetitiva y pródiga en revelaciones y enamoramientos precipitados. La Duquesa está en la cama con Jack, haciéndole beber un destilado de "sinceridad", ya que la Reina sospecha que su propio hijo está en la resistencia, que su relación con Alice no fue ninguna casualidad, y que le dio el anillo a propósito. Pero no logra que confiese, y la Reina la amenaza con cortarle la cabeza si no averigua de qué lado está. El Sombrerero y el Caballero se infiltran en el casino por la puerta de servicio, rescatan a Alice y vuelven a esconderse en el bosque; Jack escapa de la seducción de la Duquesa y huye también del casino. El Sombrerero dice entonces que hay otro miembro de la resistencia que puede ayudarlos, la Oruga, y contacta con un intermediario para llegar hasta ella. El intermediario resulta ser Jack, que revela finalmente su identidad a Alicia: es el príncipe y heredero del País de las Maravillas, pero desde siempre se ha opuesto a los tiránicos métodos de su madre y forma parte de la resistencia; había robado el anillo con el objetivo de provocar un golpe de estado. Alice lo cree, le indica dónde está el anillo, y va con él a ver a la Oruga; el Sombrerero y el Caballero los siguen a distancia. 


Harry Dean Stanton como la Oruga.

Se reúnen con la Oruga (Harry Dean Stanton) en un hospital, y esta explica a Alice que su padre es el jefe científico de la Reina, el Carpintero, que fue abducido hace diez años; habiendo visto sus capacidades, la Reina lo puso a trabajar en el laboratorio, y fue él quien inventó el sistema para extraer y destilar las emociones. Jack añade que fue a su mundo y empezó a salir con ella con la esperanza de reunirla con su padre y que este abandonara el laboratorio, lo que debilitaría la extracción de emociones, la base del poder de la Reina. Otros miembros de la resistencia han logrado sacar al Carpintero del laboratorio y llevarlo al hospital, donde Alice se reúne con él y le va hablando de sus recuerdos de infancia para intentar que recupere la memoria y rompa la influencia de la Reina. Mad March y los Naipes llegan y los capturan, aunque la Oruga escapa al comer una seta que lo teleporta (y no volverá a salir). El Sombrerero intenta rescatarlos, pero lo reducen a él también, y el Caballero huye. 




De vuelta en el casino, la Reina tiene por fin el anillo, y ordena devolver a Alice a su mundo y ejecutar a Jack. Mad March está interrogando al Sombrerero, pero este escapa con gran facilidad. Alice escapa también cuando la llevan al Espejo, porque no quiere volver sin su padre y sin liberar a las "Ostras". Mientras tanto, y en ningún momento explican cómo, el Caballero, arrepentido de su anterior cobardía, ha llevado los esqueletos de miles de caballeros a las afueras del casino y los ha plantado con sus armaduras. La Reina entra en pánico porque se piensa que han vuelto de sus tumbas para vengarse (a pesar del hecho flagrante de que están sostenidos con estacas y no se mueven), y manda a toda la defensa del casino a por ellos, lo que permite que Alice se vuelva a colar sin ser vista, y que la Duquesa libere a Jack de la celda donde estaba retenido a la espera de su ejecución. Alice se reúne con el Sombrerero, y entre los dos toman la sala de juegos y fuerzan a las "Ostras" a despertar de su trance. El Carpintero, que ve a Alice a través de un monitor, recupera la memoria también. Sale a buscarla y se reúne con ella en la sala de juegos, pero justo cuando la está abrazando, la Morsa lo mata a tiros. 


Timothy Webber como el Carpintero, y Dave "Squatch" Ward como la Morsa.

Mientras tanto, el laboratorio explota porque el sistema de extracción de emociones no está preparado para destilar la confusión y pánico que están experimentando las "Ostras" al despertar. Todo el mundo evacúa el casino, excepto el Rey, quien, cuando la Reina le insta a marcharse, le contesta que se queda: le dice que lo único que él deseaba era su amor, y nunca lo ha tenido. La Reina se marcha sin él, y al poco todo el casino se derrumba. En el exterior, la Reina manda apresar a Alice, pero las "Ostras", que ya han recuperado la conciencia, la protegen, y arengan a los Naipes para que se rebelen contra la Reina. Jack obliga a su madre a entregarle el anillo, y todos lo vitorean como su nuevo Rey. 


Los Naipes y los liberados prisioneros se reúnen en el Espejo para reiniciarlo y devolver a las "Ostras" a su mundo. El Caballero acude a despedirse de Alice, y Jack le ofrece de nuevo el anillo y le pide que sea su Reina, pero Alice lo rechaza por segunda vez. Coloca el anillo en un hueco del borde del Espejo para "reiniciarlo", sin que se advierta ningún cambio, y se despide del Sombrerero; se invitan mutuamente a visitar sus mundos siempre que quieran, y Alice atraviesa el Espejo mediante un empujón muy poco ceremonioso de uno de los científicos. 



Alice se despierta en un hospital, dice "Se ha ido" (refiriéndose a su padre) y le pregunta a su madre cuánto tiempo estuvo "allí" (refiriéndose al edificio abandonado donde atravesó el Espejo). Carol contesta que estuvo tirada una hora, y que fue una suerte que un albañil la viera entrar en el edificio. Al día siguiente, Alice guarda todos los recuerdos de su padre y su libro de Alicia en el País de las Maravillas, y dice a su madre que va a dejar de buscarlo. Entonces llama a la puerta el albañil, que había dicho que se pasaría a ver cómo estaba Alice, y evidentemente es el Sombrerero, a cuyos brazos se arroja Alice para besarlo apasionadamente ante una boquiabierta Carol.


Otro para la lista.

La miniserie presenta los elementos típicos de una producción televisiva de consumo rápido: entretenida, vistosa, con protagonistas jóvenes y guapos, un triángulo amoroso, pocas ambiciones y muchos clichés. No se entiende por qué quisieron darle el ya cansino toque "reinterpretación/ modernización de un cuento clásico", porque por sí solo habría cumplido su propósito. La premisa de un niño o joven del mundo real que viaja a un mundo mágico en el que tiene que cumplir una misión está ya tan visto que no es necesario ligarlo a ningún cuento tradicional. No hacía ninguna falta que ese mundo mágico tuviera que ser el País de las Maravillas, y que los buenos fueran el Sombrerero y el Caballero, y los malos los Reyes de Corazones y los Naipes. 


Hasta cierto momento, el punto fuerte de esta producción son los decorados y escenarios. La mezcla de estética de los años 70, con colores chillones, vestidos estrafalarios y surrealismo ácido para el Casino y el entorno de los Reyes, y la steampunk, con metales, engranajes y chatarra para barrios de los ciudadanos comunes, combinan bastante bien. Pero los efectos especiales son unas veces buenos y otras veces terribles, lo que resta credibilidad a ese País de las Maravillas posmoderno. El zepelín-colmena, con celdas individuales, en que llevan a las "Ostras" al casino, y sobre todo el Jabberwock, constituyen unas animaciones magníficas que salen solo una vez. 


El Jabberwock.

Los vuelos en moto-flamenco, por el contrario, parecen hechos por estudiantes de insituto para subir nota, pero alguien estaba tan orgulloso de ellos que los puso dos veces en dos largas secuencias.  


Las... los... eso.


Mientras que, como hemos comentado, la historia no tiene nada original (una chica del mundo normal va a un mundo fantástico porque es la destinada a salvarlo de una dictadura), el modo de contarlo se hace largo, repetitivo y tedioso. Hay muchas escenas sobrantes, como aquella en la que el Sombrerero y Alicia van a ver al Dodo, que al final no los ayuda, con lo que más tarde irán a ver a la Oruga con el mismo propósito. Esa escena parece que solo está para decir que la resistencia a veces puede sacar a "Ostras" del casino, cosa que no sirve de nada, y para que Tim Curry salga los tres minutos que SyFy pudo pagarle, haciendo un papel totalmente anodino que se olvida de inmediato. Cuando más tarde Alice y Jack cabalgan al encuentro de la Oruga, hay otra larga secuencia en que se muestra cómo el Sombrerero y Charles los siguen, cosa que podría haberse mostrado en un solo plano. Por no hablar de que podrían haber ido los cuatro juntos perfectamente, ya que no afecta al resultado. También hay muchas escenas en que Alice y el Sombrerero o Alice y Jack, o los tres, discuten sobre si Alice puede confiar en ellos o si solo la quieren por el anillo o por su relación con el Carpintero. Una y otra vez, la misma conversación: "¿Aún no confías en mí?" "¿Cómo quieres que confíe en ti? ¡Solo me quieres por el anillo/ para que te ayude!" "¡No! Al principio era así, ¡pero ahora me importas de verdad! ¡Tienes que confiar en mí!". Una y otra vez, el mismo diálogo, en diferentes sitios. Hablando de repeticiones, la mayor parte de la serie consiste en que Alice va o es trasladada al casino, se escapa, vuelve al casino, vuelve a escaparse, vuelve al casino. Toda la trama se podría haber resuelto en una sola visita al casino, pero al parecer eran absolutamente necesarios dos episodios (y dos secuencias de vuelos con moto-flamenco).  


¿¿Todavía no confías en mí?? 
¡Si hace casi un día entero que nos conocemos!

La narrativa presenta algunos agujeros e inconsistencias. Los poderes atribuidos al anillo con "La Piedra del País de las Maravillas", por ejemplo, no acaban de quedar claros. Al principio varios personajes dicen que sirve para "reiniciar" el Espejo y aumentar su capacidad de transportar gente de un lado al otro; el Conejo Blanco explica que, tal como está ahora, no pueden traer más que veinte "Ostras" cada día, pero que cuando tengan el anillo podrían traer cincuenta o setenta. Esto significa que el Espejo funciona, y que el anillo solo lo mejora. Sin embargo, más adelante Jack dice que necesitan el anillo para activar el Espejo, y que sin él no es posible que Alice vuelva a su mundo. Esto se contradice no solo con lo que se ha explicado antes, sino con el mismo hecho de que Jack había robado el anillo y había pasado varios meses con él en el mundo de Alice, pero el Conejo Blanco y sus secuaces pueden atravesar el Espejo, secuestrar a Jack y volver todos cuando ninguno de ellos tiene el anillo. Otra problema es la importancia del padre de Alice, el Carpintero, en el golpe de Estado que pretende dar la resistencia. El poder de la Reina depende de la distribución de las emociones líquidas, el Carpintero es el único que sabe obtenerlas, y está hipnotizado para ser leal solamente a la Reina. Si lo que pretende la resistencia es acabar con la Reina, matar o simplemente secuestrar al Carpintero debería ser suficiente para sacudir los cimientos del poder real. Sin embargo, Jack roba el anillo y hace que Alice vaya a su mundo para reunirla con su padre e intentar que rompa el control mental... lo que sugiere que los miembros de la resistencia no quieren destruir el sistema de emociones líquidas, sino apropiárselo (en lo que quizá sea el detalle más realista de toda la serie). Alice, por su parte, persigue al Conejo Blanco por balcones y tejados sin inmutarse... hasta que se acuerda de pronto de que sufre acrofobia. Muy oportunamente, solo se menciona su acrofobia cuando está el Sombrerero a su lado y puede darle la mano para que no tenga miedo, o cuando los doctores Dee y Dum la aterrorizan haciéndole creer que va a caer a un abismo... una situación en que cualquiera estaría aterrorizado, con acrofobia o sin ella. Si a todo esto sumamos que la ropa de Alice nunca se estropea ni se desgarra, que pasa tres días corriendo por terrenos abruptos y saltando entre tejados con unas botas de tacón considerable, y que tanto ella como el Sombrerero tienen el rímel perfectamente aplicado en los dos o tres días que pasan huyendo, viajando y sufriendo tortura, tenemos todos los defectos narrativos de Hollywood, pero en televisión.


Los personajes, en fin, son planos y estereotipados. Alice es la heroína valiente y decidida que zurra la badana a matones tres veces más grandes que ella, que no se arredra ante nada para encontrar a su padre y salvar a las "Ostras", y que al final se ve en la encrucijada de decidir entre un hombre rico y elegante al que conoce desde hace meses y le ha pedido la mano en dos ocasiones, y uno pobre y desaliñado al que conoce desde hace tres días y al que abraza con evidente incomodidad al despedirse. Claro que, con lo que su propia madre ha comentado sobre su promiscuidad, también es un detalle realista que al final rechace al novio que ha tenido durante meses y se arroje en brazos del que acaba de conocer. 


El Sombrerero y Jack pertenecen ambos a la resistencia, y cada uno usa los métodos de los que dispone para acabar con la Reina; los dos necesitan utilizar a Alice de una manera u otra; solo se distinguen en que uno es de la realeza y el otro un pringao. Las mejores interpretaciones son las de los Reyes de Corazones y la del Caballero Blanco, a pesar de que a veces exagera sus bufonadas, y su verdadera historia (no era el último Caballero superviviente porque solo era un escudero de diez años cuando los Caballeros fueron aniquilados, y al huir del combate varios de ellos se quedaron sin armas) no es realmente necesaria: no es un personaje más o menos heroico, o más o menos cobarde, ahora que sabemos que cuando desertó a los suyos era un niño. 


¿Histórico o histriónico?

Los Reyes de Corazones presentan una caracterización consistente, en que la Reina manda sus decapitaciones a diestro y siniestro, y el Rey no pinta nada en la corte, pero sin escándalos ni aspavientos. Muy notablemente, la última intervención del Rey, en que elige suicidarse antes que seguir viviendo sin el amor de la Reina, y así se lo manifiesta a su esposa, sorprende por la desgarradora sinceridad de sus sentimientos. Dice mucho de una interpretación que la confesión de amor de un villano sea más sólida, creíble y humana que el triángulo romántico de los protagonistas.


El personaje de Mad March, el asesino con cabeza de liebre cibernética, es una adición interesante y atractiva, aunque sus habilidades no llegan a verse: se demuestra que es un buen rastreador, pero en el único combate en el que participa es vencido por el Sombrerero, que empieza esposado a una silla. Aun así, lo único que me hizo gracia de los dos capítulos fue la escena en que los médicos presentan a los Reyes las mejoras cibernéticas de su asesino:


Rey: ¿Viene con manual de instrucciones? Detesto los manuales de instrucciones.
Reina: ¿Puede hablar?
Médico: Aún no lo hemos... testado.
Reina (a Mad March): ¿Cómo... está... usted?
Mad March: Jóde... te... vaca.
Reina: ¡Perfecto!


Como versión, reinterpretación o reimaginación de los libros de Alicia, esta miniserie no vale la pena. Los personajes del País de las Maravillas lo son solo en nombre, y podrían intercambiarse (la Morsa y el Carpintero son científicos y los hermanos Tweedle torturadores; podría ser perfectamente a la inversa), y los diálogos ingeniosos se sustituyen por citas directas de los libros o algunas alusiones más rebuscadas (por ejemplo, cuando intentan colarse en el casino, el Sombrerero se presenta a él y al Caballero como "Duckworth y Robinson": Robinson Duckworth era un amigo de Carroll). Pero no hay nada que nos recuerde a los libros originales. Podrían quitarse todas las referencias, cambiarse todos los nombres, y la serie no perdería ni ganaría nada: seguiría siendo una producción como tantas otras, mediocre pero entretenida. 


Portada de la edición del Reino Unido del DVD.

La miniserie se emitió en España, por Telecinco, el 18 de abril de 2010. Ese mismo año se lanzó en DVD y Blu-ray, y es fácil de encontrar en tiendas en línea, aunque creo que la versión doblada en español no ha llegado a editarse. También se puede ver en YouTube y otros canales de vídeo. No la recomiendo como obra relacionada con los libros de Alicia, pero, mientras uno no sea un espectador muy exigente con los fallos de guion y los romances forzados, se puede ver sin problemas.


Fuentes:


Internet Movie DataBase.


Wikipedia.

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