16 de mayo de 2022

Humpty Dumpty

 


Arte conceptual para la película Alicia en el País de las Maravillas 
de Norman Z.McLeod (1933).


Humpty Dumpty (Tentetieso en la traducción de Ramón Buckley, Humpe Dante en la de Andrés Ehrenhaus, y Zanco Panco en otras versiones) es un personaje que Lewis Carroll adoptó y desarrolló a partir de una rima infantil, y protagoniza el capítulo homónimo de A través del espejo, y lo que Alicia vio al otro lado (1871).



En la cultura popular inglesa, Humpty Dumpty es conocido por un poema de solo cuatro líneas: en la primera se indica que estaba sentado en un muro; en la segunda, que sufrió una gran caída; en la tercera, que acudieron muchos en su ayuda (hay variaciones); y en la cuarta, que nadie fue capaz de recomponerlo. La versión más antigua conocida aparece en el libro Juvenile amusements, publicado en 1797 por Samuel Arnold, y menciona a "cuatro veintenas de hombres, y cuatro veintenas más":


Humpty Dumpty sat on a wall,

Humpty Dumpty had a great fall.

Four-score Men and Four-score more,

Could not make Humpty Dumpty where he was before.


En 1842, el folclorista James Orchard Halliwell publicó en The Nursery Rhymes of England una versión bastante distinta, en que Humpty Dumpty no está sentado en un muro sino tumbado en un arroyo, "con todos sus nervios alrededor del cuello", y que "cuarenta doctores y cuarenta constructores" no pudieron "ponerlo bien": 


Humpty Dumpty lay in a beck.

With all his sinews around his neck;

Forty Doctors and forty wrights

Couldn't put Humpty Dumpty to rights!


La versión que se canta desde mediados del s. XIX y hasta la actualidad es la recogida en 1870 por James William Elliott, en su libro Mother Goose's Nursery Rhymes and Nursery Songs Set to Music, que parte de la de Samuel Arnold, modifica el tercer verso a "todos los caballeros y todos los hombres de infantería del rey", e incluye también la partitura para la melodía. Pero en ninguna de estas tres versiones se dice quién o qué es Humpty Dumpty, y de hecho Elliott lo dibuja como un hombrecillo... con cierto aspecto ovoide. 



James William Elliott (1870).

Existen varias teorías sobre "el verdadero" Humpty Dumpty que se basan en diferentes hechos históricos. Una se remonta a 1648, durante la Segunda Guerra Civil de Inglaterra (entre parlamentarios y realistas), y lo ubica en el sitio y la toma de Colchester. Esta ciudad de Colchester, del bando realista, estaba bajo asedio, y tenía en sus muros un cañón llamado Humpty Dumpty, manejado por un tal Jack Thompson. El cañón y su artillero causaron grandes daños en las tropas parlamentarias que sitiaban la ciudad, pero Humpty Dumpty acabó cayendo del muro (que tal vez fuera bombardeado desde el exterior con ese propósito) y, debido a su tamaño y su peso, parece poco probable que lograran volverlo a montar. Eventualmente, la ciudad de Colchester se rindió por hambre, y abrió sus puertas a condición de que no se la sometiera a saqueo.  


Christian Sell (circa 1870).

En 1956, un prominente historiador llamado David Daube publicó un artículo que sugería un origen muy similar, en que Humpty Dumpty también sería una pieza de armamento de la Guerra Civil. Según Daube, no se trataría de un cañón, sino de un ariete-tortuga, una construcción en forma de pirámide usada para atacar fortalezas, que se habría empleado, sin éxito, en el asedio de Gloucester de 1643. Daube no relacionaba el nombre de este ariete con la canción infantil, y aunque su artículo en principio fue muy comentado y celebrado, pronto otros investigadores declararon que no tenía ninguna base histórica, y acabó considerándose falso. 



Réplica de ariete-tortuga en Château des Baux, Francia.
Imagen de Wikipedia.

Una tercera teoría lleva el nombre de Humpty Dumpty más lejos aún en la historia de Inglaterra, al sostener que se refería al rey Ricardo III (1452- 85), a quien Shakespeare, en la tragedia que lleva su nombre, retrató como deforme de cuerpo y perverso de corazón. El apodo "Humpty" se referiría a la joroba, hump, que tenía el monarca. Esta versión de Humpty Dumpty sitúa al rey en la batalla de Bosworth, el 4 de agosto de 1485, durante la cual se caería de su caballo (como inmortalizó, precisamente, la obra de Shakespeare) y sus hombres no lograrían volver a subirlo (en efecto, Ricardo III murió en esta batalla, se cree que de un alabardazo en el cráneo). Esta teoría parece aún menos probable que las anteriores: por una parte, muchos investigadores califican la imagen que dio el bardo de Avon como exagerada, y aseguran que el rey, aunque históricamente padeció escoliosis, no estaba jorobado; y por otra parte, aunque lo hubiera estado, la palabra hump o hunch para referirse a una joroba no aparecería en el idioma inglés hasta varios siglos más tarde. 



Ricardo III en la batalla de Bosworth. Getty Images.


Estas posibles explicaciones, aunque interesantes, no son más que especulación sin ninguna evidencia. De lo que sí hay registros es de la existencia del sobrenombre “Humpty Dumpty”, en el siglo XVIII, para referirse a personas bajitas y torpes. Lo más probable es que la rima fuera concebida desde el principio como una adivinanza para niños, en que la inestabilidad y fragilidad del personaje sugerirían que se trataba de un huevo. 



Lewis Carroll logra convertir este infortunado personaje de tan breve historia en uno de los individuos más memorables del Mundo del Espejo. Es posible que, tratándose Humpty Dumpty de un experto en semiología y semiótica, y con un comportamiento tan arrogante y fatuo, estuviera inspirado en varias personas reales del entorno de Carroll; no en un individuo concreto, como otros de sus personajes, sino en un conjunto de profesores y colegas de la misma laya. Desde el principio destaca su carácter irascible y pomposo, cuando se enfada y riñe a Alicia porque se le ha escapado en voz alta que parece un huevo. Alicia se disculpa, y Humpty se muestra magnánimo al permitirle que le estreche la mano.


John Tenniel (1871).

Aunque no soporta que lo comparen con uno, Humpty Dumpty está muy pagado de su particular estructura ovoide ("¡Una forma bien bonita!") y hasta dice que su nombre hace alusión, precisamente, a su figura. Alicia la encuentra algo problemática: se pregunta para sí misma qué sucedería si Humpty Dumpty sonriera tanto que los dos extremos de su boca se juntaran en la parte posterior de su cabeza, y hace que se enfade más aún cuando intenta decir algo bonito sobre una cinta de tela que lo rodea, pero no sabe si es una corbata o un cinturón (es una corbata). 


John Vernon Lord (2011).

El mencionar esta prenda llevará a dos de los temas favoritos de Humpty Dumpty, uno de los cuales ha pasado a la cultura popular: su amistad con el Rey Rojo (quien enviará a todos sus caballeros y toda su infantería si él cayese del muro), y los incumpleaños o no-cumpleaños (o "cumpledías" según Ramón Buckley). Humpty Dumpty aclara que su corbata fue un regalo del Rey Rojo por su no-cumpleaños, y le explica el concepto a Alicia: todos los días que no son el cumpleaños de uno (364 días en un año no bisiesto) son días de no-cumpleaños, en los que, por lo menos en el Mundo del Espejo, también se reciben regalos. Carroll aprovecha para satirizar la incompetencia matemática de los lingüistas de Oxford, al hacer que Alicia deba realizar por escrito la resta de 365 menos 1 para que Humpty se convenza de cuántos días al año son no-cumpleaños. Alicia dice que prefiere los regalos de cumpleaños (pensando, quizá, en la abrumadora cantidad de regalos que ella debería hacer, a su vez, si celebrara los no-cumpleaños), y Humpty le contesta que es mucho mejor tener 364 regalos de no-cumpleaños frente a un solo regalo de cumpleaños, añadiendo al final "¡Te has cubierto de gloria!". 


Milo Winter (1916).


Alicia no entiende el porqué de este último comentario, y Humpty le explica que quiere decir: "Ese argumento te ha dejado aplastada". Cuando la niña insiste en que "cubrirse de gloria" no significa para nada "usar un argumento aplastante" comienza uno de los segmentos más interesantes de la conversación entre Humpty y Alicia: el nominalismo en la semántica. Las palabras que designan objetos son completamente arbitrarias; no guardan ninguna relación con el objeto al que se refieren. Cualquiera que emplee palabras puede, por tanto, utilizarlas para referirse a cualquier cosa, y de ahí que si Humpty quiere que "cubrirse de gloria" signifique "un argumento aplastante", puede hacer que así sea, ya que no existe ninguna relación indisociable entre concepto y palabra. Del mismo modo, Humpty usa la palabra "impenetrabilidad" para cambiar de tema, pues, para él, esta palabra significa: "ya hemos hablado bastante de eso, y estaría bien que me dijeras qué tienes intención de hacer a continuación, ya que supongo que no piensas quedarte aquí parada el resto de tu vida". Descubrimos, de paso, que Humpty paga a las palabras para que signifiquen lo que él quiere, y que significar algo tan largo supone una paga extra. Por desgracia, Alicia no se atreve a preguntar con qué paga Humpty a las palabras, de modo que nos quedaremos sin saberlo. Esta cercanía con las palabras anima a Alicia a preguntarle al semiólogo por el poema "Jabberwocky" que leyó en la Casa del Espejo, y del que apenas entendió nada. Como podemos ver en este artículo, Humpty tiene a bien explicarle las palabras desconocidas de la primera estrofa - en especial, de las criaturas del bosque a las que alude - y él mismo admite que se trata de "cosas difíciles". 


John Tenniel (1871)

No se priva, a continuación, de recitarle él mismo un poema, que dice haber escrito especialmente para ella. A Alicia no le apetece en absoluto escuchar más poesía, pero piensa que no puede negarse si el poema le está dedicado. Este poema no recibe un título en el libro, pero normalmente se le alude como "El mensaje a los peces", ya que trata de que el narrador le ordena varias veces a un mensajero que le lleve un recado a los peces, los cuales ponen excusas para no cumplir sus órdenes y acaban acostándose a dormir. 


Peter Newell (1902)

Ni la naturaleza del mensaje ni las pegas que encuentran los peces llegan a quedar claras, y Humpty Dumpty interrumpe el poema sin acabarlo y se despide de Alicia de modo brusco, tendiéndole dos dedos (como hacían los aristócratas al tratar con un inferior) y diciéndole que no cree que la reconozca si vuelven a encontrarse, dado lo anodino de la forma y aspecto de su cara. Alicia se marcha a través del bosque, y refunfuña para sí misma que "de todos los insoportables que ha conocido...", pero interrumpe sus pensamientos un gran estrépito a sus espaldas, seguido - ya en el siguiente capítulo - por una marabunta de hombres de infantería y caballeros, que corren atropelladamente hacia donde ella acaba de dejar a Humpty Dumpty. No queda duda alguna de que la canción popular se ha cumplido al pie de la letra. 



Ralph Steadman (1973)

Antes del libro de Carroll, Humpty Dumpty ya era, como hemos visto, un personaje conocido en los países de habla inglesa, y no solamente en los europeos. En Estados Unidos existía una pantomima  - una pequeña obra de teatro musical - protagonizada por este personaje, que se permaneció en cartelera en Broadway entre 1868 y 1869, con más de 480 representaciones; en el Reino Unido e Irlanda, las obras en que aparece son incontables. Su presencia en A través del espejo lo consolidó como un personaje conocido y popular, pero además lo sacó de las fronteras. Las traducciones del libro permitieron que lectores de todo el mundo se familiarizaran con él y con su historia: es un personaje que siempre es ilustrado en cualquier versión del libro, y suele aparecer en las películas de los libros de Alicia, tanto en las pocas que únicamente adaptan A través del espejo, como en las versiones de Alicia en el País de las Maravillas que incluyen elementos del mundo del espejo, como la de Norman Z. McLeod de 1933 (interpretado por W.C. Fields) o la de Harry Harris de 1985 (interpretado por Jonathan Winters). 



En 1983, apareció en un anuncio de una popular marca de huevos de chocolate, que hubo de ser retirado de la televisión por asustar al público al que iba destinado. También se ha utilizado en innumerables viñetas satíricas como parodia del personaje arrogante y pomposo del momento, desde los tiempos victorianos hasta la actualidad. 


Humpty Trumpty en plena campaña electoral.
©David Horsey, Los Angeles Times, 2016.


Y, a pesar de sus pocas aptitudes científicas, Humpty Dumpty se usa también como ejemplo de la segunda ley de la termodinámica, la que, grosso modo, establece la irreversibilidad de los fenómenos físicos: después de caer del muro, nadie puede volverlo a poner como estaba. 


Marcine Dillon (2010).

Lewis Carroll, tan contrario a las moralejas en los cuentos infantiles, no hace que su protagonista saque ninguna enseñanza vital de su encuentro con Humpty Dumpty. Nosotros, sin embargo, podemos concluir varias cosas: que sentado seguro, no te caes del muro; que tener amigos poderosos e influyentes no es una garantía absoluta de tu bienestar; y que estar en un lugar elevado no te da derecho a mirar a los demás como inferiores. Y es muy probable que, de todos los insoportables que hemos conocido, siempre haya uno que se parezca a Humpty Dumpty más que el resto.




Fuentes: 


CARROLL, Lewis. Through the Looking Glass, and what Alice found there, Penguin Books, Londres, 1984.

- BUCKLEY, Ramón (trad.); GARRIDO, Ramón (ed.). Alicia en el País de las Maravillas. A través del espejo, Cátedra, Madrid, 2001.

-  GARDNER, Martin (ed.). The Annotated Alice, Penguin, Londres, 2001.

- GONZÁLEZ ÁLVARO, Juan (int.), Ana-Emilia (trad. prosa), PASCUAL, Emilio (trad.verso). A través del espejo, y lo que Alicia encontró al otro lado, Ediciones Gaviota, Madrid, 1990.


CARTWRIGHT, Mark. "Artillery in the English Civil Wars", en World History Encyclopedia, 21 de enero de 2022.


John Vernon Lord, blog oficial del artista. 


LITTLECHILD, Chris. "The Egg-citing Truth Behind Humpty Dumpty", en Ripley's, 4 de julio de 2019.


Ralph Steadman Art Collection, página oficial del artista. 


UPTON, Emily. "The Origin of Humpty Dumpty", en Today I Found Out, 24 de abril de 2013.

Wikipedia.


24 de abril de 2022

A través del espejo, y lo que Alicia encontró al otro lado (tercera parte)

 


Ilustraciones de Chris Riddell (2021).


Personajes (hasta el Rey Rojo).


Esta es la tercera parte de un artículo dividido en cinco. La primera trata de la concepción del libro; la segunda, del argumento y el problema de ajedrez que plantea; esta parte y la cuarta, de  los personajes, y la quinta, de su influencia y adaptaciones. 




Los personajes de Alicia en el País de las Maravillas proceden en su totalidad de la imaginación de Carroll, y a pesar de que ninguno tenga nombre propio, las características únicas del Conejo Blanco, el Sombrerero o la Reina de Corazones los hacen inolvidables. En A través del espejo, Carroll repitió el proceso de dar vida y personalidad a las figuras genéricas de un juego, en este caso, como sabemos, el ajedrez. Pero también hizo algo novedoso respecto a su primer libro: introducir en el sueño de Alicia a varios personajes de canciones infantiles populares, y hacer no solo que la niña los reconozca, sino que se comporten como en el texto del que proceden. Tweedledee y Tweedledum, Humpty Dumpty y el León y el Unicornio eran conocidos para cualquier niño victoriano, y fue gracias a este libro que, especialmente la pareja de gemelos y el huevo sesudo, fueran conocidos también fuera de los países anglófonos. 


Humpty Dumpty, 
por Leslie Leonard Brooke (circa 1897).

Habría un tercer grupo, formado por los personajes del Mundo del Espejo que no son ni piezas de ajedrez ni protagonistas de rimas infantiles (las flores parlantes, el reloj con cara de anciano, los pasajeros y el revisor del tren, la Morsa y el Carpintero, el Jején, el Cervatillo, y por supuesto el Jabberwock) e incluso un cuarto grupo, el formado por los mensajeros anglosajones del rey blanco, los cuales podrían considerarse invitados especiales del País de las Maravillas. 


Abejas-elefante, por John Vernon Lord (2011).

Mientras que los personajes del primer libro de Alicia son fácilmente reconocibles en la cultura popular, debido en gran parte a las icónicas ilustraciones de Tenniel, y a las numerosas adaptaciones cinematográficas en que aparecen, los habitantes del Mundo del Espejo sufren una suerte desigual. Fuera del Reino Unido, en que ambos libros gozan de idéntica popularidad, A través del espejo es menos conocido que su predecesor, y se han hecho menos versiones del texto íntegro. Como resultado, lo habitual es que en las adaptaciones al cine o a dibujos animados de Alicia en el País de las Maravillas se intercalen pasajes con los personajes más representativos del Mundo del Espejo, que en general son el Jabberwock, Tweedledee y Tweedledum (puede que con la Morsa y el Carpintero, según reciten o no el poema), las Flores Vivas, Humpty Dumpty y el Caballero Blanco. Las figuras de ajedrez (salvo el Caballero) quedan relegadas a las pocas adaptaciones exclusivas del segundo libro, así como el León y el Unicornio o los viajeros y el revisor del tren. Otros personajes, como el Mosquito, el Cervatillo o la Oveja - álter ego de la Reina Blanca - están ausentes, incluso, de la mayoría de películas que han adaptado A través del espejo, por lo que resultas desconocidos incluso para aquellos que han visto alguna versión. 


Studio Minalima, 2021.

En el primer capítulo, "La casa del espejo", una de las primeras cosas que observa Alicia es que el reloj de la repisa de la chimenea tiene la cara de un anciano, que la mira "con una pícara sonrisa", y que las figuras de los cuadros se mueven. Pero enseguida centra su atención en las piezas de ajedrez, que charlan y se pasean, y no interactúa con el reloj ni los cuadros. Para las piezas de ajedrez es totalmente invisible, y puede escuchar sus conversaciones. En un momento dado oye llorar a un peón blanco, Lily (Lilí o Lirio en algunas traducciones), que se ha alejado demasiado, y coge a su madre, la Reina Blanca, para llevarla a su lado, lo que hace que la Reina se vea de repente volando por los aires hasta posarse mágicamente al lado de su hija. La Reina, aunque abraza a su hijita para consolarla, ha perdido el aliento del susto, y cuando lo recupera avisa a su marido de que tenga "cuidado con el volcán". Alicia reúne al Rey con su esposa e hija, y tiene mucho más cuidado al trasladarlo, además de advertirle de que "el Caballero Blanco se desliza por el badil y su equilibrio es muy inestable" (lo que ciertamente se confirmará cuando, varios episodios más tarde, Alicia se encuentre con el Caballero a tamaño de persona). Alicia se aparta momentáneamente de las figuras para leer un libro con uno de los poemas más memorables de Carroll, "Jabberwocky". Aunque en las adaptaciones suelen enfrentar a Alicia con la criatura de la que habla este poema en algún momento, conviene recordar que el Jabberwock es un personaje de ese libro, posiblemente ficcional hasta dentro del Mundo del Espejo, y que Alicia nunca se encuentra con él. 



El Rey Blanco, por John Tenniel (1871).

En el capítulo 2, "Un jardín de flores vivas", Alicia sale de la casa y tiene una breve conversación con una Rosa, una Margarita, un Lirio Atigrado y una Violeta (Carroll introdujo aquí los nombres de las otras dos hermanas de Alice Liddell, aparte de Lorina y Edith: Rhoda como la Rosa, y Violet como la Violeta). A pesar de su corta presencia en el libro, las flores vivas aparecen habitualmente en versiones cinematográficas, por su colorido, sus diferentes personalidades y lo ágil de su diálogo. Sin embargo, el principal personaje de este episodio es la Reina Roja, severa, mandona y muy rápida, que presenta a Alicia las características del mundo del Espejo y le muestra cómo todo el campo ante ellas es un gigante tablero de ajedrez. Le indica también que puede jugar como peón sustituyendo a Lily, que es aún muy pequeña, y hasta convertirse en Reina, si llega hasta la octava casilla. La Reina Roja no volverá a aparecer hasta la coronación de Alicia. 


Bessie Gutmann, 1909.

En el tercer episodio, "Los insectos del espejo", encontramos a muchos de los personajes menos populares del libro. Alicia, después de despedirse de la Reina Roja, marcha a campo traviesa, y se entretiene mirando unos insectos que, a lo lejos, están libando de unas flores como si fueran abejas, pero que son claramente elefantes. Algunos autores han sugerido, muy inteligentemente, que en el ajedrez de los s. XI y XII el movimiento del alfil se representaba con la figura de un elefante (que es, de hecho, lo que significa la palabra "alfil" en persa). Esta breve aparición de elefantes sería una manera solapada de mencionar al alfil, que de otra manera está ausente en la partida de ajedrez (recordemos que esta pieza se llama en inglés bishop, "obispo", y Carroll consideraría irreverente introducir una figura religiosa en un cuento fantástico). 


Elefante-abeja, de Michelle Wiggins (1983).

De golpe se encuentra dentro de un tren, compartiendo el vagón con un Caballo, una Cabra, un Escarabajo y un hombre vestido con papel blanco. El Revisor se asoma y exige que Alicia le entregue su billete, a lo que la niña responde que no había ninguna ventanilla para comprarlos del sitio de donde ella viene. Los demás pasajeros tienen algo que comentar, primero a coro y luego por turnos, cada vez que Alicia o el Revisor hablan, lo que, sumado a una vocecilla misteriosa que no para de susurrar a su oído acaba resultando irritante para la nueva viajera. En un salto que da el vagón, Alicia se agarra instintivamente a lo que tiene más cerca, que es la barba de la Cabra, y de repente está bajo un árbol en el bosque, acompañada de un Jején, que era quien le había estado hablando al oído. 




El Jején (ahora del tamaño de una gallina) le habla de algunos otros insectos que viven en el bosque, como el Caballito Mecedora, la Luciérnaga de Postre, o la Mariposa Merienda. También le advierte de que en el bosque uno acaba olvidándose de quién es y cómo se llama. A pesar de su amabilidad, el Jején es dado a los chistes malos, y Alicia no se corta para reprochárselo. El Jején, entristecido, suspira tanto que acaba desapareciendo, y Alicia sigue avanzando por el bosque. Pronto, en efecto, olvida su propio nombre, y se siente desamparada hasta que encuentra un Cervatillo, a quien le ha ocurrido lo mismo. Caminan juntos un trecho, sintiéndose más seguros juntos, pero al llegar a un claro y recordar súbitamente quiénes son, el Cervatillo recuerda que ha de temer a los humanos, y sale corriendo. Alicia se apena un poco, pero recuerda su propósito de convertirse en Reina, y sigue avanzando por el bosque hasta encontrarse con Tweedledee y Tweedledum. 


Peter Newell (1902).

Hay varios motivos por los que este episodio suele ignorarse en las adaptaciones del libro, y sus personajes no son ilustrados tan a menudo como los demás. Tanto el pasaje del tren como el de la conversación de Alicia y el Mosquito en el bosque están plagados de juegos de palabras difícilmente traducibles a otros idiomas y contienen referencias a la sociedad estrictamente contemporánea de Carroll: una expresión que repiten a coro los viajeros "¡Vale a mil libras cada...!" todavía no se había identificado bien entrado el siglo XX (se cree que parodia un eslogan publicitario); el hombre que viste de papel blanco parece estar caricaturizando a Benjamin Disraeli, un destacado político en la segunda mitad de la era victoriana. A pesar de lo tierno y encantador que resulta, el Cervatillo, que según la lista de personajes de Carroll también es un peón blanco, parece estar puesto solo porque sería a la vez Pawn y Fawn. Incluso en su lengua original, el episodio es precipitado y confuso, con dos cambios de escenario injustificados, que solo se deben a la necesidad de que Alicia avance rápidamente (moviendo dos casillas en su primera jugada como peón) y no tiene ninguna trascendencia en el resto de la historia. 




En el episodio cuarto, "Tweedledum y Tweedledee", Alicia se encuentra con estos hombrecillos, a los que reconoce de una canción infantil: decidieron luchar porque Tweedledum acusó a Tweedledee de estropear su sonajero (o carraca), pero entonces apareció un cuervo tan negro como el alquitrán, que asustó tanto a los "héroes" que olvidaron su disputa. 



Los nombres "Tweedledee y Tweedledum", que se usaban para representar a dos personas que se imitaban la una a la otra, procedían originalmente de un poema del siglo XVII, escrito por John Byrom (1692 - 1763). Era una epigrama que satirizaba la rivalidad entre los músicos George Frederich Haëndel y Giovanni Bononcini; tenía menos versos y poco que ver con la canción infantil que se publicaría en 1805 en una colección titulada Original Ditties for the Nursery. Estos personajes, además de confundir a Alicia parafraseando las intervenciones del otro y moviéndose como reflejos exactos, le recitan otro de los grandes poemas del libro, "La Morsa y el Carpintero", y le presentan al Rey Rojo, que está dormido y roncando sonoramente. 


Svetlana Rumak, circa 2014.

En una de las paradojas más comentadas del libro, los Tweedles le dicen a Alicia que ella no es más que un sueño del Rey Rojo, y que si este despierta, ella desaparecerá. Además de que, ciertamente, un rey de ajedrez suele "dormir" (permanecer inmóvil, especialmente si se produce un enroque) durante gran parte de la partida, los lectores son conscientes de que es Alicia la que está soñando. Si sueña con un rey que la está soñando a ella, que a su vez sueña con un rey que la sueña a ella, la situación se multiplica hasta el infinito... como un espejo reflejado en otro. Alicia encuentra el caso ridículo, al mismo tiempo que llora de miedo de que el rey despierte. El hallazgo de la carraca rota lleva a unos minuciosos preparativos para el combate entre los hermanos, que, como era predecible, se cancela con la aparición del cuervo, que también hace huir a Alicia. El Rey Rojo seguirá durmiendo durante todo el libro, hasta que es puesto en jaque en el último movimiento de Alicia, ya coronada reina, lo que pone fin a la partida. 



En el siguiente artículo examinaremos los personajes con los que se sigue encontrando Alicia en el resto de su aventura, como el peculiar Humpty Dumpty o el entrañable Caballero Blanco. 


Fuentes:


BASRANI, Chintan. "The Historical Origins of Humpty Dumpty", en International Inside, 19 de mayo de 2020. 


CARROLL, Lewis; GARDNER, Martin (ed.). The Annotated Alice, Penguin, Londres, 2001.


CARROLL, Lewis; GONZÁLEZ ÁLVARO, Juan (int.), Ana-Emilia (trad. prosa), PASCUAL, Emilio (trad.verso). A través del espejo, y lo que Alicia encontró al otro lado, Ediciones Gaviota, Madrid, 1990.



John Vernon Lord, blog personal del artista. 


Rumak, página oficial de la artista.



Studio Minalima, página oficial de los ilustradores Miraphora Mina y Eduardo Lima.




The Internet Archive, para las ilustraciones de dominio público.

Wikimedia Commons, para las ilustraciones de dominio público.


23 de abril de 2022

Día del Libro 2022

 

Cromolitografía de finales del s. XIX.
Autor y fecha desconocidos.


Feliz Día del Libro a lectores, bibliófilos, ratones de biblioteca y Alicias de todo el mundo.

 

Artículos más leídos