21 de septiembre de 2020

Alicia de Yoichiro Shimatani (1989)

 

Portada del VHS original.

 

Fushigi no kuni no Arisu (ふしぎの国のアリス, literalmente “Alicia del País de las Maravillas”) es un cortometraje de animación tradicional japonesa, incluido en la serie infantil Tokusen Sekai no Douwa (特選世界の童話, "Cuentos de hadas especiales del mundo"). No debe confundirse con otra serie muy similar pero una década posterior, Sekai Meisaku Douwa, que también recogía cuentos tradicionales y de autor de todo el mundo, y tiene asimismo un capítulo que adapta Alicia en el País de las Maravillas. La serie se emitió entre 1988 y 1989, y este capítulo de Alicia se emitió el 5 de enero de 1989. Esta versión, además, es la más breve de las que he visto hasta ahora: dura solamente diez minutos. 


Portada del DVD, en edición conjunta con Aladino y la lámpara maravillosa 
y La bella durmiente del bosque.


El director de la serie fue Yoichiro Shimatani, quien, curiosamente, después de las adaptaciones de cuentos infantiles, solo tiene en su haber dos series de películas destinadas a un público adulto: Kentoushi (1990), sobre un joven aspirante a boxeador, y Davide no Hoshi (La estrella de David, 1989), pornográfica. Tampoco parece que los actores de doblaje tuvieran una larga carrera después de esta serie de cuentos: la dobladora de Alicia, Katsuyo Endo, solo hizo papeles secundarios, como la patita Webby en la versión japonesa de Patoaventuras: el tesoro de la lámpara perdida (1990) y la locutora de los torneos de lucha del mundo infernal, Juri, en Yuu Yuu Hakusho (1992). De los demás actores que participan en este capítulo no he encontrado otros trabajos fuera de la serie. 





El capítulo comienza con el título, y una vista de un prado; la hierba es muy verde pero las hojas de los árboles son marrones, lo que parece indicar que se trata del otoño. 



Alicia (Katsuyo Endo) y su hermana  (Masae Nagasaki) están sentadas bajo un árbol. La hermana parece muy interesada en su libro (en cuya portada se lee Alice in Wonderland), pero Alicia no presta atención al suyo. Está tumbada, con el libro abierto sobre el pecho, lamentándose de estar aburrida en un día tan bonito.



Se oyen unos pasos apresurados, y el Conejo Blanco (Ayako Taneda) llega exclamando que se le hace tarde. Se detiene para mirar su reloj cerca de Alicia, quien lo ve por primera vez desde su posición tumbada.




Alicia trata de avisar a su hermana de lo que acaba de ver, pero, como ésta sigue enfrascada en su libro, sale corriendo detrás del Conejo Blanco, decidida a preguntarle adónde va para tener tanta prisa.  






El Conejo se mete por una madriguera. Alicia se arrodilla y se asoma un poco, pero se precipita por un foso apenas entrar.




Aterriza sobre un montón de hojas secas sin hacerse daño, y sigue al Conejo por un pasillo, a tiempo de ver cómo atraviesa una puerta diminuta. Alicia se echa a llorar porque es muy evidente que ella no cabe por semejante puertecita. 




De repente, una mesita con un vaso y una nota aparecen justo enfrente de Alicia.  El vaso contiene un líquido anaranjado, y la nota, firmada con un corazoncito y una cara sonriente, dice sin más: "aquí tienes un zumo". Alicia se lo bebe sin pensárselo los veces, se reduce drásticamente de tamaño, y va a caer en un lago de agua salada, que, como enseguida deduce, se ha formado con su anterior llanto. Una ola la lleva a través de la pequeña puerta. 





Una vez al otro lado, se cruza con algunos animales que también nadan en el agua salada, y hacen algún comentario molesto sobre lo mucho que ha llorado Alicia cuando pasan junto a ella. 




Cuando llegan a la orilla, los animales proponen cogerse de las manos y mover los brazos arriba y abajo para secarse, aunque a Alicia le parece un procedimiento muy raro. 




Pero entonces pasa corriendo el Conejo Blanco, y Alicia deja a los animales para salir tras él, hasta llegar a una casita. 



Alicia entra, pero no ve dónde se ha metido el Conejo. Se apoya en una mesita, e inmediatamente aparece sobre ella otro vaso de zumo. 



La niña se lo bebe sin más, y se hace tan enorme que tiene que sacar sus brazos y piernas por las puertas y ventanas de la casa.




El Conejo, el Ratón, Bill el Lagarto y otros animales comienzan a tirarle piedrecitas, intentando que salga. Alicia se asusta un poco, pero ve que los pequeños proyectiles se convierten en galletas y caramelos, y se come uno a ver qué pasa.




Alicia se reduce de tamaño, tanto, que puede salir sin ser vista y alejarse discretamente entre las flores del jardín. 



Allí se encuentra con la Oruga (Yumiko Asano) y le dice que es demasiado pequeña. La Oruga le aconseja que coma un trozo de la seta; Alicia lo hace, y le parece que está muy malo.



Su cuello se estira hasta llegar a las copas de los árboles, de tal modo que una Paloma la confunde con una serpiente que viene a comerse los huevos de su nido y le da un picotazo en la nariz.



Alicia sufre varios cambios bruscos de tamaño antes de recuperar su estatura normal, y cuando lo hace, se da cuenta de que en la rama de un árbol cercano hay un gato que ha presenciado todo el espectáculo y se ríe de ella. Alicia, un poco enfadada, le pregunta si conoce al Conejo. El Gato (Kikuko Inoue) le señala dónde están el Sombrerero y la Liebre de Marzo y se desvanece.



Alicia llega a la merienda del Sombrerero, el cual, por algún incomprensible motivo, lleva una chistera con el símbolo del dólar. La mesa está puesta para varias personas, pero solo hay asientos para el Sombrerero (Yoshiko Kamei) y la Liebre. Cuando Alicia les pregunta por el Conejo Blanco, la invitan a tomar el té, pero las tazas están vacías, y a comer pastel, pero no lo hay por ninguna parte. La niña se lamenta de que se burlen de ella y se marcha, desencantada.



Llega a una hermosa playa donde están el Grifo (Yoshinaru Yamada) y la "Tortuga Marina" (Mitsuru Ogada) y les pregunta si han visto al Conejo Blanco. Los animales le señalan el palacio real, y le dicen que allí se está celebrando el juicio a la Sota de Corazones, donde encontrará al Conejo. 



Alicia llega en mitad del juicio, en el que el juez es la Reina (aunque por su aspecto parece que se trate más bien del Rey), el testigo es el Sombrerero, y el jurado está compuesto por el Gato, el Grifo y la Tortuga (que deben de haber llegado por un atajo), la Liebre y los animales del Charco de Lágrimas.



El acusado, la Sota de Corazones, está encogido en su sitio sin decir palabra.



Nada más llegar, Alicia escucha a la Reina (Ikuko Tani) dictar la sentencia de decapitación, y comienza a gritar que es muy injusta. Conforme habla, va aumentando rápidamente de tamaño, y la Reina lanza al ejército de cartas sobre ella.




Alicia intenta escapar, pero las cartas se le echan encima, y pide ayuda a gritos a su hermana...



...y se despierta, sobresaltada, bajo el árbol donde estaba.



Comienza a decir que ha tenido un sueño maravilloso, pero su hermana le indica que se está haciendo tarde y que mejor se lo cuente mientras regresan a casa. Cuando ya están demasiado lejos para verlo, y mientras Alicia se pregunta qué habrá sido del Conejo Blanco, éste les dice adiós con la mano. 




Como curiosidad, una vez terminada la historia, hay un pequeño segmento educativo titulado "Estudio de inglés con la hermana mayor" en que una presentadora (Kikuko Inoue), acompañada por una mascota redonda y amarilla, explica cómo se leen y escriben en inglés algunas palabras muy básicas, usando imágenes del cuento. 





La sección era común a todos los episodios, y en éste de Alicia las palabras que se enseñan son, sobre todo, los nombres de los animales con los que se va encontrando la protagonista, aunque los subtítulos no suelen estar muy bien colocados.




Es una adaptación bastante decente y visualmente agradable, aunque su corta duración deja reducida la historia a lo mínimo. Alicia - rubia con ojos verdes, y con el icónico vestido azul con delantal blanco - no tiene apenas tiempo de hacer nada en el País de las Maravillas: va corriendo de un lado a otro, intercambiando apenas dos palabras con cada personaje que encuentra, empeñada en seguir al Conejo Blanco, por mucho que otras criaturas sean igual de interesantes. Los cambios de tamaño, el picotazo con la Paloma o el mal sabor de la seta o la descortesía del Sombrerero y la Liebre la molestan un poco, pero por lo general parece disfrutar de su aventura. Los otros personajes apenas tienen tiempo de ser caracterizados. Algunos detalles sorprenden, como que la nota el vaso "bébeme" la haya escrito el Gato de Cheshire (que después no habla con Alicia ni diez segundos), o que el Grifo esté notablemente bien dibujado, cuando tampoco la niña tampoco se detiene a hablar con él y la Tortuga. El símbolo del dólar en el sombrero del Sombrero es simplemente desconcertante, aunque puede que solo sea un fallo de documentación del equipo artístico. En general, esta versión no tiene otro defecto que su propia brevedad, y sin duda habría quedado un largometraje  - o simplemente una peliculita de tres cuartos de hora  - de una calidad más que aceptable.




Ésta es la versión en dibujos animados más desconocida y difícil de identificar que he visto hasta ahora. A diferencia de otras numerosas adaptaciones de cuentos populares y de autor hechas en Japón en los ochenta y los noventa, esta serie nunca se emitió fuera de su país de origen, y los VHS y DVD en que se editó posteriormente se quedaron también en el mercado nacional. He conocido esta adaptación gracias a las Youtubers Phantomwise y Curiouser and Curiouser, que realizan un trabajo encomiable al localizar, recuperar y poner al alcance del público las versiones de Alicia más raras y oscuras, salvándolas de la desaparición y el olvido. En la actualidad solo se puede ver, en su versión original sin subtítulos, en el canal de Phantomwise, y en el japonés Nicovideo.




¡Es lo que hay!

Fuentes: 


Behind the Voice Actors 


Sakuhin Database, página que comenta varios episodios de la serie (japonés). 

Episodio en Nicovideo, subido por himajin_nandesu.



Episodio en Youtube, subido por Phantomwise.


26 de agosto de 2020

Alice of Wonderland in Paris (1966)







Alice of Wonderland in Paris (también conocida como Alice in ParisAlice in a New Wonderland o Alice in Wonderland in Paris) es una película de animación checo- estadounidense de 1966. No se trata de una adaptación de Alicia, sino de una antología de cinco cuentos infantiles presentados por un personaje inspirado en el de Carroll. 

La idea para esta película surgió de los productores Gene Deitch y William L. Snyder, que ya habían colaborado en el filme checo Munro (1960) y las series televisivas Tom y Jerry (1960- 1962, para Metro-Goldwyn-Meyer) y Popeye (1960- 1963, para King Features Syndicate). Habían realizado varios cortos de animación, basados en libros populares en ese momento, para ser proyectados en escuelas con fines educativos. De entre ellos escogieron cinco para incluirlos en una película en los que serían presentados por el personaje de Alicia; por tanto, solo fue necesario filmar las nuevas secuencias. Los cuentos que se narran son, principalmente, dos de la serie Madeline de Ludwig Bemelmans: Madeline y el "Sombrero malo" y Madeline y los gitanos. Los otros tres son El príncipe ceñudo de Crockett Johnson, Anatole de Eve Titus y Muchas lunas de James Thurber. La banda sonora fue compuesta por Václav Lidl, e incluía dos canciones escritas por Paul Alter.

La película, producida por Snyder y dirigida por Deitch, se estrenó el 5 de febrero, distribuida por una compañía llamada Childhood Productions. Al durar solamente 52 minutos, se añadió a los proyecciones en los cines el cortometraje francés Crin Blanca (1953), del Albert Lamorisse, que también suele incluirse en las ediciones en formato doméstico.  En los años 70, Paramount Pictures adquirió los derechos y comenzó a proyectarlas en las sesiones matinales para niños, dentro de la serie Family Matinee,  bajo el título Alice in a New Wonderland, y también con Crin Blanca.



Poster de las proyecciones de Paramount.



La historia se desarrolla en la época contemporánea a su emisión, en los años 60 del siglo pasado. Por otra parte, la protagonista parece ser norteamericana, ya que habla de París como un lugar que está muy lejos y al que le resultaría muy caro llegar, y tiene una gran afición por las hamburguesas con queso.




La película comienza con una vista de una habitación en la que hay estatuillas y adornos de los personajes del País de las Maravillas. Hay una niña acurrucada en un sillón, leyendo un libro de la serie Madeline, con una gata dormida en el reposapiés; hay un póster de Francia en la pared y una figurita de la Torre Eiffel en la mesita cercana. 




La niña (Norma MacMillan) suspira, se pone la torre en la cabeza y le dice a la gata, llamándola Dinah, que su mayor sueño es ir alguna vez a París y conocer a Madeline, la heroína de sus libros favoritos. A través de su "conversación" con Dinah, descubrimos que la niña es la Alicia que soñó las famosas aventuras, y que es consciente de que fueron solo un sueño, mientras que París es "un País de las Maravillas en el mundo real". A continuación añade: "Para ir al País de las Maravillas, solo tuve que caer por una madriguera, o atravesar un espejo... pero, admitámoslo: ¡hace falta muchísimo dinero para ir a París!".




Mientras se lamenta, aparece un ratoncito (Allen Swift), montado en bicicleta, a través de un agujero de la pared. Alicia exclama que nunca ha visto a un ratón con sombrero y maletín; el ratón se presenta como François y le explica a Alicia que está realizando una encuesta sobre los tipos de queso favoritos por "los habitantes de este lado de París". El ratón se sorprende cuando Alicia le comunica que no están en París, pero se empeña en saber cuál es el queso favorito de Alicia, y se disgusta muchísimo cuando la niña le dice que ella solo conoce el queso de las hamburguesas. 





François le cuenta a Alicia la historia de su tatarabuelo, lo que introduce el primero de los cuentos, Anatole de Eve Titus. Ambientado en París, trata del ratón Anatole (Carl Reiner), honrado y respetable padre de familia, que consigue comida para su hogar recogiendo pedazos descartados de una quesería. Una noche descubre, al oír una conversación entre los queseros, que los humanos odian a los ratones por considerarlos una plaga, y que más pronto que tarde llamarán a exterminadores para eliminar a los que hay en el almacén. Deprimido ante esta idea, consulta con su esposa qué pueden hacer para ganar la estima de los humanos. Se le ocurre de pronto, ya que ha probado todos los quesos de la fábrica, convertirse en catador, y comienza a etiquetar cada pieza con su valoración y sus recomendaciones. A la mañana siguiente, los catadores de la quesería prueban los productos, descubren que todas sus observaciones eran exactas, y se imaginan que algún misterioso gourmet experto en quesos les está ayudando de forma anónima. Cuando Anatole decide revelar su identidad al presidente de la quesería, Monsieur Duval, es tanto el éxito que ha alcanzado debido a sus recomendaciones, que cancela la orden de exterminar a los ratones de la fábrica, y nombra a Anatole vicepresidente, con una mesa de despacho a su medida.





Ante la insistencia de Alicia, que quiere que la lleve con él a París para conocer a Madeline, y su propio interés en que pruebe quesos de calidad, François le  entrega un queso elaborado con las misma seta mágica del País de las Maravillas, que le permitirá encogerse y entrar por el agujero de la pared. Así sucede, y Alicia monta con François en su bicicleta y se marchan los dos a París por un entramado de cañerías subterráneas. 





Salen a la superficie en el patio del internado de la señorita Clavel, donde viven Madeline y sus compañeras, y François dice que el lugar le recuerda a una historia que ocurrió allí mismo. Cuenta a continuación Madeline y el "Sombrero Malo" de Ludwig Bemelmans, en la que el embajador de España se muda a una casa cercana al internado, y su hijo, Pepito, comienza a acosar a las niñas, tirándoles piedrecitas con su tirachinas, asustándolas y burlándose de ellas. Captura y encierra animales silvestres, decapita patos con una guillotina que ha construido él mismo, y ensalza el arte del toreo, cosas que Madeline y sus amigas desprecian por ser crueles y bárbaras. Tras resultar gravemente herido por una jauría de perros, entre los cuales había arrojado un gato vivo con la intención de mirar cómo lo destrozaban, Pepito sufre una larga y dolorosa convalecencia, se arrepiente de su crueldad, se vuelve vegetariano, y libera a todos los animales a los que había capturado... y a algunos del zoo de París. Madeline le dice que se tenía merecido lo que le pasó, pero que gracias a su nuevo comportamiento lo ha perdonado.


Alicia le dice a François que ahora tiene más ganas de conocer personalmente a Madeline. François le recuerda que deben descubrir su queso favorito, y cuando Alicia le dice que además del queso de las hamburguesas también le gusta el requesón, François se enfurruña porque no lo considera un queso "de verdad". Alicia lo reconviene: "deja de fruncir el ceño, o te parecerás al Príncipe Ceñudo". 





Cuenta entonces la historia del mismo nombre, de Crockett Johnson, sobre un pequeño príncipe que siempre está enfadado, nunca sonríe, y está orgulloso de tener "un ceño inamovible". Sus preocupados padres hacen llamar a bufones, malabaristas y acróbatas, que no consiguen más que aburrir al príncipe. El gran mago de la corte declara que un ceño inamovible solo se puede curar con una sonrisa irresistible, y mandan llamar a la princesita del reino vecino, que siempre sonríe y nunca se enfada. Cuando la princesita sonríe delante del príncipe, no parece funcionar, y todos parecen resignarse a que el ceño es verdaderamente inamovible, pero al poco se le pasa el enfado, y comienza a sonreír él también.





François, mientras comenta que su propio ceño desaparecerá cuando Alicia pruebe quesos de verdad y le diga su favorito, la lleva a la fábrica familiar, Quesos Duval. Durante el trayecto se ha hecho de noche, y desde el almacén de la quesería los amigos contemplan una hermosa luna llena, lo que les lleva contar la siguiente historia, Muchas Lunas de James Thurber. 






Una princesita (Trinka Snyder) coge un empacho de tartas de frambuesa, y convence a su padre de que solo se curará si le traen la Luna. El rey hace llamar a los sabios de la corte, quienes le explican que la Luna es demasiado grande y está demasiado lejos como para que se pueda traer. El bufón piensa una solución alternativa, y le pide a la princesa que le describa la Luna. La princesa cree que es pequeña, tal como la ve en el cielo, así que encargan al orfebre real que talle un colgante de oro con forma de luna y se lo entregue a la princesa. Ésta se "cura" de repente, convencida de que han cogido para ella la Luna de verdad. Cuando esa noche la vuelve a ver en el cielo, y pregunta cómo es posible, el bufón le contesta que la Luna siempre vuelve a crecer, "igual que el cuerno de un unicornio", respuesta que resulta plenamente satisfactoria para la princesa.





Alicia no se quita de la cabeza el conocer a Madeline, y promete que ya probará todos los quesos cuando sea mayor, así que finalmente François claudica, y tan pronto como amanece vuelven a salir en su bicicleta, de regreso al colegio de Madeline. 






De camino, pasan por una feria donde tuvo lugar otra de sus aventuras, Madeline y los gitanos. En esta historia, Madeline y las otras niñas, con su vecino Pepito, ya reformado de su sadismo, están divirtiéndose en la feria, cuando estalla una tormenta y deben volver precipitadamente. Con las prisas, la señorita Clavel no se da cuenta de que faltan Madeline y Pepito, que se han quedado atascados en la noria. Son rescatados por unos gitanos... que a continuación los secuestran, los sacan de París y los obligan a actuar en sus espectáculos. 




Los niños están encantados con su nueva vida nómada, y Madeline envía una postal al internado para que la señorita Clavel y sus compañeras no se preocupen, contándoles que está muy bien con la troupe circense. La señorita va en su busca, y los gitanos meten a los niños dentro de un disfraz de león y cosen las cremalleras para que no los encuentren. Sin embargo, al ver a la señorita Clavel y a las niñas del internado, Madeline y Pepito se dan cuenta de que las echan de menos. Se acercan a ellas, logran quitarse el disfraz de león y vuelven todos a París.

Alicia y François llegan finalmente al internado de Madeline, y entran a su dormitorio a través de un agujero de la pared. Ven que Madeline está en su cama, leyendo Alicia en el País de las Maravillas, y Alicia está encantada al pensar que Madeline sueña con conocerla a ella, igual que ella misma soñaba con conocer a Madeline. 






Pero, antes de que pueda hacer nada, comienza a hipar y a crecer con cada hipo. François se alarma porque el queso con setas mágicas estaba en fase experimental y no esperaba que los efectos durasen tan poco. 







Vuelven precipitadamente por el agujero, y cuando están de nuevo al aire libre, Alicia recupera su tamaño y comienza a flotar, elevándose hacia el cielo mientras François y Madeline le dicen adiós con la mano. 






Alicia, mientras vuela, se despide de las niñas del internado, de la fábrica de Quesos Duval, y del príncipe Ceñudo y la princesa de la Sonrisa Irresistible, que también están por allí, en el almenar de un castillo. 





Alicia se despierta en el sillón de su casa, con Dinah dormida en su regazo, y ve que en la mesita hay un plato con queso y galletitas, y una nota de su madre que la anima a tomarlos si tiene hambre cuando se despierte. La película termina con Alicia comiendo un cachito de queso y, aparentemente, encontrándolo muy bueno.








Como se ve, la película en sí no tiene nada que ver con los libros de Carroll. Las únicas alusiones a las aventuras que soñó Alicia (y que luego alguien puso por escrito, ya que Madeline las está leyendo) tienen lugar al principio, con las figuritas de los personajes del País de las Maravillas, los comentarios de la propia Alicia sobre caerse por la madriguera y atravesar el espejo, y el que el queso para reducir el tamaño esté hecho con la misma seta del País de las Maravillas (además de la frase "nunca he visto un ratón con sombrero y maletín"). A lo largo del viaje, y hasta el momento en que ven a Madeline con el libro de sus aventuras, no hay nada que haga pensar que Alicia es la que viajó en sueños al País de las Maravillas. Podría haberse contado, sin apenas alteraciones, con cualquier niña que soñara con ir a París y conocer a la protagonista de sus libros favoritos. No se puede considerar, por tanto, una adaptación de ninguna de las aventuras de Alicia, ni siquiera superficialmente como lo pueden ser las versiones de Hanna- Barbera o la de Tim Burton





Por otra parte, acusa su bajo presupuesto, la simplicidad de los dibujos, el haberse realizado en animación limitada (en muchas escenas, los personajes solo mueven la boca y una mano, mientras que las figuras del fondo son rígidas), una fonomímica terrible y un equipo de doblaje más bien escaso (en el cuento de El Príncipe Ceñudo, el príncipe, el rey y el mago de la corte están doblados por un mismo actor, Howard Morris; la intérprete de la princesa Lenore era muy probablemente la hija del productor). No se diferencia mucho, a decir verdad, de lo que eran las series de animación de los 60, pero está muy lejos de la calidad mínima para haberse estrenado en cines.  Es una película pasable, entretenida, que habría funcionado mucho mejor como un programa especial de televisión, y sin duda habría alcanzado mayor audiencia y apreciación.





La película tiene una licencia de dominio público, lo que ha facilitado sus numerosas ediciones domésticas. Se encuentra en DVD a un precio asequible sin el menor problema, pero nunca ha sido remasterizada, y la calidad es la misma que se puede ver en Youtube, en The Internet Archive (donde también se puede descargar legal y gratuitamente) u otros canales de vídeo, por lo que adquirir el DVD no tiene ninguna ventaja particular, y solo lo aconsejaría a grandes fans de esta película o nostálgicos de la animación sesentera.


Fuentes: 

Internet Movie DataBase

The Internet Archive

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