8 de marzo de 2026

Alicia, ¿heroína feminista? (segunda parte)

 


Esta es la segunda y última parte de un artículo sobre la crítica feminista en Alicia en el País de las Maravillas. En la primera comentamos las figuras femeninas que Alicia encuentra en su viaje.


A lo largo de su sueño, Alicia y el narrador aluden en varias ocasiones a la casa y la familia de la niña. Ya durante su larga caída por la madriguera del conejo, Alicia piensa en lo valiente que parecerá ante su familia, para pronto aburrirse de estar cayendo tanto tiempo, y desear que su gatita Dinah estuviera allí con ella. Poco más tarde, consternada por sus primeros cambios de tamaño, se pregunta si acaso se habrá convertido en otra niña, y decide que, aunque su familia se asome por la madriguera y le ruegue que vuelva a subir, no lo hará hasta que le digan claramente quién es ella. Superados estos momentos de angustia, volverá a acordarse varias veces de Dinah (y también del perrito de los vecinos), y pensará en su niñera, a la que ha asustado con sus juegos de "imaginemos que...", y con la que en ocasiones ha ido a la playa. Es notable, sin embargo, que una niña de siete años perdida en un mundo extraño, y a veces amenazante, no piense en ningún momento en sus padres.

Hay razones externas a la historia por las que no se mencionan los padres de Alicia. Mientras que Lewis Carroll pasaba mucho tiempo con las hermanas Liddell y el hermano mayor, Henry Liddell, las relaciones con los padres distaban mucho de ser amistosas. El decano Liddell y Charles Dodgson mantenían con frecuencia opiniones opuestas sobre la política y la gestión de Oxford, y si bien se trataban con deferencia y respeto, sus visiones - reformista la de Liddell, conservadora la de Dodgson - chocaban en el ámbito académico. En cuanto a la madre de Alice, su creciente obsesión con encontrar maridos ricos para sus numerosas hijas fue durante años la comidilla de Oxford, y objeto de poemas y piezas de teatro satíricas. No es de extrañar que Carroll no aludiera a ella en una obra que la habría convertido en una figura ridícula. La Alicia del libro no se acuerda de sus padres, y solo un par de veces de su niñera, porque en su aventura no ha de contar con figuras de autoridad que le digan, como en la vida real, qué ha de hacer en cada momento: es libre, y es interesante ver qué uso hace de esa libertad.

La crítica moderna - Jennifer Geer, Maria Nikolaeva, Karen Coats - suele coincidir en que las tranformaciones de Alicia a lo largo de su aventura no son solo físicos: hay cambios en su actitud, en su visión del mundo, en su propia identidad. No comienza rebelándose ante la incoherencia de lo que encuentra, sino que al principio intenta aplicar las normas que tiene interiorizadas sobre cómo debe comportarse una niña en sociedad, y solo progresivamente irá rebelándose contra ellas. 

Recordemos cómo, en sus primeros encuentros con los personajes del País de las Maravillas, Alicia mantiene una actitud muy cortés y obediente: se dirige al Ratón con toda la amabilidad posible; reparte entre los participantes de la Carrera Loca los caramelos que lleva encima, aun quedándose ella sin ninguno; lamenta su falta de tacto al hablar a los pájaros de lo buena cazadora que es Dinah; obedece sin rechistar al Conejo Blanco cuando éste la confunde con su criada Mary Ann; y cuando entra en su casa le preocupa encontrarse con la verdadera Mary Ann y que la eche sin darle tiempo a cumplir el recado del Conejo. En contraste con la primera vez que aumenta de tamaño, en que se dirige tímidamente al Conejo Blanco, cuando vuelve a crecer y se queda atascada en su casa, Alicia se manifiesta por primera vez de modo agresivo: ante el miedo de que quemen la casa, amenaza con soltar a su gata Dinah contra el Conejo y otros animales pequeños, y despacha de una patada al inofensivo Bill cuando este intenta entrar por la chimenea. Su rebeldía, sin embargo, no dura mucho: al tomar los pasteles vuelve a ser diminuta y deja de estar atrapada, pero ahora es demasiado pequeña para enfrentarse a los animales que siguen considerándola una amenaza. No pasa desapercibido que el tamaño grande (adulto), la mantiene físicamente atrapada - primero en el Vestíbulo de Muchas Puertas, y luego en la casa del Conejo Blanco - pero le da fuerza y autoridad, mientras que el tamaño pequeño (de niña) le permite moverse y explorar, pero debe someterse a cualquiera que le mande.

Con la Oruga, Alicia comienza a cuestionarse su identidad: no se pregunta "¿Dónde estoy?" como la Irene de La princesa y los trasgos o la Dorothy de El mago de Oz, sino "¿Quién soy?". El célebre diálogo en que reflexiona en todo lo que ha cambiado desde que se levantó por la mañana se ha entendido como el descubrimiento del mundo de un modo independiente (lo que constituiría el paso de la infancia a la edad adulta) o de su desarrollo físico como mujer (una primera toma de conciencia de la pubertad). Alicia comienza a ser consciente de que ocupa un lugar en el mundo. 

Esta vez sin la ventaja del tamaño, siente un nuevo impulso de independencia: cruza las manos y recita un poema, como cualquier niña victoriana, cuando la Oruga se lo ordena; pero poco después se molesta por la actitud displicente de su interlocutor, y decide despedirse y marcharse, sin esperar su permiso. Alicia se está dando cuenta de que, aunque su educación le haga buscar la aprobación de los adultos, no depende de esa aprobación para ser ella misma, y puede dudar, replicar y cuestionar aquello con lo que no esté de acuerdo. Desde que la Oruga  - probablemente, impresionado por esa demostración de voluntad - le ofrece la manera de controlar su tamaño, Alicia recorrerá el País de las Maravillas evolucionando poco a poco: acercándose a los adultos con respeto y cortesía en un primer lugar, intentando aplicar las normas y la lógica que ya conoce, pero rebelándose ante lo que encuentra arbitrario o injusto. 

En la casa de la Duquesa - donde encuentra a las dos primeras figuras femeninas, desagradables y hasta crueles - y en la Merienda Loca - donde los bruscos cambios de tema, y de asiento, ponen a prueba su paciencia - Alicia sigue acercándose a los adultos con la cortesía que se espera de ella, pero tomando la iniciativa. Entra a la casa de la Duquesa sin esperar a que le abran (y llamando "idiota" entre dientes al Lacayo-Pez), del mismo modo que se sienta en la mesa del Sombrerero y la Liebre sin que nadie la invite. Alicia desea interactuar con los demás de manera natural y amistosa: está contenta de entablar una conversación con la Duquesa, quiere contar cuentos y adivinanzas con el Sombrero, la Liebre y el Lirón. Pero cuando esto se vuelve imposible por lo absurdo o peligroso del comportamiento ajeno, Alicia se vuelve firme y asertiva: ya no vacila a la hora de llamar la atención a la Duquesa ante el trato que propina a su bebé, o de recriminar al Sombrerero las observaciones personales. Se siente frustrada porque ese mundo no se rige por las normas que conoce, pero está aprendiendo a discutirlas, y sabe que es libre de levantarse y marcharse cuando no soporta más una situación.

Alicia llega por fin al hermoso jardín de la Reina: frente al bosque que ha recorrido en buena parte de su aventura, es un fragmento de naturaleza ordenado, controlado, modificado al gusto del hombre. Esa ilusión de disciplina se rompe pronto, al ver que los Jardineros-Carta pintan de rojo las rosas blancas; de nuevo, una solución tan absurda como desesperada. La llegada de la comitiva real provoca emociones contradictorias  en Alicia: está ilusionada al ver el desfile, y por un momento se siente cohibida por el hecho de que una reina le dirija la palabra; pero al mismo tiempo se muestra despectiva al reflexionar que no son más que cartas, y se insolenta - sorprendiéndose ella misma de su audacia - cuando la reina le pregunta por los Jardineros. El "¡Tonterías!" con el que ataja las amenazas de la Reina, y la decisión con que protege a los Jardineros de los Soldados que van a ejecutarlos, parecen la culminación de su recorrido hacia la independencia. Pero, de nuevo, son solo un brote pasajero: en la partida de croquet, Alicia se cuidará mucho de ofender a la Reina, y la obedecerá sin rechistar cuando la mande a visitar a la Tortuga Falsa. Incluso cuando la deja sola con el Grifo, que le da un poco de miedo a Alicia, la niña piensa que no estará menos segura con él que con la "salvaje" Reina.  

El juicio a la Sota de Corazones, que ocupa los dos últimos capítulos del libro, mantienen la ambigüedad entre la Alicia obediente y la Alicia independiente. Al principio recupera la emoción infantil de poder estar presente en un juicio "de verdad" y reconocer lo que ha visto en los libros, al mismo tiempo que su primer pensamiento al ver las tartaletas es esperar que el juicio acabe pronto y se sirva un refrigerio. Pero, durante el juicio, que sigue con interés de espectadora, se pasa el efecto de la seta reductora que había tomado antes de entrar a casa de la Duquesa, y comienza a crecer a ojos vista. Es interesante el momento en que su vecino de asiento le recrimina que está ocupando espacio; a lo que Alicia contesta que no puede evitar crecer, y el vecino replica que la mayoría de gente no crece tan rápido. Desde un punto de vista feminista, se podría ver aquí una reivindicación: Carroll no era ajeno a los movimientos por los derechos de las mujeres que estaban teniendo lugar desde 1850, y en 1866, solo un año después de la publicación de Alicia, se realizó la primera petición para el sufragio femenino. Aunque, personalmente, considero que Carroll escribió esta línea en parte por el chiste, y el parte por la queja, tan común entre los adultos, de lo rápido que crecen los niños, es posible ver en este momento - y en lo que pasa después - que Alicia comienza a llenar espacio en un lugar en que la única mujer es la Reina.

De nuevo con un tamaño superior al de todos los adultos presentes, Alicia toma coraje: replica al rey sobre la norma 42, lo interrumpe un par de veces, se niega a salir de la sala, y finalmente se enzarza en una discusión a gritos con la mismísima Reina. Por su desafío a la autoridad, es atacada por los Soldados, se asusta, grita - en parte de miedo, en parte de rabia - y se despierta junto a la reconfortante figura de su hermana.


Con la vuelta a la realidad, a un mundo en que toda su independencia ha sido un sueño, Alicia no es una heroína política, ni un modelo feminista en la patriarcal sociedad victoriana. Pero ha aprendido a pensar por sí misma y actuar cuando juzga necesario, lo que le otorga un destello de conciencia crítica frente a estructuras de poder injustas. Con su oscilación entre modosa y rebelde, entre sumisa y desafiante, Alicia nos recuerda que la libertad y la autonomía se construyen paso a paso: cuestionando la autoridad, aprendiendo de la experiencia y, sobre todo, confiando en la propia voz. Es justo el tipo de visión moderna, surgido en un cuento infantil de un autor conservador, que hace que el libro siga generando interés y debate ciento sesenta años después.


Fuentes:

AUERBACH, Nina. “Alice and Wonderland: a Curious Child”. Universidad de Pennsylvania, 1973. 

CARROLL, Lewis. “Alice on the Stage”, en The Theatre, 1887. 

COHEN, Morton N. Lewis Carroll: A Biography, Random House, Nueva York, 1995. 

COATS, KarenLooking Glasses and Neverlands: Lacan, Desire, and Subjectivity in Children's Literature”, University of Iowa Press, 2004.

GEER, Jennifer. "All sorts of pitfalls and surprises": Competing Views of Idealized Girlhood in Lewis Carroll's Alice Books”, en Children's Literature, John Hopkins University Press, 2003, vol. 31, págs. 1-24.

LEACH, Karoline. In the Shadow of the Dreamchild, Peter Owen Publishers, Londres, 2015. 

MOHELL TEKBILECK, Rebecka. Alice in Smotherland.A Feminist Study of Alice’s Adventures in Wonderland”, Delarna University, 2021.

NIKOLAJEVA, Maria. The development of children's fantasy, en The Cambridge Companion to Fantasy Literature, Cambridge University Press, 2012, págs. 50 - 61 

O'SULLIVAN, Britanny. “Sex and Food: Alice’s Sexual Development through Consumption”, en Theocrit: The Online Journal of Undergraduate Literary Theory and Criticism, octubre de 2009. 

Wikimedia Commons.

14 de febrero de 2026

Sin corazón, de Marissa Meyer (2016)

 

Edición regular de Hidra de 2021.


Aviso: este artículo resume y comenta una novela, incluyendo los acontecimientos más significativos y el final. 


Sin corazón (Heartless) es una novela de la autora estadounidense Marissa Meyer (1984- ). Publicada en 2016, no debe confundirse con otras muchas novelas románticas para adolescentes con el mismo título, como la de Sara Shepard (2010), la de Mary Balogh (2015), la de Elsie Silver (2022), ni con la novela negra de Danny Falcone (2021) o la novela gráfica de Nina Bunjevac (2012), estas dos últimas para lectores adultos.


Marissa Meyer (nacida en Tacoma, estado de Washington) es una escritora de novelas juveniles de ciencia ficción y fantasía basadas en la reinterpretación de cuentos de hadas. Su primera novela, Cinder (2012) presentaba una versión futurista de “La Cenicienta”, y se hizo tan popular que la convirtió en una tetralogía, añadiéndole Scarlet (2013), Cress (2014) y Winter (2015 ), además de Fairest: la historia de Levana (2015) y los cuentos Hasta las estrellas (2016), dos obras ambientadas en el mismo mundo. La serie se llama "Las Crónicas Lunares", y en conjunto es su obra más vendida. Ha escrito también la trilogía Renegados (Renegados, 2017; Archi-enemigos, 2018; y Supernova, 2019), la bilogía Dorado (Dorado, 2021, y Maldito, 2022) y varias novelas independientes: Sin corazón (2016), Karma al instante (2020) y La casa zafiro (2025). En la actualidad, está preparando el lanzamiento de su próxima novela, Sin escape, coescrita con Tamara Moss, y con publicación prevista a mediados de este año.



En el postfacio de Sin corazón, la autora explica que es una gran admiradora de Gregory Maguire, autor también de reinterpretaciones de cuentos, y famoso por su serie Wicked. Durante una comida con sus agentes, comentó que le gustaría que Maguire escribiese el origen de la Reina de Corazones de Alicia en el País de las Maravillas, del mismo modo que había escrito la historia de la Bruja Malvada del Oeste de El Mago de Oz. Una de sus agentes le respondió que la escribiera ella misma, a lo que debe Sin corazón. La novela, la primera fuera de "Las Crónicas Lunares" tuvo bastante éxito, y en 2022 un grupo de teatro estudiantil la adaptó a un musical, financiado en parte por la propia Meyer.






La novela, por tanto, cuenta el pasado de la Reina de Corazones, y explica qué le ocurrió a una adolescente bondadosa, amante de la repostería y los dulces, para que acabara convirtiéndose en una déspota obsesionada con cortar cabezas. Toma elementos de los libros de Alicia en el País de las Maravillas y A través del espejo y de la película de Disney de 1951. Uno de los personajes cita versos de "El cuervo" de Edgar Allan Poe, y además, una parte significativa de la historia está basada en un poema infantil anónimo de origen británico: “Peter, Peter, pumpkin eater” (“Peter, Peter, comecalabazas”).



"Peter, Peter, comecalabazas,
tenía una mujer y no podía retenerla; 
la puso en una cáscara de calabaza
y ahí la guardaba muy bien".
Ilustración de Billie Parks, circa 1930.

La historia, por tanto, constituiría una precuela a Alicia en el País de las Maravillas, décadas antes de la historia original. Se desarrolla en el reino de Corazones, que tiene por vecino el reino de Ajedrez. Ambos países están separados por un laberinto, y aparentemente solo se puede pasar de uno a otro cruzando un espejo que se halla en el centro de dicho laberinto; por lo que se ve a lo largo de la novela, viajar entre ambos reinos es bastante difícil y son pocos quienes lo hacen de manera regular.


En el reino de Corazones conviven seres humanos, animales antropomorfos y objetos animados y sintientes. El país está gobernado por el rey, todavía soltero, y totalmente inspirado en el de la película de Disney: de diminuta estatura, poco inteligente, apocado y pusilánime. La protagonista – la futura reina de Corazones – es una muchacha de diecisiete años llamada Catherine Pinkerton, hija de los Marqueses de la Ensenada de la Tortuga. Es asombrosamente bella y la joven más deseada de Corazones, por lo que sus padres tienen preparada una sustanciosa dote para cuando se presente un pretendiente a su altura. Pero ella no piensa en el amor, ya que su sueño es convertirse en trabajadora manual y levantarse a las cuatro de la mañana para ganarse la vida: planea abrir una panadería- pastelería en el centro del reino, en colaboración con su criada Mary Ann. 



Primera edición de Pan Macmillan, 2016.


Al comienzo de la novela, Catherine ha preparado unas tartas de limón para llevarlas al baile que el rey de Corazones ofrece esa noche. Los bailes, como las meriendas y las partidas de croquet, son casi diarios, y a Catherine no le gustan nada, pero asiste en parte por complacer a sus padres, y en parte para publicitar sus dulces, ya que el rey en persona es muy aficionado a ellos, y las chicas esperan que sea su principal cliente cuando abran su pastelería. Ha cosechado los limones de un árbol que aparecido en su dormitorio la noche anterior: por lo visto, cuando Catherine tiene un sueño especialmente intenso, una planta relacionada con ese sueño brota y crece junto a su cama, hasta dar flores o frutos durante la noche. El sueño todavía ronda por su cabeza, ya que consistía en un joven apuesto y misterioso que mostraba interés en ella, pero Catherine intenta concentrarse en las tartas y en la noticia que le ha traído Mary Ann: el señor don Oruga, zapatero de la ciudad, cierra su tienda por jubilación, y se trata de un local estupendo y céntrico que sería perfecto para su pastelería. Catherine debe encontrar el valor para pedir a sus padres que le entreguen el dinero de su dote como inversión inicial para poder abrir su negocio. 


Por la noche, Catherine va al baile con sus padres, y escucha rumores de que el rey piensa pedirle que se case con él, pero ella intenta no hacer caso. Se presentan personajes secundarios: Margaret, amiga de la infancia de Catherine (la futura Duquesa), tremendamente fea, desagradable y arrogante, que envidia la belleza y encanto de Catherine; Jack, también conocido de la infancia, que por algún motivo aborrece  a Catherine y siempre la está criticando (la Sota o Valet de Corazones, inspirado en el de la película de Tim Burton); Lord Facóquero, un jabalí antropomorfo, "torpe, huraño y un terrible conversador" (el padre del bebé-cerdito de la Duquesa); el Conejo Blanco, que ya trabaja como maestro de ceremonias del rey; y el campesino Peter Peter, que ha sido recientemente ascendido a Sir. Este, el único que tendrá alguna relevancia en la historia, es un hombre rudo y maleducado que desprecia a los nobles e intenta evitar que nadie se dirija a su esposa, la cual tiene un aspecto enfermizo y agotado. En mitad de la fiesta se ofrece un espectáculo: el rey ha contratado un nuevo bufón, que recita juegos de palabras y realiza un original número de magia. Catherine se queda sin habla al darse cuenta de que el bufón es el joven atractivo y misterioso de su sueño. 


 
Edición de Pan Macmillan de 2022.


Cuando termina su número, parece inminente que el rey va a declararse a Catherine, y esta, incapaz de soportar la tensión, huye del palacio y se desmaya en el jardín. Se despierta al oler una rosa blanca que le ofrece el bufón, el cual se presenta como Jest, y le dice que había salido a tomar el aire tras su actuación y la había encontrado inconsciente. Lo acompaña un Cuervo, que puede alternar entre forma humana y animal. Catherine se enamora instantáneamente de Jest, y pasan un largo rato charlando en el jardín, tras lo cual Catherine vuelve a casa y se echa a dormir. La despiertan sus padres, que estaban llenos de angustia porque el monstruo Jabberwock había atacado el palacio durante el baile y, como no la encontraban, pensaban que la había devorado. Tranquilizados, le confirman los rumores de que, antes del repentino ataque del monstruo, el rey la estaba buscando para declarársele, y que ha de estar preparada para aceptar elegantemente su propuesta cuando lo haga en el próximo baile o merienda. 


A partir de entonces, y durante más de la mitad de la novela, Catherine tiene que manejar tres asuntos candentes: el cortejo del rey, que no sabe cómo rechazar sin que sus padres la repudien y quedar en ridículo ante toda la sociedad de Corazones; su creciente y apasionado amor por Jest, con el que coincide en los eventos reales; y la obtención de fondos para abrir su pastelería. Aunque está claro que Jest se ha enamorado de ella nada más verla, todo lo demás le va saliendo mal. Jest va a buscarla una noche y la invita a una fiesta en casa de su amigo Hatta, el Sombrerero, la cual termina catastróficamente cuando el Jabberwock vuelve a atacar y se lleva en sus garras a uno de los invitados. Catherine y Mary Ann van a ver el local que piensan alquilar para su negocio, y luego visitan al propietario, Lord Facóquero, el cual les promete alquilárselo si le ayudan a conquistar a Margaret; pero, aun así, les falta dinero. Piden un préstamo a Hatta, cuyo negocio va viento en popa, pero este no se lo concede. Catherine comienza a desesperarse: además de su sueño de toda la vida, la pastelería es el único recurso que le queda para escapar del rey (está segura de que retirará su propuesta de matrimonio si ella se convierte en una proletaria) y quizá casarse con Jest, ya que entonces serán iguales, y no una noble y un bufón.



Edición de VR Editoras de 2017.


Su esperanza es ganar el primer premio de un concurso de tartas, ya que constituiría una cantidad suficiente para empezar. Pensando en presentar una tarta de calabaza especiada, Catherine y Mary Ann van a la aislada casa de Peter Peter para comprarle una de sus calabazas, y se dan cuenta de que ocurre algo extraño: gran parte del huerto está quemada, hay una calabaza de tamaño descomunal tallada en forma de jaula, y Catherine ve en el suelo un adorno perteneciente al sombrero que llevaba puesto última víctima del Jabberwock cuando este lo atrapó y se lo llevó. El campesino se niega a venderles nada y les cierra la puerta en las narices. Al volver, Catherine descubre en la zona quemada una calabaza que ha quedado intacta, y se la lleva para hacer el pastel. Durante la fiesta que precede al concurso, Catherine y Jest se ven a solas y se declaran su ya más que obvio amor, y Catherine está más decidida que nunca a rechazar al rey y abrir su pastelería. Pero de nuevo su ilusión termina en tragedia cuando el único juez que prueba su tarta, la Tortuga, comienza a deformarse y mutar delante de todos y se convierte en una Tortuga Falsa, lo que hace que el concurso se cancele y no se declare ganador. Agotados todos sus recursos,
 Catherine pide a sus padres el dinero de la dote, pero estos se niegan en redondo a que su hija tenga ningún negocio, ya que va a aceptar la propuesta de matrimonio del rey, tanto si quiere como si no. 



En el siguiente baile, y justo cuando el rey va a pedir su mano, el Jabberwock vuelve a atacar. Catherine se rompe un tobillo y no puede huir, pero el sombrero de Jest llega por casualidad a su lado, y, sorprendentemente, hay una espada en el interior. Catherine coge la espada y planta cara al Jabberwock, que huye. En la confusión general, Jest hace brotar del suelo una torre de ajedrez, la cual encierra en su interior a Catherine y a él, y los traslada mágicamente a un lugar donde hay un pozo de melaza; al tomarla, el tobillo roto de Catherine se cura al instante. Jest, entonces, confiesa la verdad: él y su amigo el Cuervo son Torres del reino de Ajedrez, al servicio de la Reina Blanca, la cual les ordenó ir a Corazones y enamorar a su reina para robarle el corazón y llevárselo, ya que - no se dice cómo - le serviría para detener la interminable guerra entre las facciones blanca y roja de Ajedrez. De modo que Jest había ido a Corazones con la misión de enamorar a la reina, pero al llegar se encontró con dos problemas: uno, se había producido un desajuste temporal al cruzar el laberinto, y habían llegado a Corazones antes de que Catherine se casara con el rey y se convirtiera en reina; y dos, contra todo pronóstico, y sin que nadie se lo esperara ni lo viera venir ni de lejos, Jest se había enamorado de verdad de Catherine. De modo que Jest tiene que robarle el corazón, y debería animarla a casarse con el rey (porque solo le sirve si es reina), pero claro, ahora resulta que la ama y no quiere utilizarla. Catherine, por supuesto, dice que se casará con el rey para después darle voluntariamente su corazón a Jest y que así él cumpla su misión, aunque no vuelvan a verse nunca más. A su regreso a Corazones, el rey intenta arrestar a Jest por haber secuestrado a Catherine; Mary Ann, además, se ha chivado de la escapada nocturna (cuando la fiesta del Sombrerero), pero Jest hace su magia y escapa. 


OTRA VEZ hay un baile en el que el rey va a declararse a Catherine, y otra vez es interrumpido. Jest, el Cuervo y Hatta llegan en una torre, se llevan a Catherine y le dicen que han tenido una idea: si ella viaja a Ajedrez, al entrar será un peón, y si cruza el país, se convertirá en reina. Siendo reina allí, podrá usar su corazón para terminar con la guerra por sí misma, sin que nadie se lo robe. Entonces Jest habrá cumplido su misión y podrán vivir juntos y felices en Ajedrez. Catherine acepta sin apenas pensárselo: ya no quiere a sus padres, que iban a obligarla a casarse con el rey, ni a Mary Ann, que la traicionó al decir que Jest la había seducido con magia. 


Para llegar a Ajedrez deben hacer un trato con las habitantes del pozo de melaza, una especie de Parcas con aspecto de niñas siniestras que les piden pasar un rato con ellas antes de enseñarles el camino por el laberinto. Les muestran un dibujo profético, según el cual uno de ellos será un asesino, uno un monarca, uno un mártir y uno un loco. Catherine da por supuesto que ella será la monarca y Hatta el loco (ya que él mismo ha hablado en ocasiones de que la locura es hereditaria en su familia y teme el momento en que le toque a él), pero le inquieta no saber quién, de entre Jest y el Cuervo, será el asesino, y quién el mártir. Después de toda una noche caminar sin pausa, terminan justo donde empezaron, en la entrada del laberinto. Pero ahora se meten en el pozo de melaza, donde ya no están las niñas, y encuentran que tiene muchas puertas que conectan con distintos lugares de Corazones, y el espejo que lleva a Ajedrez. Cuando están a punto de atravesarlo, Catherine oye gritar a Mary Ann. Se asoma a la puerta de donde ha venido el grito, y ve que su amiga está prisionera en una jaula hecha de una calabaza vaciada, en la casa de Peter Peter. Catherine confirma sus sospechas de que el Jabberwock vive o se refugia en la propiedad del campesino; les dice a Jest, el Sombrerero y el Cuervo que va un momento a salvar a su amiga, y cruza la puerta para rescatar a Mary Ann. Peter Peter la pilla antes de que pueda hacer nada, pero los tres hombres han cruzado la puerta también y se enfrentan a él. El campesino reconoce a Hatta y le grita que es el culpable de que su esposa se convirtiera en un monstruo. Antes de que esto pueda aclararse, aparece el Jabberwock y los ataca. Catherine vuelve a hacerse con la espada que sale del sombrero de Jest, se enfrenta de nuevo a la criatura y, aunque lamenta saber que es una mujer que se ha transformado contra su voluntad, le corta la cabeza. Enfurecido, Peter Peter blande un hacha, decapita a Jest y huye. 


Catherine, de vuelta en su casa, está llorando la muerte de Jest cuando se le aparecen las niñas del pozo y le ofrecen un trato: si se convierte en reina y les da a ellas su corazón, le traerán a Peter Peter para que pueda vengarse. Catherine acepta, y engatusa al rey para que le pida la mano por fin. El día de su boda, despide a Mary Ann (a la que le recomienda que vaya a pedir trabajo al Conejo Blanco), ordena que arranquen todos los rosales blancos de los jardines reales (porque ella y Jest se habían encontrado por primera vez cuando ella se desmayó bajo un rosal blanco), y va a visitar a Hatta. Este le dice que ella no tiene el "monopolio" de haber amado a Jest (implicando, se supone, que él también estaba enamorado del bufón) y que lo del Jabberwock sí que fue culpa suya. En una ocasión trajo una calabaza de Ajedrez con la intención de hacer un sombrero con ella, pero resultó demasiado grande y no la pudo aprovechar, así que la abrió, le sacó las semillas y se las llevó a Peter Peter. Este no quiso aceptarlas, al no saber qué efectos podrían tener unas plantas procedentes de Ajedrez si se consumían. Desdeñado, Hatta tiró las semillas al huerto conforme se iba; germinaron y crecieron entre otras; la mujer de Peter se comió las calabazas sin saber que eran las de Ajedrez; mutó y se transformó en el Jabberwock. Hatta no parece en absoluto preocupado ni arrepentido por las consecuencias de su insensatez, y Catherine llega a la conclusión de que ya se ha vuelto loco.


Ya reina de Corazones, Catherine está en uno de los absurdos juicios que tanto le gustan a su marido, cuando las tres niñas siniestras del pozo le traen entre grilletes a Peter Peter. Catherine cumple su parte del trato entregándoles su corazón (el cual se llevan literalmente, clavándole un cuchillo en el pecho y arrancándoselo) y juzga al campesino por el asesinato de Jest. Después de oír su alegato, el jurado animal lo declara inocente, pero Catherine, furiosa, invalida su veredicto, dice que ella lo declara culpable, y lo condena a que le corten la cabeza de inmediato. El Cuervo, que se había quedado en Corazones a la espera de poder vengar a Jest, se convierte de buen grado en el nuevo verdugo real. 


Como novela romántica y de aventuras para chicas adolescentes, cumple todas las expectativas. Tiene una heroína sin defectos: joven, hermosa, voluntariosa, rebelde, apasionada; es una heredera rica y privilegiada, pero con un corazón humilde, que sueña con ser clase media y trabajar como cualquiera; es una víctima trágica del destino y la sociedad patriarcal. Su interés romántico es apuesto y misterioso; puede que sea un enemigo, lo que le otorga aún más intriga y lo hace aún más atrayente, y por supuesto se enamora de la heroína nada más verla, aunque tenga que ocultarlo o negarlo durante un tiempo. Ambos son claramente superiores a todos los demás personajes, que si son aliados apenas se describen, y si son antagonistas siempre son feos, cobardes, estúpidos o malvados. 


Edición de lujo de Feiwel & Friends, 
prevista para noviembre de este año.


Este recurso de engrandecer a los protagonistas haciendo que todos los demás sean inferiores provoca que la novela dedique mucho tiempo a personajes que no tienen ninguna relevancia para la historia. En casi todos los capítulos de la primera parte (antes de que los protagonistas decidan ir a Ajedrez para que Catherine se convierta en reina allí) hay alusiones al romance entre Margaret y Lord Facóquero, que de hecho culmina en el último capítulo, en el que van al juzgado para que los reyes los casen. Pero no aporta nada, salvo uno o dos momentos en que Catherine intenta hablar bien de Lord Facóquero a Margaret para que les permita alquilar su local. Cada intervención a estos personajes parece dedicada a destacar lo fea y desagradable que es Margaret, lo incomprensible que es al principio que un señor cabal como Lord Facóquero se haya enamorado de ella, y cómo, al fin y al cabo, es normal que dos seres tan feos acaben juntos, porque no pueden interesar a nadie más (a diferencia, obviamente, del amor verdadero entre Catherine y Jest). Menos presencia aún tiene Jack, la Sota de Corazones, que interviene varias veces para criticar a Catherine, revela ser un cobarde en uno de los ataques del Jabberwock, y después simplemente desaparece de la novela, sin que se vuelva a mencionar ni saber nada más de él. Algo similar ocurre con el Gato de Cheshire, que vez en cuando se le aparece a Catherine para contarle algún cotilleo de la corte, y en general es un personaje amigable que la ayuda, pero no tiene ninguna intervención después del concurso de tartas, y solo vuelve a hablar un momento con Catherine el día de su boda. Todos esos personajes podrían eliminarse de la novela sin que se notara en absoluto. Capítulos enteros - como el de la partida de croquet, el que narra la leyenda de la Ensenada de la Tortuga, o el del larguísimo recorrido por el laberinto que termina de vuelta en el punto de partida - están solo para insistir en aspectos del carácter de los protagonistas que ya se han presentado - Catherine es perfecta en todo, el rey es un bobo y un inútil, Jest y Hatta son misteriosos - y no llevan a ninguna parte.


Personalmente, lo que más frustrante me ha parecido es que la primera parte ocupa más de la mitad de la novela con las mismas situaciones repetidas varias veces - intentos de conseguir dinero para la pastelería, cortejo del rey, bailes y eventos con declaraciones interrumpidas, ataques del Jabberwock - y cuando parece que avanza la acción, y que POR FIN va a empezar una aventura en el reino de Ajedrez, pues no. El plan de ir a Ajedrez, convertir a Catherine en reina y que ella termine la guerra, podría haber dado para una segunda parte trepidante, con nuevos personajes, entornos y desafíos. Pero no: matan a Jest, y Catherine vuelve a Corazones y se casa con el rey. Los episodios que pasan con las niñas del pozo de melaza - las cuales, por lo visto, controlan quiénes pueden acceder al laberinto - y el recorrido por el mismo laberinto, se hacen un poco pesados, pero se leen con la emoción de que van a llegar a Ajedrez. Que todo eso quede en nada debido a la muerte de Jest - que podría haber ocurrido, en las mismas circunstancias, pero mucho antes en la novela - es anticlimático y da sensación de tomadura de pelo.


He comentado que se trata de una buena novela juvenil romántica pensada para un público femenino, pero no me parece tan buena como historia ambientada en los libros de Carroll. Pocas cosas recuerdan al País de las Maravillas. Me han gustado algunos detalles, como que de vez en cuando se mencionen objetos animados que están por allí haciendo sus cosas, o que sea relativamente habitual que los alimentos pueden tener efectos inesperados y nadie le dé demasiada importancia. Pero, en general, no se podría ver como una precuela de Alicia si la autora no hubiera forzado esa conexión al incluir a tantos personajes que salen en los libros de Carroll, pero no tienen la menor importancia en este. Como si nos dijeran: "Mira, la amiga fea de Catherine será la Duquesa; mira, la Tortuga cuya cabeza se transforma en la de una ternera será la Tortuga Falsa; mira, la criada Mary Ann es la misma que después tendrá el Conejo Blanco". El que utilice al Jabberwock como creador de conflicto y amenaza, al que la heroína debe decapitar para salvar su reino, es un recurso demasiado fácil, pero que atribuya su origen a una transformación por comida procedente de Ajedrez da lugar a más preguntas que respuestas.

En conclusión, como novela de adolescentes con una heroína que se rebela contra el patriarcado con vestidos preciosos y pasteles riquísimos, y tiene un chico misterioso y apuesto que se pinta los ojos con delineador negro, cumple perfectamente. Como historia ambientada en el País de las Maravillas, es muy superficial.


Este libro, como la mayoría de las obras de Merissa Meyer, ha sido publicado en España por la editorial Hidra. Es fácil de encontrar tanto de primera como de segunda mano, con varias ediciones en tapa dura y blanda, y una de lujo con los cantos decorados. No recomiendo, por el contrario, la edición de VR Editoras, que tiene errores garrafales en la traducción, e insiste, por algún motivo inexplicable, en llamar "Jabberwocky" al Jabberwock (recordemos que Jabberwock es el monstruo, y "Jabberwocky" el poema en el que sale). Las notas al final explican los juegos de palabras del original inglés, y aclaran que una de las intervenciones del Cuervo es un verso del poema de Poe, cuando cita muchos más versos sin que las notas lo indiquen. Si el libro se desea leer en español, sugiero recurrir a la cualquiera de las versiones de Hidra.


Fuentes: 


Marissa Meyer, author. Página oficial de la autora.


Marissa Meyer discusses the Themes in Heartless, comentario de la autora en la página de la editorial Pan Macmillan, 15 de mayo de 2018.

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